Revista

Polvo del camino. 265. ¿A dónde va lo común, lo de todos los días? Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

Polvo del camino/ 265

Apuntes de oído/ 21

¿A dónde va lo común, lo de todos los días?
Héctor Cortés Mandujano

¿A dónde van los terribles encantos que tiene el hogar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo?

Silvio Rodríguez

Yo tendría entonces 18 años, y no había internet ni celulares ni más que los fragmentos separados que ahora son un todo: teléfono de casa, cámara fotográfica con rollo, grabadora de pilas, etcétera. Si querías conseguir una canción, por ejemplo, tu primera posibilidad era la radio. Que la pasaran y que tú estuvieras listo para darle REC –la palabra Grabar tardó mucho en aparecer en los aparatos electrónicos– en tu grabadora.
El problema para quienes no gustábamos de la música de la radio, era tener un “aparato de música”, que tenía varios nombres, y era donde podías reproducir un disco (eran tortillotas con generalmente 10 canciones). Yo no tenía ese aparato, porque era caro y de difícil transportación. Más fácil: debías tener casa y yo no tenía.
Tenía grabadora y compraba casetes, con lo que yo creía lo menos tonto de la música comercial en español (tuve de siempre un repelús a lo gringo, que abarcaba todo lo que no estuviera en mi idioma). Un día fui a un concierto de música latinoamericana y la vocalista dijo al presentar una canción: “Esta que vamos a cantar es del compositor cubano Silvio Rodríguez”.
Nunca había oído ese nombre, Silvio. Era “A dónde van” y me pareció una de las mejores canciones que había escuchado. Vivía en San Cristóbal en ese entonces, así que al otro día recorrí las discotecas y al fin me hallé un casete, Antología, donde escuché por primera vez la voz peculiar de Silvio y me aprendí de memoria sus canciones. Pero no estaba la que me había enganchado, hasta que conseguí Mujeres (1978).
En “Mujeres” están muchas que me han acompañado desde aquellos días: “¿Qué hago ahora?”, “Río”, “Te doy una canción”, “¿A dónde van?”, “Esto no es una elegía”…
“¿A dónde van?” es una canción hecha exclusivamente de preguntas, lo que de entrada la apartaba de las machaconas y bobas canciones de la radio: “¿A dónde van las palabras que no se quedaron?/ ¿A dónde van las miradas que un día partieron?/ ¿Acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón/ o se acurrucan, entre las hendijas, buscando calor?”.
Para mí, las preguntas, desde la primera vez que las oí, tenían sentido, hablaban de mi vida: “¿En qué estarán convertidos mis viejos zapatos?/ ¿A dónde fueron a dar tantas hojas de un árbol?/ ¿Por dónde están las angustias que desde tus ojos saltaron por mí?/ ¿A dónde fueron mis palabras sucias de sangre de abril?”.
Y pensaba, mientras la oí obsesivamente, que la canción era sobre el tiempo, mi tiempo, mi pasado. Qué era, en qué se convertía: “¿A dónde va lo común, lo de todos los días:/ el descalzarse en la puerta, la mano amiga? ¿A dónde va la sorpresa casi cotidiana del atardecer?/ ¿A dónde va el mantel de la mesa, el café de ayer?”.
Y Silvio traía compañía, bastante, que me hicieron más pasajeros aquellos tiempos que quién sabe a dónde se fueron…

Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

El tintero de Nadia. 21. Catarsis/8. Nadia Arce

Fotografía: Nadia Arce.

 

Catarsis #8

SEÑORA TOS

Señora tos, la veo, la escucho, la siento
entiendo que me trae un mensaje punzante
que me dice algo sobre una culpa
comprendo que es un mensaje, inminente
que no puedo ignorar, ni dejar pasar; imposible.

Señora Tos, explíquese bien por favor
estas no son formas, pues mire
romperme por dentro, dos veces, dificulta
lograr la traducción de sus intenciones, ayúdeme a entender, que no la estoy leyendo,
puedo confundirme más y no quiero.

¿Está Usted segura, Señora Tos, que el mensaje es para mí?
¿no será que se haya equivocado con otros pulmones? ¿Con distintos bronquios?
Amable le pregunto, porque verá, esto me está sencillamente, matando.

Acudo a su generosidad y empatía
deme una pista, un crucigrama, algo más fácil, algo que yo pueda resolver muy rápido
tal vez usted no se ha dado cuenta
de toda la atención que tiene, no sólo de mí
sino de los que me escuchan a lado
y de los que saben de su extraña presencia,
incluso en la distancia.

Señora Tos, le ruego, que me diga por favor:

¿Qué es lo que NOS pasa?

Nadia Arce
7 de febrero 2025
5:31 a.m.

P.D. La foto tiene que ver con mi plan de alimentación actual. Ya no sabía cuál publicar 🤪
Fotografía: Nadia Arce.
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https://instagram.com/eltinterotallereditorial?igshid=NTc4MTIwNjQ2YQ==
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www.eltinterotallereditorial.com.mx

*Sobre la autora:

Nadia Arce

Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.

Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de cuarenta
libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía.
Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres.
Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo.
Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.

Reconocimientos:
Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.

●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales.
● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de
Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en
México desde 2002.
● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la
FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario
Milenio.

Obra publicada:
En el corazón del arce (El Tintero Taller Ed., 2024); Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero Taller Ed.), 2023; Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.);
Bitácora Encendida (2019, Ed. Prometeo); Rayado Personal (2017, Ed. Serpiente de Papel);
Fuego Azul (2016, Ed. El Viaje). Brilla Palabra (2007. Ed. Cabos Sueltos); Dondequiera
poesía
(2005, RAIA Editorial).

Líneas de desnudo. 154. Arder y callarse. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 154

Arder y callarse
Por Manuel Pérez-Petit

El concepto y la práctica de la ficción, en el arte, en la literatura, mediante la cual una “mentira” se hace verdad y más verdad que la verdad que está al alcance de los ojos, compartible, comunicable, es el elemento clave sobre el que pivota buena parte del peso de mi reflexión acerca de la literatura –el arte, en general– y la filosofía.
            El lenguaje de esta es denotativo: no deja nada por decir o sobreentendido u obviado. Se ocupa del ser, en sus justos términos, y esto ocurre sin tener en cuenta el método que use. La literatura, el arte, por su parte, se ocupa del deber ser, de lo inasible, incognoscible, imaginario, de aquello que cobra vida propia en el contexto de las cosas que rodean al ser humano, y, por tanto, su lenguaje es connotativo. En la filosofía no cabe la ficción, salvo cuando se incluye en una perífrasis, un circunloquio o alguna otra figura retórica, y lo normal es hacerlo con carácter explicativo o ilustrativo, dicho esto sin menoscabo de lo que pueda dar de sí el método intuitivo. La hipótesis podría ser un tipo de ficción con bases y fines científicos, pero como ficción, pura ficción, no sirve. Y la verdad es que no existe tropo alguno que sea de utilidad real a la filosofía. La comunicación de la experiencia, de la vida vivida, es, en cualquier caso, común a ambas disciplinas. De hecho, la experiencia es la principal forma de conocimiento. En este sentido, la comunicación del conocimiento es una labor compartida por ambas. Sin embargo, esto es harina de otro costal, y ya habrá tiempo de dedicarse a ello. 
En dos ramas del mismo tronco, el de la palabra, valgan estas reflexiones. Porque el caso es que en la calma –la filosofía– siempre se habló de la tempestad, y en la tempestad –la literatura, el arte– sólo hubo tiempo de hablar de la tempestad. Lo que al final queda en común a todo ello es el fuego, el que habita en las manos, como le dijo en una ocasión Federico García Lorca (1898-1936) a Gerardo Diego (1896-1987) afirmando que el poeta lo que hace es mostrarlo.
Se percibe de forma intuitiva en un primer instante, aunque luego se pueda poner en duda mediante el análisis y el enfrentamiento a ella desde otras perspectivas. Se podría reflexionar acerca del fuego –aquello que, por tanto, es común a todos– por una eternidad, pero recuerdo aquello de Goethe (1749-1832), “Escribir es un abuso de la palabra”, de lo cual tomo nota, y dado que cada día más amo el fuego y el silencio, por de pronto ardo y, al menos por hoy, me callo.
Tarde en rayas. San Miguel de Allende, Guanajuato, México, junio de 2022.
Fotografía: © Mayté Flores Ayala Mancera
Archivo de Kolaval, propiedad de M. P.-P.

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec, para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. Desde diciembre de 2023 es director editorial de Almuzara México.

El tintero de Nadia. 20. Catarsis/7. Nadia Arce

Fotografía: Nadia Arce.

Catarsis #7 

PARADOJA POÉTICA SIN RESPUESTA NARRATIVA

Toser
Toser es igual a dolor
Toser es expectorar
Buscar no toser, no es posible
Porque para que deje de doler es necesario expectorar
Para así ya no toser.

Entonces encuentra cómo toser sin más dolor. Para que deje de doler, es necesario que sane la pleura. Para que sane la pleura es necesario dejar de toser.

¿Cuál es la respuesta correcta?

Toser y expectorar aguantando el dolor hasta que se logre sanar la pleura de un milagro.

Gracias por su atención.
Fin del comunicado.

Viernes 7 de febrero 2025
Nadia Arce
3:57 a.m.


 
Fotografía: Nadia Arce.
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www.eltinterotallereditorial.com.mx

*Sobre la autora:

Nadia Arce

Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.

Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de cuarenta
libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía.
Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres.
Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo.
Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.

Reconocimientos:
Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.

●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales.
● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de
Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en
México desde 2002.
● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la
FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario
Milenio.

Obra publicada:
En el corazón del arce (El Tintero Taller Ed., 2024); Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero Taller Ed.), 2023; Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.);
Bitácora Encendida (2019, Ed. Prometeo); Rayado Personal (2017, Ed. Serpiente de Papel);
Fuego Azul (2016, Ed. El Viaje). Brilla Palabra (2007. Ed. Cabos Sueltos); Dondequiera
poesía
(2005, RAIA Editorial).

El tintero de Nadia. 19. Catarsis/6. Nadia Arce

Catarsis #6

¿Qué haría diferente?

Es una pregunta obligada, cuando la situación también dictamina no hacer más que buscar el reposo y la recuperación, tan inminente e impuesta y no selectiva de esta cama a mis pies.

Quiero salir de ella. Irme por ahí, como acostumbro. Caminar, manejar, vivir sin el agónico cof cof que rasguña sanguinario, no es posible ahora pensar en la lamentación constante, en la culpa voraz de no “haberme cuidado más” después del dengue. Pinche mosquito. De verdad no concibo su existencia, o sea, es un MOSQUITO. En fin… sé que en algún momento me recuperaré del trauma y la frustración que me provoca todavía.

¿El COVID fue un arma masiva? Pongo signos nada más por causar reflexión. En realidad lo creo y ese mosco no puede ser de Dios.

Y ahora, la influenza. Parecen los patrocinadores de esta cosa pulmonar. Lo son. Quiero escribir con tanto que decir y no quiero ser nefasta sabes? Quiero hacer las cosas distintas para evitar a toda costa y maremoto esta situación. Es tremenda. Estoy trabajando en mí, pensando cuál emoción atrapada en mi cuerpo somatizó todo esto… en mi linaje, en mi karma.

Mi conclusión es ver hacia adelante, las respuestas las busco y si me toca encontrarlas es que estoy lista para ellas, por lo pronto ahora estoy dispuesta.

Sí me equivoco en un movimiento, ahí está la amenaza, un instante y recaigo, llega la molesta que nunca pudo ocultarse del todo a tocar en mi garganta por otro espasmo de dolor, otra vez. Y no me quiero quejar, solo quiero desahogarme, me encuentro tan acompañada al escribir y al asegurar que todas las personas que en estos momentos están más enfermas que yo, la están pasando más mal, ¿qué derecho tendría yo de pensar en que lo que vivo es algo tan malo?
Es por extrañar la libertad, la independencia, la “sanidad”. Es eso.

Cuando están las oportunidades de hacerlo todo, las he tomado pero no puedo dejar de pensar en todo lo que queda por hacer, a mis hijas por seguir creciendo y a mi editorial, escritores y libros les falta todavía más vuelo y quiero verlo, formarlo y compartirlo.

Ir al mar. Viajar en un camper. Publicar 200 libros al mes. Escribir por lo menos diez libros más. Tener la experiencia de mínimo otras veinte ferias del libro en Guadalajara y todas las demás ferias, eventos, presentaciones, talleres, lecturas públicas, abrazos, conciertos, cultura, arte, meditaciones, espiritualidad, gastronomía… uuuuuuffff quiero andar en bici.

Todo empezó ese día, nunca debí ir a pedalear tan tarde, el aire heladísimo en mi garganta me metió gancho al hígado y nada pude hacer. Empeoré, empeoré, empeoré… hasta que se rompió esta pleura mía, que amo más que nada de mi cuerpo en estos momentos, pobre, ni siquiera sabía de sus existencia, ahora lo sé y doble, porque se ha rompió dos veces, ya no se me va a olvidar. Sana, sana pleura de rana…
si no sanas hoy, más tarde vale que mañana.
¿Qué más hago por ti? ¿Qué más hago por mí? Acepta, me dicen. No necesitas estar enferma, pues no, no quería…

Lo que sí acepto es el proceso y el ritmo de mi cuerpo. Y le pido perdón. Debí comenzar con la alimentación sana desde hace mucho ya. Me asusté con la disautonomia y la fibromalgia, tremendas etiquetas no son fáciles de asimilar, entonces olvidé cosas básicas, necesarias, urgentes. Dormir mejor, comer bien. Descansar, delegar, confiar. Ya casi tengo esa edad de oro y no puede ser que me sienta más bien en edad de estirar la pata.

Quiero más primaveras, más otoños, más de todo. ¡Vengan esas canas! Aunque me las siga pintando de mi adorado rojo… vengan esas canas, las bendigo desde hoy.

P.D. Gracias por leerme, apoyarme, por cada mensaje, buena vibra, oración, gracias a todos por todo. 🙏🏻♥️🙏🏻♥️🙏🏻♥️🙏🏻♥️🙏🏻♥️🙏🏻♥️

#sanaciónemocional #sanaciónmental #salud #sanacióninterna #sanaciónfísica #sanidad #sante



 
Fotografía: Nadia Arce
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*Sobre la autora:

Nadia Arce

Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.

Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de cuarenta
libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía.
Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres.
Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo.
Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.

Reconocimientos:
Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.

●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales.
● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de
Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en
México desde 2002.
● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la
FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario
Milenio.

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En el corazón del arce (El Tintero Taller Ed., 2024); Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero Taller Ed.), 2023; Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.);
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(2005, RAIA Editorial).

Desde la buhardilla. 6. Hay que matar al gusto. Gabriel Mendoza García

Fotografía proporcionada por Gabriel Mendoza García.

Hay que matar al gusto

Estoy profundamente cansado de los argumentos ramplones cuando se trata de enfrentarse a una obra artística. Afirmaciones atrevidas como “la película me pareció aburrida” o “la canción está mal compuesta”, resultan más comunes que corrientes en nuestra cotidianeidad. El arte, en cualquiera de sus formas, es un fenómeno profundamente subjetivo. La música, el cine, la literatura, la pintura y otras expresiones artísticas están sujetas a la percepción individual, la cual se ve influenciada por una multitud de factores personales y socioculturales. Sin embargo, el gusto personal no debe confundirse con una evaluación objetiva de la calidad de una obra. La relación entre el gusto individual y la apreciación del arte, bajo la percepción subjetiva, no puede ni debe ser utilizada como un criterio absoluto para determinar el valor de una obra. La afirmación de que una obra es aburrida o irritante responde a la experiencia individual y no a la naturaleza intrínseca de la obra misma. Un individuo puede encontrar tedioso un libro clásico, mientras que otro puede considerarlo una joya literaria. Esta diferencia radica en factores como la formación académica, el contexto cultural y la exposición previa a obras similares. El fútbol, por ejemplo, puede resultar apasionante para algunos y tedioso para otros. La apreciación del deporte depende del conocimiento de sus reglas, la historia detrás de los equipos y el contexto competitivo en el que se desarrolla. Del mismo modo, una obra de arte puede no generar impacto en quien carece de un marco de referencia adecuado para comprenderla. A menudo, se argumenta que ciertos criterios pueden establecer la calidad objetiva de una obra. La técnica, la innovación, el impacto histórico y la influencia cultural son algunos de los factores que suelen considerarse en la evaluación del arte. Sin embargo, incluso estos criterios están sujetos a la interpretación humana y al contexto en el que se aplican. Por ejemplo, la obra de Leonardo da Vinci ha sido considerada como la cúspide del arte renacentista, pero eso no impide que haya personas que no experimenten ninguna emoción al contemplar La Mona Lisa. Esta falta de conexión emocional no invalida la relevancia de la obra en la historia del arte. Uno de los factores que más influye en la percepción del arte es la educación. La capacidad de apreciar una obra no sólo depende del talento natural del espectador, sino también de su formación. Alguien sin conocimientos musicales puede considerar la música clásica como monótona, mientras que un músico entrenado puede identificar la complejidad de las composiciones de Beethoven. La educación artística es precisamente la que permite desarrollar un sentido crítico más amplio, ayudando a distinguir entre el gusto personal y la calidad de una obra. En este sentido, la exposición a diferentes estilos y corrientes artísticas fomenta una apreciación más profunda y matizada del arte. El problema, es que no hay interés ni compromiso en empaparse, ya no digamos estudiar las diferentes corrientes del arte. El error más común en la crítica amateur es asumir que el gusto personal equivale a un juicio de calidad. Muchas veces, una persona descarta una obra simplemente porque no se alinea con sus preferencias sin considerar su valor artístico. Esta confusión se ve exacerbada en la era digital, donde las redes sociales han dado voz a opiniones carentes de fundamento crítico. Incluso las grandes obras de la historia han sido objeto de rechazo en su momento. Vincent van Gogh murió sin haber visto el éxito de su arte, y hoy es considerado uno de los pintores más influyentes. La música de Gustav Mahler fue despreciada en su época y posteriormente redescubierta como una de las más innovadoras del siglo XX. En conclusión, el gusto personal es un reflejo de la subjetividad humana y no un criterio absoluto de valoración artística. La apreciación del arte requiere conocimiento, contexto y educación. Atribuirle a una obra defectos intrínsecos basándose únicamente en la percepción individual es un error que limita la comprensión del arte en su totalidad. El debate sobre la calidad artística debe ir más allá de la simple preferencia personal y basarse en análisis críticos que consideren múltiples dimensiones de una obra. Y aquellos que, aun así, decidan fundamentar sus ideas en función de su gusto, déjenme comunicarles que también existe el “mal gusto”. En cualquier caso, es válido que te guste o disguste alguna cosa u otra, pero eso no debe impedir la relevancia de la cosa u obra, y mucho menos, debe orillar a que exista una falta de respeto. Claro, todos podemos tener una opinión, mas no todas las opiniones son respetables. Esa es una de las falacias más oportunas de nuestra realidad, querer defender el derecho a hablar fundamentado en la libertad de expresión. Pero, ese es tema de otro análisis. 

Hay que matar al gusto, sí, requisito primordial para poder alistarse en el intercambio de ideas. Concluiré con esta frase: “cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo”.

Gabriel Mendoza García


Fotografía proporcionada por Gabriel Mendoza García.
Fotografía proporcionada por Gabriel Mendoza García.

Sobre el autor:

Gabriel Mendoza García (Ciudad de México, 1984) escritor y creador de videos y contenido en redes sociales, fundamentalmente en la actualidad a través de la plataforma Alcance Tendencia Mx. Fan acérrimo del dúo musical europeo Lacrimosa, quienes representan su mayor fuente de inspiración, desde niño destacó por centrar sus esfuerzos cognitivos en mundos imaginarios y por valerse de su sensibilidad. Su primer intento literario fue El Oráculo de Gaia, una reinterpretación de El Señor de los Anillos, de la cual no queda ninguna evidencia. Su verdadera encomienda personal con la literatura es la saga Sofía, la única que tiene como epicentro la Ciudad de México, una obra coral, apocalíptica, empapada de misterio, acción, suspenso, drama, mitología, ciencia ficción, acción y aventura que, al modo de la mítica serie de televisión Lost, se centra en sus personajes y que comenzó a fraguarse en el otoño de 2007, cuyo primer fruto es Emanación. Es miembro del comité editorial de Almuzara México.

Disquisicionario. 16. Ensayo escolar (nunca entregado). Esteban Martínez Sifuentes.

Fotografía: Glen Mc Call: https://www.pexels.com/photo/stained-glass-in-a-church-20890002/


     

Ensayo escolar (nunca entregado)
Esteban Martínez Sifuentes

Sí, maestro Rebollo: mi pasatiempo es buscar la fórmula para hablar con los muertos, cómo ve. Y es magia negra, prohibida, sí… No, así no.
En las sierras de mi estado Zacatecas hay bosques de pino y encino, donde habitan el jabalí, el venado cola blanca y la liebre, los dos primeros en riesgo de extinción. En los llanos y valles crece mezquite, gobernadora, huisache, nopal, lechuguilla, guayule y pastizales, y de fauna están el coyote, la codorniz, el tejón y el pato. Del guayule sacan una goma para fabricar guantes de cirugía mejores que los de hule normal y bastante mejores que los sintéticos… Esto está mejor, ¿no, señor Rebollo?
Además, parte de la Sierra Madre Occidental, en el municipio de Sombrerete está la Sierra de Órganos, que es Parque Nacional, un área natural protegida por sus ecosistemas y su belleza de piedras desgastadas por el rigor de los siglos, algunas encimadas en frágil equilibrio como si practicaran patinaje artístico. El órgano es una cactácea elevada, y ahí hay también encino, pino piñonero, palma, huizache, nopal, orégano, sotol, biznaga y tepozán, entre otras plantas. El pozole con su toque de orégano, ¡humm, delicioso! En cuanto a especies animales, hay liebre, güilota, calandria, mapache, zorra gris, coyote, tlacuache, gato montés, venado, cacomixtle y halcón, entre otras.
A pesar de su cercanía con la capital, menos de sesenta kilómetros rumbo a Durango, sólo he ido dos veces a la Sierra de Órganos. La primera, cuando aún vivía mi hermano mayor, que murió ahogado en unas vacaciones al mar al caerse de la lancha en una curva; lo extraño y lo busco en todas partes, éramos los mejores amigos. Un sábado madrugamos y fuimos todo el día a celebrar el cumpleaños del fundador de la congregación rectora de nuestro colegio, sacerdote al que promovían para santo y luego resultó que había sido en vida alumno aventajado de Satanás por sus muchos delitos, usted sabe de qué tipo (perdón por escribirlo así, profesor Rebollo, pero eso era). Esa vez éramos padres de familia, alumnos y maestros. Cientos. Carne asada, aguas frescas de limón, horchata y jamaica, pasteles, arroz con leche, alcohol en abundancia encima y bajo la mesa. Juegos y concursos para niños, para adultos, para padres con sus niños, para maestros contra alumnos, cánticos cristianos en la ida y el regreso en autobús. Lo típico, usted sabe.
La segunda vez fue hace tres meses. Llegamos una tarde de sábado a domingo, papá y yo (“efecto de compensación” le llaman, según mamá), acompañados por seis de sus amigos industriales de la zona y varios de sus hijos, sólo uno de ellos mujer, Irina, cuatro o cinco años mayor que yo. Llevaban guitarras y toneladas de comida y cerveza. Conversaban, cantaban y comían tumultuariamente, cuando Irina, uno que parecía su pretendiente y yo nos despegamos del grupo para ir a vagabundear por ahí. Por el aire límpido, por la altura con relación al nivel del mar, el cielo era un portento de luminosidad estelar. Nunca había visto y tal vez no volveré a ver uno que se le acerque.
Ella y yo habíamos hecho clic apenas nos presentaron, y su acompañante había intervenido con naturalidad en nuestra plática mientras, en una mesa plegable, cortábamos el rabo a las cebollitas cambray y los otros probaban un sofisticado asador del tamaño de una camioneta pequeña o acarreaban ramas secas y piedras para conformar las fogatas. Cuando nos alejábamos, conversamos de preferencias musicales y literarias, de las películas filmadas en la Sierra de Órganos, referencia ineludible en Zacatecas si se quiere pasar por culto.
Yo conocía superficialmente un par, Los cañones de Navarone, con Gregory Peck y Anthony Quinn, y El Cavernícola, con Ringo Starr y Barbara Bach, que era y sigue siendo su esposa, qué aguante, ¿no cree? Irina me dijo, “claro, las he visto”, y apuntó algunas otras que me sonaban familiares, como una de la serie Dragonball, pero ni remota idea de que habían sido rodadas en aquel imponente escenario natural.
Instalados en una peña en los linderos del monte arbolado y tenebroso, a unos veinte metros de la lumbre mayor, su compañero, Iván, mencionó otras más, mexicanas sobre todo. Sin pedantería, enunció el nombre de sus directores, el año de rodaje y otros pormenores. Pasamos así una, dos, tres horas, yendo de vez en cuando al centro del grupo a recoger una cerveza para Iván o pedazos de chorizo con pan para los tres. Caídos de los astros, ellos eran mis cómplices perfectos, los amigos que buscaba sin saberlo. Con ambos, creí, sería fácil hablar de la vida de ultratumba (resucitar cadáveres y eso), de cualquier cosa.
En una de esas veces, papá, que había estado haciéndola de cocinero (el asador era suyo) y agarraba vuelo en la mesa departiendo con sus amigos, me llamó y, poniendo sus manos en mis hombros desde atrás para que me apreciaran los otros, le gritó a uno de los más alborotadores, antiguo conocido de mi familia:
─Eh, Lozano, ¿trajiste tus animalejos venenosos?
─Me ofendes, hombre. ¿Te consta de alguna vez que haya salido de paseo sin ellos?
─¿Podrías sacar uno para que lo pruebe el heredero de mis propiedades en la Costa Azul? Yo sé que es un hombrecito cabal, sólo necesito que se lo demuestre a sí mismo.
─Yo, encantado. Traje cuatro, de los mejores. ¿Cuál crees que le acomode?
─Uno sencillo, para empezar.
Lozano, dueño de una constructora con contratos gubernamentales y padrino de mi hermana, se dirigió tambaleante a su vehículo. Volvió con un rifle escondido sin maña tras su espalda.
─¿Está cargado? ─vociferó papá─. Si no, sirve para un carajo.
─¡Clarines al amanecer, hermano! Un arma descargada, decía una canción, es una lámpara sin luz, una Biblia sin Jesús.
Se rieron todos, cómo no. En fin, papá me tomó del brazo y trató de conducirme al pie del monte. Deseaba que hiciera mi “bautismo de fuego”, literalmente, disparándole a un blanco móvil, lechuza, liebre, lo que fuera. Me negué. Insistió.
─¿Cómo a un ser vivo, papá? ─repliqué.
Desde un montículo cercano, Irina e Iván no perdían detalle, algo tensos. Me ofrecían su aprobación en silencio, eso creí. Allá en las fogatas, divertidos con la escena.
─Bueno, bueno, señor Francisco de Asís. Dejemos a los animalitos del bosque en paz y pongamos unas botellas, ¿te parece?
Estaba resignado a obedecer e incluso caminé adelante hacia donde me indicaba. Entonces me detuve y escuché a mí mismo advertir con voz enérgica, en un tono que desconocía:
─No voy a disparar, papá. ¡No me gusta, punto!
─Sí lo vas hacer, claro. Te va a servir para templar el carácter, vas a ver. A mí me sirvió desde los diez años.
─Detesto las armas, ¿puedes entenderlo?
─Es cuestión de sentir su poder, ven…
─¡No voy a moverme de aquí, te lo advierto!
─¿Ah no?
─¡No!
Me escrutó por inacabables segundos como si calculara obligarme, incluso a empujones. ¿En algún momento le habría pegado a mamá antes del divorcio?, consideré después. Dio la media vuelta con enojo y regresó con el rifle donde la mayoría, que lo recibió con una granizada de bromas. Eran las once de la noche, y yo caminé con la cabeza baja a integrarme con mis amigos. No comentamos el asunto y tardamos en recuperar el vuelo de la plática interrumpida. O creo que ellos lo hicieron, yo no.
El resto de la velada mi padre se hizo el ofendido y los otros adultos me ignoraron con injuriosa contundencia. Alardeando, no sé, el troglodita de Lozano, sus dos hijos y algunos otros se dieron vuelo disparando a latas y botellas, que formaban en fila y destrozaban sin piedad, por fortuna en el lado contrario a donde estábamos nosotros.
Al final, sin dejar de beber, se pusieron a jugar a ver quién derribaba una estrella a balazos. En la plática con Irina e Iván, descubrí a uno de los Lozano apuntando hacia mí, también de juego, ¡vaya jueguito idiota!
Con nuestra tienda de campaña sin armar, cerca de las cuatro me quedé dormido en una silla de camping alrededor de la fogata menos socorrida. Casi entero, como si no hubiera estado bebiendo con energía de cíclope, llegó papá a despertarme con un suave zarandeo en el hombro, sin duda arrepentido.
─Estaba preocupado porque no te veía, me hubieras avisado ─dijo.
Cargaba un gabán en sus manos y me cubrió con él. Sí, estaba arrepentido (ya conocía sus arrepentimientos). Me condujo a su camioneta, y antes de abrir la puerta me abrazó y se soltó a llorar con hondura insospechada. Luego, sin decir nada salvo “descansa”, me ayudó a tenderme a lo largo del asiento y fue a acomodar sus cobijas en la caja del vehículo, a la intemperie. Por la borrachera más que evidente ahora que lo golpeaba el aire, poco faltó para que se cayera por la borda. A diferencia de Edgardo, se hubiera levantado en unas horas cuando mucho, tal vez con un hueso roto y o solo algunos moretones; y hubiera sido, desde luego, un auténtico oso que comentarían por años sus amigos.
Semanas después busqué a Irina e Iván para salir a un café y reanudar la charla de aquella noche. ¡Qué desmesurada pretensión la de un mocoso con apenas catorce años cumplidos! Irina, una Irina distinta a la de entonces, me advirtió al teléfono que tenía novio y, a punto de ingresar a la universidad, demasiado que estudiar. Liberé una risita atarantada, no sabía por qué mencionaba aquello si mis intenciones eran otras. Le reiteré: “Se trata de una simple salida a tomar café, no vamos a un aquelarre o a fumar opio…”. Nada. Su agenda, llena. Lo sentía, de veras, remató.
Iván estudiaba en Guadalajara, me informó algún miembro de su familia. Lo busqué en Facebook y le envié solicitud de amistad. No ha respondido. Cuando lo haga, si es que lo hace, ya tendré otros intereses. Sin rencores.
Pero estoy empezando a percibir a la humanidad en tonos grisáceos con propensión a oscurecerse y eso me disgusta, en principio porque me creo optimista y propositivo. Sigo buscando la fórmula para contactar con los muertos, profesor Rebollo, ¿cómo ve? En especial relacionados con Edgardo, hay avances que tal vez algún día me decida a compartir, jamás con el salón y menos con usted, eso por seguro.
Fotografía: Glen Mc Call: https://www.pexels.com/photo/stained-glass-in-a-church-20890002/
Fotografía: Glen Mc Call: https://www.pexels.com/photo/stained-glass-in-a-church-20890002/
Contacto:

En facebook: Esteban Martínez

*Sobre el autor:

Esteban Martínez Sifuentes

Ensayista, narrador.

Egresado de la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), Nació en San Luis Potosí hace varios ayeres, se dice lector compulsivo y fanático del cine, en particular de películas mudas estadounidenses de cómicos tipo Chaplin, Langdon, Lloyd y Keaton.

Obra publicada:
Esteban Martínez Sifuentes ha publicado siete libros; el último, de ensayos, es USA! USA! Mitos y antimitos estadounidenses, publicado por Editorial Almuzara en 2024. La novela negro-policiaca Malmarido, Ediciones Periféricas, 2020.

Líneas de desnudo. 153. Un camino marcado. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 153

Un camino marcado
Por Manuel Pérez-Petit

A la gran escritora y humanista mexicana y, sobre todo, amiga de muchos años, Cristina Harari, a quien le debo la inspiración de este artículo.

En relación a mi Soñar con que todo llegue a todas partes, publicado el pasado 30 de enero, lo cierto es que los localismos nos enriquecen, y todos esos matices y variantes del idioma español no nos separan de ningún modo sino todo lo contrario, pues convierten al idioma de Cervantes en, sin ir más lejos, el de mayor riqueza lexicográfica de las lenguas existentes en el mundo. 
En mi texto, yo hablaba de ciertos nacionalismos que impiden, entre otras causas, de algún modo, una difusión global en nuestro ámbito hispánico de lo que se publica, y apostaba por el sueño utópico hoy de que todo se conozca en todas partes, poniendo como ejemplo lo que ocurre en el ámbito anglosajón.
Y desde luego me preocupa nuestro a veces exacerbado nacionalismo, del que es culpable en gran medida nuestra madre patria, la que fue las Españas y es hoy solo España. ¿No nos debería llamar la atención que, por ejemplo, una novela escrita en Buenos Aires en rioplatense cerrado puede ser leída y comprendida a la perfección por un señor de Burgos, España, castellano hasta en los rasgos de su rostro, que habla y escribe de manera diferente, y más todavía cuando observamos que, pese a esa globalización anglosajona en apariencia tan modélica y eficiente, una novela de un australiano, escrita en su inglés, aunque se distribuya en Londres, en Los Angeles o en Nairobi, es hoy por hoy casi ininteligible para un londinense, un angelino o un keniano? ¿Qué tienen que ver entre sí un misquito, un mapuche, una persona que hable quechua o náhualt u otomí –hñähñú para mis queridos habitantes del valle del Mezquital, Hidalgo, México-, un chiapaneco de lengua tsotsil o chol o un yaqui o un guaraní? Nada. Solo tienen en común el haber convivido durante siglos con el idioma español sin haber perdido su propia lengua, en una simbiosis de enriquecimiento mutuo sin antecedentes ni parangón en la historia, por lo que tienen como propias nada menos que dos lenguas, que los unifica en un universo propio que ocupa casi un tercio del planeta. Y esto, que es también de herencia hispánica –miren por dónde–, nos marca un camino.
14 de julio de 2017_ En la entrega de libros al Telebachillerato comunitario 022 El Salto Grande, Atoyac de Álvarez, Guerrero, México, en la 1ra campaña de la causa Libros por Yolotepec, hoy Libros por Yolotepec y Yunuén.
Fuente de la imagen: Archivo de la causa Libros por Yolotepec.

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

eriodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.

El tintero de Nadia. 18. Catarsis/5. Nadia Arce

Fotografía: Nadia Arce.

Catarsis #5

Hoy desperté distinta

“Estoy dispuesta a dejar que se marche la pauta interior que me ha creado esta enfermedad.” Dice Louis Hay

Al abrir los ojos recordé que soñando no estaba enferma. Extrañé hacer planes con mis hijas, ilusionarme con alguna actividad tan simple como ir por un café en la tarde o sentir emoción por el taller literario por impartir al día, o por el libro que hay que revisar, el evento cultural o simplemente por vivir la rutina diaria con buena música viendo al sol de frente. Extraño eso, quiero eso otra vez.

Es impresionante la luz de una persona, la que puede llegar a tener que te abraza con solo su presencia. Gracias por tu visita querida Fer, me ayudaste mucho al estar aquí conmigo, gracias por los regalitos y sobre todo por tu cariño.

Ataviada de atenciones, recibo y agradezco el amor de cada uno de mis amigos, amigas, familiares, Tinterosos, pareja y tanta energía en sus oraciones y mensajes de cariño…

Vamos a salir de esta también. 🙏🏻

Será lo que Dios quiera, de una o de otra manera esto no será eterno.

Por lo pronto les dejo la vista al mar que me tocó por acá en mi estancia hospitalaria desde un hogar.

5 de febrero 2025
Fotografía: Nadia Arce.
Fotografía: Nadia Arce.
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www.eltinterotallereditorial.com.mx

*Sobre la autora:

Nadia Arce

Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.

Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de cuarenta
libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía.
Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres.
Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo.
Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.

Reconocimientos:
Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.

●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales.
● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de
Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en
México desde 2002.
● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la
FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario
Milenio.

Obra publicada:
En el corazón del arce (El Tintero Taller Ed., 2024); Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero Taller Ed.), 2023; Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.);
Bitácora Encendida (2019, Ed. Prometeo); Rayado Personal (2017, Ed. Serpiente de Papel);
Fuego Azul (2016, Ed. El Viaje). Brilla Palabra (2007. Ed. Cabos Sueltos); Dondequiera
poesía
(2005, RAIA Editorial).

El tintero de Nadia. 17. Catarsis/4. Nadia Arce

Fotografía: Nadia Arce.

Catarsis #4

Ayer fui ver a un neumólogo que me recomendaron, el cual es un excelente médico también, como los demás que tengo y que me ayudan con todo este proceso de sanar, incluyendo la terapia y la espiritualidad. Gracias a cada uno. Ya saben quienes son.

Después de un poco más de una semana mis hijas están conmigo. Es una gran medicina en este incierto momento donde operarme es la solución indicada por la parte alópata.

Estoy encargándome de ser precisa con mi petición a Dios ¿debo hacerlo? La lógica me dicta que sí, el naturismo me explica que no. Y todos los días sigo con tantos problemas físicos, con estos dolores internos que masacran, que no sé por dónde caminar. Pero me confundí porque son tres males principales, pleura, pulmones, sinusitis. El tercero es el operable y de los otros dos seguimos en la lucha por vencerlos. La tos que provocan son mi mayor enemigo y también me ayudan a expectorar al precio más alto que yo no podría haber conocido y que lamento experimentar en esta carne interna y rota.

Sí no fuera por todos los medicamentos, remedios e inyecciones sé que ya no estaría escribiendo esto. El diagnóstico lo busqué tarde en los lugares y con los especialistas indicados, en fin, ya no puedo culparme porque nunca pareció algo de tal magnitud, ni enterada estaba. De lo que sí estoy segura es que me toca descansar, mi necesidad de ser atendida no es causada por ningún victimismo.

Voy a sanar. Y sí, necesito ayuda.

Desde la parte económica hasta la parte anímica estoy trabajando mi vida para darle seguridad a esta parte enferma y adolorida que me grita que me mueva, y lo hago. A veces me siento cansada, frustrada, impotente… no puedo dejarme llevar por esa maraña de porquería que me dicta el ego. Así que voy a la parte básica y fundamental de todo este relajo: mi recuperación.

Los chiqueo de mis hijas hoy son bálsamo, son tiernas y dulces, su actitud es tan amorosa así que las disfrutaré porque luego, tal vez, llegará otra semana de no verlas y eso no es fácil para mí. Soy una adulta pero también soy mamá, mujer, humana y convaleciente vulnerable.

Uso las herramientas que tengo como dice mi psicóloga que son muchas pues le estoy haciendo caso. La realidad es que me siento deprimida. ¿Para qué negarlo? De repente mi fe está turbia, mis esfuerzos se desesperanzan… sin mucho sueño o descanso por toser, con este agudo dolor, quiero compréndeme. Es normal y lógico sentirme así, como insecto aplastado a veces y olvido tan normalmente que soy una hija santa de Dios que empiezo a reprocharme… no me gusta, no soy así. Doy todo, quiero sanar, necesito sanar.

El año pasado fue primero la influenza la que llegó para que gracias a los síntomas agravados (parecía COVID) se desatara un cuadro que me ayudó a que detectaran en mi cuerpo la disautonomia y fibromalgia, ahí llegó el duelo por perder la salud normal que ya estaba perdida desde mi infancia y que yo desconocía. Claro que se exacerbó con el COVID que tuve en 2020. Sin embargo mejoré y seguí, pero el ritmo de trabajo, de vida, de actividades seguía siendo el mismo y mis recaídas surgieron.

Cuando finalizó la influenza… la parte gástrica hizo gala de tremendas inflamaciones estomacales y una fatiga crónica que yo no conocía. Gracias a mi gastro y neuróloga salí adelante de todo eso, más o menos estable, tratándome por una bacteria que descubrieron en mi pancita por medio de endoscopia y dos biopsias (ya sé, nomás falta que me caiga un piano en la cabeza) me picó el jijo mosco de la chingada del dengue… santa madre De Dios, me estaba muriendo otra vez, no les quiero relatar todo lo que duele el cuerpo y la cabeza, nada más les contaré que siempre he padecido de migrañas frecuentes y que encontré, gracias a una amiga, un sólo medicamento que me las quita, ah pues con el dengue tripliqué la dosis. De verdad no aguantaba, quería cortarme la cabeza.

Luego, ya para noviembre llegando la FIL yo seguía enferma. Gracias a mi prima Nash Archer que me alivianó y a Peiry Pcos fui saliendo de todo eso, inició la FIL pero yo seguía con esa comezón rara que te da al final, después de haber estado con solo 40 mil plaquetas y sangrando de la nariz y de manera intestinal, sobreviví. Y ahora aquí estoy, padeciendo otra “bonita gama” después padecimientos.

Nunca dejé de vivir, en ningún momento, amar la vida para mí es amar a Dios. Los detalles que comparto aquí son de hace pocos años porque el show más grave comenzó en el 2020 y ya sabes, uno cree que todo es menos importante y que se puede estar mal y seguir y yo debí de haber parado, no lo hice, si el alma en la FIL.

Dije: descanso en enero. Pues sí, ahora sí no hay de otra. Delegar, confiar, sentir seguridad en esta temporada es el reto y creo que voy bien.
Nada es perfecto y a la vez siento que es sí lo es. ¿Por qué? Porque está “pasanda” (perdón es que a mis hijas y a mí nos gusta mucho esa palabra).

Tengo derecho a llorar a grito abierto si me da la gana. ¿Me veo rara, vencida, rindiéndome? No. Estoy luchando y para salir de esto para mí es imprescindible sacar mis emociones. No he podido ir a mi terapia de grupo, necesito una en línea. Mientras tanto me está salvando el espíritu mi querida Vicky y el maravilloso grupo de El curso de Milagros y mi también muy pero muy querida Giselda Durand la psicóloga más chingona que conozco cuando estoy en crisis.

Falta empatía en el mundo, compasión, misericordia, piedad. La buena noticia es que también hay personas que existen y que son todo lo contrario con su inmensa comprensión y alianza, son muchas las amigas y amigos que están al pendiente, les caigo bien, me quieren y a mí me caen más que bien y me quieren también. Esto es la vida, dar y recibir, sentir, gozar, no gozar y así.

Mi naturopata también es un enorme ser humano, sin su terapia tampoco podría estar aquí, medio entera o más bien entera y media, porque si fuera pusilánime no escribiría nada de esto. Me siento valiente y dispuesta a estar bien. Sigo las indicaciones médicas al pie de la letra y la inmensa confianza y seguridad que me brinda mi querido especialista y doctor infectologo Sergio Zuñiga me hace estar al pie del cañón. Él no es sólo un alma generosa y sincera como médico, también es escritor así que espero todo el mundo se entere de ello con uno de sus tantos manuscritos publicados, espero que sí, será un honor para mí ser su editora y que sepan a lo que se enfrentó en el COVID y a lo que se sigue enfrentando día a día.

Gracias a El Forito de mi apreaciado y precioso amigo Carlos Oroná he conocido a gente maravillosa, como José Esteban Fermín, escritor e influencer, que amable me ha invitado a sus en vivo e incluso me pagó por ello, así como Carlitos en cada concurso que hace que me invita de jurado y reditúan mi trabajo, es una chulada que me ha costado más de 30 años de estar en esto. Sí, empecé los rollos literarios muy morrita. Gracias a Esteban conocí al neumólogo y gracias a otra donación pude pagar la consulta. A estas alturas ya no quiero encharcarme con tarjetas de crédito por eso hice el rollo de la rifa.

En la parte médic sigue la opinión del otorrino. ¿Me opero o no me opero? Veremos pues entonces… estoy hecha un manojo de nervios, para variar.

¿Saben cómo me ayuda escribir esto? Lo mejor es que me lean. Gracias a todos por sus aportaciones, muchos han cooperado con la rifa y muchos otros cooperan todo el tiempo con su cariño y aprecio.

Gracias sobre todo a quien me cuida todos los días, Roger Octavio Gómez Espinosa la friega que se esta aventando es de mostrarse. Desde la comida especial que tengo para desintoxicarme y sanar más rápido gracias a mi especialista Tpt Carlos Garx quien es amable todo el tiempo y sobre todo atento me alivia con su expertise desde su ámbito, en el que yo confío. Ha ayudado a mucha gente que conozco y no soy la excepción.

Octavio está conmigo desde el alma, lo sé. Su entrega y equipo conmigo como ser humano es excepcional, llevar las muestras de mis “gallos” al laboratorio durante tres días seguidos bien tempranito, cocinar, comprar medicina y mil cosas que luego se necesitan, tráeme mi agua de coco y conseguir que sea tierno, lavar la ropa, llevarme a todos lados e incluso ir a formarse no sé cuántas horas por los medicamentos del civil, más su propia carga de cosas, pues es para ponerse de pie, la verdad.

Gracias mi amor.

Gracias también a Lupita Alcala y a Mara porque estoy en oraciones internacionales muy bonitas, unido a ellas Charlie Heredia Vargas está también y yo sé que mi mentor Gerardo Moya y su esposa Vicky me dan esta fuerza espiritual con sus enseñanzas, mi escuela también me apoya, gracias Escuela Valores Divinos Escuela Valores Divinos - Shiva Kriya Yoga por su comprensión y apoyo.

Hijole, también Rocio Trujillo Alvarez se voló la barda y me mandó al apreciado padre Ricardo a ponerme la unción de enfermos, platicamos tan bonito. Tania Arana Zuñiga ya viene para acá, la veré pronto y su reiky -que es una maravilla- me hará tanto bien. Mañana veo a mi fisioterapista de por acá de Tonalá, la dulce Jessy.

Así que aunque parezca que no valoro las cosas porque estoy chillando a veces como Magdalena, pues las apariencias engañan porque llorar es símbolo de fortaleza. Valorar lo que sientes es chamba personal, así me hago responsable de mí, trabajando mis emociones, que como ven, ahora son muchas.

Y pues no puede faltar agradecer otra vez a mi madre que ha rezado el rosario como me encanta Ángeles Mejía, que me canta por WhatsApp, me cuenta chistes y sobre todo me escucha en todo momento. Son tantas las bendiciones. Gracias también a todos mis autores de El Tintero Taller Editorial por contender que suspendí mis actividades y que gracias a Anayuli Figueras y el director de Letras, idea y voz sigue adelante el changarro. Gracias a la familia de Raúl Bañuelos también por estar orando por mí, los amo, al igual que a mi amigo Jorge Orendáin. La editorial Viento Azul también está presente, gracias de verdad. Al igual que. A mi madrina Gaby que también fue a urgencias en el Hospital Civil por mí. Igual Anna Karen García Fernández que aunque está saliendo de cirugía de rodilla ayer me mandó un audio muy bonito y conmovedor. Gracias también in a mi suegrita Irma Espinosa por mandarme cositas y por estar al tanto de todo. Y le agradezco también a su otro hijo Manuel Espinosa por comprenderme tan bien y sobre todo por dejarse conocer por fin, vino desde Dinamarca a visitar a su hermano (mi novio), y bueno y no pudimos pasearlo a lugares muy interesantes que digamos, (le tocó ir al hospital y también al laboratio) perdón por ello, será la próxima visita compensada, lo prometo.

Gracias también Ivan Arce Max Arce Hernandez Oscar Maximiliano Atl Arce que están en la distancia conmigo. A mi tía preciosa Dra Penélope AMAR y a mi amorosa tía Dolores Rodriguez por ser y estar. 😘😘😘😘

Tal vez olvidé mencionar a alguien. ¿Me disculpas? No soy ahora la mejor con la memoria.

No pude dormir casi, la tos aumentó, el trayecto al visitar el médico de hoy fue un verdadero viacrusis gracias a cada tope, bache, tope y a todos esos conductores irresponsables que manejan como si no hubiera un mañana.

Espero que hoy, sea un mejor día para mí y para ti también.

Gracias por léeme. 🥹

Aquí les dejo la foto de las personas que están unidas en oración gracias a Mara, muchas gracias desde mi alma entera. una chulada en serio.

EL FLUIR DEL AMOR SANADOR DE DIOS RESTAURA ENERGÍA Y VITALIDAD 🙏🏻 así sea.

1 de febrero 2025
Fotografía: Nadia Arce.
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*Sobre la autora:

Nadia Arce

Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.

Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de cuarenta
libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía.
Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres.
Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo.
Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.

Reconocimientos:
Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.

●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales.
● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de
Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en
México desde 2002.
● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la
FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario
Milenio.

Obra publicada:
En el corazón del arce (El Tintero Taller Ed., 2024); Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero Taller Ed.), 2023; Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.);
Bitácora Encendida (2019, Ed. Prometeo); Rayado Personal (2017, Ed. Serpiente de Papel);
Fuego Azul (2016, Ed. El Viaje). Brilla Palabra (2007. Ed. Cabos Sueltos); Dondequiera
poesía
(2005, RAIA Editorial).