Voces ensortijadas 47

Las maravillas de la escritura

Por María Gabriela López Suárez

Yo no decido sobre lo que voy a escribir. No, yo espero a que algo ocurra

José Saramago en “Entrevista” por Pilar Pita (1998, La revista)

Ernestina contempló cómo caía la tarde frente a su ventana, aún no lograba asimilar lo que había sucedido en su familia, intentaba hacer una reflexión para entender. Los problemas eran algo con lo que no solía lidiar muy bien. Esa ocasión no lloró, recordó aquel consejo que alguna vez le había dicho Julián, uno de sus compañeros del bachillerato: cuanto te sientas mal, muy mal, respira, respira y toma un traguito de agua. Ella hizo lo primero y le funcionó para calmar la tensión y  sentir menos tristeza. 
     Mientras estaba atenta con la vista hacia el cielo comenzó a buscar las formas de las nubes, poco a poco se fueron desvaneciendo a medida que el sol se ocultaba. Vio la parvada de pájaros que con prisa estaba buscando el lugar donde pernoctarían. Siguió observando y una nueva oleada, ahora de cotorros, pasó cantando con toda su algarabía. 
Siguió respirando, lento, profundo, de manera consciente. Fue sintiendo cómo iba llegando la tranquilidad a su corazón y a su interior. Se quedó pensando que el consejo de Julián era muy acertado, aún cuando él era muy relajista y ella no habría imaginado a él haciéndolo. 
     Sintió cómo su rostro iba dejando a un lado la tensión, quién era ella para intentar solucionar las situaciones de las otras personas. Fue en busca de su libreta y sus lápices de colores. No era la mejor dibujante, pero eso también le ayudaba a desestresarse.
     Comenzó a trazar algunas líneas, fue intentando dar forma a un árbol rodeado de pequeñas ardillas, imaginó ser una de ellas, la más intrépida y aventurera. Coloreó el dibujo. No le llevó mucho tiempo el ejercicio. Lo observó. Sintió la necesidad de crear una especie de historia, quizá un pequeño cuento que podría ilustrar con su dibujo. Intentarlo valdría la pena. Tomó lápiz y papel, enseguida se le vinieron a la mente los consejos de sus profes de Literatura en la secundaria y preparatoria. Indudablemente uno podía descubrir las maravillas de la escritura hasta que la ponía en práctica. Ésa era una buena ocasión para hacerlo. Inició el texto, acompañada del cantar de un grillo que indicaba que la noche había llegado.
     -En el bosque, Lochi, la inquieta ardilla...
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Fotografía: Frank Cone

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.