El mundo que se fue/ 3

Balleneros

Rafael Corzo Espinosa

 

El clásico de la historia de balleneros es Mobi Dick escrita por Herman Melville que cuenta como era la caza de ballenas en el pasado.  El cetáceo era arponeado de manera manual, con una cuerda en la argolla del arpón. La leyenda de la ballena blanca que obsesionaba a los marinos que querían capturarla a toda costa, es muy romántica ya que Mobi Dick volcaba a las embarcaciones.
          Tras años de búsqueda por fin fue arponeada y los marinos vieron con asombro que era un cachalote blanco.
          Este ecocidio evolucionó con el tiempo y hoy la industria ballenera emplea arpones que son disparados con cañones emplazados en las proas de las embarcaciones cazadoras. El arpón lleva un explosivo que estalla en el interior del gigantesco y pacífico mamífero.
          Muerta la ballena es remolcada al gigantesco barco e izada a cubierta por medio de grúas, para ser destazada.
          Los destazadores son extraños hombres de varias nacionalidades; el perfil psicológico de estos aventureros me parece interesante: son misóginos, alcohólicos y dados a la soledad.
          Una vez destazado el animal, los restos son llevados al laboratorio donde se transforman en multitud de productos como cosméticos, alimentos, carnes en conserva, etc. 
La temporada dura ocho meses, en los que atracan en diversos puertos europeos para  la comercialización del producto.
            Las ballenas estuvieron al borde de la extinción hasta que organizaciones ecologistas dieron la alerta. Muchos gobiernos lucharon por detener este ecocidio, foros y conferencias se organizaron, sólo Japón no aceptó las medidas tomadas.   
   
Fotografía: T.C., “Secamiento global” de Rafael Corzo.
Fotografía: Tania Corzo

*Sobre los textos:

Los textos y las fotografías a la obra del maestro Rafael Corzo que estaremos publicando en esta columna fueron proporcionados por Tania, hija del artista, y son parte de una libreta en la que el escultor escribió varias notas en los últimos meses de su vida. Nos sorprende que muchas de las citas que realizó fueron directas de su memoria ya que el maestro no consultó ninguna fuente ya fuera escrita o digital, por una lado hacía tiempo que había donado su biblioteca personal, por otro, no era proclive a usar la Internet ni tecnologías modernas digitales.

El artista falleció el 19 de septiembre de 2020. Agradecemos a la familia Corzo por permitirnos compartir estos textos.

*Sobre el autor:

Rafael Corzo Espinosa

Escultor

Nació en la ciudad de Villaflores, Chiapas en 1938. Falleció el 19 de septiembre de 2020 en Copoya, Chiapas, México.

Dominó la acuarela y el dibujo desde muy chico. Siendo adolescente asistió a la clase de dibujo en la antigua prevocacional donde desarrolló y aprendió técnicas como la sombra, perspectiva, centrado, proporciones, etc. Después se trasladó a la Ciudad de México donde recibe un taller libre en la Academia de San Carlos. Posteriormente se trasladó a Copoya, Chiapas, donde comienza a ensayar la escultura con cemento, material que siempre pensó que tenía grandes cualidades plásticas. Después desarrolló una técnica usando malla metálica cernidora, que bautizó como “Ferro Cemento”, otra innovación fue policromar las figuras y sombrearlas.

Realizó diversas exposiciones individuales, listamos algunas: “El mundo que se fue”, 2016; Café Galería “El rumbo” 1997 (escultura); “Forma y colorines”, Café Galería “Este sur”, 1998; “Del juguetero” Museo Hermila Dominguez, Comitán, 2000; “La trilla del primate”, enero, 2005; “La talacha del Corsario”, Congreso del Estado; “Apocalipsis”, Galería UNACH, 2001; “De Centauros; Mitos y Reales” –  Centro Cultural Jaime Sabines, 2006; “La escultura en la tecnología” Museo Chiapas de Ciencia y Tecnología, abril, 2007; “La trilla del primate” Museo Chiapas, noviembre, 2008; “Apocalipsis” Museo de Arte Hermila Domínguez, Comitán, Chiapas.