Polvo del camino/ 64

Rodolfo Disner, el fuego creador*


Héctor Cortés Mandujano
Este es uno de los textos que escribí sobre mi querido maestro Rodolfo Disner.
Lo publico de nuevo en memoria de su bonhomía, su arte, su vida, con una bendición
para él y un abrazo a sus hijas, en especial a mi entrañable amiga Damaris
1

Aparece una mujer en la pantalla del cerebro, que tal vez venga del recuerdo o de la realidad cotidiana. Sale del corazón en el río caliente, camina por la sangre y baja hasta la mano donde se vuelve trazos, forma. ¿Era así? Claro. ¿Es ella? Sí.
Como en el milagro primigenio, nace en el barro (de una costilla de ella, ya se sabe, nacimos los hombres) y luego la misma mano que la creo, la pinta de colores, le agrega esmaltes cerámicos, óxidos metálicos, cobalto, manganeso, hierros amarillos, barbotina… y la mete al horno de donde sale el pan del arte.
Rodolfo Disner ha creado a la mujer.

2

Está en el cruce de todos los caminos, en las sibilinas voces que le hablan antes de cerrar los ojos y dormir, en las palomas blancas que abren las alas, en la fe de quienes que puede verlo caminar por las aguas…
Si se le abre la puerta, puede visitarnos a menudo; por eso, sin duda, está bastante cercano a Rodolfo Disner: lo ha visto con corona de espinas y sufre Rodolfo, a veces parece que ha bajado el rostro derrotado y llora Disner; pero en ocasiones tiene los brazos abiertos para que no olvidemos dar el corazón a los demás, abrazarnos, volar… Y está feliz Rodolfo Disner.

3

A mí, que encima de todos los políticos que en el mundo han sido pongo a Shakespeare; que me parece más importante la existencia y la escritura de Borges que todos los militares de todos los países, de todos los tiempos; que prefiero un poema de Emily Dickinson a todos los mítines desde donde un señor o una señora quieren vendernos cuentas de vidrio, ¿cómo no voy a aplaudir que de las manos de Rodolfo Disner nazcan de nuevo al mundo innúmeros Quijotes y Sirenas, cómo no va a alegrarme que los sueños de la imaginación pongan belleza –¡naden, vuelen, seres feéricos!– en la severa jeta de ese mundo infame de ambición y poder?

4

Hay la llamita temblorosa de una vela en un huracán, hay el fuego controlado que no quiere dar libertad a la naturaleza voraz de la ignición, hay el incendio que no puede ni quiere apagarse, hay la hoguera alrededor de la cual bailan las criaturas de la noche y hay el bendito corazón en llamas en la obra de Rodolfo Disner. Estos son los frutos del fuego creador, ascuas que no queman, lumbre –inquieta inmovilidad– del arte de este hombre nacido él mismo en la fragua de la costa chiapaneca. Descanse en paz, maestro.


Contactos: hectorcortesm@gmail.com
Rodolfo Disner
* Este texto acompañó la expo-venta “Rodolfo Disner. Trayectoria”, compuesta de 23 cuadros, elaborados entre 2009 y 2012, que durante mayo y junio de 2017 estuvo abierta al público en el Museo de la Ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com