Revista

Líneas de desnudo. 167. Woke (1). Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 167

Woke (1)
Por Manuel Pérez-Petit

El mundo ha cambiado, y a una velocidad imposible de seguir. Hay hambre y frío, pero a la vez un regocijo general en la asunción de los nuevos paradigmas decretados. Cada día entiendo menos, e incluso no entiendo nada. Esto es como lo de los enemigos, que no se presentan, que no te dicen nada aunque dedican su tiempo a procurarte un daño sin medida, en una tarea en que todo vale. Que yo sepa, a nadie nos han contado cómo tienen que ser las cosas –desde luego, a mí no–, y todos hemos recibido y recibimos, según parece, las consignas pertinentes, ante las que no cabe disensión ni debate, que son de obligado cumplimiento y deben dictar no solo nuestros pensamientos sino nuestra acción en la vida sin excepción y sin redención posible en caso de error. Lo humano en esta nueva dictadura no solo no tiene valor alguno sino que es despreciado. 
            Prometo enterarme de qué va la cosa, pero se me hace que se trata de una expresión totalizante de una especie de pensamiento único llevado al extremo. Los más refinados dirían que asumido y asimilado hasta la ataraxia.
Dicen algunos entendidos –o me ha parecido leerlo–, que la tendencia al cambio de orientación política en algunos gobiernos de las naciones de Occidente hacia la derecha terminará con esto, como si fuera una moda, aunque yo me apunto a creer que no es una moda –la moda es lo que pasa de moda, algo simple y efímero–, sino que se trata de una tendencia natural del ser humano a la dominación, expresada a lo largo de la historia de Humanidad en todas las culturas. Lo que está en juego es la libertad, aquello que nos hace ser seres humanos. ¿La gente de los países de derecha es más libre que la de los de izquierda? Desde la Pandemia el mundo ha cambiado, pues durante la misma los gobernantes de las naciones –todas, de todos los signos– se permitieron decretar como nunca antes hubiera sido admisible, dictando en nombre del “bien común” lo que debe ser el sistema de vida único de la gente.
Y antes de darnos cuenta somos, una vez más, esclavos. En peores condiciones que nunca, sin posibilidad de rebelarnos. Y sin ni siquiera soma, aquella sustancia que en Un mundo feliz, de Aldous Huxley (1894-1963), debían consumir las personas para curar las penas y controlar los sentimientos, ni algo que se le parezca.
(Continuará…)
Portadilla de la edición príncipe de Brave New World (Un mundo feliz), de Aldous Huxley. Londres, 1932.
Fuente de la imagen: https://www.iberlibro.com/primera-edicion/Brave-New-World-Aldous-Huxley-Chatto/30881742171/bd

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.

Líneas de desnudo. 166. Redención. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 166

Redención
Por Manuel Pérez-Petit

Cuando el poeta –y todos lo somos– está enamorado, se destila, se deja caer en tanto se yergue y se dona sin condiciones en la transparencia azul celeste de tu mirada, ésa en que los grilletes –y uno, como Luis Cernuda (1902-1963), cree con razonable certeza en que libertad no conoce sino la libertad de estar preso en alguien– son de pétalos hasta ese día inencontrables y se convierten en la patria que a lo largo de toda su vida anheló.  
            Entonces, la lluvia florece, y, como el agua está compuesta en realidad por dos átomos de hidrógeno y uno de amor, el mundo implosiona lleno de quietud, nace la fertilidad y un nuevo orden, el de una redención de manos extendidas, se abre hueco imparable con pasos de gigante capaces como nunca de acariciar y hacer nuevo todo lo creado, pues el universo, incluso sin levantar los pies del suelo, ya es solo bendición, claridad y plenitud.
El enamorado ahí, en el umbral de dejar de ser el enamorado y convertirse en el que se da en amor, ya no requiere nada para sí, pues renuncia lleno de gozo, y vive en aquel ser en quien se halla dejando de ser él mismo, pues es más él en la otra persona que en su propio ser, razón por la cual será ya para siempre más él mismo en que sí mismo nunca podría haber llegado a ser. 
El amor triunfa a lomos de este aliento compartido, se refuerza la teoría de que la oscuridad no existe sino que lo único que existe es la luz, se establece la desnudez como carta magna ineludible de la existencia y la transparencia toma cuerpo como el rayo en una transfiguración en que de todo el cuerpo brota como de la roca el agua purificante del templo invencible que levanta con sus brazos la persona amada y uno asume en calidad de humilde y vigilante clave constructora con las alas extendidas.
Todo debate ajeno, al fin, es eso, ajeno, se encuentra fuera de la realidad, toda la contradicción de una sociedad que se autodestruye se diluye haciéndose nada, toda la basura que anida como pandemia desaparece y todo dolor –y yo, como en José Hierro (1922-2002), Llegué por el dolor a la alegría– tiene sentido en tanto vía de acceso a un nuevo sol que quedará en nosotros para siempre. Y puede que nunca vuelvan a existir poemas por la sencilla razón de que la persona amada, y el hecho de amarla, es la poesía.
S/t.
Fotografía: © Mayté Flores Ayala Mancera

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.

Polvo del camino. 274. Matar a las abuelas. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Leonora Ventura.

                                         
       Polvo del camino/ 274

Matar a las abuelas
Héctor Cortés Mandujano

En alta mar el agua es azul como los pétalos
de la más hermosa centaura

Hans Christian Andersen,
en “La sirenita”

He leído a Hans Christian Andersen no como un escritor de historias infantiles, sino simplemente como un escritor. Me gustan sus historias, incluso las infantiles. Por eso me compré, en una edición muy cuidada, La sirenita y otras historias (RBA Coleccionables, 2022). He hablado de su vida y de varios libros suyos en distintas columnas anteriores. No me repetiré, espero.
Me gustan los personajes que no se pueden ver, como “El elfo del rosal” (p. 117): “En el centro del jardín crecía un rosal cuajado de rosas, y en una de ellas, la más hermosa de todas, habitaba un elfo tan pequeñín que ningún ojo humano podía distinguirlo”.
“La aguja de zurcir” es hermana gemela de “El famoso cohete”, de Oscar Wilde. La aguja, en este caso, como el cohete, es muy vanidosa y también muy optimista. Le pasan cosas terribles y ella las transforma en maravillas. Es muy insignificante, pero cree que sin ella el universo se detendría. Está como basura en la corriente del agua y piensa (p. 158): “De tan fina que soy casi creería que nací de un rayo de sol. Tengo la impresión de que el sol me busca siempre debajo del agua. Soy tan sutil que ni mi padre me encuentra. Si no me hubiese roto el ojo, creo que lloraría; pero no, no es distinguido llorar”.
“Colás el chico y Colás el grande” es un cuento salvaje, donde se tortura y se mata sin subterfugios. Colás el grande envidia al chico y quiere matarlo. Va a buscarlo a su casa y éste pone a su abuela en su lugar, en la cama; el grande llega y le da un hachazo en mitad de la frente; el chico lleva al cadáver hasta una posada y hace creer al posadero que él, el posadero, la mató, y le cobra por haberlo hecho.
Regresa y Colás el grande le pregunta de dónde sacó tanto dinero (el posadero le dio una fortuna para que no lo acusara de la muerte de la abuela) y cómo hizo para no morir si él le dio un hachazo (p. 241):
“—No me mataste a mí, sino a mi abuela –replicó Colás el chico–. He vendido el cadáver y me han dado por él una fanega de dinero.
“—¡Qué bien te lo han pagado! –exclamó el otro, y, corriendo a su casa, cogió el hacha, mató a su abuela y, cargándola en el carro, la condujo a la ciudad, donde residía el boticario, al cual preguntó si le compraría un muerto”.
En “La Dríade” afirma Hans (p. 217): “Sí, nos ha tocado vivir en la época de los cuentos de hadas”. Claro, porque en ellos se engaña, se castiga y se mata gratuitamente.
Por cierto, no siempre les va muy bien a las abuelas en algunos cuentos infantiles. En La maravillosa medicina de Jorge (1981), de Roald Dahl, que leo en uno de mis lectores electrónicos, así es descrita la abuela (p. 7): “Jorge no podía evitar que le desagradara su abuela. Era una vieja egoísta y regañona. Tenía los dientes marrón claro y una boca pequeña y fruncida, como el trasero de un perro”. No la mata. Con su medicina maravillosa la desaparece para siempre.
Ilustración: Leonora Ventura.
Ilustración: Leonora Ventura.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Voces ensortijadas 274. Algodones en primavera. María Gabriela López Suárez

 

Voces ensortijadas  

María Gabriela López Suárez 

Algodones en primavera

Doña Cristina se levantó temprano, como solía hacerlo todos los días. Se asomó al calendario y revisó que se acercaba la Semana Santa. De no haber visto el calendario ni en cuenta de la fecha; entre el ajetreo cotidiano de la tienda de abarrotes que tenía, la visita de sus hijos, las nueras, las nietas, los nietos, las charlas con sus comadres y las reuniones de asamblea en el barrio, la vida se le iba.

Antes de abrir la tienda, tenía como su ritual de la mañana ir a regar sus maceteras y los árboles que tenía en el patio. Alberto, su hijo menor, le había dicho en más de una ocasión,

—¿Ya tomó su café con pan? Dele apapacho a su estómago y luego riega sus maceteras.

Ella solía responder, 

—¡Ay hijo, ellas también tienen sed! No me tardo nada regando, además eso me da mucha felicidad.

Ese día no fue la excepción. Después de regar las maceteras y los árboles observó que había mucha hojarasca, propia del cambio de hojas que suelen hacer los árboles previo a la primavera. Se dispuso a barrer el patio, se dio cuenta que no solo era hojarasca sino también los algodones que solía desprender el árbol de pochota que había en la casa de unos vecinos. En lugar de colocarlos en la bolsa de la basura decidió que esa hojarasca y algodones fueran para la composta que tenía en el árbol de guayaba y de flor de mayo.

Uno de los algodones se escapó sutilmente, pasó frente a los ojos de doña Cristina y tomó su rumbo, elevándose hasta que ella lo perdió de vista. Mientras lo observaba, vino a su mente cuando era niña y contemplaba con mucho asombro el árbol de pochota grande y frondoso que había cerca de su casa. Justo en temporada de primavera, sus amistades del barrio y ella solían ir a jugar cerca de ahí. A ella le encantaba quedar viendo cómo caían los algodones y se esparcían en distintos rumbos, el viento era el aliado en esos menesteres. Doña Cristina podía pasarse mucho rato frente a ese paisaje. Las mamás de sus amistades no disfrutaban igual que ella la caída de los algodones, porque significaba estar barriendo constantemente las casas y los patios. 

Doña Cristina dio un suspiro grande que la hizo volver al presente y observar que ya estaban de nuevo algunos algodones en el patio, sonrió mientras los barría suavemente. Los algodones en primavera eran una especie de regalo que aún seguía dándole deleite.

Se dirigió a la cocina; se lavó las manos y preparó su café. Buscó en la alacena si tenía pan, encontró unas galletas de amaranto que le había regalado Marina, una de sus nueras. El aroma a café recién preparado inundó la pequeña cocina. Mientras degustaba su café con galletas sonó el teléfono; era don Ismael, su compadre, saludando y preguntando que cómo estaba y a qué hora abriría la tienda. El día había comenzado acompañado de algodones en primavera.

Fotografía: Nadia Arce

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Voces ensortijadas 273. Danzar la vida. María Gabriela López Suárez

 

Voces ensortijadas  

María Gabriela López Suárez 

Danzar la vida

Federica despertó antes de que sonara la alarma de su reloj. Ese sábado le correspondía cubrir su turno en horario matutino en el restaurante donde trabajaba. Permaneció unos minutos más en la cama. Observó con atención el techo de su cuarto, el color blanco le provocaba mucha paz. Alcanzó a escuchar el silbido del viento acompañado del canto de los pájaros. Decidió levantarse al tiempo que intentaba adivinar cómo estaría el clima. Encendió la radio, subió el volumen y  se dirigió a darse una ducha. 

El clima estaría con muchas ráfagas de viento y temperatura con una máxima de 18 grados. Federica comenzó a arreglarse y dejó al final el secado del cabello. Se dirigió a la cocina, buscó qué tenía en la alacena para desayunar. Preparó con rapidez un sándwich de pollo con lechuga, mostaza y jitomate. Revisó si aún le quedaba café en la despensa, para su buena fortuna sí. Acompañó su desayuno con una taza con café.  

Dirigió su mirada a la ventana,  el día era soleado aún con sus ráfagas de viento. Le apeteció quedarse en casa degustando otra taza con café, hablar por teléfono con su familia y enterarse de los últimos acontecimientos en su pueblo. Su jornada laboral empezaría en un rato más. Así que se apresuró para estar en tiempo. Antes de salir de casa eligió si iría en transporte público o caminando.  Pensó que el clima era cómodo para andar y quizá le vendría bien caminar para terminar de despertar.

Inició la travesía hacia el restaurante; mientras iba tomando atajos Federica comenzó a hacer memoria de que pronto cumpliría un año y medio de trabajar en ese lugar. Pensó en la serie de vicisitudes desde que había llegado a la ciudad para ingresar a la universidad, no había pasado el examen de admisión, así que decidió quedarse trabajando para presentar el examen el siguiente año. En su segundo intento sí aprobó el examen, sin embargo, el ingreso económico no estaba de más, así que aceptó la oportunidad de poder trabajar los fines de semana.

Regresó al presente. Se alegró de que el clima de ese sábado estuviera agradable; dejó que el viento le acariciara el rostro y se sintió contenta de que había madrugado. Se agradeció haber elegido caminar esa mañana. Atravesó un andador con muchos árboles. Alzó la vista, le pareció que el paisaje era sumamente bello y mágico, los árboles se mecían al compás del viento. Las ramas parecían como brazos que se extendían y se movían sutilmente. Federica se sintió parte de ese paisaje, se descubrió moviendo los brazos suavemente sin perder el ritmo de su andar. Echó un vistazo a su reloj, estaba a buen tiempo para llegar al restaurante.

Sonrió para sí; el paisaje de esa mañana le había recordado que aún con todas las vicisitudes la vida era una danza y danzar la vida en sus distintos ritmos, era un regalo muy valioso y necesario que cada persona tendría que descubrir y poner en práctica. 

Fotografía: MGLS

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 273. Desnudez andrógina. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

                                         
        Polvo del camino/ 273

Desnudez andrógina
Héctor Cortés Mandujano

De todo corazón,
siempre he detestado las citas y los epígrafes

Efraín Huerta

Transa poética (Era, 1980), de Efraín Huerta, es un libro escrito por alguien que jugaba con las palabras y hacía con ellas malabares y maravillas. En poemas que parecen no tomarse en serio hay líneas profundas y en poemas serios hay un dejo de burla. El título, por eso, es santo y seña del autor.
Dice en “Donde la locura…”, su prólogo (p. 9): “Ya dije alguna vez que me complace de manera formal ser un desordenado y un antipoético por excelencia. Es que, la verdad, nunca le pedí permiso a nadie para escribir lo que malamente escribí”.
Escribe en “La rosa primitiva” (p. 27): “Ama con sencillez, como si nada./ Sé dueño de tu infierno, propietario absoluto/ de tu deseo y tus ansias, de tu salud y tus odios./ Fabrícate, en secreto, una ciudad sagrada”.
De “Sandra sólo habla en líneas generales” es este verso que parece uno de sus poemínimos y se refiere a la susodicha (p. 40): “Lo virginal no quita lo caliente”. Me encantan las líneas inexplicables de ciertos poemas. En “El encarnizado” está ésta (p. 41): “La desnudez andrógina de las doce del día”.
Va en un autobús y describe su viaje en “Juárez-Loreto” (p. 47): “La del piernón bruto me rebasó por la derecha;/ rozóme las regiones sagradas”; enumera sus cualidades físicas y resume: “Es un jazmín angelical, maligno,/ arrancado del zarzal en ruinas”, y luego se define: “como amante siempre he sido pan comido”. El largo poema muestra su facilidad de enamoramiento (p. 49): “Adoro tu nalga derecha, tu pantorrilla izquierda,/ tus muslos enteritos, lo adivinable y calientito, tus/ pechos pachones/ y tu indigno, antideportivo comportamiento”.
En “Protestas y rendimientos” pide (p. 93): “Necesito tiempo para chillar mi protesta./ Necesito una hora de pavor para rendirme./ (Que haya una amante más,/ ¿qué importa al mundo?)”. Y más adelante, emulando el lenguaje militar: “labios en ejercicio (de frente: ¡besen!)”.
Está con sus amigos en una cantina en “Barbas para desatar la lujuria” y se refiere a Sabines y Pacheco (p. 100): “ahora llega Jaime con ojos de tigre/ ojos de dios en celo tumba tarumba tum/ dios tzotzil jaimebundo/ pérezjoloteando ginebra ron poemas”, y “pa traducir a Baudelaire aquí estoy yo/ musitó José Emilio”.
En su “Manifiesto nalgaísta/ Aleluya cocodrilos sexuales aleluya” se cuestiona, a propósito de un título famoso en aquellos años (p. 106): “Soy acaso el hijo de Sánchez de la poesía”. Sabe además, perfectamente, cómo es su país y así lo expresa en el final de “Amor, patria mía”, que es también el final de este libro breve e intenso (p. 132): “la temerosa y vibrante/ llanura de sombras que es/ nuestra patria”.

Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Líneas de desnudo. 165. En la luz de tu pregón. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 165

En la luz de tu pregón
Por Manuel Pérez-Petit

A José Joaquín León

Los amigos de verdad son de toda la vida, y da igual desde cuando los conozcas. Los amigos de verdad no necesitan verse, se hablan y escuchan sin decir palabra, no te ofenden, te reconocen, no te necesitan por interés pero rebosan de interés por ti, están dispuestos una y otra vez a echarte la mano sin esperar nada a cambio, no te hacen ni te piden cuentas, a veces te hablan duro pero siempre te comprenden, son generosos sin medida, siempre te reciben con los brazos abiertos y nunca te reclaman si no estás, te ven aunque no te miren, te esperan siempre aunque te pierdas... Soy muy afortunado, pues tengo amigos de verdad, pese a que reconozco ser muy parco y hasta huraño en la comunicación personal, y aunque no lo diga para mí son luz. 
            Dediqué mi Es como si mi tiempo se acabara, entre otros, a José Joaquín León, excepcional periodista y poeta, mentor impagable, amigo de siempre, del que tuve el honor de ser editor de su fabuloso libro de poemas Rincón de sombras (Kolaval, 2022), en cuya nota preliminar escribí: “Cuando Fernando Villalón sentenció que el mundo se dividía en dos partes, Cádiz y Sevilla, creo que pensó en alguien como él; no en la Andalucía La Baja de chirigota y guitarrita sino en la elegancia romana y en la finura árabe de alguien que, con una claridad llena de pasmo, se muestra ante el mundo sin decir una palabra más alta que la otra. En él no es contradictorio ser clásico y moderno como tampoco lo es ser un comunicador honesto, con el orden mental que requiere tal tarea, y ser un poeta, con el desorden emocional que ello conlleva”.
Y hoy escribo de él porque es profeta en su tierra, lo más difícil que se puede ser en este cainita universo hispánico, lo cual me llena de orgullo y de ejemplo, y hoy, además, porque hoy, en Sevilla, ha dado un extraordinario pregón de la Semana Santa sevillana, en el que dijo, entre muchas otras iluminadas cosas, por ejemplo, que “nuestra patria no está donde nacemos ni donde vivimos sino en lo que somos...”, y yo me sentí ahí, en la luz de tu pregón, querido José Joaquín. Gracias.
José Joaquín León, pregonero de la Semana Santa de Sevilla 2025.
Imagen: Captura de pantalla recortada, sacada de https://www.youtube.com/live/UTdB6bOc-4A?feature=shared. Si quieren escucharlo, el pregón comienza en el minuto 45.

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.

Voces ensortijadas 272. Cuando las voces viajan. María Gabriela López Suárez

Fotografía: Vladimir Contreras Escamilla

Voces ensortijadas  

María Gabriela López Suárez 

Cuando las voces viajan

¿Se han preguntado alguna ocasión sobre el viaje que hacen nuestras voces diariamente?  Es interesante la reflexión sobre cómo las palabras que decimos o los mensajes que compartimos, de manera verbal o escrita, no permanecen en un solo espacio, ni con un solo grupo de personas.

El pasado 27 de marzo tuve la oportunidad de que Voces Ensortijadas,  Antología 1, 2020-2021, que recopila 100 textos de esta columna periodística, se presentara en la ciudad de Mérida, Yucatán, en el marco de la décimo tercera edición de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (FILEY) 2025. La obra fue comentada por María Amparo Salazar Córdova, Julio César Medina López y en la moderación estuvo Vladimir Contreras Escamilla, a quienes agradezco profundamente sus palabras, sus reflexiones, sus compartires, su tiempo y su cariño.

Si vuelvo la mirada a unos años atrás, para ser más precisa al 3 de julio del año 2017, comienza un recorrido con la palabra escrita que he ido compartiendo de manera semanal a través de esta columna. Muchas gracias por su lectura en estos casi 8 años. Les confieso que cuando comencé a escribirla no imaginé el alcance o la trascendencia que tendría, la conexión que se generaría con el público lector y sobre todo, que sería un espacio no solo individual sino colectivo. Además de lo anterior, que tendría la posibilidad de que se imprimiera un libro con algunos de los textos y que éste tendría la oportunidad de poder ser presentado en varias ocasiones; gracias nuevamente al escritor Roger Octavio Gómez Espinosa por la propuesta de la obra.  

La escritura tiene un valor fundamental que se acompaña con la lectura, así que ambas representan mucho para mí. De tal forma que los textos que cada semana comparto intentan tomar un pequeño trozo de la realidad en la que interactúo, en la que interactuamos y a través del tejido de las palabras va adquiriendo una forma, en varias ocasiones a manera de relatos, como Begoña Sánchez los llama. 

Cada texto de las Voces ensortijadas tiene un valor especial; regresando a la presentación del libro en la FILEY 2025, ha sido muy grato escuchar en los comentarios a la obra, la identificación de diversos elementos de mi terruño tuxtleco y chiapaneco en varios de los escritos. La matria se hace presente en la escritura. De ahí que como mencioné, se genera la conexión con el público que lee la columna, lo cual es un regalo muy valioso. A la presentación asistieron jóvenes universitarios; al final, algunos, algunas, comentaron que resonaron con la obra, que Yucatán, Oaxaca y Chiapas tienen mucho en común. 

Cuando las voces viajan pueden alcanzar a llegar no solo a otros territorios de la geografía estatal o nacional, sino llegar a contactar con otras culturas, con otras generaciones, con otros pensamientos, llegar a los corazones de las personas y resonar con ellas; todo eso es una parte importante del viaje para que pueda continuar la travesía con emoción, entusiasmo y compromiso.

Gracias al público, al universo, a la divinidad, a mi familia, a los medios que divulgan la columna y a quienes organizan los eventos literarios, por hacer posible que las  Voces ensortijadas viajen.

Fotografía: Vladimir Contreras Escamilla
Fotografía: Vladimir Contreras Escamilla

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 272. Amar la marimba. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Leonora Ventura.

Polvo del camino/ 272

Amar la marimba
Héctor Cortés Mandujano

Aunque nacido en la Ciudad de México, con raíces oaxaqueñas, el cineasta Jaime Ruiz Ibáñez ha demostrado, desde el arranque de su carrera hasta hoy, un continuado amor por Chiapas. Su tesis profesional, devenida cortometraje, Don Chico que vuela, basada en un cuento célebre de Eraclio Zepeda, le dio muy joven un Ariel. Desde entonces somos amigos.
Después hizo muchos cortos premiados nacional e internacionalmente, hasta que llegó a su primer largometraje, La mitad del mundo (2009), que también le ha traído diversas satisfacciones.
Recientemente, el Canal 22 estrenó (yo vi la repetición el domingo 23 de marzo de 2025) su documental La marimba mexicana, su construcción, escrito, producido, fotografiado y editado por Jaime.
El documental nos muestra a constructores de marimba en sus talleres de Carranza, Chiapa de Corzo, Tuxtla y Tapachula que han dedicado, algunos por generaciones, su vida a lograr que este instrumento siga siendo parte fundamental de la identidad chiapaneca.
Los entrevistados coinciden en afirmar que la marimba tiene por lo menos tres partes: las teclas, los resonadores y el mueble que los sostiene. Cada uno refiere que se hacen fundamentalmente del árbol de hormiguillo –u hormigo, como también lo llaman– que debe morirse solo y caer. Luego hay que dejarlo secar por años, hasta que la madera ya pueda empezar a trabajarse.
Hacer las teclas es un arte de oído: hay que construir una a una con el sonido que le corresponde y debe afinarse junto a su resonador, que se construye en forma de prisma. El documental muestra la enorme habilidad que los constructores tienen para llegar a la nota que buscan, ahora con ayuda de afinadores electrónicos. Los resonadores (antes se usaban pumpos) tienen en la parte final un orificio que se tapa con caucho, al que se cubre con una tela para que la marimba tenga la vibración característica que distingue a las de Chiapas de las otras marimbas.
Ruiz Ibáñez halló en Tapachula a un constructor que, con un procedimiento que tarda varios días, a partir de las tripas de cerdo, que deben lavarse, remojarse en limón, secarse al sol y cortarse con una tijera, halla dentro una tela suavísima que es con la que se cubre la cachimba, ese orificio indispensable para lograr la dulce vibración de la madera.
Hacer las baquetas o bolillos es otro arte en peligro de extinción. Se necesita la sabia blanca del árbol de hule, que se extiende sobre una madera. Luego de que se seca cada pasada, se cortan las tiras y se sigue un patrón que hace al bolillo ideal para acariciar y golpear las teclas.
Por último, para hacerla bella, se ponen sobre la madera que verá el público un tejido de distintos patrones (pequeños fragmentos de madera blanca, roja y negra) que da originalidad e identidad a cada constructor.
El documental de Jaime Ruiz Ibáñez, de aproximadamente dos horas, que tiene una fotografía espléndida y una edición ágil, está acompañado de ejecuciones magistrales de dos grandes artistas idos: Manuel Vleeschower y Zeferino Nandayapa.
Jaime ha escrito, además, un guion de cine sobre la historia de la marimba en Chiapas y antes de éste ha hecho otros documentales sobre nuestro instrumento. Qué bueno que, si no hay nadie con tanta pasión como él en el estado, lo tengamos de nuestro lado para recordarnos lo mucho que hay de trabajo, conocimiento y arte en quienes hacen y tocan la marimba… Gracias, querido Jaime.
                                         
       
Ilustración: Leonora Ventura.
Ilustración: Leonora Ventura.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Líneas de desnudo. 164. Me sentaré a la puerta de mi casa… Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 164

Me sentaré a la puerta de mi casa...
Por Manuel Pérez-Petit

… para ver pasar el cadáver de mi enemigo.

Proverbio árabe
Tengo muchos enemigos. Nunca lo he tenido presente con tanta claridad como la que he adquirido con mi muy querido Manolo Pimentel desde diciembre de 2023, pues nadie en mi vida me ha insistido tanto en que tomara conciencia de ello. Eso sí, son enemigos invisibles, que jamás se dirigen a mí sino a quien en mí confían, poniendo a prueba su afecto y reconocimiento hacia mí como ser humano y como profesional, he de reconocer que triunfando en muchos casos, y estoy muy agradecido por ello, pues hacen una selección natural por la que me siento privilegiado. 
            Soy en extremo torpe para la vida práctica. Eso sí, soy el único responsable de todo lo que me pase. Jamás echo la culpa a otro de nada, no me justifico en nada y con nada, y asumo con naturalidad las consecuencias de mis actos, en este conversar continuo “con el hombre que siempre va conmigo” –si se me permite la licencia machadiana–, y, como el poeta de Sevilla, espero “hablar a Dios un día”, pues alivio la inadaptación crónica con la que siempre tuve que convivir con este soliloquio que, a veces, me lleva a una pertinaz y lúcida locura con la que lucho contra mi también crónica pereza.
Con los años he sabido distinguir entre mis amigos y las personas que me quieren. Hay muchas personas que me quieren, más incluso que las que son mis enemigos. Manolo es un caso de ello. ¿Es mi amigo? No. Yo también lo quiero, y, en este caso, sí soy su amigo, pero no puede haber amistad si no hay dos, por lo que pacto con la realidad y siempre estaré con él. 
Jamás debe uno crearse expectativas. Con nada. Con nadie.
No soy enemigo de nadie. Cada cual hace lo que puede. Nadie puede juzgar a nadie. Hay que tener grandeza de corazón. Cada día estoy más convencido de que en este mundo todo se equilibra, y por eso me siento, con paciencia, alegre y triste a la vez, a la puerta de mi casa para ver pasar los cadáveres de mis enemigos. A ver si entonces me entero de quiénes son, y puedo pedirles perdón y perdonarlos.
M. P.-P., el 3 de septiembre de 2011, en el I Encuentro de Escritores por Ciudad Juárez.
Fuente de la imagen: Archivo de Sediento Ediciones, propiedad de M. P.-P.

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.