Polvo del camino. 270. El amor y la ausencia. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Leonora Ventura.


Polvo del camino/ 270

El amor y la ausencia
Héctor Cortés Mandujano

Se puede hacer el amor con cualquiera. Es como ir al cine

Alejandra Pizarnik,
citada por Cristina Rivera Garza,
en La muerte me da

Leí libros anteriores y posteriores de Cristina Rivera Garza, pero éste, La muerte me da (Tusquets, 2007), quién sabe por qué, lo dejé para después, para hoy.
El libro (no lo llamemos novela, porque rompe los estándares de ésta y qué bueno) es, por lo menos, tres libros: el primero cuenta una historia de crímenes (hombres castrados, sobre o alrededor de quienes se dejan versos de Alejandra Pizarnik), donde se involucran, principalmente, una profesora y escritora que se llama Cristina Rivera Garza, una detective y una Periodista de la Nota Roja (así se le llama); el segundo es un ensayo sobre la vida y obra de Alejandra Pizarnik, que es copiosamente citada en los tres libros, y un libro de poemas (se titula “La muerte me da”) que, se presume, escribió la periodista, aunque el libro lo firme Anne-Marie Bianco.
Creo que, hasta el momento, es el libro que más me ha gustado de Cristina (cuentista, novelista, ensayista) de quien he leído varios (ha escrito más, por supuesto), que son muy buenos: Nadie me verá llorar, La cresta de Ilión, Lo anterior, Los muertos indóciles, La Castañeda y Había mucha neblina o humo o no sé qué…
“La castración –cita Cristina a Renata Saleci– le permite al sujeto entender a los otros como Otro en lugar de lo mismo, ya que sólo después de experimentar la castración simbólica el sujeto empieza a preocuparse por cuestiones como ‘¿qué desea el otro?’ y ‘¿qué soy para el otro?’ ”.
Un poema de Pizarnik, en la realidad y citado en este libro, está dedicado a Aurora Bernárdez y Julio Cortázar. La autora analiza el apellido del escritor (p. 32): “en la superficie del apellido Cortázar se escondían, amenazantes, un cortar y un azar –palabras que, en ese momento, carecían de toda inocencia”. Lo dice, claro, porque el poema, con la dedicatoria, aparece con un cadáver.
Lo hace también con otras palabras (p. 147): “Demasiadas almohadas (¿almo-hadas?, ¿hadas de alma masculina?)”.
La periodista va a verla y la interroga sobre su oficio. Contesta la Cristina de la novela (p. 67): “Los escritores escriben –dije lentamente, enunciando cada palabra con el cuidado con que lo hacen ciertos extranjeros respetuosos mientras acomodaba mis libros, tan lentamente como lo hacía con mi enunciación, dentro del portafolio– no sólo con lo que conocen del mundo o de ellos mismos, sino, sobre todo, fundamentalmente, con lo que desconocen, del mundo y de ellos mismos”.
Otra cita de Pizarnik (p. 56): “las palabras no hacen el amor, hacen la ausencia”.



Ilustración: Leonora Ventura.
Ilustración: Leonora Ventura.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

El tintero de Nadia. 26. Catarsis/14. Nadia Arce

Fotografía: Nadia Arce.



Catarsis #14

CICATRIZACIÓN

Quiero sentirme contenta. Agradecida. Serena. Trabajo en ello… Pienso algunas tonterías como: llevo casi cinco meses enferma, desde el dengue no he gozado de nuevo de plena salud, estoy desperdiciando este año, ya no sé qué hacer para esto, ya no tengo ánimos de lo otro, estoy harta de aquello, no es justo que así y asado, quiero, debo, tengo... Así es el ego. Se aprovecha de nuestra vulnerabilidad y fragilidad humana para sembrar ideas en nuestros pensamientos y volvernos locos.

Sigo en reposo, moverme todavía duele, aunque es menos, sigo sin ser independiente. Sostener una taza llena de té me cuesta, partir verduras o frutas, caminar, no puedo todavía ni hacer quehacer. (Ahí es donde el ego me dice que soy una inútil). Y mi trabajo también me cuesta, temo a estar dos horas sentada para impartir mis talleres aunque los extrañe tanto… no puedo cargar cosas. En fin. Esta etapa, aunque ya es la de salida, estando en cama la mayor parte del tiempo, pues es desesperante. No tengo energía ni fuerza para nada más. Mi pleura cicatriza, ya casi no toso, cuando sucede es tremendo, el dolor cambió y me choca porque lo que va cicatrizando siento que lo arruino por volver a toser. Así que por todos los medios trato de evitarlo, a veces es inevitable.

De repente me canso tanto. Que ya no quiero hacer nada, más que dormir. Tal vez tenga algo de depresión y no quiero. Los fines de semana están mis hijas conmigo, son mis dos días más felices. El resto de la semana la soledad fiel, sabe que a veces detesto su lealtad. No me molesta, incluso me hace bien, pero luego ya saben… ese ego comienza con: ya nadie te quiere, ni se acuerdan de ti, apenas dos amigas te han visitado. No sé. Me cae tan gordo el pesimismo. He recibido muchísimo cariño pero mi autoestima está algo alterada últimamente. Lo siento mucho, me digo a mí misma, no quisiera estar así.

Sé lo que valgo, sé que estoy sanando, sé que ser paciente es la clave y que seguir perseverando con mis cuidados es la respuesta.

Así que aquí estoy, a punto del lunes, como si los días entre semana fueran mounstruos que me van a gritar: ya no eres productiva. Ya no sirves para nada. Y no, solamente me estoy cuidando, espero sanar los desgarres internos, espero que se curen mis nervios rotos y todo eso que se lastimó por la tremenda tos de dos meses y medio. Voy bien, vamos bien. Una semana más creo y podré volver a manejar, tal vez. Quisiera.

Espero pues con la paciencia intermitente que me queda. Meditaré más. Saldré al parque a tomar el sol. Voy a leer y a escribir como he estado haciendo. Comeré lo que toca, me daré con mucho amor mis medicamentos. Terminaré alguna serie. Seré tolerante con las circunstancias.

Abriré mi corazón a Dios, porque sé que también necesita urgente cicatrización.

La foto es de la mesita de mis plantas, medícamentos y demás cositas que necesito en estos dias.

Nadia Arce
23 febrero 2025
Fotografía: Nadia Arce.
Fotografía: Nadia Arce.
Contacto:
https://www.facebook.com/ElTinteroTallerEditorial?mibextid=LQQJ4d
https://instagram.com/eltinterotallereditorial?igshid=NTc4MTIwNjQ2YQ==
https://www.youtube.com/@eltinterotallereditorial

www.eltinterotallereditorial.com.mx

*Sobre la autora:

Nadia Arce

Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.

Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de cuarenta
libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía.
Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres.
Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo.
Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.

Reconocimientos:
Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.

●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales.
● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de
Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en
México desde 2002.
● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la
FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario
Milenio.

Obra publicada:
En el corazón del arce (El Tintero Taller Ed., 2024); Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero Taller Ed.), 2023; Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.);
Bitácora Encendida (2019, Ed. Prometeo); Rayado Personal (2017, Ed. Serpiente de Papel);
Fuego Azul (2016, Ed. El Viaje). Brilla Palabra (2007. Ed. Cabos Sueltos); Dondequiera
poesía
(2005, RAIA Editorial).

Desde la buhardilla. 9. Eclipses. Gabriel Mendoza García

Fotografía: proporcionada por el autor.


Eclipses

Parece una tarea imposible hablar sobre la nada. ¿Qué se puede decir al respecto? Quizás sea mejor pensar en decir algo que hablar de aquello que, por definición, carece de contenido. Sin embargo, hoy me enfrento a la necesidad de adentrarme en sus entresijos.

Una sensación de vacío me atraviesa, un desapego involuntario hacia el mundo y sus habitantes. Aquí, en este espacio inmaterial, sólo me tengo a mí. Me necesito porque me quiero, pero no me quiero porque me necesito. En esta paradoja personal resuena la contradicción existencial que Jean-Paul Sartre describía: la conciencia de la propia existencia se convierte en una carga, en un peso que arrastramos sin elección.

A mi alrededor, otras voces se desvanecen, convertidas en ruido y estática que reverberan en mis oídos. En el universo de las sensaciones, las palabras son frágiles, incapaces de contener la totalidad de lo que experimentamos. Me encuentro flotando en una galaxia de melancolía, anhelando el fin, pero temiéndolo a la vez. La contradicción más grande del ser humano reside en esta lucha interna: el deseo de desaparecer y, al mismo tiempo, la necesidad de ser reconocido.

No, no quiero ser visto; no busco atención. Lo que necesito es ser reconocido. Ya he dado demasiado, me he entregado sin reservas a quienes no respetan ni a los demás ni a sí mismos. ¿Cómo pueden respetarme quienes han olvidado su propio valor?

Vuelvo a los vacíos brazos de la nada, un refugio ideal para el ascetismo. Cuanto menos me relacione con mentes turbulentas, mejor podré calmar mis propios demonios. La tormenta ha cesado. Ha terminado una etapa de vida ensombrecida por problemas ajenos, por la exigencia constante de estar disponible… Mis heridas han cerrado, pero eso no significa que las haya olvidado. La tormenta pasó hace tiempo.

Fuera de la nada, me entrego a la luz del sol. Me uno, pues, a la súplica profesa: que, como el sol de los corazones, la luz de tu ser resplandezca. Eclipsa, por favor, eclipsa esta oscuridad.

GMG
15/03/2025

Fotografía: proporcionada por el autor.
Fotografía: proporcionada por el autor.

Sobre el autor:

Gabriel Mendoza García (Ciudad de México, 1984) escritor y creador de videos y contenido en redes sociales, fundamentalmente en la actualidad a través de la plataforma Alcance Tendencia Mx. Fan acérrimo del dúo musical europeo Lacrimosa, quienes representan su mayor fuente de inspiración, desde niño destacó por centrar sus esfuerzos cognitivos en mundos imaginarios y por valerse de su sensibilidad. Su primer intento literario fue El Oráculo de Gaia, una reinterpretación de El Señor de los Anillos, de la cual no queda ninguna evidencia. Su verdadera encomienda personal con la literatura es la saga Sofía, la única que tiene como epicentro la Ciudad de México, una obra coral, apocalíptica, empapada de misterio, acción, suspenso, drama, mitología, ciencia ficción, acción y aventura que, al modo de la mítica serie de televisión Lost, se centra en sus personajes y que comenzó a fraguarse en el otoño de 2007, cuyo primer fruto es Emanación. Es miembro del comité editorial de Almuzara México.

Voces ensortijadas 269. Extensiones del cuerpo. María Gabriela López Suárez

Fotografía: MGLS.

Voces ensortijadas  
María Gabriela López Suárez

Extensiones del cuerpo

La alarma del celular sonó. Aurelia despertó. El tono de la alarma que había elegido para no despertar de golpe la arrullaba más en vez de ayudarla a despertar. Aún así apagó la alarma. Se quedó unos minutos más en la cama. Luego se levantó. Era domingo pero había quedado de ir al mercado por un encargo de su mamá.
Escuchó el canto de las aves que se traían gran algarabía, eso era una manera de ir anunciando la llegada de la primavera. Al menos así lo percibía Aurelia. El canto quedó en un tercer o cuarto plano. Se dirigió a la cocina, se preparó un licuado de leche y manzana. Se dio un baño rápido y salió a la calle.
El clima ya se comenzaba a tornar caluroso, agradeció la sombra que aún permanecía y le daba cobijo. Revisó su reloj, eran las 7:50 de la mañana.
—Ni yo me la creo, levantarme temprano en domingo —dijo para sí, mientras sonreía.
Observó que había poca gente en las calles. Alzó la vista, el tono del cielo era un azul de los que apetece quedarse contemplando por un gran rato. Las aves parecían disfrutar el paisaje, Aurelia también se deleitó con la vista.
En su trayecto al mercado se dio cuenta que cada persona con la que se topaba en el caminar iba con el teléfono celular en uso. Una persona mandando mensajes, otra persona sonriendo mientras leía, otra más detenida en algún espacio de la banqueta para escribir, una más hablando por teléfono. A lo lejos vio a dos personas más, sentadas una al lado de otra pero sin tener un intercambio verbal. Cada una adentrada en su mundo, atrapadas por las pantallas de sus teléfonos móviles.
A su mente vinieron de inmediato como ráfagas algunos comentarios que había escuchado y un texto que había leído sobre los celulares, como extensiones del cuerpo y la dependencia que se tiene a ellos. Sin duda que ella también usaba el celular, era una herramienta no solo para tener contacto con personas, sino de trabajo y por supuesto, para revisar sus redes sociales.
Para su sorpresa ese domingo había dejado el celular en casa y su reloj no era de los inteligentes que se conectan al celular. Se alegró de haber olvidado el teléfono móvil y poder disfrutar en esos momentos del paisaje visual, del paisaje sonoro, de los elementos cotidianos de su día. Mientras avanzaba a su destino, atravesó un pequeño parque con varios árboles que le daban la bienvenida. Sonrió, pensó que le encantaría que las ramas de alguno de esos árboles fueran extensiones del cuerpo.
Apresuró el paso, la señora que vendía los tamales horneados de flor de cuchunuc no tardaba en llegar y Aurelia quería ser de las primeras de la fila para alcanzar a comprar el pedido de su mamá.


 

Fotografía: MGLS.
Fotografía: MGLS.

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 269. «Los elefantes no pueden saltar». Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.


Polvo del camino/ 269

“Los elefantes no pueden saltar”
Héctor Cortés Mandujano

Voy caminando por una vía terrosa que, a los flancos, tiene árboles enormes que dan sombra a mi paseo solitario. Un perrito se acerca a mí. Parece muy pequeño y extraviado. Unos pasos adelante ligo el hecho de que haya una perra muerta, que comienza a oler mal, con el pequeño perdido. Un gallo y una gallina están picoteando el despojo maloliente en que se ha convertido la perra. Con esos elementos se puede intuir una tragedia.
Tenemos un gallo y dos gallinas en casa. Él no come si antes no comen ellas y casi no rasca la tierra, se dedica a cuidar a sus compañeras. Cuando encuentra algo comestible, hace un ruido característico para llamarlas. Incluso, cuando les damos maíz y sólo está él, las convoca antes de dar el primer picotazo.

En uno de los engargolados que he hecho, con material diverso, hay un texto que habla de animales, con información que no sé si sea cierta: “Es posible hacer que una vaca suba escaleras, pero no que las baje”.

Un trío de chachalacas han dado por llegar a un árbol cercano a la ventana de nuestra sala. Cantan a todo volumen. A veces yo leo, sentado en el sofá, y ellas, que parecen guajolotas de buen tamaño, aunque me ven, siguen en sus gorjeos, como si no pudieran dejar por un momento su conversación. “El graznido de un pato (cuac, cuac) no hace eco y nadie sabe por qué”.
Había pulgas, una especie de epidemia, en nuestro terreno circundante. Las ardillas dejaron de venir, de pronto las veo paseando en trío por las ramas de uno de nuestros árboles(como en La peste, de Camus, que corran las ratas nuevamente implica que ya pasó el contagio). Ya no hay pulgas. “La cucaracha puede vivir nueve días sin su cabeza, antes de morir de hambre”.

Era normal que, en nuestro patio, las hormigas comieran plantas, a veces hasta desaparecerlas, o que se subieran a los altos árboles y dejaran un reguero de pedazos de hojas o flores; que tuvieran muchos hoyos donde se reproducían al por mayor; que en nuestra casa (en el baño, en la cocina, en cualquier pared) vivieran por centenares, en algunas temporadas. No usamos nada para matarlas. Cada día había más, hasta que el gallo y la gallina se posesionaron de la totalidad del terreno y comenzaron a usarlas como comida y botana. Es rarísimo ver alguna por allí, cargando una hojita o un palito. Tal vez se pasaron la noticia de que ahora viven en este territorio unos monstruos come hormigas y decidieron mudarse quién sabe adónde.

Dije “tenemos una gallina y dos gallos”. Ya no. La muerte nos visitó e hizo que una de nuestras gallinas, que era muy audaz, muriera ahogada en nuestro estanque de peces. La hallamos flotando. También la pálida decidió llevarse a nuestra amada perrita Martina. Murió de vieja. Mi mujer le tuvo la patita en la palma de la mano y hablaba con ella, la acariciaba, cuando la Marti dio su último suspiro.
“Los mosquitos tienen dientes.”


Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Disquisicionario. 18. Tripalium. Esteban Martínez Sifuentes.

Fotografìa: Caner Demiroğlu en Pexels.


Tripalium
Esteban Martínez Sifuentes

Tiempos de pandemia. Nadie sabe cuándo terminará ni a dónde nos lleva. El trabajo escasea. Con mucho, hay menos gente en las calles que antes de la alerta roja. En estos rumbos de la ciudad, en otros no se nota tanto, o nada.
Está por amanecer, como siempre desde que el mundo es mundo; eso no cambia aunque se acabe la raza humana. Estoy sentado en una banca de parada de autobús, esperando y con frío. Los taxis empiezan a menudear por la avenida; y, más esporádicos, los peatones, humildes empleados que entran o salen de sus trabajos con la mochila a cuestas. En otra época y a la misma hora esto ya empezaba a ser un caos infernal de ruido y movimiento.
Frente a mí, del otro lado del camellón tupido de agapandos, hay dos locales comerciales que seguramente no abrirán hoy y tal vez nunca. En uno se lee “La piú bella”, sin duda un restaurante. ¿Cuántos empleados se habrán quedado sin trabajo?, me pregunto. Antes del virus, fui maitre patissier por el mismo rumbo, uno de los más bonitos de la ciudad.
En la esquina, luego de los locales, está un edificio de departamentos. Con dos franjas verticales de cristal a ambos lados de la puerta, el edificio es nuevo y los departamentos parecen de lujo. Deben de serlo. La mayoría en la colonia lo son, o por lo menos carísimos. Al final del edificio, en línea recta con mi mirada y el eje de mi cuerpo, está la banqueta de una callecita bordeada de autos estacionados y árboles variados no muy altos. Veo de pronto repegado a la puerta a un niño o adolescente delgado, de espalda.
¿Sale o entra? ¿Cierra o abre? No alcanzo a distinguir. En todo caso parece que la cerradura no cede… Ya está. Guarda el llavero en su bolsillo. Se separa de la puerta, se perfila hacia la esquina.
Me advierte sin prestarme demasiada atención y empieza a caminar. Hay algo raro en él. No es niño ni adolescente, sino un viejo flaco y algo deforme que camina además apoyado en dos bastones que antes no le vi. Avanza trabajosamente por la banqueta de la callecita, pero no tan despacio como se esperaría dada su condición. Es hábil, quizás está enfermo desde la infancia. No debiera, pero siento lástima por él. Volteo a derecha e izquierda.
Imagino que va a detenerse frente a uno de los coches iniciales y lo abrirá para subirse. Pero no, camina, camina oscilante, lento-rápido. Me pregunto a dónde irá tan temprano, ¿a trabajar? No importa, me digo. Trabajo es trabajo, y con el maldito virus rondando por dondequiera no abunda. Volteo de nueva cuenta a mis costados, tiento el arma en la bolsa de la chamarra y me levanto para cruzar la avenida.

Fotografìa: Caner Demiroğlu en Pexels.
Fotografìa: Caner Demiroğlu en Pexels.
Contacto:

En facebook: Esteban Martínez

*Sobre el autor:

Esteban Martínez Sifuentes

Ensayista, narrador.

Egresado de la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), Nació en San Luis Potosí hace varios ayeres, se dice lector compulsivo y fanático del cine, en particular de películas mudas estadounidenses de cómicos tipo Chaplin, Langdon, Lloyd y Keaton.

Obra publicada:
Esteban Martínez Sifuentes ha publicado siete libros; el último, de ensayos, es USA! USA! Mitos y antimitos estadounidenses, publicado por Editorial Almuzara en 2024. La novela negro-policiaca Malmarido, Ediciones Periféricas, 2020.

Voces ensortijadas 268. La escritura nos une. María Gabriela López Suárez

Ilustración proporcionada por el autor.

     Voces ensortijadas  
María Gabriela López Suárez

La escritura nos une

¿Cuál fue la última vez que gritaron para alzar la voz por algo que no querían hacer? ¿Cuántas veces han callado ante situaciones con las que están en desacuerdo? ¿Cuántas situaciones de exclusión, de injusticia, de discriminación, de violencia han tolerado? ¿De qué manera se alza la voz ante todo esto que no solo duele, indigna y genera impotencia? Hay distintas formas, algunas más crudas, otras sutiles, pero indudablemente una que nos permite conectar con las demás personas es a través de compartir la palabra, sea de manera verbal o escrita.
El pasado 6 de marzo del año en curso tuve la invitación, por parte de la poeta Chary Gumeta, para participar en la décimo quinta edición de Grito de Mujer, coordinado por Mujeres Poetas Internacional y el Festival Mundial de Poesía Contemporánea de San Cristóbal de Las Casas, el evento se realizó en el Centro Cultural Carlos Jurado. Ahí tuve la oportunidad de conocer a compañeras poetas, locales e internacionales.
La poesía – y esta columna – fue la herramienta clave para que el público asistente y las compañeras que participamos con la lectura de nuestros textos compartiéramos eso que no se dice de manera tan simple, en lo cotidiano, eso que nos duele, nos lastima, que a veces sentimos que nos asfixia y nos genera ansiedad, melancolía, nostalgia, pero también lo que nos permite reconocernos en un mundo donde la naturaleza nos brinda vida, colores, aromas y que también nos invita a reconectarnos en el aquí y en el ahora.
Los temas que se compartieron fueron diversos, emotivos, todos centrados en las mujeres, las que forman parte de nuestro linaje, las que nos inspiran, las de a pie, las que luchan desde el silencio; también hubo textos autobiográficos, esos donde se reconoce la valentía de quien escribe y lo lee, porque implica hacer público algo personal e íntimo.
De tal forma que hubo muchos momentos en los que sentí la piel chinita, al escuchar los textos de viva voz de las autoras; pero sin duda uno de los instantes que más nos conmovió fue el cierre del evento, un performance a cargo de la actriz y promotora cultural, Isabel Araujo.
Es indudable que la escritura nos une, sumado a ello están las artes, como el teatro, que permite comunicar con el cuerpo, con la voz, con las emociones, apropiarse del escenario e interactuar con el público para tratar distintos, temas. El performance de Isabel fue una manera muy valiente de alzar la voz, de denunciar la violencia de que fue víctima el año pasado y ella, en esta ocasión, fue la protagonista de esta historia que nos compartió.
Esta edición de Grito de Mujer me hace recordar la importancia de fortalecer las redes entre mujeres, no estamos solas y es muy importante alzar la voz, denunciar y compartir lo que nos sucede.
 
 
 

Ilustración proporcionada por el autor.
Ilustración proporcionada por el autor.

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 268. Bucles. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Leonora Ventura.


Polvo del camino/ 268

Bucles
Héctor Cortés Mandujano

En el cine se ha vuelto casi un género el bucle en el tiempo, la historia de los personajes que repiten un día, un momento, una vida de la que tienen que escapar para volver a la normalidad de los hechos sucesivos.
Uno de los bucles más populares fue, sin duda, la película Groundhog Day, de 1993, dirigida por Harold Ramis, con las actuaciones de, entre otros, Bill Murray y Andie MacDowell, que en español se llamó Hechizo del tiempo, aunque también se le conoce como el Día de la marmota. El protagonista (Murray) vive durante mucho tiempo el mismo día y cuando se da cuenta que incluso no puede suicidarse para romper el bucle, estudia medicina para salvar a un viejo, aprende francés, memoriza el nombre de todos los del pueblo y se va convirtiendo paulatinamente en un hombre de bien. Cuando logra que Rita sea su pareja, el bucle termina y sigue su vida. El bucle, la repetición, le enseñó a ser bueno y le regaló el amor.
En Boss Level (2020), Un día más para morir, en español, dirigida por Joe Carnahan, con las actuaciones de Frank Grillo, Mel Gibson y Naomi Watts, un exagente de fuerzas especiales repite y repite el día de su asesinato. Al principio lo matan casi de inmediato, pero con cada repetición va aprendiendo y logra avanzar en el conocimiento de por qué lo han matado hasta que, por fin, llega al punto donde todo inicia. La peli es de acción bien lograda y con un guion que ofrece varias sorpresas.
Pero la que me hizo escribir las líneas anteriores y estas que siguen fue Re/Member (2022), una cinta japonesa, basada en un manga, recomendada por Tarantino, dirigida por Eiichiro Hasumi, porque aquí son seis muchachos de secundaria (tres chicas, tres chicos) los que viven en un bucle donde son asesinados violenta, terriblemente, por una niña roja y luego por su juguete, hasta que entienden que deben reconstruir el cadáver de esa misma niña, quien fue muerta y despedazada hace tiempo; su cabeza nunca apareció y en eso tienen que concentrar su búsqueda al final. La repetición da pie a que se conozcan, se vuelvan mejores personas y dos que ni se saludan en la realidad se enamoren. El chico da a la chica un objeto para que cuando vuelvan a la realidad (si logran su misión, porque cuando el monstruo se los traga van desapareciendo de la vida real) recuerden lo que han vivido en este mundo extraño, el beso que se han dado, el amor que ha surgido entre ambos.
En “La cena”, un célebre cuento de Alfonso Reyes, ocurre algo similar: un elemento real cruza del sueño a la realidad, lo que es un lindo detalle cursi, como en este bucle japonés violentísimo: el amor todo lo vence.
Ilustración: Leonora Ventura.
Ilustración: Leonora Ventura.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Disquisicionario. 17. Una flor entre las rocas. Esteban Martínez Sifuentes.

Fotografía: Grace Suzuki: https://www.pexels.com/photo/single-flower-blooming-among-rocks-23020506/



Una flor entre las rocas
Esteban Martínez Sifuentes

Ángeles cerró su libro y se levantó. Al descender del autobús la maestra Garcés pasó lista y les advirtió que no se alejaran demasiado. En dos horas, antes de que cayera la noche, los quería a todos de regreso, sin excusas de ningún tipo, “¿me oyeron?”
Estruendosos y con una pelota por delante, los niños corrieron hacia un manchón de arena. Las niñas se fueron por otros rumbos, a tenderse por ahí panza arriba, a recoger conchas y piedritas interesantes. Detrás de los dos grupos, la apocada Ángeles tomó la senda de los riscos y ascendió unos metros entre las piedras resbalosas para alcanzar la cima y su asiento favorito de frente a la bahía.
Le gustaba aislarse. Así podía escuchar con nitidez el canto del viento, conversar con la espuma de las olas y saludar a las gaviotas. Éstas eran algo malhumoradas, pero a la espuma nunca le faltaban respuestas divertidas en sus labios líquidos. Todos conocían secretos de barcos piratas, detalles de naufragios y tenebrosos rituales como los de Próspero en La tempestad. Estaba en eso, más absorta que nunca, cuando gritó la maestra. ¿Ya habían pasado dos horas? Sí.
¿Qué hacer?, en casa parecía estorbar y sus condiscípulos la maltrataban. La maestra Garcés se dirigía a ella con una deferencia falsa e impaciente que la golpeaba como un reproche a su existencia.
La maestra volvió a gritar allá a lo lejos. ¿Qué hacer si su deseo era quedarse ahí? Pidió consejo a las olas, al viento, que era un guasón porque entonaba a capricho todo tipo de canciones, blancas y subidas de tono, pero poseía mayor sabiduría que los otros, era muy viejo. Imponente, sonó la bocina del autobús. No pudo reencontrar la voz de sus amigos, ¿se habrían asustado? Les temían a los humanos. A ella no. Condensó rabia, frustraciones y sueños en el meollo de su voluntad, intentando sintonizar con los seres de la bahía, ahora para solicitarles ayuda, estaba decidida. No sucedió nada. Quizá si repitiera el esfuerzo…
Los alumnos que la buscaban con impaciencia y gritos vieron aparecer una apocada figura infantil que se movía hacia ellos y empezaron a subir al autobús. Uno de ellos le lanzó arena con el pie; más considerada, una de sus compañeras le espetó: “tenías que ser tú, Ángeles, ¿no te cansas de dar problemas?”. Ella apenas parpadeó y siguió adelante.
La mujer realizó el conteo recorriendo el pasillo entre el par de filas de asientos; se detuvo ante la niña problemática.
─No debiste hacer esperar a tus compañeritos, Ángeles. Nos preocupaste. Con claridad advertí que dos horas, ¿lo hice o no?
Ángeles bajó la mirada sin contestar.
─Se responde cuando habla un adulto, niña testaruda.
Ángeles asintió desde alguna lejanía. Y jamás volvió a hablar. Sus padres la sacaron de la escuela. Murió en breve lapso, en silencio, marchita como las flores en una cripta cerrada por décadas. De la escuela, la maestra Garcés fue la única que acudió al entierro. Compungida, con el peinado correcto y una decente falda hasta las pantorrillas.
El doble de uno es idéntico a uno, solo que pierde el don del habla y otros atributos. Erguida y contenta, Ángeles, la verdadera Ángeles, sigue sentada en el risco contemplando el mar, conversando con sus inquietos amigos. De vez en cuando se sumerge en él, trata de saludar de mano a todo el mundo, recoge algo para comer y vuelve, rutilante como la floración de los cardos, a su trono en medio de las piedras. Cuando siente tras ella irrumpir un vehículo, se mete en su escondite y reaparece cuando se va.
Fotografía: Grace Suzuki: https://www.pexels.com/photo/single-flower-blooming-among-rocks-23020506/
Fotografía: Grace Suzuki: https://www.pexels.com/photo/single-flower-blooming-among-rocks-23020506/
Contacto:

En facebook: Esteban Martínez

*Sobre el autor:

Esteban Martínez Sifuentes

Ensayista, narrador.

Egresado de la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), Nació en San Luis Potosí hace varios ayeres, se dice lector compulsivo y fanático del cine, en particular de películas mudas estadounidenses de cómicos tipo Chaplin, Langdon, Lloyd y Keaton.

Obra publicada:
Esteban Martínez Sifuentes ha publicado siete libros; el último, de ensayos, es USA! USA! Mitos y antimitos estadounidenses, publicado por Editorial Almuzara en 2024. La novela negro-policiaca Malmarido, Ediciones Periféricas, 2020.

El tintero de Nadia. 25. Catarsis/13. Nadia Arce

Fotografía: Anuar Gresati: https://www.pexels.com/photo/person-standing-on-ruined-building-2437931/

Catarsis #13 

LA ORACIÓN


¿Qué es la oración excepto el unir las mentes en una relación en la cual Cristo puede entrar?
UCDM

Tenía miedo de irme a dormir, aunque fuera poco. ¿Y si me broncoaspiro otra vez? ¿Y si ya no despierto? Entonces acudí a mi madre, le pedí que me rezara un rosario, siempre que lo hace me invade muchísima paz. Esa noche fue la primera en la que dormí más horas seguidas, tres o cuatro y no tuve problemas. Descansé muchísimo. La oración es magia, poder, comunicación. La oración sana, lo creo firmemente. La oración es amor en palabras.

Gracias a todos por sus oraciones, estoy muchísimo mejor, la tos se ha ido, sólo regresa a visitarme de vez en cuando durante el día. El dolor interno persiste, sin embargo sé que la pleura y sus compadres están sanando, al igual que pulmones y bronquios.

Seguiré cuidándome. Ahora todo es más fácil, ya no duele levantar mi taza de té y puedo moverme más, estoy sola en casa, pero gracias a Danaí, mi hija, tengo una compañía perruna que no deja de darme cariño y ternura. Es muy dulce mi Tino, lo adoro…

Gracias de todo corazón por tantas oraciones y muestras de cariño. Estoy más que bendecida y sé que seguiré sanando.

Gracias a Suyen, una excelente y amorosa sanadora, gracias a Taydé, a Héctor, pues los tres me han hecho terapia de biomagnetismo y siento que me ha ayudado mucho tanto a mi cuerpo físico como al emocional y espiritual.

Gracias también a Tania Arana Zuñiga por su terapia maravillosa.

Estaré aquí, tranquila, buscando la paz en las meditaciones diarias y la salud por medio de mi nueva dieta que me encanta.

Gracias al naturopata Carlos, se los recomiendo, ha sido compañía y bálsamo a la distancia.

Por favor cuídense, sigo pensando que esto no debió pasarme si me hubiera cuidado más después del dengue. Pero bueno, aquí estamos y seguimos respirando y orando.

Gracias a Dios.

Los quiero mucho…

Nadia Arce
18 de febrero 2025

Contacto:
https://www.facebook.com/ElTinteroTallerEditorial?mibextid=LQQJ4d
https://instagram.com/eltinterotallereditorial?igshid=NTc4MTIwNjQ2YQ==
https://www.youtube.com/@eltinterotallereditorial

www.eltinterotallereditorial.com.mx

*Sobre la autora:

Nadia Arce

Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.

Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de cuarenta
libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía.
Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres.
Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo.
Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.

Reconocimientos:
Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.

●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales.
● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de
Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en
México desde 2002.
● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la
FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario
Milenio.

Obra publicada:
En el corazón del arce (El Tintero Taller Ed., 2024); Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero Taller Ed.), 2023; Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.);
Bitácora Encendida (2019, Ed. Prometeo); Rayado Personal (2017, Ed. Serpiente de Papel);
Fuego Azul (2016, Ed. El Viaje). Brilla Palabra (2007. Ed. Cabos Sueltos); Dondequiera
poesía
(2005, RAIA Editorial).