El tintero de Nadia. 20. Catarsis/7. Nadia Arce

Fotografía: Nadia Arce.

Catarsis #7 

PARADOJA POÉTICA SIN RESPUESTA NARRATIVA

Toser
Toser es igual a dolor
Toser es expectorar
Buscar no toser, no es posible
Porque para que deje de doler es necesario expectorar
Para así ya no toser.

Entonces encuentra cómo toser sin más dolor. Para que deje de doler, es necesario que sane la pleura. Para que sane la pleura es necesario dejar de toser.

¿Cuál es la respuesta correcta?

Toser y expectorar aguantando el dolor hasta que se logre sanar la pleura de un milagro.

Gracias por su atención.
Fin del comunicado.

Viernes 7 de febrero 2025
Nadia Arce
3:57 a.m.


 
Fotografía: Nadia Arce.
Fotografía: Nadia Arce.
Contacto:
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www.eltinterotallereditorial.com.mx

*Sobre la autora:

Nadia Arce

Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.

Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de cuarenta
libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía.
Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres.
Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo.
Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.

Reconocimientos:
Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.

●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales.
● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de
Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en
México desde 2002.
● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la
FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario
Milenio.

Obra publicada:
En el corazón del arce (El Tintero Taller Ed., 2024); Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero Taller Ed.), 2023; Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.);
Bitácora Encendida (2019, Ed. Prometeo); Rayado Personal (2017, Ed. Serpiente de Papel);
Fuego Azul (2016, Ed. El Viaje). Brilla Palabra (2007. Ed. Cabos Sueltos); Dondequiera
poesía
(2005, RAIA Editorial).

El tintero de Nadia. 19. Catarsis/6. Nadia Arce

Catarsis #6

¿Qué haría diferente?

Es una pregunta obligada, cuando la situación también dictamina no hacer más que buscar el reposo y la recuperación, tan inminente e impuesta y no selectiva de esta cama a mis pies.

Quiero salir de ella. Irme por ahí, como acostumbro. Caminar, manejar, vivir sin el agónico cof cof que rasguña sanguinario, no es posible ahora pensar en la lamentación constante, en la culpa voraz de no “haberme cuidado más” después del dengue. Pinche mosquito. De verdad no concibo su existencia, o sea, es un MOSQUITO. En fin… sé que en algún momento me recuperaré del trauma y la frustración que me provoca todavía.

¿El COVID fue un arma masiva? Pongo signos nada más por causar reflexión. En realidad lo creo y ese mosco no puede ser de Dios.

Y ahora, la influenza. Parecen los patrocinadores de esta cosa pulmonar. Lo son. Quiero escribir con tanto que decir y no quiero ser nefasta sabes? Quiero hacer las cosas distintas para evitar a toda costa y maremoto esta situación. Es tremenda. Estoy trabajando en mí, pensando cuál emoción atrapada en mi cuerpo somatizó todo esto… en mi linaje, en mi karma.

Mi conclusión es ver hacia adelante, las respuestas las busco y si me toca encontrarlas es que estoy lista para ellas, por lo pronto ahora estoy dispuesta.

Sí me equivoco en un movimiento, ahí está la amenaza, un instante y recaigo, llega la molesta que nunca pudo ocultarse del todo a tocar en mi garganta por otro espasmo de dolor, otra vez. Y no me quiero quejar, solo quiero desahogarme, me encuentro tan acompañada al escribir y al asegurar que todas las personas que en estos momentos están más enfermas que yo, la están pasando más mal, ¿qué derecho tendría yo de pensar en que lo que vivo es algo tan malo?
Es por extrañar la libertad, la independencia, la “sanidad”. Es eso.

Cuando están las oportunidades de hacerlo todo, las he tomado pero no puedo dejar de pensar en todo lo que queda por hacer, a mis hijas por seguir creciendo y a mi editorial, escritores y libros les falta todavía más vuelo y quiero verlo, formarlo y compartirlo.

Ir al mar. Viajar en un camper. Publicar 200 libros al mes. Escribir por lo menos diez libros más. Tener la experiencia de mínimo otras veinte ferias del libro en Guadalajara y todas las demás ferias, eventos, presentaciones, talleres, lecturas públicas, abrazos, conciertos, cultura, arte, meditaciones, espiritualidad, gastronomía… uuuuuuffff quiero andar en bici.

Todo empezó ese día, nunca debí ir a pedalear tan tarde, el aire heladísimo en mi garganta me metió gancho al hígado y nada pude hacer. Empeoré, empeoré, empeoré… hasta que se rompió esta pleura mía, que amo más que nada de mi cuerpo en estos momentos, pobre, ni siquiera sabía de sus existencia, ahora lo sé y doble, porque se ha rompió dos veces, ya no se me va a olvidar. Sana, sana pleura de rana…
si no sanas hoy, más tarde vale que mañana.
¿Qué más hago por ti? ¿Qué más hago por mí? Acepta, me dicen. No necesitas estar enferma, pues no, no quería…

Lo que sí acepto es el proceso y el ritmo de mi cuerpo. Y le pido perdón. Debí comenzar con la alimentación sana desde hace mucho ya. Me asusté con la disautonomia y la fibromalgia, tremendas etiquetas no son fáciles de asimilar, entonces olvidé cosas básicas, necesarias, urgentes. Dormir mejor, comer bien. Descansar, delegar, confiar. Ya casi tengo esa edad de oro y no puede ser que me sienta más bien en edad de estirar la pata.

Quiero más primaveras, más otoños, más de todo. ¡Vengan esas canas! Aunque me las siga pintando de mi adorado rojo… vengan esas canas, las bendigo desde hoy.

P.D. Gracias por leerme, apoyarme, por cada mensaje, buena vibra, oración, gracias a todos por todo. 🙏🏻♥️🙏🏻♥️🙏🏻♥️🙏🏻♥️🙏🏻♥️🙏🏻♥️

#sanaciónemocional #sanaciónmental #salud #sanacióninterna #sanaciónfísica #sanidad #sante



 
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www.eltinterotallereditorial.com.mx

*Sobre la autora:

Nadia Arce

Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.

Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de cuarenta
libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía.
Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres.
Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo.
Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.

Reconocimientos:
Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.

●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales.
● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de
Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en
México desde 2002.
● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la
FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario
Milenio.

Obra publicada:
En el corazón del arce (El Tintero Taller Ed., 2024); Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero Taller Ed.), 2023; Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.);
Bitácora Encendida (2019, Ed. Prometeo); Rayado Personal (2017, Ed. Serpiente de Papel);
Fuego Azul (2016, Ed. El Viaje). Brilla Palabra (2007. Ed. Cabos Sueltos); Dondequiera
poesía
(2005, RAIA Editorial).

Desde la buhardilla. 6. Hay que matar al gusto. Gabriel Mendoza García

Fotografía proporcionada por Gabriel Mendoza García.

Hay que matar al gusto

Estoy profundamente cansado de los argumentos ramplones cuando se trata de enfrentarse a una obra artística. Afirmaciones atrevidas como “la película me pareció aburrida” o “la canción está mal compuesta”, resultan más comunes que corrientes en nuestra cotidianeidad. El arte, en cualquiera de sus formas, es un fenómeno profundamente subjetivo. La música, el cine, la literatura, la pintura y otras expresiones artísticas están sujetas a la percepción individual, la cual se ve influenciada por una multitud de factores personales y socioculturales. Sin embargo, el gusto personal no debe confundirse con una evaluación objetiva de la calidad de una obra. La relación entre el gusto individual y la apreciación del arte, bajo la percepción subjetiva, no puede ni debe ser utilizada como un criterio absoluto para determinar el valor de una obra. La afirmación de que una obra es aburrida o irritante responde a la experiencia individual y no a la naturaleza intrínseca de la obra misma. Un individuo puede encontrar tedioso un libro clásico, mientras que otro puede considerarlo una joya literaria. Esta diferencia radica en factores como la formación académica, el contexto cultural y la exposición previa a obras similares. El fútbol, por ejemplo, puede resultar apasionante para algunos y tedioso para otros. La apreciación del deporte depende del conocimiento de sus reglas, la historia detrás de los equipos y el contexto competitivo en el que se desarrolla. Del mismo modo, una obra de arte puede no generar impacto en quien carece de un marco de referencia adecuado para comprenderla. A menudo, se argumenta que ciertos criterios pueden establecer la calidad objetiva de una obra. La técnica, la innovación, el impacto histórico y la influencia cultural son algunos de los factores que suelen considerarse en la evaluación del arte. Sin embargo, incluso estos criterios están sujetos a la interpretación humana y al contexto en el que se aplican. Por ejemplo, la obra de Leonardo da Vinci ha sido considerada como la cúspide del arte renacentista, pero eso no impide que haya personas que no experimenten ninguna emoción al contemplar La Mona Lisa. Esta falta de conexión emocional no invalida la relevancia de la obra en la historia del arte. Uno de los factores que más influye en la percepción del arte es la educación. La capacidad de apreciar una obra no sólo depende del talento natural del espectador, sino también de su formación. Alguien sin conocimientos musicales puede considerar la música clásica como monótona, mientras que un músico entrenado puede identificar la complejidad de las composiciones de Beethoven. La educación artística es precisamente la que permite desarrollar un sentido crítico más amplio, ayudando a distinguir entre el gusto personal y la calidad de una obra. En este sentido, la exposición a diferentes estilos y corrientes artísticas fomenta una apreciación más profunda y matizada del arte. El problema, es que no hay interés ni compromiso en empaparse, ya no digamos estudiar las diferentes corrientes del arte. El error más común en la crítica amateur es asumir que el gusto personal equivale a un juicio de calidad. Muchas veces, una persona descarta una obra simplemente porque no se alinea con sus preferencias sin considerar su valor artístico. Esta confusión se ve exacerbada en la era digital, donde las redes sociales han dado voz a opiniones carentes de fundamento crítico. Incluso las grandes obras de la historia han sido objeto de rechazo en su momento. Vincent van Gogh murió sin haber visto el éxito de su arte, y hoy es considerado uno de los pintores más influyentes. La música de Gustav Mahler fue despreciada en su época y posteriormente redescubierta como una de las más innovadoras del siglo XX. En conclusión, el gusto personal es un reflejo de la subjetividad humana y no un criterio absoluto de valoración artística. La apreciación del arte requiere conocimiento, contexto y educación. Atribuirle a una obra defectos intrínsecos basándose únicamente en la percepción individual es un error que limita la comprensión del arte en su totalidad. El debate sobre la calidad artística debe ir más allá de la simple preferencia personal y basarse en análisis críticos que consideren múltiples dimensiones de una obra. Y aquellos que, aun así, decidan fundamentar sus ideas en función de su gusto, déjenme comunicarles que también existe el “mal gusto”. En cualquier caso, es válido que te guste o disguste alguna cosa u otra, pero eso no debe impedir la relevancia de la cosa u obra, y mucho menos, debe orillar a que exista una falta de respeto. Claro, todos podemos tener una opinión, mas no todas las opiniones son respetables. Esa es una de las falacias más oportunas de nuestra realidad, querer defender el derecho a hablar fundamentado en la libertad de expresión. Pero, ese es tema de otro análisis. 

Hay que matar al gusto, sí, requisito primordial para poder alistarse en el intercambio de ideas. Concluiré con esta frase: “cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo”.

Gabriel Mendoza García


Fotografía proporcionada por Gabriel Mendoza García.
Fotografía proporcionada por Gabriel Mendoza García.

Sobre el autor:

Gabriel Mendoza García (Ciudad de México, 1984) escritor y creador de videos y contenido en redes sociales, fundamentalmente en la actualidad a través de la plataforma Alcance Tendencia Mx. Fan acérrimo del dúo musical europeo Lacrimosa, quienes representan su mayor fuente de inspiración, desde niño destacó por centrar sus esfuerzos cognitivos en mundos imaginarios y por valerse de su sensibilidad. Su primer intento literario fue El Oráculo de Gaia, una reinterpretación de El Señor de los Anillos, de la cual no queda ninguna evidencia. Su verdadera encomienda personal con la literatura es la saga Sofía, la única que tiene como epicentro la Ciudad de México, una obra coral, apocalíptica, empapada de misterio, acción, suspenso, drama, mitología, ciencia ficción, acción y aventura que, al modo de la mítica serie de televisión Lost, se centra en sus personajes y que comenzó a fraguarse en el otoño de 2007, cuyo primer fruto es Emanación. Es miembro del comité editorial de Almuzara México.

Disquisicionario. 16. Ensayo escolar (nunca entregado). Esteban Martínez Sifuentes.

Fotografía: Glen Mc Call: https://www.pexels.com/photo/stained-glass-in-a-church-20890002/


     

Ensayo escolar (nunca entregado)
Esteban Martínez Sifuentes

Sí, maestro Rebollo: mi pasatiempo es buscar la fórmula para hablar con los muertos, cómo ve. Y es magia negra, prohibida, sí… No, así no.
En las sierras de mi estado Zacatecas hay bosques de pino y encino, donde habitan el jabalí, el venado cola blanca y la liebre, los dos primeros en riesgo de extinción. En los llanos y valles crece mezquite, gobernadora, huisache, nopal, lechuguilla, guayule y pastizales, y de fauna están el coyote, la codorniz, el tejón y el pato. Del guayule sacan una goma para fabricar guantes de cirugía mejores que los de hule normal y bastante mejores que los sintéticos… Esto está mejor, ¿no, señor Rebollo?
Además, parte de la Sierra Madre Occidental, en el municipio de Sombrerete está la Sierra de Órganos, que es Parque Nacional, un área natural protegida por sus ecosistemas y su belleza de piedras desgastadas por el rigor de los siglos, algunas encimadas en frágil equilibrio como si practicaran patinaje artístico. El órgano es una cactácea elevada, y ahí hay también encino, pino piñonero, palma, huizache, nopal, orégano, sotol, biznaga y tepozán, entre otras plantas. El pozole con su toque de orégano, ¡humm, delicioso! En cuanto a especies animales, hay liebre, güilota, calandria, mapache, zorra gris, coyote, tlacuache, gato montés, venado, cacomixtle y halcón, entre otras.
A pesar de su cercanía con la capital, menos de sesenta kilómetros rumbo a Durango, sólo he ido dos veces a la Sierra de Órganos. La primera, cuando aún vivía mi hermano mayor, que murió ahogado en unas vacaciones al mar al caerse de la lancha en una curva; lo extraño y lo busco en todas partes, éramos los mejores amigos. Un sábado madrugamos y fuimos todo el día a celebrar el cumpleaños del fundador de la congregación rectora de nuestro colegio, sacerdote al que promovían para santo y luego resultó que había sido en vida alumno aventajado de Satanás por sus muchos delitos, usted sabe de qué tipo (perdón por escribirlo así, profesor Rebollo, pero eso era). Esa vez éramos padres de familia, alumnos y maestros. Cientos. Carne asada, aguas frescas de limón, horchata y jamaica, pasteles, arroz con leche, alcohol en abundancia encima y bajo la mesa. Juegos y concursos para niños, para adultos, para padres con sus niños, para maestros contra alumnos, cánticos cristianos en la ida y el regreso en autobús. Lo típico, usted sabe.
La segunda vez fue hace tres meses. Llegamos una tarde de sábado a domingo, papá y yo (“efecto de compensación” le llaman, según mamá), acompañados por seis de sus amigos industriales de la zona y varios de sus hijos, sólo uno de ellos mujer, Irina, cuatro o cinco años mayor que yo. Llevaban guitarras y toneladas de comida y cerveza. Conversaban, cantaban y comían tumultuariamente, cuando Irina, uno que parecía su pretendiente y yo nos despegamos del grupo para ir a vagabundear por ahí. Por el aire límpido, por la altura con relación al nivel del mar, el cielo era un portento de luminosidad estelar. Nunca había visto y tal vez no volveré a ver uno que se le acerque.
Ella y yo habíamos hecho clic apenas nos presentaron, y su acompañante había intervenido con naturalidad en nuestra plática mientras, en una mesa plegable, cortábamos el rabo a las cebollitas cambray y los otros probaban un sofisticado asador del tamaño de una camioneta pequeña o acarreaban ramas secas y piedras para conformar las fogatas. Cuando nos alejábamos, conversamos de preferencias musicales y literarias, de las películas filmadas en la Sierra de Órganos, referencia ineludible en Zacatecas si se quiere pasar por culto.
Yo conocía superficialmente un par, Los cañones de Navarone, con Gregory Peck y Anthony Quinn, y El Cavernícola, con Ringo Starr y Barbara Bach, que era y sigue siendo su esposa, qué aguante, ¿no cree? Irina me dijo, “claro, las he visto”, y apuntó algunas otras que me sonaban familiares, como una de la serie Dragonball, pero ni remota idea de que habían sido rodadas en aquel imponente escenario natural.
Instalados en una peña en los linderos del monte arbolado y tenebroso, a unos veinte metros de la lumbre mayor, su compañero, Iván, mencionó otras más, mexicanas sobre todo. Sin pedantería, enunció el nombre de sus directores, el año de rodaje y otros pormenores. Pasamos así una, dos, tres horas, yendo de vez en cuando al centro del grupo a recoger una cerveza para Iván o pedazos de chorizo con pan para los tres. Caídos de los astros, ellos eran mis cómplices perfectos, los amigos que buscaba sin saberlo. Con ambos, creí, sería fácil hablar de la vida de ultratumba (resucitar cadáveres y eso), de cualquier cosa.
En una de esas veces, papá, que había estado haciéndola de cocinero (el asador era suyo) y agarraba vuelo en la mesa departiendo con sus amigos, me llamó y, poniendo sus manos en mis hombros desde atrás para que me apreciaran los otros, le gritó a uno de los más alborotadores, antiguo conocido de mi familia:
─Eh, Lozano, ¿trajiste tus animalejos venenosos?
─Me ofendes, hombre. ¿Te consta de alguna vez que haya salido de paseo sin ellos?
─¿Podrías sacar uno para que lo pruebe el heredero de mis propiedades en la Costa Azul? Yo sé que es un hombrecito cabal, sólo necesito que se lo demuestre a sí mismo.
─Yo, encantado. Traje cuatro, de los mejores. ¿Cuál crees que le acomode?
─Uno sencillo, para empezar.
Lozano, dueño de una constructora con contratos gubernamentales y padrino de mi hermana, se dirigió tambaleante a su vehículo. Volvió con un rifle escondido sin maña tras su espalda.
─¿Está cargado? ─vociferó papá─. Si no, sirve para un carajo.
─¡Clarines al amanecer, hermano! Un arma descargada, decía una canción, es una lámpara sin luz, una Biblia sin Jesús.
Se rieron todos, cómo no. En fin, papá me tomó del brazo y trató de conducirme al pie del monte. Deseaba que hiciera mi “bautismo de fuego”, literalmente, disparándole a un blanco móvil, lechuza, liebre, lo que fuera. Me negué. Insistió.
─¿Cómo a un ser vivo, papá? ─repliqué.
Desde un montículo cercano, Irina e Iván no perdían detalle, algo tensos. Me ofrecían su aprobación en silencio, eso creí. Allá en las fogatas, divertidos con la escena.
─Bueno, bueno, señor Francisco de Asís. Dejemos a los animalitos del bosque en paz y pongamos unas botellas, ¿te parece?
Estaba resignado a obedecer e incluso caminé adelante hacia donde me indicaba. Entonces me detuve y escuché a mí mismo advertir con voz enérgica, en un tono que desconocía:
─No voy a disparar, papá. ¡No me gusta, punto!
─Sí lo vas hacer, claro. Te va a servir para templar el carácter, vas a ver. A mí me sirvió desde los diez años.
─Detesto las armas, ¿puedes entenderlo?
─Es cuestión de sentir su poder, ven…
─¡No voy a moverme de aquí, te lo advierto!
─¿Ah no?
─¡No!
Me escrutó por inacabables segundos como si calculara obligarme, incluso a empujones. ¿En algún momento le habría pegado a mamá antes del divorcio?, consideré después. Dio la media vuelta con enojo y regresó con el rifle donde la mayoría, que lo recibió con una granizada de bromas. Eran las once de la noche, y yo caminé con la cabeza baja a integrarme con mis amigos. No comentamos el asunto y tardamos en recuperar el vuelo de la plática interrumpida. O creo que ellos lo hicieron, yo no.
El resto de la velada mi padre se hizo el ofendido y los otros adultos me ignoraron con injuriosa contundencia. Alardeando, no sé, el troglodita de Lozano, sus dos hijos y algunos otros se dieron vuelo disparando a latas y botellas, que formaban en fila y destrozaban sin piedad, por fortuna en el lado contrario a donde estábamos nosotros.
Al final, sin dejar de beber, se pusieron a jugar a ver quién derribaba una estrella a balazos. En la plática con Irina e Iván, descubrí a uno de los Lozano apuntando hacia mí, también de juego, ¡vaya jueguito idiota!
Con nuestra tienda de campaña sin armar, cerca de las cuatro me quedé dormido en una silla de camping alrededor de la fogata menos socorrida. Casi entero, como si no hubiera estado bebiendo con energía de cíclope, llegó papá a despertarme con un suave zarandeo en el hombro, sin duda arrepentido.
─Estaba preocupado porque no te veía, me hubieras avisado ─dijo.
Cargaba un gabán en sus manos y me cubrió con él. Sí, estaba arrepentido (ya conocía sus arrepentimientos). Me condujo a su camioneta, y antes de abrir la puerta me abrazó y se soltó a llorar con hondura insospechada. Luego, sin decir nada salvo “descansa”, me ayudó a tenderme a lo largo del asiento y fue a acomodar sus cobijas en la caja del vehículo, a la intemperie. Por la borrachera más que evidente ahora que lo golpeaba el aire, poco faltó para que se cayera por la borda. A diferencia de Edgardo, se hubiera levantado en unas horas cuando mucho, tal vez con un hueso roto y o solo algunos moretones; y hubiera sido, desde luego, un auténtico oso que comentarían por años sus amigos.
Semanas después busqué a Irina e Iván para salir a un café y reanudar la charla de aquella noche. ¡Qué desmesurada pretensión la de un mocoso con apenas catorce años cumplidos! Irina, una Irina distinta a la de entonces, me advirtió al teléfono que tenía novio y, a punto de ingresar a la universidad, demasiado que estudiar. Liberé una risita atarantada, no sabía por qué mencionaba aquello si mis intenciones eran otras. Le reiteré: “Se trata de una simple salida a tomar café, no vamos a un aquelarre o a fumar opio…”. Nada. Su agenda, llena. Lo sentía, de veras, remató.
Iván estudiaba en Guadalajara, me informó algún miembro de su familia. Lo busqué en Facebook y le envié solicitud de amistad. No ha respondido. Cuando lo haga, si es que lo hace, ya tendré otros intereses. Sin rencores.
Pero estoy empezando a percibir a la humanidad en tonos grisáceos con propensión a oscurecerse y eso me disgusta, en principio porque me creo optimista y propositivo. Sigo buscando la fórmula para contactar con los muertos, profesor Rebollo, ¿cómo ve? En especial relacionados con Edgardo, hay avances que tal vez algún día me decida a compartir, jamás con el salón y menos con usted, eso por seguro.
Fotografía: Glen Mc Call: https://www.pexels.com/photo/stained-glass-in-a-church-20890002/
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*Sobre el autor:

Esteban Martínez Sifuentes

Ensayista, narrador.

Egresado de la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), Nació en San Luis Potosí hace varios ayeres, se dice lector compulsivo y fanático del cine, en particular de películas mudas estadounidenses de cómicos tipo Chaplin, Langdon, Lloyd y Keaton.

Obra publicada:
Esteban Martínez Sifuentes ha publicado siete libros; el último, de ensayos, es USA! USA! Mitos y antimitos estadounidenses, publicado por Editorial Almuzara en 2024. La novela negro-policiaca Malmarido, Ediciones Periféricas, 2020.

El tintero de Nadia. 18. Catarsis/5. Nadia Arce

Fotografía: Nadia Arce.

Catarsis #5

Hoy desperté distinta

“Estoy dispuesta a dejar que se marche la pauta interior que me ha creado esta enfermedad.” Dice Louis Hay

Al abrir los ojos recordé que soñando no estaba enferma. Extrañé hacer planes con mis hijas, ilusionarme con alguna actividad tan simple como ir por un café en la tarde o sentir emoción por el taller literario por impartir al día, o por el libro que hay que revisar, el evento cultural o simplemente por vivir la rutina diaria con buena música viendo al sol de frente. Extraño eso, quiero eso otra vez.

Es impresionante la luz de una persona, la que puede llegar a tener que te abraza con solo su presencia. Gracias por tu visita querida Fer, me ayudaste mucho al estar aquí conmigo, gracias por los regalitos y sobre todo por tu cariño.

Ataviada de atenciones, recibo y agradezco el amor de cada uno de mis amigos, amigas, familiares, Tinterosos, pareja y tanta energía en sus oraciones y mensajes de cariño…

Vamos a salir de esta también. 🙏🏻

Será lo que Dios quiera, de una o de otra manera esto no será eterno.

Por lo pronto les dejo la vista al mar que me tocó por acá en mi estancia hospitalaria desde un hogar.

5 de febrero 2025
Fotografía: Nadia Arce.
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*Sobre la autora:

Nadia Arce

Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.

Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de cuarenta
libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía.
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Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.

●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales.
● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de
Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en
México desde 2002.
● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la
FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario
Milenio.

Obra publicada:
En el corazón del arce (El Tintero Taller Ed., 2024); Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero Taller Ed.), 2023; Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.);
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(2005, RAIA Editorial).

El tintero de Nadia. 17. Catarsis/4. Nadia Arce

Fotografía: Nadia Arce.

Catarsis #4

Ayer fui ver a un neumólogo que me recomendaron, el cual es un excelente médico también, como los demás que tengo y que me ayudan con todo este proceso de sanar, incluyendo la terapia y la espiritualidad. Gracias a cada uno. Ya saben quienes son.

Después de un poco más de una semana mis hijas están conmigo. Es una gran medicina en este incierto momento donde operarme es la solución indicada por la parte alópata.

Estoy encargándome de ser precisa con mi petición a Dios ¿debo hacerlo? La lógica me dicta que sí, el naturismo me explica que no. Y todos los días sigo con tantos problemas físicos, con estos dolores internos que masacran, que no sé por dónde caminar. Pero me confundí porque son tres males principales, pleura, pulmones, sinusitis. El tercero es el operable y de los otros dos seguimos en la lucha por vencerlos. La tos que provocan son mi mayor enemigo y también me ayudan a expectorar al precio más alto que yo no podría haber conocido y que lamento experimentar en esta carne interna y rota.

Sí no fuera por todos los medicamentos, remedios e inyecciones sé que ya no estaría escribiendo esto. El diagnóstico lo busqué tarde en los lugares y con los especialistas indicados, en fin, ya no puedo culparme porque nunca pareció algo de tal magnitud, ni enterada estaba. De lo que sí estoy segura es que me toca descansar, mi necesidad de ser atendida no es causada por ningún victimismo.

Voy a sanar. Y sí, necesito ayuda.

Desde la parte económica hasta la parte anímica estoy trabajando mi vida para darle seguridad a esta parte enferma y adolorida que me grita que me mueva, y lo hago. A veces me siento cansada, frustrada, impotente… no puedo dejarme llevar por esa maraña de porquería que me dicta el ego. Así que voy a la parte básica y fundamental de todo este relajo: mi recuperación.

Los chiqueo de mis hijas hoy son bálsamo, son tiernas y dulces, su actitud es tan amorosa así que las disfrutaré porque luego, tal vez, llegará otra semana de no verlas y eso no es fácil para mí. Soy una adulta pero también soy mamá, mujer, humana y convaleciente vulnerable.

Uso las herramientas que tengo como dice mi psicóloga que son muchas pues le estoy haciendo caso. La realidad es que me siento deprimida. ¿Para qué negarlo? De repente mi fe está turbia, mis esfuerzos se desesperanzan… sin mucho sueño o descanso por toser, con este agudo dolor, quiero compréndeme. Es normal y lógico sentirme así, como insecto aplastado a veces y olvido tan normalmente que soy una hija santa de Dios que empiezo a reprocharme… no me gusta, no soy así. Doy todo, quiero sanar, necesito sanar.

El año pasado fue primero la influenza la que llegó para que gracias a los síntomas agravados (parecía COVID) se desatara un cuadro que me ayudó a que detectaran en mi cuerpo la disautonomia y fibromalgia, ahí llegó el duelo por perder la salud normal que ya estaba perdida desde mi infancia y que yo desconocía. Claro que se exacerbó con el COVID que tuve en 2020. Sin embargo mejoré y seguí, pero el ritmo de trabajo, de vida, de actividades seguía siendo el mismo y mis recaídas surgieron.

Cuando finalizó la influenza… la parte gástrica hizo gala de tremendas inflamaciones estomacales y una fatiga crónica que yo no conocía. Gracias a mi gastro y neuróloga salí adelante de todo eso, más o menos estable, tratándome por una bacteria que descubrieron en mi pancita por medio de endoscopia y dos biopsias (ya sé, nomás falta que me caiga un piano en la cabeza) me picó el jijo mosco de la chingada del dengue… santa madre De Dios, me estaba muriendo otra vez, no les quiero relatar todo lo que duele el cuerpo y la cabeza, nada más les contaré que siempre he padecido de migrañas frecuentes y que encontré, gracias a una amiga, un sólo medicamento que me las quita, ah pues con el dengue tripliqué la dosis. De verdad no aguantaba, quería cortarme la cabeza.

Luego, ya para noviembre llegando la FIL yo seguía enferma. Gracias a mi prima Nash Archer que me alivianó y a Peiry Pcos fui saliendo de todo eso, inició la FIL pero yo seguía con esa comezón rara que te da al final, después de haber estado con solo 40 mil plaquetas y sangrando de la nariz y de manera intestinal, sobreviví. Y ahora aquí estoy, padeciendo otra “bonita gama” después padecimientos.

Nunca dejé de vivir, en ningún momento, amar la vida para mí es amar a Dios. Los detalles que comparto aquí son de hace pocos años porque el show más grave comenzó en el 2020 y ya sabes, uno cree que todo es menos importante y que se puede estar mal y seguir y yo debí de haber parado, no lo hice, si el alma en la FIL.

Dije: descanso en enero. Pues sí, ahora sí no hay de otra. Delegar, confiar, sentir seguridad en esta temporada es el reto y creo que voy bien.
Nada es perfecto y a la vez siento que es sí lo es. ¿Por qué? Porque está “pasanda” (perdón es que a mis hijas y a mí nos gusta mucho esa palabra).

Tengo derecho a llorar a grito abierto si me da la gana. ¿Me veo rara, vencida, rindiéndome? No. Estoy luchando y para salir de esto para mí es imprescindible sacar mis emociones. No he podido ir a mi terapia de grupo, necesito una en línea. Mientras tanto me está salvando el espíritu mi querida Vicky y el maravilloso grupo de El curso de Milagros y mi también muy pero muy querida Giselda Durand la psicóloga más chingona que conozco cuando estoy en crisis.

Falta empatía en el mundo, compasión, misericordia, piedad. La buena noticia es que también hay personas que existen y que son todo lo contrario con su inmensa comprensión y alianza, son muchas las amigas y amigos que están al pendiente, les caigo bien, me quieren y a mí me caen más que bien y me quieren también. Esto es la vida, dar y recibir, sentir, gozar, no gozar y así.

Mi naturopata también es un enorme ser humano, sin su terapia tampoco podría estar aquí, medio entera o más bien entera y media, porque si fuera pusilánime no escribiría nada de esto. Me siento valiente y dispuesta a estar bien. Sigo las indicaciones médicas al pie de la letra y la inmensa confianza y seguridad que me brinda mi querido especialista y doctor infectologo Sergio Zuñiga me hace estar al pie del cañón. Él no es sólo un alma generosa y sincera como médico, también es escritor así que espero todo el mundo se entere de ello con uno de sus tantos manuscritos publicados, espero que sí, será un honor para mí ser su editora y que sepan a lo que se enfrentó en el COVID y a lo que se sigue enfrentando día a día.

Gracias a El Forito de mi apreaciado y precioso amigo Carlos Oroná he conocido a gente maravillosa, como José Esteban Fermín, escritor e influencer, que amable me ha invitado a sus en vivo e incluso me pagó por ello, así como Carlitos en cada concurso que hace que me invita de jurado y reditúan mi trabajo, es una chulada que me ha costado más de 30 años de estar en esto. Sí, empecé los rollos literarios muy morrita. Gracias a Esteban conocí al neumólogo y gracias a otra donación pude pagar la consulta. A estas alturas ya no quiero encharcarme con tarjetas de crédito por eso hice el rollo de la rifa.

En la parte médic sigue la opinión del otorrino. ¿Me opero o no me opero? Veremos pues entonces… estoy hecha un manojo de nervios, para variar.

¿Saben cómo me ayuda escribir esto? Lo mejor es que me lean. Gracias a todos por sus aportaciones, muchos han cooperado con la rifa y muchos otros cooperan todo el tiempo con su cariño y aprecio.

Gracias sobre todo a quien me cuida todos los días, Roger Octavio Gómez Espinosa la friega que se esta aventando es de mostrarse. Desde la comida especial que tengo para desintoxicarme y sanar más rápido gracias a mi especialista Tpt Carlos Garx quien es amable todo el tiempo y sobre todo atento me alivia con su expertise desde su ámbito, en el que yo confío. Ha ayudado a mucha gente que conozco y no soy la excepción.

Octavio está conmigo desde el alma, lo sé. Su entrega y equipo conmigo como ser humano es excepcional, llevar las muestras de mis “gallos” al laboratorio durante tres días seguidos bien tempranito, cocinar, comprar medicina y mil cosas que luego se necesitan, tráeme mi agua de coco y conseguir que sea tierno, lavar la ropa, llevarme a todos lados e incluso ir a formarse no sé cuántas horas por los medicamentos del civil, más su propia carga de cosas, pues es para ponerse de pie, la verdad.

Gracias mi amor.

Gracias también a Lupita Alcala y a Mara porque estoy en oraciones internacionales muy bonitas, unido a ellas Charlie Heredia Vargas está también y yo sé que mi mentor Gerardo Moya y su esposa Vicky me dan esta fuerza espiritual con sus enseñanzas, mi escuela también me apoya, gracias Escuela Valores Divinos Escuela Valores Divinos - Shiva Kriya Yoga por su comprensión y apoyo.

Hijole, también Rocio Trujillo Alvarez se voló la barda y me mandó al apreciado padre Ricardo a ponerme la unción de enfermos, platicamos tan bonito. Tania Arana Zuñiga ya viene para acá, la veré pronto y su reiky -que es una maravilla- me hará tanto bien. Mañana veo a mi fisioterapista de por acá de Tonalá, la dulce Jessy.

Así que aunque parezca que no valoro las cosas porque estoy chillando a veces como Magdalena, pues las apariencias engañan porque llorar es símbolo de fortaleza. Valorar lo que sientes es chamba personal, así me hago responsable de mí, trabajando mis emociones, que como ven, ahora son muchas.

Y pues no puede faltar agradecer otra vez a mi madre que ha rezado el rosario como me encanta Ángeles Mejía, que me canta por WhatsApp, me cuenta chistes y sobre todo me escucha en todo momento. Son tantas las bendiciones. Gracias también a todos mis autores de El Tintero Taller Editorial por contender que suspendí mis actividades y que gracias a Anayuli Figueras y el director de Letras, idea y voz sigue adelante el changarro. Gracias a la familia de Raúl Bañuelos también por estar orando por mí, los amo, al igual que a mi amigo Jorge Orendáin. La editorial Viento Azul también está presente, gracias de verdad. Al igual que. A mi madrina Gaby que también fue a urgencias en el Hospital Civil por mí. Igual Anna Karen García Fernández que aunque está saliendo de cirugía de rodilla ayer me mandó un audio muy bonito y conmovedor. Gracias también in a mi suegrita Irma Espinosa por mandarme cositas y por estar al tanto de todo. Y le agradezco también a su otro hijo Manuel Espinosa por comprenderme tan bien y sobre todo por dejarse conocer por fin, vino desde Dinamarca a visitar a su hermano (mi novio), y bueno y no pudimos pasearlo a lugares muy interesantes que digamos, (le tocó ir al hospital y también al laboratio) perdón por ello, será la próxima visita compensada, lo prometo.

Gracias también Ivan Arce Max Arce Hernandez Oscar Maximiliano Atl Arce que están en la distancia conmigo. A mi tía preciosa Dra Penélope AMAR y a mi amorosa tía Dolores Rodriguez por ser y estar. 😘😘😘😘

Tal vez olvidé mencionar a alguien. ¿Me disculpas? No soy ahora la mejor con la memoria.

No pude dormir casi, la tos aumentó, el trayecto al visitar el médico de hoy fue un verdadero viacrusis gracias a cada tope, bache, tope y a todos esos conductores irresponsables que manejan como si no hubiera un mañana.

Espero que hoy, sea un mejor día para mí y para ti también.

Gracias por léeme. 🥹

Aquí les dejo la foto de las personas que están unidas en oración gracias a Mara, muchas gracias desde mi alma entera. una chulada en serio.

EL FLUIR DEL AMOR SANADOR DE DIOS RESTAURA ENERGÍA Y VITALIDAD 🙏🏻 así sea.

1 de febrero 2025
Fotografía: Nadia Arce.
Fotografía: Nadia Arce.
Contacto:
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https://www.youtube.com/@eltinterotallereditorial

www.eltinterotallereditorial.com.mx

*Sobre la autora:

Nadia Arce

Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.

Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de cuarenta
libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía.
Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres.
Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo.
Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.

Reconocimientos:
Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.

●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales.
● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de
Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en
México desde 2002.
● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la
FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario
Milenio.

Obra publicada:
En el corazón del arce (El Tintero Taller Ed., 2024); Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero Taller Ed.), 2023; Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.);
Bitácora Encendida (2019, Ed. Prometeo); Rayado Personal (2017, Ed. Serpiente de Papel);
Fuego Azul (2016, Ed. El Viaje). Brilla Palabra (2007. Ed. Cabos Sueltos); Dondequiera
poesía
(2005, RAIA Editorial).

Voces ensortijadas 264. La espera que no desespera. María Gabriela López Suárez

Fotografía por Gonzalo Guzmán García: https://www.pexels.com/photo/a-delicious-tamale-on-banana-leaf-14179987/

 Voces ensortijadas  
María Gabriela López Suárez

La espera que no desespera

La familia de Marisol se había puesto de acuerdo para cenar tamales por la celebración de la virgen de la Candelaria. A ella, a su prima Cristina, su tío René y la tía Domi, les había tocado llevar los tamales. Sin embargo, ante la insistencia de tía Domi accedieron a no comprar tamales y a prepararlos.
Marisol, poco afecta a la labor de cocinar, había expuesto sus argumentos para la compra de tamales.

—Oiga tía, pero si cocinamos los tamales tendremos más trabajo, una, ponernos de acuerdo para comprar los ingredientes y otra, prepararlos. Ya sabe que no tengo habilidades culinarias y luego nos llevaría más tiempo —dijo Marisol ante la mirada y escucha atenta de la tía Domi.
—Mirá hija, es más bonito que uno haga los tamales, podés aprender a hacerlos, así tendrás la receta familiar. Entre todos nos ayudamos, ya verás que la familia quedará bien contenta y más con el sazón que tendrán —comentó la tía Domi, con ese tono indicador que no había más que discutir, algo así como ‘no hay pero que valga’.

Ese lunes Cristina, tía Domi, tío René y Marisol habían ido al mercado a comprar los ingredientes, cada quien tenía su encomienda. La que terminó primero fue Marisol, les avisó que los esperaría en la entrada de la tienda de semillas y condimentos.
A diferencia de otras ocasiones Marisol se hizo el propósito de no presionarse con el tiempo, lo puso en práctica desde que comenzó a hacer el pedido de la lista de ingredientes que requería. Mientras la atendían en la tienda, se percató que las tres personas que trabajaban ahí se coordinaban muy bien. Por momentos la tienda se llenaba e iban tomando los pedidos conforme la clientela llegaba, nadie quedaba sin atención, la gente salía contenta con sus compras. Marisol se acordó del refrán, el que tenga tienda que la atienda. Una vez que compró sus ingredientes, decidió esperar a sus familiares a la entrada del negocio.

Se colocó en una parte donde no atrasaba el paso de la clientela que iba a la tienda. El clima de esa mañana era cálido. Alzó la vista, el tono azul del cielo era sumamente hermoso. Marisol se alegró de haber llevado puesta la gorra, así se resguardaba un poco del sol. Su atención se centró en el ir y venir de tantas personas en las calles aledañas al mercado. Observó la fluidez vehicular, supuso que porque no era quincena. Los conductores de taxis se percibían sofocados por el calor, uno que otro se secaba el rostro con la toalla que llevaba.

Volvió la atención hacia ella. Se observó tranquila, mimetizada en el entorno, disfrutando de ese momento, con todo lo que la rodeaba. Ni siquiera se había percatado de cuánto tiempo llevaba ahí, estaba experimentando la espera que no desespera. El timbre de su celular la hizo volver la mirada a su bolsa, era un mensaje de Cristina que le avisaba que estaban muy cerca de la tienda, que saliera a la calle, pasarían por ella.
—Ahora toca la experiencia de hacer tamales —dijo para sí Marisol con una sonrisa, mientras se acercaba a la calle.
  
   

Fotografía por Gonzalo Guzmán García: https://www.pexels.com/photo/a-delicious-tamale-on-banana-leaf-14179987/
Fotografía por Gonzalo Guzmán García: https://www.pexels.com/photo/a-delicious-tamale-on-banana-leaf-14179987/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 264. Una mujer en la luna. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Leonora Ventura.

Polvo del camino/ 264

Evocadas páginas de otro libro/ XVII

Una mujer en la luna
Héctor Cortés Mandujano

La esfera estaba allí, encima del mar, lo suficientemente arriba como para que ninguna embarcación, por muy alta que fuera, la alcanzara a tocar. Durante mucho tiempo sólo fue un misterio que poco a poco se fue esclareciendo. No pertenecía a ningún país. No caía ni se elevaba, no se le notaban signos de envejecimiento. Era de metal.
En las primeras noticias, dado que eran épocas de nieblas vastas, no se notó que hubiera algo más, hasta que llegaron días claros: había una mujer desnuda parada en la cúspide. Lo primero que se intentó fue salvar a la mujer, de líneas suaves y rostro inescrutable, de cabellera larga, y no fue posible: los helicópteros o cualquier otra nave no podían acercarse; parecía haber, irrompible, en el aire, un muro invisible.
Se comenzó a dar un seguimiento al objeto y al ser, para descartar un posible peligro. El metal, visto con potentes telescopios, luego con inteligencia artificial sofisticada, se determinó que no era terrestre. La mujer, tampoco. Era imposible que alguien pudiera subsistir sin comer, sin moverse, sin defecar. No era una estatua. Estaba viva y a veces hacía movimientos casi imperceptibles, incluso para el montón de vigilantes electrónicos, informáticos, científicos.
Nada más que observar podía hacerse en el terreno de la ciencia. En materia bélica, quién sabe quién (fue detenido el militar responsable, pero su nombre no fue dado a conocer al público) hizo estallar un cohete y una bomba que no lograron mover un ápice ni a la bola de cristal, como la llamaban algunos (la luna metálica, la nombraban también), ni a la estatua extraterrestre, como también bautizaron a la mujer inmóvil. Rodeaba a la esfera, era un hecho comprobado, una burbuja impenetrable.
Pasaron años y se hicieron bellas fotos, posters, videos y películas, programas de televisión, notas periodísticas, ensayos, libros, podcast, sitios de internet, con teorías más o menos serias y, por supuesto, descabelladas, sin ton ni son. De todo.
El lugar se volvió un sitio turístico y comenzó a ser un negocio para el país cercano al mar de aguas internacionales donde había aparecido aquel portento. Ya se le consideraba una de las maravillas del mundo (por lo rara, por lo inexplicable, por lo bella) cuando, a los treinta y tres años de su descubrimiento casual, desapareció.
Nadie supo más.


[Dice Michio Kaku, en Hiperespacio (Crítica, S. L., 1996, p. 307), un libro científico: “Otro ejemplo de ruptura de simetría procede de un antiguo cuento de hadas. Esta fábula trata de una princesa que está atrapada en lo alto de una esfera de cristal pulido. Aunque no hay barrotes de hierro que la confinen en la esfera, ella está prisionera porque si hace el menor movimiento se deslizará hacia abajo por la esfera y se matará. Numerosos príncipes han tratado de rescatar a la princesa, pero todos han fracasado al escalar la esfera porque es demasiado lisa y resbaladiza”.]

Ilustración: Leonora Ventura.
La ilustración es de Leonora Ventura.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

El tintero de Nadia. 16. Catarsis/3. Nadia Arce

Fotografía: Nadia Arce.

Catarsis #3

Y con ustedes, un poema…

Soy yo, esa la que se nombra Poeta disautonoma.

DOLOR DE UN PLEURA ROTO, DOS VECES

Aguijones han instalado su hogar dentro
nacieron por un grito mudo en la garganta
lamen mis heridas con su ácido bélico
estrujan el alma de todo aquel que les conoce

Soy un juguete de carne abierta
la incansable, “la que siempre puede”
el derecho a llorar no será revocado
ni aguijones, ni venenos, ni la muerte lo harán

Si las lágrimas vienen con la suma corriente
desde un caudal de estruendos personales
Si son cauce de salvación que limpia
Si son aliadas, guías, mi voz líquida

Rasgada con un juicio de quemadura
entiendo que el amor se decide en crudo
amar así a la vida, con todo el dolor de muerte
es real, gozo de ser libre, ¿el dolor sana?

Un abismo más, una caída rota soy ahora
los aguijones creen que tienen un hogar
estoy preparando su partida inminente
pues en este templo sólo soy yo la soberana.

Nadia Arce
Enero 2025
Fotografía: Nadia Arce.
Fotografía: Nadia Arce.
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www.eltinterotallereditorial.com.mx

*Sobre la autora:

Nadia Arce

Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.

Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de cuarenta
libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía.
Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres.
Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo.
Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.

Reconocimientos:
Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.

●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales.
● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de
Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en
México desde 2002.
● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la
FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario
Milenio.

Obra publicada:
En el corazón del arce (El Tintero Taller Ed., 2024); Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero Taller Ed.), 2023; Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.);
Bitácora Encendida (2019, Ed. Prometeo); Rayado Personal (2017, Ed. Serpiente de Papel);
Fuego Azul (2016, Ed. El Viaje). Brilla Palabra (2007. Ed. Cabos Sueltos); Dondequiera
poesía
(2005, RAIA Editorial).

El tintero de Nadia. 15. Catarsis/2. Nadia Arce

Catarsis #2

Pues…

Escribo pero apenas puedo.

Volvió a tronarme algo por dentro, iba mejorando poquito y zaz… el crujido, el dolor como cuchillos lacerando, la impotencia y la frustración de no haberlo podido evitar me están torturando de la manera más tremenda que no habría podido imaginar.

Contengo lo más que puedo esto de toser. No soporto pensar que me vuelva a tronar otra vez. Cada que no lo logro ya saben, toser, esos filos me rasgan y el ardor en pecho, más el dolor insoportable en las costillas y espalda me tienen mal mal mal de ánimos y espíritu.

No quiero eso. No soy eso.

En fin. Hago lo que puedo lo mejor que puedo, lo juro, llorar sana, lo malo que llorar también me duele. No soy ninguna víctima solo estoy enferma lo sé. La fe anda medio despistada en mi sistema, supongo que volverá pronto porque amo a Dios con todo mi ser y sé que me ama también nomás ahorita el 911 espiritual creo que tiene saturada la línea.

Por lo pronto se me ocurrió hacer una rifa de uno de mis talleres. Los gastos ya me rebasaron hace un par de semanas, vi a muchos médicos, compré muchas medicinas. Ahora el Hospital Civil me ayuda mucho pero -qué pena decir esto- me endeudé con las tarjetas de crédito 😖😖😖.

Estoy más que gastada, pues no puedo trabajar ahorita, lo bueno que mi jefa es bien chida y no hay bronca que posponga todo… los Tinterosos están al tiro, tengo un gran equipo empezando con mi querida Anayuli Figueras que hace todo lo que puede a la distancia por ayudarme.

Me angustia pues porque sigo pagando todo lo que ya saben, renta, luz, gasolina, internet, comida, gas, etc. más lo de mis las hijas, el perro, la tortuga ya que dependen de mí.

Fotografía: Nadia Arce.
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*Sobre la autora:

Nadia Arce

Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.

Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de cuarenta
libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía.
Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres.
Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo.
Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.

Reconocimientos:
Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.

●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales.
● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de
Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en
México desde 2002.
● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la
FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario
Milenio.

Obra publicada:
En el corazón del arce (El Tintero Taller Ed., 2024); Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero Taller Ed.), 2023; Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.);
Bitácora Encendida (2019, Ed. Prometeo); Rayado Personal (2017, Ed. Serpiente de Papel);
Fuego Azul (2016, Ed. El Viaje). Brilla Palabra (2007. Ed. Cabos Sueltos); Dondequiera
poesía
(2005, RAIA Editorial).