Polvo del camino. 249. Una semana de octubre. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Amanda Cruz Hernández.

                 Polvo del camino/249

Una semana de octubre
Héctor Cortés Mandujano

¿Quieres hacer reír a Dios o al Diablo? Cuéntale tus planes. Eso dice un dicho.
Cuento esto porque decidí no participar en la Feria Internacional del Libro Unach, del 14 al 18 de octubre de 2024, aunque recibí amables invitaciones para hacerlo. Sin embargo, mi querido amigo Efraín Bartolomé me invitó a presentar su libro Cuadernos contra el ángel (que tiene un prólogo mío) en la FIL y ahí estuve.
Elda Pérez Guzmán presentó su libro de poemas Las otras Evas, y tiene un prólogo mío.
Luis Daniel Pulido presentó su libro De música ligera y otros temas, y tiene un prólogo mío.
Presentaron el libro Villaflores a través de los tiempos, crónica de un pueblo mítico, y tiene un texto mío.
El día que presentamos el libro de Efraín, tuve la suerte de saludar a mi querido amigo Sarelly Martínez, quien también, me dijo, presentó su libro Un lector agradecido (donde en varias páginas habla de mí y de mis libros) y a pregunta del alguien del público sobre a quién leer, dijo mi nombre.
Es decir, estuve en la FIL hasta en la sopa.

Pero esa semana no podía hacer más compromisos, porque el lunes 14 tuvimos una reunión en casa de Linda Esquinca (para ver espacios, tomas de luz, etcétera) porque haremos allí una función privada de mi obra Las canciones son cartas de amor, con la Camerata Vocal Iexpro.
El martes 15 tuve ensayo de Algo sobre la muerte del mayor Sabines, de Jaime Sabines, que en lectura en atril presentaremos en Casa Conejo, con Luis Daniel Pulido, Alfredo Espinoza y Víctor Loaeza, bajo mi dirección.
El miércoles 16 presentamos el libro manuscrito e ilustrado por Efraín.
El jueves 17 presentamos la novela Tesoros en el naufragio, coescrita con Roger Octavio Gómez Espinosa, simultáneamente en Guadalajara y Tuxtla, con la participación de Nadia Arce y Mónica Corzo.
El viernes 18 cerramos la primera temporada, en Casa Conejo, de Las canciones son cartas de amor.
Al mismo tiempo, en esta semana, revisé el libro fotográfico Chiapas, elecciones 2024, que coordinan Raúl Ortega y Jesús Hernández, donde también hay un texto mío.
Tuve, además, reuniones para avanzar en un libro (no de literatura) que escribo a invitación de un amigo y una asociación.
Y, por supuesto, dedique muchas horas a mi trabajo, a mi familia, a mis amigos, a mi vida personal.
A veces me dicen quienes viven en ciudades complicadas que qué bonito es estar en provincia, donde pacen las vacas y el tiempo se detiene. Han leído muchas novelas bucólicas y pastoriles de otros siglos, les digo: yo tengo más ocupaciones que mandadas a hacer.
Es que hago planes, para que Dios o el Diablo se diviertan un poco.

          
Ilustración: Amanda Cruz Hernández.
Ilustración: Amanda Cruz Hernández.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

El tintero de Nadia. 12. Tesoros de la infancia. Nadia Arce

                   Tesoros de la infancia
Por Nadia Arce

Una novela de páginas nostálgicas, amorosas, relevantes para quienes gozamos de una buena narrativa, más que fluida, profunda. Novela de altura, donde lo interesante de su ritmo podría marearte, impactar por los paisajes humanos inconclusos y las decisiones interesantes de sus personajes que a veces suelen ser inentendibles pero tan identificables como cualquiera de tus familiares. El vértigo de su tinta nos atrapa, entre un personaje que aparece para después irse o una escena poco común que nos llena de enigmas o suposiciones lúcidas. Más que entretenida, asoma en cada capítulo el expertise de dos enamorados de la pluma que no dejan de maravillarnos con esos dos hermanos lejanos pero unidos. También nos hacen conocer a una madre que a cualquiera conmoverá y de una abuela o una amiga que todos desearíamos tener cerca.
Ectoplasmas, figuraciones infantiles y complicidades, son en parte algunos elementos curiosos que no pasan desapercibidos en estos Tesoros. No se sabe a ciencia cierta, qué tanto de autobiográfico puede ser el libro, sin embargo, para todos hay algo con lo cual engancharse o también, perderse para luego encontrarse en el brinco de un nuevo episodio sorprendente, donde la emoción que se palpa es notable.
La infancia en este libro-mundo no es un lugar plano, es un universo de recuerdos. Tal vez malformados con el paso del reloj, tal vez moldeados a conveniencia o simplemente existentes en ese espacio lleno de excusas para profesar lo que seguimos siendo ya de adultos. Y ahí, como hilo conductor, en medio de las dudas siempre la abuela, figura emblemática y fundamental para la mayoría de los seres que habitan aquí, ella, como diosa mística y a la vez genio con un porte de mujer fuera de lo común, nos hechiza, tal como lo hace esta obra. ¿Cómo no desear conocerla? Ojalá pudiera verla en persona, ya no me importa que sea solamente una protagonista más, la admiro tanto desde que ella pudo mirarse en el espejo y contarme lo que es el amor, la muerte y hasta lo que puede ser un hombre.
Leer es alejarte de este plano, entrar en otro, “naufragar”, dejarse conquistar por el mundo de la imaginación y al final sabemos que los escritores sólo son chismosos con ínfulas, eso me gustó tanto. La pretensión o el juego podrían ser atributos conjugados en este libro, depende del humor del lector y de su nivel de chismosidad o depre, (no digo depresión porque es muy larga esa palabra y cansa al ser nombrada). Entonces, bueno, así en breve, recomiendo con toda la amplitud literaria que podría –o no- caracterizarme este libro, que es bueno sí, que te va a gustar, -sí y no- porque nadie sabe hasta donde la imaginación se mezcla con la realidad y eso sea aceptable para cada uno, tampoco sabemos si eso será capaz de sanarnos o de volvernos más in-cuerdos. Porque de repente me imaginé que leía una especie de Rayuela al azar, donde justo estuve colocada para leer lo que dictaron dos mentes más que cómplices, entrelazadas por una alianza que traspasa kilómetros, fronteras culturales y distancias.
Gracias Héctor, poco te conozco pero sé algo o mucho o nada de ti, -sí y no- y por eso me caes bien y tus letras vivaces me atraparon, aunque también me crearon cierta angustía, como esa que se padece cuando soñamos pesadillas. Gracias por ser equipo de batalla literaria, por esa amabilidad que te caracteriza y por ser nombrado una y otra vez en las charlas que me narra alguien que conoces, muy probablemente, -sí y no- más que yo.
Y gracias a ti Octavio por ser parte de mis días, con tu madre real y la de Víctor, tu abuelita a la que siempre saludas y a tu hermano clon –o no- que está por saberse, ama ser parte de ti y tú de él. Lo bueno es que tus hijos siempre serán tus hijos, lo bueno que podría ser yo esa Vero o esa Lili o ambas, pero jamás Susana, gracias a Dios ya que te quiero bien, así como quiero seguir en este mundo leyendo y escribiendo con todos sus trajines, tus novelas y poemas, y los míos, pero siempre, dicho sea de paso a tu lado.
Gracias por otro libro más, a ambos. A Tifón por la belleza de su edición, al excelente fotografo, al elegante formato en blanco y negro de este título y a Chiapas, por haberlos acunado a todos.


Con sinceridad y cariño, Nadia Arce.
18 de septiembre 2024
________________

Un agradecimiento especial a Carlos Oroná y su troupe por permitirnos presentar esta novela en "El Forito" de Guadalajara.
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[Texto leído por Nadia Arce durante la presentación del libro Tesoros en el Naufragio, de Héctor Cortés Mandujano y Roger Octavio Gómez Espinosa, el 17 de octubre de 2024. Presentación simultánea en sedes El Forito, de Guadalajara, y Casa Conejo, de Tuxtla Gutiérrez.]
Fotografía proporcionada por la autora.
Contacto:
https://www.facebook.com/ElTinteroTallerEditorial?mibextid=LQQJ4d
https://instagram.com/eltinterotallereditorial?igshid=NTc4MTIwNjQ2YQ==
https://www.youtube.com/@eltinterotallereditorial

www.eltinterotallereditorial.com.mx

*Sobre la autora:

Nadia Arce

Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.

Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de cuarenta
libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía.
Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres.
Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo.
Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.

Reconocimientos:
Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.

●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales.
● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de
Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en
México desde 2002.
● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la
FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario
Milenio.

Obra publicada:
En el corazón del arce (El Tintero Taller Ed., 2024); Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero Taller Ed.), 2023; Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.);
Bitácora Encendida (2019, Ed. Prometeo); Rayado Personal (2017, Ed. Serpiente de Papel);
Fuego Azul (2016, Ed. El Viaje). Brilla Palabra (2007. Ed. Cabos Sueltos); Dondequiera
poesía
(2005, RAIA Editorial).

Voces ensortijadas 248. Los días de fiesta. María Gabriela López Suárez

Voces ensortijadas
María Gabriela López Suárez

Los días de fiesta

Ernestina echó una vista al paisaje que tenía frente a su casa, la bella montaña que rodeaba a la colonia donde vivía. Justo estaba a punto de presenciar el ocaso, se dio cuenta que disfrutaba tanto ese momento. Era la espera de la magia, el poder ver al sol ocultarse. Cuando la magia sucedía solía contemplar las hermosas tonalidades que coloreaban el cielo, como en esa tarde.
Observó la llegada de la noche, ese día estaban en casa Pilita, la perrita que tenían como una integrante más de la familia y ella. Jesusa, su hija y Matías, su esposo habían salido a comprar unos antojitos para la cena.
Pilita estaba en la entrada de la casa, acostada en su tapete, últimamente se cansaba y dormía más. Ernestina la observó y regresó el tiempo cuando era una cachorra, habían pasado varios años desde su llegada. Fueron sumando a su mente la serie de experiencias que en familia tenían con Pilita. Además de ser una gran cuidadora en casa, era una excelente compañía, amorosa, le gustaba que la acariciaran y disfrutaba tomar el sol en los días calurosos.
El silbido del viento hizo volver la mirada de Ernestina hacia la ventana, percibió el aire frío. Se acercó despacio a Pilita para colocarle una cobija. Ni siquiera sintió su presencia, estaba enrrollada sobre el tapete. Dormía profundamente y dejaba escuchar un ligero ronquido.
El clima le hizo apetecer un atole a Ernestina. Fue a la cocina para ver qué ingredientes tenía. Decidió hacer atole de amaranto. Doró la cantidad de amaranto que tanteó para que la consistencia del atole fuera espesita. Posteriormente, lo licuó. Colocó en un recipiente leche, canela, azúcar y el amaranto en polvo. Mientras preparaba el atole siguió pensando en la importancia de Pilita en la familia, se sintió muy afortunada y agradecida de tenerla y de los distintos aprendizajes que les había llevado.
Respiró profundo al tiempo que disfrutaba el aroma de la canela que daba un toque especial al atole. Esa tarde era de fiesta, los motivos eran varios, el ocaso contemplado, la presencia de la noche, el viento, el atole de amaranto, la presencia de Pilita y sus ronquidos, los antojitos que venían en camino y cenarían en familia.
Ernestina pensó que finalmente los días de fiesta podían ser todos. Qué difícil era poder apreciarlo así, a simple vista. Sin embargo, al volver la mirada al tiempo pasado, la memoria y el corazón se conectaban, trayendo las imágenes de esas experiencias vividas, los instantes, las emociones distintas y a los distintos personajes que formaban parte de ellas.
Apagó el fuego. Dejó tapada la olla donde preparó el atole. Fue a poner la mesa para la cena y a buscar el recipiente para la cena de Pilita. A lo lejos se escuchó el sonido de un carro, Pilita despertó de inmediato y se dirigió ladrando rumbo a la entrada de la casa, la cobija quedó a medio camino.
Ernestina observó la escena. Sonrió. Los días de fiesta podían ser todos, cada quien tenía la libertad de elegir si así lo vivía.
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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 248. La moderación del entusiasmo. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

                       	 
Polvo del camino/ 248

La moderación del entusiasmo
Héctor Cortés Mandujano

—El amor puede ser una cosa espantosa
—Por eso la mayoría de las grandes historias de amor son tragedias

Agatha Christie,
en Muerte en el Nilo

En unas vacaciones de rancho, a los 18-19 años, “me leí enterito a don Marcial Lafuente” (Serrat dixit), célebre autor de novelas de vaqueros, y también leí, porque estaban a mano, muchas novelitas de amor. Las dos parten de esquemas inamovibles. Pienso, por eso, que quienes leen esas novelas (Corín Tellado et al) no andan buscando crímenes, como quienes leen a Agatha Christie no andan buscando historias de amor.
Cité varias expresiones de amor y pasión, en mi Polvo del camino anterior, de la versión cinematográfica de Muerte en el Nilo (1937), de Agatha Christie. La novela sin embargo es más parca sobre el asunto. La leo en mi edición elegante: Planeta DeAgostini, 2022, con traducción de H. C. Granch.
Linnet Ridgeway es bella y multimillonaria (p. 10: “una mujer tan rica como ésa no tiene derecho a ser también hermosa”), y Jackie, su mejor amiga, es más o menos pobretona y no tan bonita. Linnet, al conocer a Simon, prometido de Jackie, lo toma por esposo. Jackie jura matarlos. Esa es la premisa.
Jackie le dice a Linnet que está loca por Simon, pero que (p. 20) “el matrimonio me curará, así lo espero. Siempre se ha dicho que modera el entusiasmo”.
En el yate sobre el Nilo, ya avanzada la novela, hay también una escritora muy abierta al tema erótico. Habla con Poirot (p. 59): “¿Por qué tiene todo el mundo tanto miedo al sexo? ¡Es el eje del universo!”.
Poirot le dice sin muchos miramientos a Linnet lo mal que hizo al quitarle el prometido a su mejor amiga (p. 71): “Usted tenía todo cuanto la vida puede ofrecer. La existencia de su amiga estaba limitada a una sola persona. Usted lo sabía pero, aunque vaciló, no retiró la mano. Por el contrario, la extendió y, como el rico de la Biblia, se apoderó de la única oveja del pobre”.
Las enfermeras, de tanto ver enfermos y muertos, no son las más expertas en matices, en tacto, como sí lo es Poirot, el detective más famoso de Agatha. Va una por el Nilo (pp. 262-263): “¡Las enfermeras suelen ser bastante tétricas! La enfermera de noche está siempre asombrada de que su paciente esté vivo por la noche; la enfermera de día se sorprende de que el paciente esté vivo por la mañana”.
La novela cierra el círculo con varios asesinatos en el Nilo, cuyos orígenes y explicación son el amor, la pasión… y la ambición.
Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Disquisicionario. 6. ¡Habla por Dios! ¡Habla! Esteban Martínez Sifuentes.

                    
¡Habla por Dios! ¡Habla!
Esteban Martínez Sifuentes

A ver, mi reina, di algo, una frase, una palabra, una simple silabita, qué te cuesta, mi preciosa. Habla por favor; mów, prosze; parlez s’il vous plaît; speak please, ¡di algo, animalejo del demonio! Luego de mucho tiempo de exhortarla con infinita paciencia, en varias lenguas, cientos de tonos y el humor más diverso, mi gata por fin habló. ¿Cómo sucedió y qué dijo? Aquí está la historia; prometo contar la verdad y sólo eso.
Estaba de espaldas y con una cerveza en mano siguiendo el partido de basquetbol de la semana, cuando noté con el rabillo del ojo que se trepaba al respaldo del sofá. Seguí clavado en la televisión y al poco rato sentí que posaba y retiraba, posaba y retiraba una de sus patas delanteras en mi hombro, como si tocara a la puerta de un ser querido. Mal momento, el partido estaba en clímax y el caldo de cebada riquísimo.
Voltee a verla, me vio con su mirada eléctrica e insondable de siempre, quizá más insondable que nunca, sacudió su cabecita y habló. Habló de verdad como lo hacemos ustedes y yo, con una dicción bastante aceptable considerando su tamaño y su, digamos, animalidad.
No de buen modo, se quejó de la falta de ratones y pájaros para cazar, me reclamó por las croquetas diarias, sabrosas pero dañinas para su hígado, por la falta de espacio para correr y saltar, por la escasez en los alrededores de árboles para afilarse las uñas y, ¿pueden creerlo?, porque fumaba delante de ella.
─Bueno, carajo, ¿solo sabes sacar aspectos negativos de tu amo? ─intervine yo; mi equipo acababa de fallar un enceste cantado─. ¡Por Dios!, di algo constructivo, que demuestre de una vez por todas que los gatos son inteligentes y no convenencieros por mero instinto de conservación. ¿Acaso te crees sagrada? Eso pasó hace siglos y en otro lugar, ¿te enteras?
─Tú querías que hablara ¿no? Nos la pasábamos aceptablemente bien antes de esto ¿no? Pues es lo único que tengo que decir. Además, por si no lo sabías, el instinto de conservación también incluye tejer alianzas entre diferentes; de hecho, creo que la inteligencia consiste precisamente en eso, en tejer alianzas balanceadas entre diferentes: yo te doy algo, tú me das otra cosa en sincera reciprocidad y vivimos a gusto. No somos convenencieros, ni ladinos, ni diabólicos.
─¿Ah, no? ─ironicé.
─No. En nuestro caso particular tú me pusiste un nombre, complementas mi alimentación y me ofreces seguridad, menos de los perros que de las tormentas eléctricas y los cohetes, a los que sí les tengo verdadero pavor. A cambio, yo te ofrezco compañía, fidelidad, momentos divertidos. No necesito gritos ni patadas, justificados según tú. Me has pateado varias veces, ¿te acuerdas…?
─¡Y dale con los reclamos…! ¡Pásasela a Johnston, está solo, está solo…! ¡Te lo advertí, idiota…! ¿Te gusta el básquet?
─Apesta. Y discúlpame por interrumpirte. Sucede que yo estaba bien antes, pero tú insististe. Decidí que era el momento, tengo que aprovechar la ocasión.
─Está bien, sigue ─mi equipo estaba por remontar.
─Violentando mi esencia y mi cuerpo, me castraste siendo muy joven, ¿por qué no castran también a los de tu estirpe…?
─Eso fue idea del veterinario.
─¡Ah mira, qué buena salida! Es conocido que el veterinario me llevó y me trajo en una jaula, él mismo abrió su cartera y se pagó sus honorarios, él me cuidó un par de días. Bueno, un decir eso de cuidar, porque tengo varios puntillos que reclamarte sobre eso…
─¿Sabes qué?, mejor lárgate de aquí antes de que te corra a zapatazos, ¡zape!
─Ya son muchísimos humanos ─no se largó─ y se están acabando, sobre todo por codicia, un planeta que no es solo de ustedes.
─¡Lo que me faltaba, una gata intelectualoide, comunista! Si detestas las patadas, vete por favor, desaparece. Por cierto que no me he casado para no recibir en casa quejas o reclamos. Aunque casi siempre me veas de ocioso, trabajo duro fuera de aquí.
─Me doy cuenta, no creas que no. Por eso salgo a tu encuentro y me froto en tus piernas con alegría. Con la alegría propia de mi especie, no busques otra cosa. Pero sea como quieras, y espero que no te arrepientas.
─No te preocupes por eso, puedo sobrevivir ─juzgué divertida mi respuesta y me eché a reír a carcajadas.
Se fue contoneando el trasero como de costumbre, disimulando a la perfección su derrota. ¿Cómo se le ocurría que iba a imponerse a un humano?, pensé, levantándome por otra cerveza para seguir disfrutando el partido, se ponía cardiaco a minutos del final. Hacía por lo menos un par de meses que no veía uno tan emocionante, hagan el esfuerzo por comprenderme.
Al día siguiente empecé a dimensionar lo que había dejado escapar. Presentaciones en estadios, cine y televisión, conferencias en auditorios universitarios y empresariales, shows de lujo en teatros principales. “¡Sorprendente, inquietantemente quejumbroso, el único gato, qué digo gato, animal en verdad parlante en la historia de la humanidad!” Una auténtica mina de oro, y la había desaprovechado por idiota. Nada me costaba haberle puesto un poco más de atención. Bueno, me dije, si se había dado una primera vez, vendría sin falta una segunda.
Intenté sobornarla con ratones capeados en aceite de pescado, con suculentos pájaros, con leche de cabra, de camello, de yak, con embutidos finos, y nada. Le puse mi costosa almohada de plumas de ganso en su gatera, me hinqué delante de ella, imploré, ¡habla, sé que sabes hacerlo, habla por favor, por nuestros momentos felices, por aquel día en que te recogí de la calle, una pelotita peluda y chirga, y te ofrecí yogurt en mi propio plato de cereal; habla! Todo inútil. Le apliqué la ley del hielo, la privé de comida y agua por unos días, terminé llamándola estúpida.
Me estoy quedando sin cabello de la exasperación. Los vecinos creen que estoy listo desde ayer para el manicomio; yo estoy empezando a creerlo. ¡Habla por lo que más quieras! Se va, regresa a medianoche de las casas vecinas, me ve con su mirada profunda y da la media vuelta con exasperante orgullo.
¡Di algo, no te vayas así! ¡Quéjate aunque sea y te cumplo por triplicado lo que desees! ¡Putéame si quieres, pero mueve ese hociquito! Hay días enteros en que ni siquiera aparece por aquí, y no salgo a la calle ni a comprar comida por esperarla. Estoy empezando a comer croquetas.
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Contacto:

En facebook: Esteban Martínez

*Sobre el autor:

Esteban Martínez Sifuentes

Ensayista, narrador.

Egresado de la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), Nació en San Luis Potosí hace varios ayeres, se dice lector compulsivo y fanático del cine, en particular de películas mudas estadounidenses de cómicos tipo Chaplin, Langdon, Lloyd y Keaton.

Obra publicada:
Esteban Martínez Sifuentes ha publicado siete libros; el último, de ensayos, es USA! USA! Mitos y antimitos estadounidenses, publicado por Editorial Almuzara en 2024. La novela negro-policiaca Malmarido, Ediciones Periféricas, 2020.

De faros y foros. 1. Interestelar. Fabián Servín

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 Interestelar
Por Fabián Servín

A mi hija Anabel,
inspirado desde su gestación
hasta su primer año de vida.
Junio de 2015

Tu origen: un milagro palpable, revolución inefable,
perfecto amor institivo, potencia sobrenatural,
gran revelión de respeto y admiración,
reperentación pura y plena del bien.

Tu llegada: cuerpo tibio, imagen íntegra,
imponentes alas de plata, aura resplandeciente,
signos grabados de esperanza y paz,
sinfonía propia llamando a la humanidad.

Me encuentro contigo, me hablo a mí mismo,
descubro un amigo, mi ser desconocido.
espejo sincero, confesión perpetua,
verdad absoluta nutriendo a la existencia.

Te pareces bastante a tu adorable madre,
semejantes en piel, corazón y semblante.
¿Qué tienes de mí, tu afortunado padre?
¡No lo sé... y no importa! Lo valioso es coincidir,
crecer entre jardines, volar sobre el mar.

No conozco el cielo, pero tengo tu sonrisa,
observo tus ojos interestelares, y tiemblo,
sé que dentro de ellos hay otra dimensión,
cuando muera pido dormir en su espacio,
lo necesario, hasta volverte a ver.

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Sobre el ator:

Fabián Servín. Betania, Ayotán, Jalisco.

Su gusto por la música y la lectura comenzó en la adolescencia, mismos que se convirtieran en pasión y fuente de inspiración para la poesía. No concibe la vida sin arte, así que, lucha a diario por un desarrollo personal, una evolución constante y un equilibrio permanente dentro de su munco familiar, laboral y artísitico.

En 2022 publicó su colección de poemas sueltos con Amate Editorial. Mención honorífica en la cuarta edición del concurso de cuento corto y minificción «Café y Tinta» 2024.

Voces ensortijadas 247. Me cuido, me exploro, me amo. María Gabriela López Suárez

Voces ensortijadas
María Gabriela López Suárez

Me cuido, me exploro, me amo

Silvana abrió la ventana de la sala, el clima de ese día era agradable. La intensa lluvia de un par de días anteriores había dejado una sensación de frescura que aún perduraba. Se acomodó en una pequeña mesa para iniciar su sesión de trabajo. Ese día les habían designado laborar desde casa porque no habría energía eléctrica en su centro de trabajo.
Mientras iniciaba con la integración de un informe de actividades buscó la estación de radio en línea que le gustaba escuchar. En ese momento estaba música del género bossa nova. Subió un poco el volumen y se dirigió a la cocina. Se preparó café, degustó un par de sorbos y fue a sentarse para iniciar su jornada laboral.
Releyó algunas ideas del documento, las ajustó y de pronto se dio cuenta que ya no estaba la música sino un podcast que llamó su atención. Conducía una voz femenina y hacía el recordatorio a las mujeres de cuidar la salud, el contenido hacía un llamado al público a sensibilizarse sobre el Cáncer de Mama. Silvana recordó que estaba en octubre y justo era el mes de la lucha contra ese tipo de cáncer.
Se concentró en el podcast al tiempo que degustaba nuevamente su café, escuchó breves testimonios de mujeres que relataban sus historias sobre la enfermedad. Recordó que el año anterior que ella había cumplido los 40 años fue a que le hicieran la mastografía por vez primera. Había escuchado comentarios diversos de familiares y amistades sobre el estudio. Ella también había buscado información en algunas páginas de internet, lo cierto es que con todo y los datos que recabó, tenía nervios. Sin embargo, los diversos testimonios que conocía de gente cercana a ella le hicieron no desistir ante la importancia del cuidado de su salud.
Cuando estuvo en el lugar donde le harían la mastografía sintió que el tiempo se volvió lento, estaba en una habitación pequeña frente a un aparato de gran tamaño que observó con curiosidad para identificar cómo estaba conformado. Mientras esperaba que la atendieran, recordó la importancia de respirar profundo, para calmar la sensación de nervios. Su mirada se concentró en las líneas de los mosaicos del piso donde, con ayuda de su imaginación, halló una diversidad de rostros y siluetas de mujeres, animales y árboles. Luego llegó el turno para que le hicieran el estudio, el proceso fue poco grato, lo que prevaleció de inicio a final para Silvana fue la importancia del cuidado de la salud.
Volvió la mirada al texto del informe, ya casi estaba listo. Dedicó nuevamente su atención al podcast que ya estaba por terminar, según indicó la conductora. Por la mente de Silvana vinieron muchas ideas, la urgente necesidad de que las mujeres estemos más informadas sobre lo que implica cuidar nuestra salud, conocer a nuestros cuerpos, escucharlos y sobre todo amarlos. Pensó en que muchas mujeres en contextos campesinos, rurales, de pueblos originarios y aún urbanos, desconocen la importancia de las revisiones constantes y de estudios para prevenir el Cáncer de Mama. La labor de informar sobre estos temas es una parte clave en materia de salud, de cuidados y de brindar mejores servicios y al alcance de toda la población.
La reflexión de Silvana sobre el tema del podcast la hizo pensar en lo valioso de conocer esos datos no solo para las mujeres sino para el público en general, no solo para octubre sino para todos los meses del año, al tiempo que decía en voz alta como una especie de mantra: yo me cuido, me exploro, me amo.
Photo by Anna Shvets on Pexels.com

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 247. Frases de película. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Leonora Ventura.

                       	 
Polvo del camino/ 247

Frases de película
Héctor Cortés Mandujano

El amor es muy importante,
como para sólo encomendarlo a Dios

Un personaje de Muerte en el Nilo,
dirigida por Kenneth Branagh


Veo películas sin cesar, no siempre obras de arte. De pronto, en alguna, hallo la perla de una frase. Te cuento de algunas, lector-lectora.
Damián Szifron es un guionista, productor y director argentino que me gusta mucho desde su debut, como realizador, con El fondo del mar (2003). Fue el creador, además, de dos series que son muy apreciadas en su país y que se vendieron y se rehicieron en países como México, España y Rusia: Los simuladores, y Hermanos y detectives.
Su aparición en el cine de Hollywood lo hizo con To catch a killer (Misántropo, 2023). En ella, una policía, en su solicitud de empleo, habla de su afición a las drogas y de varias cosas que regularmente se esconden en un documento como ese. Se lo dice quien se vuelve, por un caso criminal, su jefe; ella contesta con las palabras de Kurt Cobain: “Prefiero ser odiado por lo que soy, que ser amado por lo que no soy”

John Wick es una franquicia que revolucionó, en especial, la coreografía de las luchas, los trancazos, las balaceras. Como ocurre luego de que una película se vuelve un éxito rotundo, han hecho varias. El Episodio 4 (2023, dirigido por Chad Sthelski) muestra la monotonía de la fórmula (¡las balas ya no matan a nadie, salvo que sean muchas y en la cabeza o en el cuello!). A lo que iba. Un personaje dice antes o después de una de las masacres: “La forma en que hacemos cualquier cosa, es la forma en que hacemos todo”.

Muerte en el Nilo (2022, actuada y dirigida por Kenneth Branagh), adaptación del clásico de Agatha Christie, con una producción por todo lo alto, pero ligeramente fría, tiene varias frases que se refieren al amor (las muertes, aquí, tienen como origen la pasión). Dice una mujer enamorada: “Por algo el corazón es el símbolo del amor; si se para a descansar, morimos”.
Hércules Poirot, el célebre detective, que esclarece los hechos en la novela y en la cinta, halaga a la cantante diciéndole que su música blues es alegre y al mismo tiempo trágica; ella le responde: “Es muy fácil hacer tragedia; primero me imagino a alguien a quien quiero hacer sufrir, y luego lo imagino enamorado”. Dice después: “He tenido un montón de maridos. Todos ellos del montón”.
La madre dice al hijo: “Los corintios se equivocaban. El amor no es paciente ni virtuoso. Es envidioso, jactancioso y le da igual a quien machaca”.

Una última cita de Fubar, serie creada por Nick Santora (2023), temporada uno, episodio siete (“Oro líquido”): “Sí, crees que alguien te ama, le entregas tu corazón, pero lo hace polvo, lo bebe en un batido de col rizada y lo elimina con un pedo en el sofá mientras mira deportes”.

Ilustración: Leonora Ventura.
Ilustración: Leonora Ventura.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Disquisicionario. 5. Una historia redonda: la rueda. Esteban Martínez Sifuentes.

                     

Una historia redonda: la rueda
Esteban Martínez Sifuentes


De modesto círculo inspirado en la luna llena, el centro de una flor, las legendarias piedras rodantes o el gira-gira del torno del alfarero, pasó a facilitarle el destino al ser humano en sus afanes múltiples e interminables, cíclicos: guerra, agricultura, erección de edificios, ir a Acapulco con la señora y los duendecillos. Está en los trenes y los aviones, es símbolo de dinamismo y prisa.
Salvo el invaluable servicio en movilidad que nos brinda, no tiene nada que ver con nuestro sistema motriz, en específico los pies, patas en los animales. Es una pura invención, creatividad. Como el cero, que también es circular y, a velocidad de vértigo, hace avanzar las cifras hasta la orilla del universo.
Pocos prestan atención: en coche alquilado, del vecino o propio, conducen con eficiencia a la madre a nuestro alumbramiento en el hospital público o privado (según las posibilidades económicas de la familia); nos llevan a nuestra última morada. Es la rueda o, en su versión moderna, la llanta o neumático. Se cuenta que su origen está asociado a la alfarería, mucho antes que a movilidad y carga (apenas unos 3,500 años a.C., varios milenios después de iniciadas la agricultura y las sociedades complejas); su tracción, a los bóvidos, los équidos, los esclavos, los motores de vapor, gasolina y eléctricos. Stonehenge y las pirámides de Egipto fueron construidos sin ellas. En la América prehispánica existía la rueda en juguetes infantiles, no así en el trabajo.
Prestas para el combate, las carreras y el boato, en Grecia y conspicuamente en Roma circulaban la biga, la triga, la cuadriga y, para los faustos imperiales, la sestiga, tiradas a su vez por dos, tres, cuatro y seis caballos. Tal vez por su insignificante vocación en las tareas de los estamentos inferiores, poco se menciona a los carros de un solo jamelgo o los jalados por bueyes. En los siglos XVII y XVIII los carruajes o carrozas de la nobleza semejaban auténticos altares barrocos y rococó capeados en oro, incluidos los rayos y los ejes de las ruedas. Aunque en tonos más adustos, algo similar ofrecen aún las empresas de pompas fúnebres para los pudientes de Nueva York y ciudades de Europa. Según las tradiciones de la alta aristocracia, en las ceremonias solo a los reyes se les permitía uncir ocho caballos, seis a los príncipes, cuatro a los duques y tres a los obispos.
En España la llanta es lo que acá llamamos rin, el sostén de la llanta; pero bueeno, allá han estado medio locos desde que al Quijote le dio por acometer molinos con su lanza. Tragar una rueda de molino es soportar a grados extremos un episodio adverso. Salvo que esté gastada en exceso o desinflada (ponchada o pinchada, por distintas vertientes ambos términos derivan de idéntica etimología), raras veces le dedicamos más que una fugaz ojeada. Un pisotón en el pie de una de ellas debe de ser dolorosísimo.
Ruedan por el mundo de cuatro en cuatro, de tres en tres o de dos en dos. Y una heroica y solitaria también, por trabajo o entretenimiento: las carretillas en la industria de la construcción y los monociclos en circos y carnavales, donde también suelen girar la rueda de la fortuna y los caballitos, tiovivo o carrusel, cuyo nombre en inglés es el divertido merry-go-round. Los precavidos guardan una de reserva en la cajuela y existen establecimientos especializados en repararlas. “Todo sobre ruedas”, se dice cuando los asuntos marchan con fluidez. Metáfora automovilística, una persona “todoterreno” es aquella con capacidad para cruzar airosa por autopistas y trochas pantanosas en sus actividades.
Como la domesticación del fuego, la cultura y época exactas de su invención son desconocidas; no importa, es de todos y de nadie, universal. Es la perfección, el no principio y el no fin, la eternidad, el eterno retorno que se muerde la cola del uróboro y de la salamandra que renace de sus cenizas. El sustantivo “llanta” proviene del francés jante y “neumático” del griego soplo, espíritu, aliento. Aire. Es el anima de los latinos.
Menos metafísico, a la grasa acumulada en la cintura por el buen comer y el escaso ejercicio se le denomina llanta en México y otros países latinoamericanos; en España, michelín. Pero, ¿es aire lo que escribo? Sí, pretende ser levedad. El aire no se ve, es el soplo vital, igual que el alma o el espíritu en las religiones y la filosofía. No se ve pero vibra, se siente, como la música. La primera notación musical de Occidente se llamaba “pneuma”, allá por el siglo IX; pretendía aprehender lo inaprehensible. Como todo lo que se realiza con pasión y razonamiento, lo logró en buena medida.
Luego la música fue capturada en discos (la llanta es un disco), y rotaron y rotaron en el tornamesa aligerando los trabajos y los días que describiera Hesíodo. Dos potentes fábulas sobre la ascendencia de la música, ambas desarrolladas en la selva (la incultura): el cuento del salvadoreño Salarrué “Semos malos” y la cinta Fitzcarraldo del alemán Werner Herzog.
Hasta la masificación de la televisión, los niños pasaban horas divertidas con el cándido y exigente pasatiempo (me tocó practicarlo) de hacer correr por el piso una rueda impulsada con una horqueta. Los patines y patinetas ofrecen una impagable sensación de libertad, tanto si los ves pasar como si los montas. Esto último siempre es preferible. No que sea censurable estar al borde de la vereda viendo discurrir la vida; al contrario, es una necesidad del espíritu. Lo que sí, renunciar como maratonista desinflado al sexto kilómetro o no atreverse a subir en ella por timidez, por cobardía al qué dirán, por lo que sea.
La bicicleta que no va a ningún sitio es un invento desaprovechado; en realidad no requiere ruedas (solo las de los engranes), sino pedales. Sirve para generar energía; en Guatemala la ONG Maya Pedal es un modelo a seguir en dotación de electricidad a comunidades pobres o apartadas. En ese sentido, no estaría mal que pedalear fuera obligatorio para los que padecen de estrés de oficina y se aburren al llegar a casa. Además, la cuenta de luz aparecería ligerísima a fin de mes en el buzón.
─¿Cómo estás?
─Pues aquí muy contento y sano pedaleándole a la vida.
─Ah, me alegra. Yo estoy en lo mismo. Pero te llamo para preguntarte si tú también has notado la disminución de cadáveres en la calle estos últimos meses a causa de…
Una anécdota leída hace tiempo sobre la inauguración de una de las primeras escaleras mecánicas (que también son circulares) en un gran almacén estadounidense, allá a principios del XX: como los compradores no se atrevían a usarlas, la gerencia contrató a un cojo con muletas para que subiera y bajara, dale que dale, de la apertura al cierre; funcionó. “Rodar y rodar”, grita a pulmón herido la jactancia en el himno mexicano de las fiestas, El rey.
La llanta es resistente y confiable como nuestra paciencia al salir cada mañana al tripalium o trabajo. Y si te sientes abrumado, recuerda estas líneas de John Lennon, una oda a la rueda y a la levedad:

I´am just sitting here
Watching the wheels go round and round
I really love to watch them roll
No longer riding on the merry-go-round
I just had to let it go.

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Contacto:

En facebook: Esteban Martínez

*Sobre el autor:

Esteban Martínez Sifuentes

Ensayista, narrador.

Egresado de la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), Nació en San Luis Potosí hace varios ayeres, se dice lector compulsivo y fanático del cine, en particular de películas mudas estadounidenses de cómicos tipo Chaplin, Langdon, Lloyd y Keaton.

Obra publicada:
Esteban Martínez Sifuentes ha publicado siete libros; el último, de ensayos, es USA! USA! Mitos y antimitos estadounidenses, publicado por Editorial Almuzara en 2024. La novela negro-policiaca Malmarido, Ediciones Periféricas, 2020.

Voces ensortijadas 246. ¿Cuánto cuesta la salud? María Gabriela López Suárez

 Voces ensortijadas
María Gabriela López Suárez

¿Cuánto cuesta la salud?

Selene revisó su reloj, eran las 9:45 de la mañana, había quedado de ir a la farmacia por los medicamentos de su tío René. Bianca su prima le llamó un par de días antes para pedir su apoyo para la compra de las medicinas. Selene y sus familiares más cercanos habían conformado una red de colaboración para situaciones diversas, entre ellas las cuestiones de la salud.
—No solo hay que estar juntos en la pachanga, también en los momentos de necesidad —solía decir la tía Chayito, esposa del tío René.
Antes de salir a la farmacia, Selene buscó la imagen de la receta médica que le mandó Bianca y el mensaje con los costos de los medicamentos. Hizo una cuenta sobre el aproximado del total que sería, siempre y cuando hallara todas las medicinas. Se alegró que no tuviera que comprar ningún antibiótico porque no le aceptarían la receta en formato digital.
Para la compra de los medicamentos Selene siguió la ruta que le sugirió Bianca. Al llegar a la primer farmacia, una de las mejor surtidas, se formó en la larga fila que había.
—Pero qué barbaridad, cuánta gente hay aquí. ¿Será que está más económico acá? Por eso habrá esta fila de espera —dijo para sí Selene mientras esperaba pasar pronto para que la atendieran.
Como al interior de la farmacia se perdía la señal de internet, Selene se concentró en observar el servicio que daba cada trabajador y trabajadora de la farmacia a la clientela. Tocó el turno a una señora que iba antes que ella. La señora habló con el empleado y le pidió el precio del medicamento solicitado y que le repitiera nuevamente el costo.
—Cuesta 1105 pesos, es lo de una caja. Aquí dice que es una caja por mes y que tiene que tomar el medicamento por un año.
El rostro de la señora dibujó desaliento, a pesar de eso siguió preguntando,
—Si cuesta eso, entonces como cuánto sería en un año. Más de 10 mil pesos, como 13 mil…
El empleado, con un rostro de poco interés, hizo movimientos en la computadora y dijo,
—13,260 pesos, sería —mientras su mirada se enfocaba en la fila de espera.
La señora repitió la cantidad y nuevamente inquirió si no habría otro medicamento de más bajo costo, el empleado le dijo que no. La señora volteó a ver a la fila de la clientela en espera, como una especie de auxilio. Finalmente, dijo que avisaría del costo del medicamento y luego regresaría a la farmacia.
Selene sintió una especie de impotencia. Quiso tener mucho dinero y poder apoyar a la señora. Por fin, le tocó el turno de atención, pasó y refirió la lista de medicamentos. Mientras el empleado iba a buscarlos, ella se quedó pensando en la señora que no compró el medicamento. ¿Cuánto cuesta la salud? Fue la pregunta que le resonó. Vinieron a su mente una serie de pensamientos, entre ellos que no todos tienen las posibilidades de comprar medicamentos caros, no todas las personas tienen acceso a un sistema de salud público y tienen que acudir a un servicio médico particular, pero no alcanzan a cubrir el costo de las medicinas.
El empleado regresó con los productos, a excepción de uno, todos los demás de la receta estaban surtidos. Al momento de pagar, Selene agradeció en su interior que su familia tuviera la oportunidad de hacer uso de un servicio médico particular y tener dinero para comprar medicamentos. Rumbo a casa siguió pensando, ¿cuánto cuesta la salud? Y en la medida que sus pasos avanzaban fue ideando en cómo poder aportar desde su red familiar para situaciones como la de la señora. Sin embargo, el trabajo tenía que ir más allá, porque la salud es un derecho y como tal las autoridades tienen, dentro de sus tantas encomiendas, que trabajar en eso. Respiró profundo, un par de niños corriendo delante de ella le hizo intentar esbozar una sonrisa, sin duda que había mucho que trabajar desde la sociedad en el tema de la salud y los derechos a ella.
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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.