Ingeniero en Comunicaciones y Electrónica por el IPN. Maestro en Finanzas Estratégicas por la UVG. Maestro en Estudios Humanísticos por el ITESM. Tiene estudios de Especialidad en Tecnologías de la Información por el ITTELMEX. Certificado como Co-Associated Project Manager por el PMI. Actualmente cursa el Master en Creatividad Literaria en Español en la Universidad de Salamanca. Promotor cultural y escritor. Ha publicado novela, cuento, artículos literarios y técnicos.
A las amistades de toda la vida A las que estuvieron, están y a las que vendrán
Josefina buscó con rapidez entre su librero, a ver si por ahí había dejado su agenda nueva, aunque tenía la posibilidad de agendar todo de manera electrónica, prefería hacerlo por escrito. Por casualidad se topó con la cajita donde guardaba sus tesoros más valiosos, las tarjetas que le habían obsequiado sus amistades, antes de que comenzara la era del uso de los medios digitales y que representaba no solo algo físico, sino también el intercambio de mensajes con un esmero en la manera en que cada tarjeta se había elaborado. No pudo evitar detenerse a revisar el contenido. Se detuvo más de un instante. Se sentó y comenzó a leer algunos de los mensajes. Recordó que de las amistades que ahí estaban presentes, a través de sus textos, una de ellas, Josué, ya había partido físicamente. Releyó uno de los mensajes que más le gustaban: Ser feliz es gratis. Sintió la necesidad de escribirle una carta a Josué, tomó una hoja en tono crema, buscó sus lapiceros de gel, eligió uno en tono baby blue, como le diría su amigo Josué y comenzó a escribir.
¡Hola Josué! Ha pasado tanto tiempo sin que reciba mensajes tuyos. ¿Sabes? Siempre estoy en espera de que pueda recibir esos compartires de los bellos paisajes, los amaneceres o atardeceres de tu pueblo. Llevo presente tu especial gusto por la gastronomía regional de tu terruño. Me imagino qué platillo me presumirás, ya sea que estás degustando o que degustarás. ¿Cómo te ha ido en el deporte? ¿Sigues con tu equipo de básquetbol? ¿Qué recomendación me harás de películas? Oye, tengo tantas experiencias que contarte, muchas fotos que mostrarte de un par de viajes que he hecho. He cruzado varios puentes colgantes, ni te imaginas qué aventura ha sido ésa. Sí, mucha adrenalina, algo de miedillo, ya conoces a tu amiga, pero con lo necia que soy, no me he quedado con ganas de vivir el momento. Te echo mucho de menos, valoro tanto nuestra amistad. Te envío un abrazo con mucho cariño hasta donde estés. Te quiere siempre, Josefina.
Terminó de escribir la carta, dobló cuidadosamente la hoja. Respiró profundo. Sus ojos se humedecieron. Se quedó unos instantes ahí, sintiendo y agradeciendo los lazos desde el corazón que surgen de la verdadera amistad. Guardó la carta en la cajita. Sin saber cómo, encontró la agenda. La tomó entre sus manos, sonrió discretamente y continuó con su día.
Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL).
Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural.
Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos. En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo. Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.
Háctor Antes, en y después de los aplausos/ 1V Imágenes nómadas, 2 de 4
Luis, un primo de Alfredo, va por nosotros a la terminal de la ciudad de Puebla y nos lleva a desayunar un plato típico que a Nadia, después, le hace daño porque está hecho con un exceso de una plantita comestible a la que es alérgica. Nos hospedamos y apenas acabamos de hacerlo cuando llega nuestro querido amigo Roger Octavio Gómez Espinosa, quien decidió viajar desde Guadalajara, donde vive, para ver las dos funciones de La divinidad del monstruo que daremos en Puro Drama, un teatro pintado de rosa que aún no conocemos. El alma de Puro Drama es Mike, quien sonriente y amable nos recibe como si fuéramos amigos suyos de toda la vida. Comemos en un negocio de enfrente, Café Vida, que nos recomienda Mike, donde al saber que somos de Chiapas nos regalan café y un vaso térmico. Es lindo recibir el cariño de esta gente que sin conocernos ya nos quiere. Por asuntos de programación, daremos las dos funciones una después de la otra, y no podremos conversar con el público, al final, como regularmente hacemos. Sabemos que tocamos a la gente, porque nos felicitan los compañeros del teatro y el público que nos hallamos en la cafetería-bar que tiene dentro Puro Drama. Luis, el primo de Alfredo, no sabe cómo presentarme a su mujer, porque en la obra mi personaje se burla de la gente que se siente propietaria de su país, sus papás, su mujer… Nos reímos escandalosamente. Sólo damos, cuando terminamos la segunda función, nuestra red para que puedan escribirnos y un fan nos dice cosas muy elogiosas, y nos pide hablar con Nadia porque quiere saber cómo se le ocurrió el vestuario y el maquillaje. Nadia se siente soñada, pues regularmente la gente da por hecho que la obra sólo somos los actores y la luz. Roger Octavio se despide de nosotros, después de nuestras dos funciones. Fue un enorme gusto tenerlo con nosotros. En el hospedaje donde estamos, un señor, en calzoncillos, flaco, tose mucho mientras se rasura. Parece enfermo. Se queja de nuestra forma de conversar en la noche. Con justa razón. Hablamos a gritos, como si cada uno de nosotros estuviera en el centro del escenario. Y parecemos no darnos cuenta. Vamos a comprar libros y en la calle, con un audífono, Dalí toma la clase que el maestro está dando en Tuxtla, en la Unach, y participa con su opinión. Hasta hace poco eso hubiera parecido imposible, y ahora es la cotidianidad. Luis nos invitó a visitar su mezcalería antes de dejar Puebla para irnos a Guerrero. Dejamos el hotel y nos vamos para allá con todo y maletas. Luis es un especialista y nos da una prueba de mezcal y luego otra y otra. Sin darnos cuenta los cinco ya estamos platicando a gritos, como solemos, y un poco borrachos. Alguien menciona que debemos irnos. Intentamos despedirnos, pero Luis nos da otro caballito y otro, y todos aceptamos… Salimos despedidos, como locos, a la terminal y corremos porque la hora de nuestra salida ya pasó. Sería una locura perder nuestro pasaje, pero parece que eso va a ocurrir, hasta que llegamos y nos damos cuenta que los hados han retrasado el camión que llega cuando nosotros todavía escurrimos sudor y tenemos las respiraciones agitadas. Nos subimos alegres al autobús, rumbo a Guerrero, fascinados del presente y el futuro de estos días de teatro y vida…
HCM y Alfredo Espinoza.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Verónica despertó más temprano que de costumbre, no había dormido bien, pensando que no escucharía la alarma del reloj. Tenía que ir a una entrevista en el laboratorio de análisis clínicos donde quería entrar a trabajar. Estaba nerviosa. Revisó la hora, eran las 5,30 de la mañana. Faltaba una hora para que la alarma sonara. Decidió levantarse de una vez. Escuchó ruido en la cocina, se asomó, era Rebeca, su hermana mayor, que ya estaba despierta. Rebeca tenía una pequeña cocina económica y estaba preparando los desayunos de ese día. ̶ ¡Vero, tú despierta a esta hora! ¿Te sientes bien? ̶ dijo Rebeca en tono de broma, acercándose a su hermana. ̶ Buen día Rebe, aunque no lo creas me desperté temprano. ¿Te ayudo en algo? ̶ señaló Verónica mientras observaba todos los ingredientes y recipientes que había en la cocina. Rebeca aceptó la ayuda, no sin antes preguntar si le daría tiempo para ir a la entrevista, Verónica dijo que tenía suficiente tiempo. La primera tarea fue lavar los trastes, el fregadero estaba lleno de recipientes, cucharas, cuchillos y un par de tablas para picar. Mientras hacía el lavado, Verónica pensaba que su hermana tenía una gran tarea todos los días al madrugar, cocinar y luego dejar todo lavado antes de abrir la cocina, sumado a atender las mesas y levantar todo al terminar la jornada. Ella la ayudaba las veces que le era posible. Rebeca le había pagado los estudios de Química farmacobióloga. De ahí que, ahora recién graduada, Verónica quería comenzar a trabajar para ayudar a su hermana. Terminó de lavar y pasó a verificar si las mesas estaban con tapetes limpios, servilletas, cubiertos, cucharas y tenedores. Rebeca había avanzado bastante esa mañana, con la ayuda de Verónica quien seguía preguntando en qué más apoyaba. Para no atrasar a su hermana solo le pidió que colocara unos ramitos de flores en los jarritos que tenían las mesas. Ese detalle era el toque que indicaba que ya estaba listo todo. Verónica se despidió de Rebeca, quien le deseó lo mejor para la entrevista y le dio un fuerte abrazo. La travesía de Verónica inició. Salió de casa y decidió dirigirse al laboratorio caminando, eso le ayudaría a relajarse. Mientras hizo el recorrido, observó mucha gente en las calles, personas transitando, muchas vendiendo de manera informal con sus hijas e hijos pequeños, personas adultas mayores pidiendo ayuda, un pequeño grupo manifestando las injusticias de las autoridades. Mientras ella esperaba el verde del semáforo se percató de la importancia de no ser indiferente con la gente de a pie, ella misma formaba parte de esos mundos. Respiró profundo, ya estaba a un par de cuadras del laboratorio donde tenía la entrevista. Sonrió, deseando llenarse de toda la fortaleza y ánimo de la gente de a pie que se levanta todos los días a iniciar la travesía de la vida.
Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL).
Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural.
Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos. En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo. Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.
Polvo del camino/ 314 Remanentes Héctor Cortés Mandujano
Hubo más, pero no quise dejar fuera de mis recuentos 2025 por lo menos dos canciones, dos libros, dos películas más. Espero que algo te digan lector, lectora...
Canciones. Una: “Lágrimas de mármol”, de Joaquín Sabina, del álbum Lo niego todo, de 2017, es una canción madura, que celebra la llegada de la vejez (“el futuro es cada vez más breve/ y la resaca, larga”) y la posibilidad de seguir viviendo: “Superviviente, sí, ¡maldita sea!/ Nunca me cansaré de celebrarlo/ Antes de que destruya la marea/ las huellas de mis lágrimas de mármol/, si me tocó bailar con la más fea/ viví para contarlo”. El video oficial, en Youtube, es creativo y lindo, hecho con letreros en Madrid, y Dos: “Poco”, de No te va a gustar y Draco Rosa, del álbum Otras canciones, de 2019, también toca el mismo tema: “Ya no siento el fuego, voy quedando ciego y no lo sé, no lo sé [...] Voy viviendo muy de a poco/ voy sintiendo gusto a poco [...] Si estoy acá dentro, ¿por qué no me encuentro?”. Cosas de la edad...
Libros. Uno:Este suelo que pisas. Un mapa de historias inconclusas (Unach, 2024), del chiapaneco Marcelino Champo. Me parece el mejor de sus libros, los he leído todos, y creo que está muy por encima de muchísimos más del estado y del país. No es fácil escribir un volumen de cuentos como el suyo. La variedad de planteamientos, la diversidad de personajes, las distintas técnicas hacen que el libro monotemático no sea ni aburrido ni repetitivo. Al contrario, es rico , disfrutable, admirable, y Dos:El librópata, de Thierry Debroux, con traducción de Nadxeli Yrísar Carrillo y Humberto Pérez Montera, que incluye otra obra de teatro: Los maravillosos farsantes (Nómada Producciones y Editorial de la Casa, 2022). El librópata es sobre un viejo que vive entre libros y que sólo con olerlos puede descubrir la historia que cuentan: Shakespeare huele a sangre, la Biblia huele a “ralladura de naranja ligeramente asada”, Dumas “huele a cacería, a carne jugosa” y los seres humanos olemos a crimen. La obra de Debroux me dejó encantado.
Películas: Una:La chica de la aguja (2024, Dinamarca), de Magnus von Horn, es una historia que ocurre en 1919 y está filmada en blanco y negro. Es violenta, cruel y explora sin tapujos la miseria humana. Hacía mucho que una película no me impresionaba tanto como ésta: es cruda, sorpresiva e incluso sádica, y Dos:Sin señas particulares (2020, México), de Fernanda Valadez. Esta cinta me pareció, en un principio, un documental de tremenda verosimilitud y de hecho está basada en testimonios reales. No se nota la actuación, porque las actrices y actores (no hay ninguna estrella, ningún nombre conocido) lo hacen tan bien que parecen estar representándose a sí mismos. Ganó merecidamente varios premios y aunque ya tiene sus añitos (yo la vi en 2025) es una muestra más del talento de nuestras cineastas.
La ilustración es de HCM.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Danzar al compás del viento María Gabriela López Suárez
A la Cuca, integrante de la familia peluda. Te llevaremos siempre en el corazón.
La alarma del reloj indicó a Orquídea que era la hora de la comida, trabajar en casa, de manera virtual era ‘cómodo’ hasta cierto punto, pero podía irse de corrido y olvidarse de comer. Recordó que había preparado su comida desde la noche anterior, hizo una pausa en su actividad y se dirigió a la cocina. Orquídea vivía en una unidad habitacional, alejada del centro de la ciudad, de tal forma que el ambiente era con menos ruido del tráfico diario y tenía la fortuna de que un parque lleno de árboles altos y frondosos estaba a unos minutos de su domicilio, para irse caminando. Cansada de haber estado mucho tiempo sentada se asomó al ventanal de la cocina y mientras degustaba su comida, de pie, observó que el sol se había ocultado y se asomaban ligeras nubes que comenzaban a dibujar que en un rato más se nublaría. El viento también se hacía presente. Terminó de comer, se cepilló los dientes y se asomó nuevamente a la ventana. Revisó el reloj, decidió darse unos minutos para salir a caminar. El paisaje de la tarde le apeteció para observarlo desde el parque y hacer un pequeño receso en su trabajo. Verificó guardar la información de lo que había avanzado en su computadora y apagó el equipo. Al abrir la puerta de su departamento sintió que el viento estaba con un toque de frío, fue por un suéter ligero y luego salió rumbo al parque. Disfrutó cada uno de sus pasos, no llevaba prisa. Al llegar al parque se sentó en una de las bancas y contempló los árboles, altos, altos. Alzó su rostro hasta intentar divisar la copa que tenían. Se levantó para dar una pequeña caminata alrededor, en los andadores que había, observó a varias personas que llegaban acompañados de sus perritos. Se deleitó con la algarabía que tenían, corriendo entre las jardineras, los más pequeños y caminando a otro ritmo, los mayores, pero todos disfrutando estar en ese espacio. Recordó las experiencias tan gratas que había tenido con los perritos criados en su familia y las múltiples enseñanzas que les habían dejado, seres amorosos, fieles, alegres y que siempre formarían parte de la familia. Siguió su camino y se detuvo frente a un árbol, quizá uno de los más longevos del parque, tuvo el deseo de abrazarlo; había escuchado más de una ocasión que abrazar un árbol era una experiencia muy linda. No dudo en hacerlo, se acercó a él, extendió sus brazos alrededor del tronco, cerró sus ojos y permaneció ahí unos minutos, percibió la textura de su corteza. El viento sopló como extendiendo una ráfaga de caricias y Orquídea sintió que el tronco del árbol se movía, las ramas hacían un ruido ligero, el movimiento era sutil, como un danzar al compás del viento. La danza se detuvo, el viento se había ido por unos momentos. Orquídea abrió lentamente los ojos, agradeció al árbol ese bello regalo. Se sentí contenta, con más energía. Volvió la vista alrededor, seguían los perritos corriendo de un lado a otro. Sonrió, era hora de regresar a casa. El receso había sido una gran elección.
Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL).
Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural.
Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos. En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo. Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.
Polvo del camino/ 313 Mis películas, documentales y series 2025 Héctor Cortés Mandujano
Con mi abrazo agradecido para mis amigos Alejandro Molinari y Dora Patricia Espinosa
Vi 367 obras entre películas, documentales y series. Muchas cintas de entreno no me gustaron: Frankestein, de Del Toro ni Jay Kelly, de Noah Baumbach, por ejemplo; me gustaron bastante, en cambio, The Sinners, de Ryan Coogler, y Blue Moon, de Richard Linklater; me pareció notable el debut como directora de la actriz Kate Winslet, con Adiós, June, y me fascinó Bugonia, de Yorgos Lanthimos… Vi tantas pelis que fue un lío llegar a estas doce que considero recomendables para ti, lector, lectora, de las que no cuento tramas. Para que fuera más fácil, decidí que, salvo una excepción, todas fueran de este año. La numeración no implica una lista de peor a mejor: las que quedaron en la lista son número uno para mí.
Una:El esquema fenicio (2025, Estados Unidos y Alemania), de Wes Anderson. Hay directores que tienen un estilo, incluso esquemático, como en el caso de Anderson (cada peli se parece a la anterior), que me parece que cada vez se vuelve más perfecto. Esta cinta, aunque toca los asuntos de lo difícil que es comprenderse entre padres e hijos (él es un magnate, ella una monja) y puede ser interesante como guión, como trama, en sus varios meandros, vale la pena sólo porque es una nueva oportunidad de asomarse a la forma genial que Wes tiene de mostrar su talento en la pantalla. Dos: Los tipos malos 2 (2025, Estados Unidos), cinta de dibujos animados dirigida por Pierre Perifel. Es raro hallar una segunda parte que sea igual de buena o mejor que la primera. Este es un ejemplo conspicuo. La música, la animación y los personajes son geniales. Es una gran película de acción, con muchas sorpresas en la trama. Es un gozo volver a ver al Sr. Lobo, al Sr. Serpiente, al Sr. Tiburón, el Sr. Piraña y la Sra. Tarántula. Han dejado la vara muy alta. Tres: Las locuras (2025, México), de Rodrigo García. He visto muchas de las cintas de Rodrigo García, que me parece un gran contador de historias. Me gusta lo que hace. Las locuras me parece que es, hasta el momento, su mayor logro. Qué bien cruzadas están las historias, qué buen cuadro de actores, qué bien escrita, qué bien dirigida y producida, qué lindos homenajes con los subtítulos, qué gran final. Disfruté cada segundo de esta súper recomendable película. Cuatro:Los Roses (2025, Reino Unido-EUA), de Jay Roach. Aunque es un remake de la ya clásica dirigida por Danny de Vito y está basada en la misma novela (La guerra de los Roses), de esta nueva puesta en cámara me encantaron los actores (Benedict Cumberbatch y Olivia Colman), que están inspiradísimos, y los diálogos: qué gran guion de Tony McNamara. No importa si te gustó la primera o no, esta nueva forma de contarla a mí me pareció imperdible. Cinco:Weapons (2025, EUA), de Zach Cregger. Me encantó la manera en cómo está contada: en bloques que no están necesariamente en orden. Le pongo un poquito de repelús al final, pero la forma, la tensión, el suspenso, el modo en que poco a poco el cienasta nos va dando la información me parecieron hipnóticos. Aunque The Sinners, de Coogler, y ésta tienen puntos de contacto, me gustó más ésta. Seis:Hombre con H (2025, Brasil), de Esmir Filho, cuenta la historia del cantante brasileño Ney Matogrosso, que es algo más que un artista: es también un ícono de la revolución sexual y de la representación gay. Ney nació en 1941 y lleva ya toda una vida frente a los escenarios. El retrato que le hace la cinta es íntimo, artístico y social. Gran trabajo actoral de Jesuíta Barbosa, como protagonista. Siete:Sujo: Hijo de Sicario (2024, México), de Astrid Rondero y Fernanda Valadez. Esta película subvierte los clásicos caminos de las historias de narcotráfico. Es, me parece, muy honesta y muy inteligente. Aunque en la historia hay “fantasmas”, las cineastas hallaron una fórmula novedosa para presentarlos, aunque hay violencia la trama desencadena en una solución inesperada, que ojalá pudiera ser el final de todo este embrollo en que está metido nuestro país. Ocho:La vecina perfecta (2025, EUA), documental sobre el asesinato de Ajike Owens, dirigido por Geeta Gandbhir. La cineasta cuenta esta historia real con las grabaciones que hizo la policía sobre las constantes llamadas de parte de Susan Lorincz y las muchas visitas que hacen al vecindario donde ocurrió la tragedia. Es terrible ver nuestra naturaleza humana reflejada en este gran trabajo que rebasa, con mucho, la mera exposición cinematográfica. Nueve:El hijo de mil hombres (2025, Brasil), de Daniel Rezende es una rara historia de amor mágico entre un huérfano y un hombre que quiere ser padre, entre una mujer casada con un gay y un hombre que se vuelve amigo de ambos. La película habla de la soledad y la incomprensión social, pero también de la fraternidad universal. La escena final, que de algún modo resuelve las varias dudas que se han sembrado en el transcurso de la cinta, es muy emocionante. La naturaleza humana, aquí, sale muy bien parada. Diez: Adolescencia (2025, Reino Unido), miniserie de cuatro capítulos, creada por Jack Thorne y Stephen Graham, dirigida por Philip Barantini. Cada episodio está rodado en plano secuencia, es decir, sin cortes, y cada uno va encajando a la perfección en este rompecabezas donde en el centro está el acto de violencia de un niño de trece años. El actor que lo encarna (Owen Cooper) es una maravilla y ha sido justamente premiado por este papel. El tercer episodio es un prodigio. Once:Departamento Q (2025, Escocia), serie, primera temporada, nueve capítulos, creada por Scott Frank, basada en las novelas policiales de Jussi Adler-Olsen. He visto varias películas sobre estas novelas, incluso una que cuenta la misma historia de esta serie, pero estos nueve episodios están hechos con arte e inspiración (las películas, también escocesas, de distintos años, valen mucho la pena). Aunque se trata de un asunto criminal y su investigación, hay también un estudio de lo humano y lo social. La sociopatía puesta al servicio del bien. Algo se aprende si se abren bien los ojos. Doce:Una batalla tras otra (2025, EUA), de Paul Thomas Anderson. Este director, que generalmente, como aquí, escribe sus propios guiones, es uno de mis favoritos. Ahora ha adaptado a Thomas Pynchon, un grande de la literatura estadounidense. La historia no se atiene a la lógica convencional, pero ver a un cineasta de este tamaño con un elenco más que probado (DiCaprio, Del Toro, Penn) es un lujo. Imperdible.
La ilustración es de Luis Daniel Pulido.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
A todos los árboles derribados para construir elefantes blancos.
Cerca de la colonia donde vivía Guillermina había un parque pequeño, lleno de vida, muchos árboles generaban el encanto del lugar. Ese parque era el espacio de diversos encuentros, para juego de las infancias, para caminar de las personas adultas mayores, para hacer ejercicio matutino o vespertino de personas jóvenes y adultas. Además de lo anterior, representaba un espacio importante para quienes deseaban estar en contacto con la naturaleza, en alguno de esos días donde se requiere respirar aire puro, soltar algún llanto contenido, recuperar energías y por supuesto, también era un espacio ideal para los encuentros amorosos.
La gente vecina de la colonia rumoraba que una empresa había anunciado su llegada y que parte del parque sería destruido, a cambio tendrían una placita comercial, eso a Guillermina le generaba sentimientos encontrados, impotencia, nostalgia, tristeza. Había convocado más de una ocasión a sus vecinas y vecinos más cercanos para organizarse y verificar si ese rumor era cierto y en el caso de que sí, para que propusieran alguna acción para evitarlo. Sin embargo, para su mayor desánimo la reunión no se había concretado, las personas estaban siempre ocupadas, tal parecía que el tema no fuera de gran importancia para ellas.
El miércoles, Guillermina salió de su casa por la mañana, eran las 6:30, como todos los días iba a hacer su rutina de correr algunas vueltas alrededor del parque. Iba a ponerse los audífonos al salir de casa cuando escuchó un ruido que le llamó la atención, parecía que había alguna máquina trabajando. Pensó que por fin habían llegado a reparar un par de calles que tenían meses que estaban casi intransitables por los baches que tenían. Se colocó los audífonos y eligió escuchar a Jarabe de palo.
Continuó su paso hacia el parque cuando, para su mayor sorpresa, se percató que el sonido que había escuchado era una máquina que había comenzado a excavar una parte del parque, y justo en ese momento estaba derribando las raíces de uno de los árboles que formaba parte de ese espacio habitado. Se quedó como petrificada imaginando el dolor que el árbol estaba sintiendo, vinieron a su mente tantas historias vividas en ese lugar, se le hicieron varios nudos en la garganta y las lágrimas no tardaron en asomarse. La impotencia la invadió, la tala de árboles había iniciado, comenzaba esa mañana con uno menos.
Guillermina dio vuelta, regresó a casa, intentaría llamar a sus vecinas y vecinos, mientras escuchaba a Jarabe de palo, déjame vivir libre, libre como el aire… me enseñaste a volar y ahora me cortas las alas…
Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL).
Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural.
Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos. En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo. Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.
Leí 236 libros en 2025; como se verá, no soy un perseguidor de novedades, porque hay demasiado que leer en el pasado remoto y cercano, en los libros que ya pasaron ciertas barreras de tiempo. Los comparto contigo, lector, lectora. Tal vez alguno no hayas leído, tal vez alguno te interese...
Uno: Ensayistas y profetas. El canon del ensayo (Editorial Páginas de espuma, 2010, con traducción de Amelia Pérez de Villar), de Harold Bloom (Estados Unidos, 1930-2019). Este maravilloso lector y ensayista, inteligente y erudito, dejó por fortuna varios libros listos antes de partir. Aquí analiza y cita varios de sus clásicos: la Biblia (especialmente el libro de Job), Montaigne, William Hazlitt, Carlyle, Emerson, Thoreau, Nietzsche... Un banquete de prodigios. Dos: La clase de griego (2011, traducción de Sun-me Yoon), de Han Kang (Corea del Sur, 1970), Premio Nobel de Literatura 2024. La leí en uno de mis lectores electrónicos Me gustó muchísimo. Dos personajes principales: Él, un hombre que ha ido perdiendo paulatinamente la vista hasta quedar ciego si no usa los lentes especiales donde al menos ve azul todo. Vive solo, en un país que no es –Corea– el suyo. Es maestro de griego. Ella perdió a su hijo de ocho años en varias batallas legales y su padre se lo llevó; quedó destrozada y perdió el habla. Decide estudiar griego. Allí se encuentran. La novela es honda y bella. Tres: Tuntún de pasa y grifería, del poeta puertorriqueño Luis Palés Matos (1898-1959). Se publicó inicialmente en 1937 y con ello inició lo que se ha llamado poesía negra. Mi ejemplar (1993, Universidad de Puerto Rico, Instituto de Cultura Puertorriqueña) contiene la primera edición, la de 1950 y la de 1952, con prólogos, estudios, notas al pie, vocabulario, biografía… Me encanta el título, que no se entiende sin explicaciones: “Tuntún connota tambores, percusión. […] pasa y grifería (se usa) para aludir al pelo ensortijado de los negros y a una multitud de mulatos”. Una muestra de lo que se puede hacer con las palabras, cuando se sabe usarlas. Cuatro: Arte abstracto (Taschen, 2017, traducido por Francisco Caro), de Dietmar Elger (pintor y crítico alemán, 1958). Es un libro de gran formato y al mismo tiempo un ensayo y un catálogo. En las primeras páginas define su tema central: “Antes, la expresión artística tenía un carácter mimético: reproducía el mundo tal como lo veía el artista. [...] la pintura abstracta abre nuevas e insospechadas posibilidades: Puede ser autónoma y no tiene por qué referirse a una realidad conocida. [...] En la pintura abstracta, los colores y las formas subsisten sin el sistema de referencia de un mundo objetual exterior”. Lo reviso, lo veo muy seguido. Lo abstracto es infinito. Cinco: Érase una vez en Hollywood (2021), de Quentin Tarantino (Tennessee, 1963), con traducción de Javier Calvo Perales. Esta novela, como la película, sigue las vidas de Rick Dalton, actor cuyas glorias ya pasaron y ahora hace papeles de malo en los westerns de televisión, y Cliff Booth, el doble de Rick Dalton, que ahora es su chofer y ayudante general, porque ha golpeado a tantos en su trabajo (a Bruce Lee, el más famoso), que ya no lo contratan. En la novela, a diferencia de la cinta, las dos vidas se extienden y Tarantino escribe sobre las muchas películas que le gustan o aborrece, porque el tema lo permite, pero la historia funciona como un libro que uno agradece leer. Me sentí feliz leyéndolo. Seis: Inventario (1930-2014, tres tomos, Era et al, 2017), de José Emilio Pacheco (Ciudad de México 1939-2014) es una selección de la columna mítica que Pacheco escribió para la revista Proceso. La selección la hicieron, con el consentimiento del autor, Héctor Manjarrez, Eduardo Antonio Parra, José Ramón Ruisánchez y Paloma Villegas. Dicen los autores en la nota inicial (p. 13): “Cuando José Emilio Pacheco empezó a publicar su columna el 5 de agosto de 1973 era un joven de treinta y cuatro años. Cuarenta años después, la noche del 24 de enero de 2014, Pacheco afinaba los detalles del segundo ‘Inventario’ dedicado a Juan Gelman a raíz de su muerte, ocurrida diez días antes. Luego de enviar su texto se fue a dormir para no despertar”. El Inventario se ocupó de todos los temas posibles. Pacheco tocó, por otra parte, con genialidad la poesía, el cuento, la novela, el ensayo. Su Inventario es deslumbrante. Siete: La expulsión de lo distinto (2016), del filósofo alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han (Seúl, 1959), con traducción de Alberto Ciria. Un análisis en breves ensayos sobre lo igual que se ha vuelto el ser humano: “Lo que enferma a la sociedad no es la alienación, la sustracción, la prohibición ni la represión, sino la hipercomunicación, el exceso de información, la sobreproducción y el hiperconsumo. La expulsión de lo distinto y el infierno de lo igual ponen en marcha un proceso destructivo totalmente diferente: la depresión y la autodestrucción”. Ocho: Monk (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2024), de León Plascencia Ñol (Ameca, Jalisco, 1968). Ñol escribió un libro magnífico que es, en el híbrido que lo propone, una biografía poética, hecha con un profundo conocimiento de su personaje (su música, su enfermedad, sus pensamientos, su vida) y con una estructura inteligente que hace que, incluso, quien no haya oído hablar de Thelonius Monk lo pueda conocer y oír con una guía especializada. No divide el libro en capítulos, sino en tracks (cada track lo abre un testimonio), más una adenda, con la discografía de este genio del jazz. Ñol cita con profusión entrevistas, artículos, documentos que contextualizan sus versos, sus poemas; hablan el propio Monk, Boo Boo (su hija), Nellie Smith (su mujer), muchos amigos músicos, críticos y escritores; incluye fotografías... Nueve: Melancolía (Random House, 2023), de Jon Fosse (Noruega, 1959), Premio Nobel de Literatura 2023, con traducción de Ana Sofía Pascual Pape. No es un libro de lectura fácil. Hasta la página 240 habla el pintor loco (de mente distinta) Lars Hertervig, de Noruega (1830-1902), cuya vida real y biografía puede consultarse en cualquier medio electrónico y de quien se pueden ver sus pinturas en internet. Hay después un capítulo con Lars en el manicomio, otro con un narrador “normal”, quien contextualiza la vida y la obra de este famoso pintor noruego, y, al final, quien nos cuenta más de la infancia y muerte del personaje central es su hermana. Los libros sobre los de extraño comportamiento y lo mal que son tratados me sirven mucho para no olvidarme que yo soy parte también de esa gente rara. Estoy más cerca de ellos que de los “normales”. Diez: Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos. Un viaje en la mente de Philip K. Dick (Anagrama, 2018), de Emmanuel Carrère (París, 1957), con traducción de Marcelo Tombetta. El libro es deslumbrante y minucioso. Se sabe con puntualidad qué hizo cada día K. Dick, por qué, qué pensaba, con cuántas mujeres se acostó, de quién estuvo enamorado, qué tipo de drogas consumió, cuándo y por qué se le ocurrieron las tramas de sus cuentos y sus novelas. Para escribir esta biografía, Carrère tuvo que leer una cantidad ingente de documentos y libros, y hablar con mucha gente. Y luego poner su talento, que es mucho, para organizar la información y volverla el texto espléndido que es. Once: Primavera sombría y El hombre jazmín, de Unica Zürn. Dice la contraportada de este libro que me encantó: “El presente volumen reúne la totalidad de la obra literaria de Unica Zürn: la estremecedora novela corta Primavera sombría y el singular testimonio El hombre Jazmín, ambos de carácter autobiográfico”. En la nota biográfica (Seix Barral, 1986, traducción de Ana Ma. de la Fuente) se dice que Unica “nació en Berlín en 1916 y se suicidó en París en 1970”. Era esquizofrénica. La primera novela es sobre una niña solitaria (su hermano la viola) que se enamora de un adulto y cuyo final es trágico. La segunda es la de una mujer que entra y sale de manicomios hasta que decide ya no volver, irse del mundo. Como literatura, los dos libros me parecen esplendidos; como testimonios, sobrecogedores. Doce: Autoficción, una ingeniería del yo (Bogotá Ediciones, 2024), de Sergio Blanco (dramaturgo y director teatral franco-uruguayo, nacido en 1971) parte de la definición de lo que es autoficción (“cruce de relatos y pacto de mentira”), hace un recorrido histórico de las escrituras del yo, propone un decálogo y analiza, dentro de su propia obra, las varias formas de autoficcionarse. El volumen –cuidado y bello en su edición– culmina con una entrevista a Blanco, realizada por Martín Cedrés Silva. Lo puede leer alguien que no sepa nada del tema ni conozca la obra de Sergio Blanco y al final será un conocedor. El ensayo es prolijo y claro. Me gustó y me enseñó muchísimo.
[De todos estos libros he hablado o hablaré, mucho más extensamente, en la columna Casa de citas o en otro Polvo del camino. Aunque son libros leídos en 2025, irán apareciendo hasta el siguiente año. Los que no tienen datos de edición, los leí electrónicamente.]
La ilustración es de HCM.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
El encanto del atardecer María Gabriela López Suárez
El primer fin de semana del nuevo año había llegado. Nayeli comenzaba a sentir que el tiempo corría aprisa. Ese sábado la había despertado el jolgorio de una parvada de zanates que pasó por su casa. Era tal la algarabía que le contagió el ánimo de vislumbrar el primer sábado del año. En casa ya había movimiento, don Gerardo, su padre ya estaba regando las plantas que había en el patio y doña Gertrudis, su madre, acomodando las nuevas macetas que había comprado. De Romina y Genaro, su hermana y hermano, no había rastro todavía.
Nayeli saludó a doña Gertrudis y don Gerardo y les preguntó si apetecían desayunar tamales de los que preparaba doña Nati, para ir a comprarlos y de paso, ver si tenía arroz con leche. La propuesta les agradó, así que Nayeli se arregló para salir y en menos de 15 minutos ya estaba de vuelta con el pedido. El tiempo fue transcurriendo entre los diversos menesteres de Nayeli, quien se alegró de haberse levantado temprano porque por la tarde iría a visitar a su amiga Juanita, estaba convaleciente de una cirugía y solo le había llamado por teléfono y enviado muchos mensajes.
Juanita era una de las mejores amigas de Nayeli, vivía en una ciudad cercana a donde radicaba Nayeli, el trayecto era alrededor de una hora. Así que antes de las cuatro de la tarde Nayeli ya estaba rumbo a la terminal. En el trayecto a la estación de camiones pasó por una tienda donde vendían frutas y flores, decidió comprar unas peras y unas gerberas de diversos colores. El carro partió puntual a las cuatro.
El camión iba con poco pasaje, Nayeli acomodó sus obsequios y se deleitó con la vista al paisaje, sobre todo cuando salieron a la carretera. La iluminación era tan bella y el cielo con su tono en azul claro, por un lado, y nubes difuminadas por el otro, que le parecieron justo los regalos del nuevo año para que la gente levantara la vista al cielo. El encanto del atardecer era tal que se preguntó: ¿cuántas personas estarían contemplando esa tarde? Sonrió para sí, sin saber la respuesta. Tenía la esperanza de que fueran muchas más que las que estaban atentas a las pantallas del celular o algún dispositivo electrónico. Volvió a sonreír porque justo sacó el celular de su bolso, tomó algunas fotos. Y como si alguien la estuviera interrogando dijo:
̶ Bueno, en mi caso, tomé el celular porque le mostraré las fotos a Juanita, seguro que le gustarán.
Enseguida guardó el celular. Sin apartar la vista hacia el horizonte, se quedó contemplando la colina que iban subiendo y el juego de sombras que hacía la luz con los coches que iban antes del camión. Ya estaba cerca de su destino.
Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL).
Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural.
Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos. En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo. Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.
Spotify me envía cada año, a principios de diciembre, la selección de lo que más he oído. Me da varios datos antes. Oí, según esta plataforma, “39.798 minutos” (27 días seguidos), es decir, “8.306 canciones” en “455 géneros”. Me dice lo que me han dicho varias veces: “Un gusto como el tuyo no es fácil de definir”. Me dice, además, que mi edad musical es de 42 años, “porque has estado escuchando música de los finales de los años 90”. Comparto como cada año mi lista contigo, querido lector, lectora.
Uno: “No surprises”, de Ara Malikian, del álbum 15, de 2015, que es un compilatorio de dos discos. La pieza está firmada por varios compositores y este violinista extraordinario pareciera extraer del instrumento caricias para el oído en lugar de sonidos. Malikian, dice wikipedia, “es un violinista libanés de ascendencia armenia radicado en España”. Se viste estrafalariamente y usa el pelo alborotado a más no poder, pero es un regalo maravilloso para quienes oímos música.
Dos: “Con dos camas vacías”, de María Jiménez, del álbum Canta por Sabina, de 2002. Jiménez es cantante, bailaora y actriz española. Su voz es pasional, irónica; marca con claridad el desprecio, la tristeza, el coraje, la picardía. Esta es una de las versiones (ranchera convertida en cante) que está en lo que más escucho cada año. La canción es de Joaquín Sabina, quien la acompaña en un tramo de esta historia de desamor: “Ni yo bordo pañuelos ni tú rompes contratos, ni yo mato por celos ni tú mueres por mí; y antes de que me quieras como se quiere a un gato, me largo con cualquiera que se parezca a ti”.
Tres: “Epitafio”, de Maru Enríquez (mexicana, 1957-2022), del álbum Y mi voz que madura, de 2007. El disco lo constituyen poemas de Xavier Villaurrutia, con música de Jaime López. Una maravilla. Estuvo fuera de circulación por líos legales. Me sorprendió hallármelo y lo oí mucho este año: “Sonámbula, dormida y despierta a la vez, en silencio recorro la ciudad sumergida, y dudo y no me atrevo a preguntarme si es el despertar de un sueño o es un sueño mi vida”.
Cuatro: “Pannonica”, de Thelonius Monk (estadounidense, 1917-1982), del álbum Brilliant Corners, de 1957. La pieza fue compuesta por este genio del piano, dedicada a Kathleen Annie Pannonica Rothschild de Koenigswarter (1913-1988), una judía blanca y millonaria, adoradora del jazz. Thelonius es de mis irremplazables de siempre y esta es una pieza ejecutada con la magia de alguien que tenía puentes anchos por los que transitaba, sin problemas, hacia la belleza.
Cinco: “De qué me sirve todo eso”, de Jairo, del álbum Milonga del trovador, una antología de 2010. Este cantante y compositor argentino, legendario, es uno de mis cantantes favoritos. La música y la letra son de él: “Un pie descalzo en la hierba, el soplo fresco del mar, un horizonte de arena, un poema, un trigal. ¿De qué me sirve? ¿De qué? [...] De qué me sirve todo eso, si no hay con quien compartir, partir el pan es hermoso: un trozo espera por ti”.
Seis: “Un bolero a tu vestido”, de Al-Blanco & El Peli (compuesta por Francisco Blanco Burgos), del álbum Me lo sopla el viento, de 2024. Al-Blanco es un joven andaluz (nació en 1998), cantante de flamenco, y El Peli es su acompañante habitual. Me encanta el disco y me gusta la ternura de esta canción: “Y amor, necesito tenerte cerca, tu lejanía me dejó una ausencia y en mi corazón te llevo grabada, y cada noche, la madrugada y el aire me traen tu olor, y al despertarme añoro tus besos, no te siento cerca, por eso me muero, ay, me muero sin tu cuerpo”.
Siete: “Miedo”, de Eugenia León, compuesta por Leonel García, del álbum Una rosa encendida, de 2017. Me parece una inspirada declaración de principios. Leonel García es también cantante, aunque casi no lo he oído. Esta versión de Eugenia León (mexicana) me encantó: “No me toques, no me toques con tus manos congeladas. No me mires con tus ojos, que en verdad no miran nada. Y nunca me abraces, no haremos las paces, deja ya de usar disfraces. [...] Miedo, ya no podré vivir contigo. Miedo, que contaminas todo y envenenas todo. Miedo a no llegar, a estar perdido. Miedo, sé que me quieres ver perder el juego”.
Ocho: “C.R.A.S.H.N.E.B.U.L.A.”, de Winona Riders, del álbum Duotone, de 2024. Este es un grupo de rock argentino, formado en 2018, que debe su nombre a la actriz estadounidense Winona Ryder. Esta pieza alude a un episodio, de 2004, del programa de televisión Los padrinos mágicos, y el nombre es de uno de los personajes de ese programa. Salvo la palabra “Crash” del inicio, que se repite durante la ejecución (se agrega “Nebula” después), es sólo música. Conectó conmigo de inmediato, me gusta.
Nueve: “Felicidad”, de Vicentico (argentino), compuesta por Gabriel Julio Fernández Capello, del álbum Los pájaros, de 2006, me convenció desde su arranque: “Felicidad, me invitaste a tu fiesta y no fui. No me animé. Sí llegué hasta el zaguán y volví. [...] Fuiste un regalo que no pude abrir. Quemó mis manos y me fui. [...] Y aunque esa calle siempre sigue igual, yo nunca pude volver a encontrar aquellas baldosas camino a tu casa en el mar”. Lo acompaña en la canción Andrés Calamaro, otro argentino. Aunque la pieza sea una salsa alegre, la letra es de total melancolía
Diez: “Mundomatraca”, de Leticia Servín (cantautora mexicana), del álbum homónimo, de 2001. No me sonaba como una canción que pudiera gustarme con ese título, que se me hace un poco ridículo, pero terminé rindiéndome: “Por eso quiero agarrar este día, antes de que me coma estra prisa –canija y amiga– por vivir trasnochada de besos, mal vista por enanos que hablarán de mí mientras duermo, y me harán cachitos por todos mis delitos, y quemarán mi choza con todos mis recuerdos, y me olvidarán todos, menos tú”.
Once: “Conocer el mar”, de Camila Guevara, del álbum Dame el mar, de 2025. Camila es una joven cantautora cubana (nació en el 2005), nieta de dos hombres famosos de Cuba: Pablo Milanés y el Che Guevara. Me gustó su disco. Esta canción se coló en mis más oídas: “Ya acepté mi parte oscura, liberé ataduras, pero sigue ahí. He corregido mi postura, para ver si creo un poco más en mí. [...] Quiero volar contigo y olvidar que hay fecha de caducidad; quiero salir de mi ombligo, y conocer el mar, conocer el mar, ver la inmensidad”.
Doce: “Me quedo contigo”, de Los Chunguitos, del álbum Cara a cara, un compilatorio de 1991. Este grupo español, de rumba flamenca, ya se disolvió, por la muerte de uno de ellos. La canción, compuesta por C. Ramos Prada y E. Salazar, es directa y clara, romántica: “Si me das a elegir entre tú y la riqueza, con esa grandeza que lleva consigo, ay, amor, me quedo contigo. [...] Pues me he enamorado, y te quiero y te quiero, y sólo deseo estar a tu lado, soñar con tus ojos, besarte los labios”.
Si oyes estas doce, quizás pienses lo mismo que me dijo Spotify: soy difícil de definir.
La ilustración es de Luis Daniel Pulido
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).