Líneas de desnudo/ 56

Un deseo para Cuba (2)
Por Manuel Pérez-Petit

Dentro de la Revolución todo; contra de la Revolución, nada

Fidel Castro, 1961
La lista de represalias y represaliados en Cuba de artistas y escritores es larga, e incluso hasta el día de hoy, en que en teoría el gobierno de la isla ya no es lo que era, y los expresados en el primer artículo de esta serie son solo algunos ejemplos de autores de reconocimiento internacional cuyos casos retratan al régimen fundado por Fidel Castro hace ahora casi sesenta y dos años, a comienzos de 1959, y que aún, digan lo que digan los que lo digan, sigue campando por sus fueros.
            De la mano de la relativa apertura económica del régimen que tuvo lugar a finales de los años ochenta del siglo pasado, basada en una cierta explotación mixta del turismo mediante acuerdos con cadenas hoteleras europeas, en los últimos decenios el régimen cubano viene mostrando un relativo interés en recuperar a los escritores y artistas represaliados, insiliados –los que permanecen o permanecieron en Cuba en calidad de desterrados– o exiliados, entre los cuales se encontraban Lezama, Piñera o Cabrera Infante.
            Virgilio Piñera fue un caso más de ellos, cuya obra, basada en el absurdo y la locura, siempre estuvo en las antípodas del realismo socialista, siendo, además, por su homosexualidad, que él mismo se encargo de hacer explícita durante toda su vida, represaliado y doblemente sometido al ostracismo hasta su muerte, en 1979... Y, sin embargo, en 2012, Raúl Castro, hermano y sucesor de Fidel al frente del país, en línea con su nueva política cultural del siglo XXI, decidió restituirle su lugar en la literatura cubana, como contó Raúl Rojas el 6 de julio de 2012 en el diario español El País en un artículo titulado Virgilio Piñera y el pensamiento cautivo. 
            No es de extrañar su “recuperación” para las letras cubanas. Ya en 2010 había sido “redescubierto” el “traidor” Guillermo Cabrera Infante (1929-2005), Premio Cervantes 1997, y recuperado con todos los honores. Su caso es de los más significativos. Represaliado por el régimen de Fulgencio Batista (1901-1973), apoyó la Revolución, asumiendo importantes responsabilidades en el ámbito de la cultura en los primeros años del régimen castrista –director del Consejo Nacional de Cultura, ejecutivo del Instituto del Cine y subdirector del diario Revolución (actual Granma), encargándose de su suplemento literario, Lunes de Revolución, en el que colaboró también de manera muy relevante Piñera–, pero sus relaciones con el régimen pronto se deterioraron, lo cual fue uno de los detonantes de las famosas reuniones con los intelectuales cubanos que tuvieron lugar en la Biblioteca Nacional de Cuba, en La Habana, y en cuyo discurso de clausura del del 30 de junio de 1961, Palabras a los intelectuales, Fidel Castro pronunció su célebre frase “Dentro de la Revolución todo; contra de la Revolución, nada”. Sin embargo, la relación de Cabrera Infante con el régimen no acabó ahí. En 1962 fue enviado a la embajada de Cuba en Bélgica como agregado cultural y no regresó a la isla hasta tres años después, con motivo del fallecimiento de su madre. Fue retenido por cuatro meses hasta que consiguió salir para el exilio y, tras un periplo de cierto tiempo en España, se instaló en Londres, Reino Unido, donde obtuvo la nacionalidad británica y falleció en 2005. La noticia de su muerte no mereció en Cuba ni una sola línea en un periódico y, pese a ello, en 2010 fue reconocido como uno de los grandes de la literatura cubana. 
            Al otro lado de la balanza, Ernesto Guevara La Serna (1928-1967), más conocido como ‘Che Guevara’, uno de los ideólogos más importantes de la Revolución, médico de profesión, argentino de Rosario, un cuentista valioso y un escritor de diarios brillante, eso sí, ha sido siempre intocable para todos, no solo como escritor sino como personalidad respetada, en igual medida para los represaliados del régimen y para los integrados en él, y supone un caso curioso por cuanto resulta ser el único consenso existente en esta materia. 
            Respecto al ‘Che’, el régimen siempre mantuvo una coherencia de la que en ningún caso hizo nunca gala. No en vano, por si fuera poco, Fidel lo convirtió en mártir al mandarlo a morir al lugar menos propicio para la Revolución en su tiempo, las selvas de Bolivia.
            (Continuará…)
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Nota del autor
Esperando el permiso y la comprensión de mi editor, el ingeniero y excepcional escritor mexicano Roger Octavio Gómez Espinosa, libérrimo regreso por mis fueros de los cuatro artículos a la semana. En adelante, mi ‘Líneas de desnudo’ saldrá lunes, miércoles, viernes y domingo, sobre todo por mi voluntad de convertir mi espacio en este ‘Letras ideaYvoz’ en el lugar en que encontrarme y el repositorio definitivo no solo de toda mi obra breve de siempre y nueva sino también de mis artículos de crítica cultural –atados a la actualidad o no o publicados previamente en otros sitios o no y revisados de manera adecuada–, microensayos, algunos de mis poemas y cuentos, fragmentos de obra mayor, anotaciones de mis memorias, misceláneas de diverso tipo, fruslerías, ocurrencias, vagancias, extravagancias, confesiones, visiones, misiones, emociones, pensamientos, filosofías, voluntades...
 
   
 Edición por parte de Ediciones del Consejo Nacional de Cultura del discurso Palabras a los intelectuales, pronunciado por Fidel Castro el 30 de junio de 1961.
Fuente de la fotografía: La ventana, portal informativo de Casa de las Américas, 30 de junio de 2021.

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista de carrera, lo dejó todo para dedicarse profesionalmente a la gestión cultural y el mundo editorial hace 15 años. En 2010 se trasladó a México, fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido diversos proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano en los siguientes años y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (BICU), de Bluefields, Nicaragua. La biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre desde 2011. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec, enfocada en la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de espacios de lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa, su obra ha sido publicada, antología o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano.