Líneas de desnudo/ 186
No creo en la cultura del esfuerzo
Por Manuel Pérez-Petit
No creo en la cultura del esfuerzo, tal como afirmé en mi último Líneas de desnudo en esta admirable Letras, ideaYvoz, Una cosa de locos. La cultura del esfuerzo es un paradigma del capitalismo más ortodoxo y salvaje mediante el cual las personas deberían vivir para trabajar y, en la mayor medida posible, nunca trabajar para vivir, pues así se cumplen los deseos revolucionarios y fundadores de igualdad, controlan los medios de producción y la generación de una riqueza que se emplea luego en alimentar la llamada sociedad del bienestar, monumento a la fraternidad, invento socialdemócrata y demócrata cristiano –los constructores reales e históricos de la Europa actual– en la conformación de la sociedad Occidental “avanzada”, apoyado, como decíamos, en el exacerbado desarrollo tecnológico y el galimatías burócratico de las denominadas prestaciones sociales, que las hay para todos –aunque más para los de fuera que llegan que para los de dentro que permanecen o regresan– y para todo, en cuya naturaleza pretenden afincar el último –y en la práctica denostado– de los ideales revolucionarios, base de todo, la libertad. Y es la libertad –eso a lo que muchos apelan pero pocos practican pues no hay margen apenas para hacerla realidad– lo que hay en juego, y cada vez más, y más observando el advenimiento imparable del inefable y a todas luces inevitable fin de los tiempos occidentales tal como los conocemos hoy. La pandemia permitió, como denuncié en no pocas ocasiones desde esta misma tribuna, usos y modos bastardos y otrora inaceptables pero hoy por hoy ya naturales de ejercer el gobierno, y en la Era Distópica actual, de la cual estamos en el año sexto, me vuelvo a preguntar, como en mi Distopía VI: La nueva era (1): ¿Quién cree hoy ya en la democracia si en aras al terrible “bien común”, los dirigentes democráticos son capaces de tomar medidas impensables en una democracia, que atentan contra el sentido de lo democrático, por ejemplo, o hasta los expertos más sesudos reconocen que estamos en el umbral de una nueva Era, como se ve en el famoso texto de veinte puntos basado en las opiniones de 50 expertos que la revista The Economist publicó en el último trimestre de 2020?
En lo que creo es en la cultura de la voluntad, pues a la par de la inexorable pérdida de la libertad optar por el camino capitalista del esfuerzo no sirve para nada. Nadie puede hablar más de esfuerzo que yo. Nadie, ni mis más acérrimos enemigos, pueden negármelo. No conozco a nadie que haya trabajado con tanto esfuerzo y tanto denuedo como yo. ¿Y para qué? Para nada o casi nada, pues de nada sirve partirse el alma miles de horas sin parar, incluso con lucidez, salvo para vivir en el agotamiento y, en última instancia, ni siquiera vivir. Sin embargo, la voluntad es divina, pues pone las bases para la realización plena de cada cual, lo cual es una promesa de que la distopía pudiera ser que no triunfe del todo.

Fotografía: © Ana Maribel Rojas.
*Sobre el autor:
Manuel Pérez-Petit
Escritor, editor, gestor cultural y periodista.
Sevilla, España, 1967. He vivido de todo. Creer, crecer y crear. Todo lo que tengo y soy es para darlo. Ya no tengo círculos por cerrar. Solo me queda una cosa por cumplir.
Y si quieren saber de mí, miren: https://letrasideayvoz.com/revista/lineas-de-desnudo-manuel-perez-petit/