Ingeniero en Comunicaciones y Electrónica por el IPN. Maestro en Finanzas Estratégicas por la UVG. Maestro en Estudios Humanísticos por el ITESM. Tiene estudios de Especialidad en Tecnologías de la Información por el ITTELMEX. Certificado como Co-Associated Project Manager por el PMI. Actualmente cursa el Master en Creatividad Literaria en Español en la Universidad de Salamanca. Promotor cultural y escritor. Ha publicado novela, cuento, artículos literarios y técnicos.
La esfera estaba allí, encima del mar, lo suficientemente arriba como para que ninguna embarcación, por muy alta que fuera, la alcanzara a tocar. Durante mucho tiempo sólo fue un misterio que poco a poco se fue esclareciendo. No pertenecía a ningún país. No caía ni se elevaba, no se le notaban signos de envejecimiento. Era de metal. En las primeras noticias, dado que eran épocas de nieblas vastas, no se notó que hubiera algo más, hasta que llegaron días claros: había una mujer desnuda parada en la cúspide. Lo primero que se intentó fue salvar a la mujer, de líneas suaves y rostro inescrutable, de cabellera larga, y no fue posible: los helicópteros o cualquier otra nave no podían acercarse; parecía haber, irrompible, en el aire, un muro invisible. Se comenzó a dar un seguimiento al objeto y al ser, para descartar un posible peligro. El metal, visto con potentes telescopios, luego con inteligencia artificial sofisticada, se determinó que no era terrestre. La mujer, tampoco. Era imposible que alguien pudiera subsistir sin comer, sin moverse, sin defecar. No era una estatua. Estaba viva y a veces hacía movimientos casi imperceptibles, incluso para el montón de vigilantes electrónicos, informáticos, científicos. Nada más que observar podía hacerse en el terreno de la ciencia. En materia bélica, quién sabe quién (fue detenido el militar responsable, pero su nombre no fue dado a conocer al público) hizo estallar un cohete y una bomba que no lograron mover un ápice ni a la bola de cristal, como la llamaban algunos (la luna metálica, la nombraban también), ni a la estatua extraterrestre, como también bautizaron a la mujer inmóvil. Rodeaba a la esfera, era un hecho comprobado, una burbuja impenetrable. Pasaron años y se hicieron bellas fotos, posters, videos y películas, programas de televisión, notas periodísticas, ensayos, libros, podcast, sitios de internet, con teorías más o menos serias y, por supuesto, descabelladas, sin ton ni son. De todo. El lugar se volvió un sitio turístico y comenzó a ser un negocio para el país cercano al mar de aguas internacionales donde había aparecido aquel portento. Ya se le consideraba una de las maravillas del mundo (por lo rara, por lo inexplicable, por lo bella) cuando, a los treinta y tres años de su descubrimiento casual, desapareció. Nadie supo más.
[Dice Michio Kaku, en Hiperespacio (Crítica, S. L., 1996, p. 307), un libro científico: “Otro ejemplo de ruptura de simetría procede de un antiguo cuento de hadas. Esta fábula trata de una princesa que está atrapada en lo alto de una esfera de cristal pulido. Aunque no hay barrotes de hierro que la confinen en la esfera, ella está prisionera porque si hace el menor movimiento se deslizará hacia abajo por la esfera y se matará. Numerosos príncipes han tratado de rescatar a la princesa, pero todos han fracasado al escalar la esfera porque es demasiado lisa y resbaladiza”.]
La ilustración es de Leonora Ventura.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Aguijones han instalado su hogar dentro nacieron por un grito mudo en la garganta lamen mis heridas con su ácido bélico estrujan el alma de todo aquel que les conoce
Soy un juguete de carne abierta la incansable, “la que siempre puede” el derecho a llorar no será revocado ni aguijones, ni venenos, ni la muerte lo harán
Si las lágrimas vienen con la suma corriente desde un caudal de estruendos personales Si son cauce de salvación que limpia Si son aliadas, guías, mi voz líquida
Rasgada con un juicio de quemadura entiendo que el amor se decide en crudo amar así a la vida, con todo el dolor de muerte es real, gozo de ser libre, ¿el dolor sana?
Un abismo más, una caída rota soy ahora los aguijones creen que tienen un hogar estoy preparando su partida inminente pues en este templo sólo soy yo la soberana.
Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.
Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de cuarenta libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía. Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres. Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo. Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.
Reconocimientos: ● Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.
●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales. ● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en México desde 2002. ● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario Milenio.
Obra publicada: En el corazón del arce (El Tintero Taller Ed., 2024); Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero Taller Ed.), 2023; Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.); Bitácora Encendida (2019, Ed. Prometeo); Rayado Personal (2017, Ed. Serpiente de Papel); Fuego Azul (2016, Ed. El Viaje). Brilla Palabra (2007. Ed. Cabos Sueltos); Dondequiera poesía (2005, RAIA Editorial).
Volvió a tronarme algo por dentro, iba mejorando poquito y zaz… el crujido, el dolor como cuchillos lacerando, la impotencia y la frustración de no haberlo podido evitar me están torturando de la manera más tremenda que no habría podido imaginar.
Contengo lo más que puedo esto de toser. No soporto pensar que me vuelva a tronar otra vez. Cada que no lo logro ya saben, toser, esos filos me rasgan y el ardor en pecho, más el dolor insoportable en las costillas y espalda me tienen mal mal mal de ánimos y espíritu.
No quiero eso. No soy eso.
En fin. Hago lo que puedo lo mejor que puedo, lo juro, llorar sana, lo malo que llorar también me duele. No soy ninguna víctima solo estoy enferma lo sé. La fe anda medio despistada en mi sistema, supongo que volverá pronto porque amo a Dios con todo mi ser y sé que me ama también nomás ahorita el 911 espiritual creo que tiene saturada la línea.
Por lo pronto se me ocurrió hacer una rifa de uno de mis talleres. Los gastos ya me rebasaron hace un par de semanas, vi a muchos médicos, compré muchas medicinas. Ahora el Hospital Civil me ayuda mucho pero -qué pena decir esto- me endeudé con las tarjetas de crédito 😖😖😖.
Estoy más que gastada, pues no puedo trabajar ahorita, lo bueno que mi jefa es bien chida y no hay bronca que posponga todo… los Tinterosos están al tiro, tengo un gran equipo empezando con mi querida Anayuli Figueras que hace todo lo que puede a la distancia por ayudarme.
Me angustia pues porque sigo pagando todo lo que ya saben, renta, luz, gasolina, internet, comida, gas, etc. más lo de mis las hijas, el perro, la tortuga ya que dependen de mí.
Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.
Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de cuarenta libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía. Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres. Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo. Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.
Reconocimientos: ● Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.
●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales. ● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en México desde 2002. ● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario Milenio.
Obra publicada: En el corazón del arce (El Tintero Taller Ed., 2024); Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero Taller Ed.), 2023; Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.); Bitácora Encendida (2019, Ed. Prometeo); Rayado Personal (2017, Ed. Serpiente de Papel); Fuego Azul (2016, Ed. El Viaje). Brilla Palabra (2007. Ed. Cabos Sueltos); Dondequiera poesía (2005, RAIA Editorial).
Luces y sombras: el espejo Esteban Martínez Sifuentes
Es tigre herido, gato manso que come de nuestra mano pero jamás renunciará a su lado salvaje y enigmático. Una sucinta Sylvia Plath habla por él: “Soy plateado y exacto. Sin prejuicios”. Un espejismo. Su esencia es la luz y está asociado a belleza y pulcritud, a sosiego íntimo y una pizca de vanidad. Tan de cada mañana y cada noche antes de acostarnos, el espejo encierra resonancias y complejidades inimaginables, terroríficas y telúricas. Como ciertos amores, te arrebata el alma. Sin piedad y tan fresco, nos dice quiénes somos (nos tilda de sosos, viejos, inmaduros, reprimidos, estúpidos y otras lindezas) y eso es todavía más sobrecogedor. Y ¡cuidadito con romperlo que acarrea siete años de mala suerte! En el histórico juego especular de las emociones ha sido reflejado, multiplicado, en la literatura de manera indeleble: Stevenson, Wilde, Valéry, Cocteau, Carroll, Tolkien, el olvidado Asturias, Fuentes, Rowling. No podía ser de otro modo. Atrae como imán, impone con su aparente inocencia, es un poliedro, un pozo abismal. Es decorativo si es gigantesco, antiguo, tiene filos dorados o lo compramos en tal prestigioso almacén, y valioso si nos lo heredó la abuela. Está asociado a las tinieblas, el mal. Es el otro, el extraño, el yo más profundo repentina o paulatinamente revelado. Es el complemento. Es Fausto, el doctor Jekyll y Mr. Hyde, la insufrible madrastra de Blancanieves, el escalofriante y elusivo Horla de Maupassant, el dandi inconforme Dorian Gray. Compasivo y analítico, ese artículo inexcusable confiesa en pluma de Plath, desbordada de desamor como su efímera existencia (1932-1963), en el final de la poesía citada al inicio (“El espejo”):
En mí, ella ahogó a una muchacha, y en mí una vieja se alza hacia ella día tras día, como un pez terrible.
En la pintura existen obras-homenaje y disturbadoras a su irresistible influjo. “El matrimonio Arnolfini” (Van Heyck, 1434), “Las meninas” (Velázquez, 1656), “Chica frente al espejo” (Picasso, 1932). Los que carecen de imaginación, el principal recurso amatorio, revisten su habitación de cristales reflejantes para realizar el acto sexual. Con el deseo ferviente de ambos, basta cualquier ámbito aislado. No necesito decirles que hagan el ensayo. No hay civilización que no lo conozca de antiguo. Sus nombres en inglés (mirror) y francés (miroir) proceden de mirar, acción concreto-abstracta inabarcable; en polaco (lusterko, lustro) es un complejo recorrido de la compleja (e interesante porque es fundacional y reaparece a la menor indagación) cultura romana que dominó Europa; trataré de sintetizar: sacrificio a los dioses, agradar, brillar. Todos vocablos del latín, en alemán (spiegel), italiano (specchio) y español proceden de speculum, emparentada con aspecto, espectro, especulación y oráculo. En la Grecia mitológica, Narciso se ahogó admirando su imagen en el espejo de aguas mansas, habiendo rechazado a las mayores bellezas de su tiempo porque no le llegaban ni a los talones. Una paradoja, los aztecas se reflejaban en obsidiana pulida, negrísima y reluciente. Es un objeto esencialmente humano y, por extensión, de cuasi-humanos. El vampiro “no proyecta sombra ni reflejo en los espejos”, advierte Bram Stoker en boca del experto Van Helsing, cazador de esos entes malignos hijos de la oscuridad y amigos de las ratas. Hablamos aquí de los espejos de casa y si acaso de peluquerías, vestuarios de pasarelas, camarines de artistas, antesalas de edificios, elevadores y baños de oficina, y no de los arquitectónicos, astronómicos, de feria o automovilísticos, que unos no vienen a cuento y de los últimos estamos hartos al conducir a las obligaciones consuetudinarias. Sabias y auténticas, las mujeres cargan uno en el bolso sin ningún rubor, salvo el cosmético para las mejillas que también llevan ahí. Furtivos y como avergonzados, los varones se revisan el bigote, un furúnculo o los dientes en un escaparate o el celular apagado. Para Borges el Inmortal el espejo es la perfección, y eso da miedo; a la vez, los espejos multiplican las imágenes hasta el infinito. Y el infinito, que trasciende el tiempo y el espacio, causa aún más miedo. El azogue multiplica a los hombres, que son imperfectos y cagones pero anhelan parecerse al Perfectísimo, el Arquetipo, y al multiplicarse se alejan más de Él. Ah, pero eso sustenta parte de sus imperecederas ficciones, por ejemplo “Tlon, Uqbar, Orbis, Tertius”. El mismo Borges revela en una entrevista que de niño no quería estar solo en su cuarto porque le atemorizaban los espejos, y a quién no. Expresa en años posteriores: “Realmente es terrible que haya espejos. Creo que Poe lo sintió también (…). Nos hemos acostumbrado a los espejos, pero hay algo de terrible en esa duplicación visual de la realidad”. La prueba del azogue en experimentos con animales no arroja resultados concluyentes. Los que parecen reconocerse a sí mismos no son necesariamente los más inteligentes. Al perro, apreciado por su agudeza y sus incontables servicios a la humanidad, no le interesa su imagen porque sus sentidos primordiales son el olfato y el oído; a los gatos tampoco, por altanería. Con cierto entrenamiento, algunos animales parecen interesarse en el doble de sí mismos, ¿y?, narices chatas. No hay un más allá, es un lapso breve, no se les ve más o menos acongojados ni lo contrario, no se abstienen de comer, dormir y defecar, no modifican su conducta ni acuden al peluquero o el gimnasio. Quizás habría que extraer como lección que, más inteligentes de lo supuesto, medran a gusto así, haciéndonos creer que son inferiores. Juego de espejos. Mala suerte o algo peor es, para mí, aceptar solo aquello que te digan los que te halagan o te dan por tu lado, espejos portátiles con figura humana, rastrerismo. Tezcatlipoca, dios omnipresente de los antiguos nahuas, con autoridad en el cielo, la tierra y el infierno, asociado a las discordias, la guerra y, a la par, la prosperidad, era representado como un espejo de obsidiana y tal significa su nombre, piedra volcánica o “humeante”. El espejo estaba asociado al poder de los gobernantes y las artes adivinatorias. El espejo, mucho ojo, es un portal a otras dimensiones. Verse demasiado en el espejo como hacen niños y adolescentes no evidencia por fuerza ser vanidoso o narcisista, sino explorase y buscarse a sí mismos para actuar en consonancia. Un sutil dechado de esa exploración se encuentra en Un verano con Mónica (Ingmar Bergman, 1953). Yo no lo creo, pero hay psicólogos que lo sostienen: que alguien llegue a enamorarse de sí mismo a partir del espejo. Yo creo que ya estaba infatuado desde antes. Ni hablar, todos arrastramos algo de eso. Indispensable para la autoestima, es tan común, tan íntimo e insolente, y siempre fiel, aunque también depende de nuestro estado de ánimo y la capacidad de filosofar. Suele ser complaciente con nosotros (el de la madrastra de Blancanieves lo era en exceso); un despiadado crítico o un chismoso irredento. Nos revela un grano, una lagaña, una inesperada arruga. Y que nos parecemos más de lo que queremos admitir a nuestros hermanos o a la odiada tía. Nos restriega en nuestra propia cara la vergüenza de un fracaso, nos hace sonreír mefistofélicamente por una travesura escondida, descorre la cortina del resentimiento contra la vida que no habíamos querido reconocer. ¡El taimado conoce nuestras reconditeces! Es solo una duplicación visual de lo que creemos es la realidad, no hay mucho que temer. Aun así, en algún momento todos hemos tenido o tenemos, como el Argentino, miedo a los espejos: quedarnos atrapados en él, que no nos devuelva nuestra imagen, que descubramos un ente perverso arrastrándose por el piso tras de nosotros o cautivo dentro del cristal, que emerja nuestra muerte en el futuro o en el mismo instante en que el asesino levanta el puñal sobre nuestra espalda, temores que el cine explota hasta el cansancio porque hay sustento, sí. El espejo o luna puede ser humilde mejoría o doppelgänger implacable. Lo cierto sin discusión es que forma parte de nuestra rutina. Si te sientes confiado de ti mismo, no le prestes demasiada atención. Si requieres ser más ligero (digamos sociable y simpático), espejéate en tus cercanos, o a oscuras y decúbito dorsal en tu lecho tras saborear un libro sacudidor o una película perrona. “Arranca tu propia imagen del espejo. Siéntate. Haz con tu vida un festín”, recomienda Derek Walcott en la poesía “El amor después del amor”, idónea para tranquilizar a un suicida. Todo más o menos bien hasta aquí. Pero por favor, por la salvación de tu alma, la de tus hijos y su descendencia en varias generaciones, ¡nunca-nunca voltees hacia el espejo en la penumbra después de la medianoche! “¡Ah chingao!, ¿y quién eres además de un pobre plumífero para impedírmelo…?” Así somos los terrícolas y qué remedio. El espejo es insondable, se reitera, pero yo tengo que ir cerrando el changarro si no deseo colmar la paciencia del lector. En un desolado poema sobre nuestro objeto y la destrucción nazi de Varsovia y Cracovia que le tocó padecer, Maria Wislawa Szymborska plasma a través de las atormentadas teclas de su máquina de escribir:
Ya no reflejaba la cara de nadie, las manos de nadie arreglándose el pelo, ninguna puerta enfrente, nada que pudiera ser llamado lugar. (...)
Y así, como todo objeto bien hecho, funcionaba sin reproche, con una profesional falta de asombro.
Ojalá (palabra sagrada) se vean en el espejo los que idealizan las guerras. Por causa de una ideología mesiánica y aberrante, en la Segunda Guerra Mundial murieron casi 5 millones y medio de polacos, muchos de ellos judíos. Según la ONU 2010, en total cobró la vida de 40 millones de civiles y 20 millones de soldados.
Egresado de la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), Nació en San Luis Potosí hace varios ayeres, se dice lector compulsivo y fanático del cine, en particular de películas mudas estadounidenses de cómicos tipo Chaplin, Langdon, Lloyd y Keaton.
Obra publicada: Esteban Martínez Sifuentes ha publicado siete libros; el último, de ensayos, es USA! USA! Mitos y antimitos estadounidenses, publicado por Editorial Almuzara en 2024. La novela negro-policiaca Malmarido, Ediciones Periféricas, 2020.
Reflejo de fuego y agua Parece como si nuestros calendarios fueran papiros amarillentos y estuvieran a un suspiro de resquebrajarse. Hubo una época en que las antorchas se sostenían a dos manos, una mía y otra ajena, pero ambas esperanzadas a que la luz de la llama sirviese de guía. En cambio, de nuestros suspiros emanaron hecatombes y tornados, producto del orgullo y todas esas palabras que optamos por verter en jeroglíficos y pinturas rupestres, en lugar de pronunciarlas con las bocas que antaño no podían vivir la una sin la otra… Y así, avivaron las llamas hasta convertirse en incendio. No lo notamos al principio; sólo sentíamos el calor, confundiendo intensidad con pasión, con verdad. Y cuando quisimos apagarlo, ya habíamos convertido en cenizas lo que un día fue refugio. Nos miramos en los espejos que nos tendimos mutuamente, esperando que el otro viera su reflejo y entendiera. Pero esos espejos no mostraron la verdad, sólo lo que quisimos ver. Así nos vimos: distorsionados, culpándonos en cada reflejo sin darnos cuenta de que ambos sosteníamos el cristal. Navegamos mares de palabras no dichas, de gestos torpes y respuestas tardías. Creímos que, dejando boyas de insinuaciones en el agua, el otro las recogería y entendería su significado. Pero el mar no guarda los mensajes como el papel; los disuelve, los distorsiona, los arrastra lejos. Y en ese vaivén de olas y distancias, nos volvimos náufragos de un barco que nunca supimos remar juntos. Pero hay un punto en toda travesía en el que se debe decidir entre aferrarse a los restos del naufragio o nadar hacia la orilla. Entre avivar el fuego o dejar que se apague en paz. Entre seguir viendo espejos empañados o darles la espalda y seguir caminando. Hoy es necesario soltar. No por derrota, sino por entendimiento. Porque sé que hay senderos que se cruzan sólo un tiempo, incendios que es mejor dejar que se consuman, reflejos que ya no es necesario analizar. Y porque sé que, en algún rincón de este vasto océano, el viento seguirá llevando buenos deseos. El hartazgo de vislumbrar los peores escenarios en lontananza ya me ha consumido. Soy el esqueleto de todas las promesas y estrellas fugaces. El faro sin luz que no guía los navíos hasta buen puerto. El veneno que me inoculan mis demonios ha cobrado cada célula de mi cuerpo. El pariente incómodo en la cena de Navidad. No hay nada bueno que pueda emanar de un tronco podrido, ni siquiera abono para nuevos brotes. Será en otra ocasión… Así que, dondequiera que estés hoy, estoy seguro que el sol brillará para ti y para aquellos que transitan el camino del bien. La vida, con su propio ritmo, ha de darte todo aquello que haga bailar tu alma.
Ilustración proporcionada por Gabriel Mendoza.
Sobre el autor:
Gabriel Mendoza García (Ciudad de México, 1984) escritor y creador de videos y contenido en redes sociales, fundamentalmente en la actualidad a través de la plataforma Alcance Tendencia Mx. Fan acérrimo del dúo musical europeo Lacrimosa, quienes representan su mayor fuente de inspiración, desde niño destacó por centrar sus esfuerzos cognitivos en mundos imaginarios y por valerse de su sensibilidad. Su primer intento literario fue El Oráculo de Gaia, una reinterpretación de El Señor de los Anillos, de la cual no queda ninguna evidencia. Su verdadera encomienda personal con la literatura es la saga Sofía, la única que tiene como epicentro la Ciudad de México, una obra coral, apocalíptica, empapada de misterio, acción, suspenso, drama, mitología, ciencia ficción, acción y aventura que, al modo de la mítica serie de televisión Lost, se centra en sus personajes y que comenzó a fraguarse en el otoño de 2007, cuyo primer fruto es Emanación. Es miembro del comité editorial de Almuzara México.
Y mientras tanto en el diario de una Poeta disautonoma …
Es muy bonito el Hospital Civil, pero más bonito es el trato y la profesional atención del doctor Sergio Zuñiga 🙏🏻 total empatía que alivia, la verdad.
Estoy batallando mucho para salir de la “tos” ya son varias semanas y mucho dolor, de tanto toser algo se me rompió por dentro, escuché el crujido en mi cuerpo seguido de un dolor punzante que me ha mantenido en la sufridera total. Jamás me hubiera imaginado que por tanto toser algo así podría pasar…
Gracias a Dios estaba con Octavio y rápido nos trasladamos a la Cruz Verde más cercana, donde vieron con una radiografía que no fuera fractura o fisura, el doctor me explicó de esa rotura de fibras o de un saquito que cubre los pulmones que pudo haber “tronado” (cosa rara) me dieron el medicamento pertinente, sin embargo dormir, sentarme, pararme, caminar o estar viva simplemente no es fácil cada que el cuerpo me obliga a volver a toser. 😖😖😖
Desde entonces el hecho de toser es la tortura más cercana a la inquisición que he vivido en carne propia. Ardor intenso en el pecho y al parecer la lucha de un grembling que quiere salir de mis entrañas, son los protagonistas de mi terrible espectáculo de “tos”, un espanto absoluto. 🫣
Sobreviví al COVID, al dengue, ya entiendo más de la disautonomia que solo se controla y de la fibromialgia pero, hoy siento que este dolor me está matando. 😔
No quiero toser más, lo odio con todo mi ser, pero es inevitable, parece que un bicho extraño se aprovechó de la debilidad del cuerpo después de la baja de plaquetas, sé que lo estamos combatiendo, espero que pronto sepamos cómo se llama el desgraciado porque no ha habido pastilla, inyección, nebulización o jarabe que le dé fin a esta agonía. He pensado en aventarme de un puente, pero obvio jamás lo haré… hoy el espíritu me alienta, sin eso ya no estaría aquí.
Gracias a Nash Archer por darme guía y compañía, gracias hijas y mamá Ángeles Mejía por siempre siempre orar y amarme, gracias también Octavio por toda tu ayuda, Patito como siempre Peiry Pcos y amigos, Tere Cervantes de Landeros gracias a ti y a tu esposo por estar al pendiente de mí, eres un angelito y gracias a todos por soportar mis tribunas recurrentes. 🙏🏻
Gracias a mi nuevo guía de salud, el doctor Tpt Carlos Garx por su gran apoyo y seguimiento con mi tratamiento naturopata que es maravilloso.
Gracias también a ti por leerme. Mañana será un día importante, regreso al hospital y sé que será para bien. Tengo que salir de esto, quiero estar sana pronto… 🌟
Seguiré sin dormir yo creo, por si alguien quiere platicar, estaré en el WhatsApp tratando con muchos remedios de no toser… 😥
Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.
Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de cuarenta libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía. Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres. Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo. Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.
Reconocimientos: ● Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.
●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales. ● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en México desde 2002. ● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario Milenio.
Obra publicada: En el corazón del arce (El Tintero Taller Ed., 2024); Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero Taller Ed.), 2023; Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.); Bitácora Encendida (2019, Ed. Prometeo); Rayado Personal (2017, Ed. Serpiente de Papel); Fuego Azul (2016, Ed. El Viaje). Brilla Palabra (2007. Ed. Cabos Sueltos); Dondequiera poesía (2005, RAIA Editorial).
La alarma del despertador sonó, a lo lejos, muy a lo lejos, Genoveva alcanzó a escucharla. Se levantó y la apagó. Había olvidado desactivarla. Era sábado, no iría a la prepa, así que volvió a dormirse. El resplandor del sol se coló a través de la ventana de su cuarto, esos rayos la hicieron despertarse. Abrió lentamente los ojos, se estiró y se quedó un rato más en la cama. Saber que era sábado le hizo dibujar una gran sonrisa en su rostro. Abrazó su almohada favorita, intentó dormitar un ratito más. Sin embargo, el canto de varios pájaros, en distintos tonos, la hizo recordar que era hora de despertarse. Se levantó de la cama, se asomó a la ventana, observó el paisaje soleado y siguió escuchando el canto de los pájaros. Era un regalo tan bello, se sintió afortunada de poder escuchar y de contemplar el cielo azulado. Genoveva se dirigió al baño y cepilló sus dientes. Se recogió el cabello y se detuvo unos instantes frente al espejo. Sonrió. Salió del cuarto en espera de que hallara a más integrantes de su familia despiertos. Verificó la hora, eran las 8:30. Lo más seguro era que doña Dora, su mamá, no estuviera en casa. Los sábados solía asistir a los desayunos que organizaban en la junta vecinal. Edmundo y Gustavo, sus hermanos mayores eran más dormilones que ella, así que ni las luces de ninguno. Se sirvió un vaso con agua. Luego preparó un licuado de manzana con avena y se asomó a la ventana de la cocina. La ropa que habían lavado la noche anterior ya estaba seca. Llamó su atención que la ropa se movía al compás del viento. —¿Viento en día soleado? —preguntó para sí. Salió al patio para cerciorarse, de nueva cuenta percibió el canto de los pájaros. Además, sintió el airecillo fresco que soplaba esa mañana. Alzó la vista, unas nubes cruzaban con prontitud el cielo, como si alguien las apresurara. Con algunos restos soñolientos Genoveva intentó encontrar la explicación al clima de esa mañana, antes de hacer una consulta a la aplicación del clima. Sonrió para sí, estaba dándose un receso para no usar el celular tan temprano. El soplido del viento trajo consigo unas hojas que fueron directo al rostro de Genoveva, como un susurro para darle la respuesta. —¡Con qué esas tenemos, ya recordé, estamos estrenando mes! Febrero loco, mira lo que nos has traído —dijo en voz alta. El canto de los pájaros seguía acompañando el ambiente de esa mañana, el viento no les distraía para nada, más bien parecía que les agradaba y los motivaba a seguir cantando.
Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.
Mi amigo Alejandro Figueroa me regaló Alguien habló de nosotros (Debate, 2023), de Irene Vallejo, una colección de textos breves (casi ninguno rebasa una página) que antes esta popular autora española ha publicado en otros medios. Los textos parten, casi siempre, de la literatura clásica (griega, en su mayoría) para saltar a temas contemporáneos de variada laya. A veces incluso aclara palabras. Dice, por ejemplo, en “Borrachera de poder” (p. 16): “Hybris es una palabra griega que significa ‘arrogancia’ y ‘exceso’ ”. Escribe en “Paisaje de letras” (p. 41): “Pero las letras nunca han dejado atrás su pasado de dibujos esquemáticos. Sabemos que la D representaba en origen una puerta, la M el movimiento del agua, la N era una serpiente y la O un ojo”. Aconseja en “Amor y humor” (p. 46): “Una persona contenta es capaz de cautivar al prójimo. En cambio, el dramatismo no da buen resultado: tendemos a amar al que no parece necesitarlo demasiado. […] En palabras de Ovidio: ‘Para agradar debes olvidarte de ti mismo. Para ser amado, sé amable’. Mostrar mal carácter, según Ovidio, hará que te descarten muchas veces. Nunca hay que ponerse furioso: la ira es repulsiva”. En “La edad ingrata”, a propósito de la gente que no es la más popular, cita a Safo (p. 52): “La dulce manzana enrojece en la alta rama, en lo más alto, olvidada por los recolectores. Pero no la olvidaron, es que no pudieron alcanzarla”. Cita al poeta Marcial en “Ser otro” (p. 63): “Las cosas que hacen una vida más feliz son estas: que quieras ser lo que eres y no prefieras nada, y ni temas ni desees el día final”. Platón cuenta, a través de la pluma de Irene en “Los genes de Eros”, que Eros, el dios del amor fue engendrado por la Pobreza y el Ingenio. Ella, pasiva, lo vio en una fiesta y se enamoró de aquel, lleno de energía y desenvoltura (p. 69): “Eros nació pobre, flaco, descalzo y sin hogar. Su madre le legó el hambre permanente, la avidez. Por el lado paterno recibió el afán por la belleza y por el logro a toda costa. […] Eros vive febrilmente […] gasta todo lo que consigue hasta volver a un repentino vacío que de nuevo llena el deseo”. El pansexualismo, ahora en boga, es una falsa modernidad. Dice Irene en “Amores varios” que (p. 83) “Aristóteles aconsejaba practicar en todo la filía, o sea, ser pánfilos”. Escribe Irene, en “Progreso”, sobre Camus (p. 110): “Un escritor agradecido, Albert Camus, dedicó el Premio Nobel al maestro de primaria que adivinó su talento, el hombre entusiasta que venció la negativa de su familia humilde a darle estudios, que le ayudó a preparar el examen de ingreso, le acompañó en tranvía, espero su salida en un banco y se volcó para que le concedieran una beca: ‘Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, nada de esto hubiera sucedido’ ”. Dice en “Todo ojos” (p. 146): “Y la niña de los ojos, la pupila, procede de un término latino que significaba ‘muñequita’ (de donde viene también el francés poupée) y remite a la pequeña figura de nosotros mismos que vemos reflejada en los ojos ajenos”.
Ilustración: HCM.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
María Gabriela López Suárez Al son de una guitarra
El autobús que llevaría a Federica a su nueva ciudad de residencia salía a las 15:30 horas. Federica llegó, como no solía hacerlo, muy temprano a la terminal. Ni ella podía creer que estaba media hora antes en la sala de espera. Usualmente llegaba rayando en tiempo cada ocasión que viajaba. Se acercó al área para documentar su equipaje, le dieron su ticket y posterior a eso, buscó un asiento. Revisó el reloj, le quedaban 20 minutos de espera. El aire acondicionado de la sala se sentía muy frío e hizo que tuviera la necesidad de frotar sus manos. Luego de eso, lo primero que se le vino a la mente fue revisar su celular y enviar mensaje al grupo de chat familiar para avisar que estaba por salir. Sin embargo, se hizo el propósito de dejar un rato el celular y observar con atención qué pasaba a su alrededor. Muy pocas veces hacía eso. Se acomodó en la silla donde estaba, puso su bolsa sobre las piernas y contempló sus manos, tenía mucho tiempo que no se detenía a observarlas. Las frotó nuevamente, comenzó a dar un leve masaje a cada uno de sus dedos y luego a las palmas de las manos. Se fijó en sus uñas, esta vez no tenían esmalte y eso le permitía observarlas al natural. Se había olvidado cuánto le gustaban. Una serie de murmullos hizo que volviera la vista a buscar de dónde venían, identificó que había una larga fila de personas comprando boletos. Algunas estaban con equipaje en mano, otras con más equipaje y alguien que estuviera al cuidado. Giró su rostro y observó que las tres pantallas que había en la sala estaban proyectando lo mismo, una película que no se escuchaba y tampoco llamaba su atención. Sin embargo, alcanzó a escuchar un sonido que sí atrajo su atención, era el de una guitarra y una voz que acompañaba los acordes. Volvió a ver las pantallas y no provenía de ahí. Con la mirada buscó si había alguien que trajera una guitarra como parte del equipaje, su mirada comenzó a escudriñar en la fila de personas, no halló a nadie. Su búsqueda continuó, levantó un poco el rostro, al no encontrar lo que buscaba decidió ponerse de pie y como si estuviera tratando de identificar a alguien conocido continuó observando. Como una especie de halo de luz descubrió que quien ejecutaba el instrumento era un adolescente que muy quitado de la pena estaba cómodamente sentado en uno de los pasillos, en una parte discreta y donde también cantaba. Federica tomó asiento nuevamente, intentó identificar qué canción interpretaba el adolescente, hizo un esfuerzo entre los murmullos de las personas, el de la voz que anunciaba las salidas y finalmente, se dio cuenta que era una de las canciones que a ella le gustaban, qué guapa es la gente luminosa, esa que no se preocupa de la marca de tu ropa, la que pone a la alegría siempre en su menú del día, gente que ilumina el menú, gente guapa como tú. —¡Pasajeros que viajan con boletos marcados a las 15:30 horas con destino a Jalapa, favor de pasar al andén 8! —se escuchó que vocearon. Al son de una guitarra, Federica tomó su bolso y buscó su boleto, sonrió para sí agradeciendo y agradeciéndose el regalo de esos minutos de espera. Ahora iniciaba una nueva travesía.
Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.
Tania Corzo Hernández, en los cuentos que conforman Yo, su espejo (Tifón, 2025), se ve a sí misma en una cama de hospital y decide su vida y su muerte, pero también a su lado, detrás y delante están las imágenes de varias mujeres que, como ella, han decidido tomar las riendas de su destino, y envenenar o quemar a los hombres que las maltratan, o practicar la sororidad para abrir la celda de la mujer a la que han vuelto loca y para armar el expediente que castigue al feminicida que podría quedar impune, o gozar la pasión infiel al filo del abismo o descubrir que el amante se ha ido para no volver... Aunque hay evidentes ficciones (“Voluntad anticipada” y “Sombras siniestras” , por ejemplo), el tono que predomina en el libro es el del realismo y el hiperrealismo. El rol de los hombres en casi todos los cuentos es terrible y parece ser parte del eterno masculino: de despojo y deshumanización en “La loca”; de feminicidio en “Una más, en la gran ciudad”; de violación e intento de homicidio en “Plática de adultas”; de engaño y abandono en “En el mar”... Hay dos casos donde la mujer es también parte del mal (“Perfidia” y “El reencuentro”) y hay además, por suerte, dos historias donde el hombre no es expolio y avasallamiento, sino posibilidad de compañía y amor: “No te olvidaré” y “Fronteras”. El breve volumen tiene, también, una muestra más del talento ilustrador, en portada, de Juan Ángel Esteban Cruz y el buen hacer editorial de Juventino Sánchez. Como en el clásico de Horacio Quiroga, hay aquí amor, locura y muerte, y la mirada atenta de una mujer que sabe hilvanar la trama cuentística y usar los registros lingüísticos que mejor hacen sonar las palabras para que, en el espejo verbal, se puedan ver con claridad los cuerpos y las almas de sus personajas. Yo, su espejo, de Tania Corzo Hernández, es un libro apasionado y apasionante.
[Texto que forma parte de la contraportada de Yo, su espejo, de Tania Corzo Hernández, leído por su autor en la presentación del libro en el auditorio de la Rial Academia de la Lengua Frailescana. 11 de enero de 2025. Villaflores, Chiapas.]
Ilustración: Jacobo Herrera Cortés.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).