Revista

Polvo del camino. 241. Banderas y Gosling. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

                 	Polvo del camino/ 241

Banderas y Gosling
Héctor Cortés Mandujano

Antonio Banderas (Málaga, 1960) comenzó su fama pública de la mano de Pedro Almodóvar, en su natal España, con títulos que ya son emblemáticos y que escribo como los recuerdo, sin orden: Mujeres al borde un ataque de nervios, Átame, Laberinto de pasiones, Matador, La piel que habito… hasta llegar, en 2019, a la que me parece su mejor colaboración, en una gran película: Dolor y gloria.
Cuando ya era una figura reconocida en España, Banderas decidió emigrar a Hollywood y allá ha hecho un poco de todo: basura, cintas medianas y, de vez en cuando, alguna interesante. Este actor a mí me ha perecido siempre, como dicen los españoles, resultón, es decir, que hace bien su trabajo y ya está. Era guapo y musculoso, y llegó a encarnar el asunto del macho latino. Con esas cartas logró infinidad de naderías.
Era difícil, yo así lo veía, que tocara la gracia, la excelencia en sus interpretaciones, salvo en una película que a mí me pareció insospechada, donde además sólo tiene la voz como única arma para hacer su labor: el Gato con Botas, en Shrek 2 (2004).
Me parecen fascinantes sus matices, su capacidad de seducción, su enormísima facultad de hacer entrañable un dibujo animado. Vi la cinta en inglés y en español (él es el personaje en ambos idiomas) y hace una faena maravillosa en las dos versiones.
Banderas me pareció desde entonces ya no un tipo con suerte, y con una imagen que de algún modo le abría puertas a papeles donde hacía el trabajo decoroso que en general hace, sino la voz del Gato con Botas, es decir, alguien ante quien me quito el sombrero… El Gato con Botas es una caricatura que me hace feliz, cada vez que la veo. Después, en Dolor y gloria también me parece que brincó a un escalón interpretativo mayor. No sólo es, pues, mi gato favorito.

Ryan Gosling (London, Ontario, 1980) es otro actor que, según yo, hace correctamente su trabajo: canta, lo mismo que Banderas, y baila, además de actuar. Ha estado en varias películas exitosas y me parece que se cotiza bien como un galán atractivo. A mí no me convence en ninguna de sus intervenciones, aunque creo que técnicamente es irreprochable en Diario de una pasión (2004), Drive (2011), La La Land (2016) y Blade Runner 2049 (2017), por mencionar sólo algunas.
Pone bien la cara en la pantalla, cuida sus músculos, sabe cómo seducir a las audiencias, pero a mí siempre me pareció un chico listo, nada más, hasta que lo vi en Barbie (2023, dirigida por Greta Gerwig). Qué manera de hacer creíble la vida de Ken, un muñeco; qué gran interpretación, qué bien canta y baila (lo había hecho ya en La La Land), qué gran actor… Por supuesto que merecía el Oscar.
Se dice regularmente que no hay papel pequeño, y a mí me pasó que reconocer la valía, el talento, la capacidad de interpretación de estos dos actores famosos llegó por las vías menos esperadas: cuando uno hizo de un gato y el otro de un muñeco. Pero es que lo hicieron fantásticamente…

Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

El tintero de Nadia. 10. Dos viven en ti. Nadia Arce

                   
Dos viven en ti
Por Nadia Arce

Dos hombres. Uno que acaricia, respalda y comprende. Otro que juzga, agrede y atropella. Uno me mira desde la orilla del mar, me invita a escuchar las olas, sabe que me gusta bañarme completa. Otro está en medio del incendio, el odio se le escapa por los ojos, el rojo de su sangre es una pelea continua y le temo. Al primero no sé si debo amarlo, porque dentro de sí mismo resguarda al de la mirada envuelta en llamas.
Y soy la misma, pero ya no hago lo mismo. Soy esa a la que han gritado a puño abierto con la voz, sigo siendo la que llora en silencio pero no sabe callarse. La que no sabe cómo hacerle ver al primer hombre que el segundo no puede permanecer ahí, que es un desastre, un inmaduro, que no reconoce nada, que para todo tiene pretextos, que es un tipo al que no le gusta el cambio, al que se le hace fácil crear heridas y que no sabe nada de reparaciones, ni de la dulzura misma.
No sé si seas el mismo. Espero que no, que dejes esos aspavientos de dolor, no hacen falta, ya no.
Hoy, no sé a quién le escribo. Si al que me comprende o al que me señala y me dice que nunca seré perfecta a su imagen y semejanza. No sé a cuál abrazo cuando hacemos el amor, tampoco sé si uno de esos dos hombres me ama de verdad. ¿Será que en parte cada uno? ¿Será que uno adora que sea su enemiga cotidiana y el otro añora que se quede mi caricia en su rostro?
No sé si por alguno me siento valorada. Quisiera que uno se borre de este mapa.
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*Sobre la autora:

Nadia Arce

Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.

Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de veinte
libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía.
Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres.
Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo.
Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.

Reconocimientos:
Premio International Latino Book Awwards 2024 (ILBA24) otorgado a la antología poética Vivas las queremos: Voces del mundo contra el feminicidio, en coautoría.

●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales.
● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de
Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en
México desde 2002.
● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la
FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario
Milenio.

Obra publicada:
Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero
Taller Ed.), 2023); Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.);
Bitácora Encendida (2019, Ed. Prometeo); Rayado Personal (2017, Ed. Serpiente de Papel);
Fuego Azul (2016, Ed. El Viaje). Brilla Palabra (2007. Ed. Cabos Sueltos); Dondequiera
poesía
(2005, RAIA Editorial).

Voces ensortijadas 240. Los dulces del terruño. María Gabriela López Suárez

Voces ensortijadas
María Gabriela López Suárez

Los dulces del terruño

Terminó la jornada laboral del miércoles, Mariela apagó su equipo de cómputo, tomó su bolso y se encaminó a la salida. En el pasillo coincidió con Mercedes y Trinidad, quienes trabajaban en el área de contabilidad de la empresa, se saludaron y platicaron brevemente. El tema de la charla fue el clima, coincidieron en que percibían aires del tiempo que daban señales cercanas a fin de año, específicamente, un clima que anunciaba el Día de Muertos. Lo más curioso es que aún estaban en verano. Se despidieron y cada quien tomó su rumbo.
     Mariela se quedó pensando en la coincidencia con Trinidad y Mercedes, de inmediato vino a su mente el mensaje de dulces regionales. Antes de subir a su coche revisó su reloj eran las 5:15 de la tarde, recordó que Damián, su hijo, le había pedido que le comprara algunos dulces regionales. Al día siguiente tenía que participar en una exposición en la primaria.
     —¡Uff por poco se me olvida! ¡Bendito clima que me hiciste evocar los dulces! —dijo para sí.
     Subió al carro, estaba a tiempo de pasar cerca del mercado, justo cerraban a las 6 de la tarde. Por fortuna no tuvo problemas para hallar lugar donde estacionarse. Ahora el reto era encontrar puestos donde vendieran dulces.
     Mariela caminó entre los puestos, el área de las cocinas económicas estaba casi por cerrar. Se sintió extraña al pasar por ahí sin que nadie la llamara, como solían hacer en las cocinas cuando era mañana o mediodía, "¡pásele, le mostramos la carta! ¿Qué va a querer güerita?" Apresuró un poco el paso, atravesó el pasillo de las carnicerías, todo cerrado. Dio vuelta y alcanzó a distinguir unos canastos grandes, seguro eran las señoras que vendían pan, ya no estaba tan lejos de hallar quien vendiera dulces.
     Para la sorpresa de Mariela además de los puestos de pan estaban los de tamales, pero de dulces no se miraba ninguna señora con venta. El corazón de Mariela comenzó a sentir una especie de angustia, se resistió a mirar el reloj. No se dio por vencida y preguntó con una señora que vendía tamales y atole, dónde podría encontrar dulces regionales. La señora hizo un ademán en dirección opuesta a donde estaba. Mariela agradeció y se dirigió a ese rumbo.
     La mirada de Mariela se alegró, al fondo había una señora ya mayor, con una pañoleta roja cubriendo su cabeza, era la única que estaba vendiendo dulces. Los productos de la señora eran diversos, tenía dulces de cupapé, higos, camote, turuletes, chilacayote, gaznates y puxinú.
     —Buenas tardes señora —dijo Mariela.
     —¿Buena tarde chula, qué va usté a querer? —respondió la señora.
     Mariela hizo su pedido con un poco de cada dulce, se sintió afortunada de encontrar a la señora vendiendo a esa hora. Cada uno de los dulces le gustaba. Además de comprar para la tarea de Damián, apoyaba al comercio local y a una labor que cada vez se volvía más escasa, la elaboración de dulces regionales, los dulces del terruño. Dio las gracias a la señora, quien también se mostró contenta.
     —Muchas gracias señora —dijo Mariela.
     —¡Dios la bendiga chula! Le voy a poner su coitán, usted me trajo la suerte, ya voy a levantar mi venta, ya es tarde —señaló la marchanta.
     Mariela retomó su camino, con el corazón contento, vino a su mente la época de su infancia donde las vendedoras de dulces pasaban en las calles, vendiendo de casa en casa, con su canasto sobre la cabeza y anunciando sus productos de una manera muy particular,
     —¿Vas té a queré caballito, turulete, dulce de puxinú, oblea, gaznate?
     Vaya que los tiempos cambian pensó, ya tenía que compartirle a Damián, para su exposición sobre los dulces del terruño.


    
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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 240. Un guardián imprevisto. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Leonora Ventura.

                     Polvo del camino/ 240

Un guardián imprevisto
(Minificción)
Héctor Cortés Mandujano

Salgo de una conferencia y es evidente que espero un taxi cuando Humberto sale del mismo salón y ofrece llevarme. Acepto su oferta, aunque él y yo nos tengamos mutua animadversión. El hecho de que tengamos amigos comunes, creo, nos hace aparentar una relación si no cálida, por lo menos fríamente amable.
Llegamos a su casa (su chofer maneja) y me invita a pasar. Me niego y él insiste. Bajo, abre la puerta de su hall y me asombra el lujo de sus muebles, la elegancia de su decorado. Entra en una de las habitaciones interiores y sale casi de inmediato con un objeto entre las manos: una navaja. Me dice:
—Me caes mal y siempre había buscado la oportunidad de herirte, sin llegar a quitarte la vida. Esta es la oportunidad.
Antes de que se mueva hacia mí, saco de entre mis ropas un cuchillo largo, filoso, pesado. Le digo.
—Yo sí tiraré un tajo para matarte.
Él ve las dimensiones de mi arma y la posición que he tomado para defenderme y atacar, y baja el brazo.
—Perdona. Creo que no debimos llegar a esto. Asumo mi culpa. Fue una estupidez. ¿Podrías disculparme? Te invito a cenar, vendrán varias personas que conoces y estimas.
—No me interesa quedarme en tu casa.
—Sé que coleccionas búhos y voy a regalarte uno especial, ¿me acompañas?
Él ha dejado su arma en un mueble y yo guardo el mío. Lo sigo. Entramos en otra sala, igual de lujosa que el hall, y veo un búho enorme, hermoso, de piedra, con incrustaciones…
—Con incrustaciones de oro y plata –dice Humberto– y será tuyo, sólo si me disculpas y te quedas a cenar. Mi chofer te llevará después, junto con el búho, adonde tú le indiques.
Me quedo.

La casa de Humberto es un pequeño palacio. No sabía que tuviera tanto dinero, que viviera con tanta opulencia. La mesa tenía carnes incluso de animales exóticos, los vinos eran de primera, los postres de una gran diversidad y había un desfile de mozos y sirvientas que me hacían sentir una persona especial. Nadie más llegó.
Cuando lo consideré prudente, me despedí de Humberto y él me dijo que el regalo ya estaba en el coche.
—Te acompañará el mayordomo a la puerta, porque yo debo hacer una llamada urgente.
El hombre, mudo, abrió la puerta de la calle y yo salí. Como si hubiera una barrera falsa, un espejismo, la calle no lo era, y entré en un cuarto, lujosísimo, de la misma casa de Humberto. Salí del cuarto a un pasillo y busqué a alguien. Nadie. Traté de hallar de nuevo la puerta de salida, pero aquello era una sucesión de salones y salones.
Abrí una puerta al azar y otra vez me hallé en otra habitación, donde decidí dormir. Puse los seguros y revisé el enorme clóset de donde tomé un pijama. Soñé que nunca podría salir de allí, que Humberto era un espíritu encargado de cuidar a las personas en el limbo. No recuerdo si alguna vez desperté…


Ilustración: Leonora Ventura.
Ilustración: Leonora Ventura.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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El tintero de Nadia. 9. ¿Habrá sido una araña? Nadia Arce

¿Habrá sido una araña?                         

Hace un par de días amanecí con el dedo gordo muy hinchado, el pulgar de la mano derecha estaba a reventar, con otra temperatura y otro tono. No descubrí a mi agresor invisible, nunca supe por qué me sucedió eso, parecía un piquete de araña y fue muy raro. Nada pude hacer, ni defenderme ni reclamar, tampoco supe cuál era la cura para que me dejara de doler, me quedé así, dejando pasar el tiempo, hasta que un baño con agua caliente al tercer día de su aparición aligeró mi pulgar problema de esa ofensa silenciosa.
Me siento igual con el tema de los dolores transparentes que me agreden. Un día son los hombros. Otro, las piernas y la espalda, o el cuello, los pies, las muñecas o las manos. Sin saber por qué, amanezco con la novedad de una punzada nueva, una contractura espectacular o extraños calambres en las pantorrillas de los cuales también ignoro procedencia. Así es la fibromialgia, quiero defenderme, ¿cómo hacerlo? Es peor si la disautonomía presente maneja su debut de siempre, nada sorpresivo, sin embargo, pareciera que no dejará de sorprenderme nunca.
Detesto quejarme, no soy una persona negativa, ni una mujer de poca fuerza, al contrario. Pero dime ¿cómo sería tu vida con 18 días de migrañas seguidas? La mía es así y es, normal. Sólo duermo un poco de más, apenas siento el dolor en mi testa, acudo a todas las técnicas conocidas: respiración, meditación, relajación y, si puedo, cuando el dolor me lo permite, hago ejercicio o me pongo imanes.
Observo a mi perro amarme con la mirada, volteo al cielo, admiro las formas de las nubes o los rayos del sol dibujando luces y sombras. Si nada funciona, ni siquiera pedir que me abracen, me den un beso o me diga alguien que me ama, si tampoco eso me da resultados, tomo un medicamento suave, dejo que el tiempo sea mi aliado y cuando no se manifiesta la ausencia de ese taladro que perfora el interior de mi cabeza, recurro a otro medicamento. Simultáneamente hay que soportar los otros no aliados y mucho menos debutantes dolores manifiestos.
Nada que hacer. Esperar la comprensión del otro para no agregar más de la sal que me ahoga o del agua que asfixia. Eso pido, necesito eso. Nadie tiene la culpa, ni yo, ni los otros. Así que vivo sin complejidad, soporto adolecer, pues amo vivir.
Así que si una araña o insecto ninja te ataca, no te preocupes, sólo debes ocuparte de eso, tu cuerpo es normal, tu cabeza también. Toma algún antihistamínico o ve con el doctor. No tendrás otra cosa más en qué ocuparte, como yo, o al menos, eso espero. Pues todo esto es físico, no expuse comentario alguno sobre el corazón, entonces, dalo por hecho: es curable.
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*Sobre la autora:

Nadia Arce

Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.

Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de veinte
libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía.
Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres.
Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo.
Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.

Reconocimientos:
●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales.
● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de
Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en
México desde 2002.
● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la
FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario
Milenio.

Obra publicada:
Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero
Taller Ed.), 2023); Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.);
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(2005, RAIA Editorial).

Voces ensortijadas 239. Mariposas en verano. María Gabriela López Suárez


   Voces ensortijadas
María Gabriela López Suárez

Mariposas en verano

Ese sábado Araceli despertó alrededor de las 7:30 de la mañana. A José, su papá, le sorprendió que en fin de semana estuviera despierta a esa hora. Mientras se preparaba un licuado de leche con manzanas y peras, le explicó a su papá que el motivo de madrugar ese día era porque quería comprar materiales para una maqueta que le habían pedido en la prepa. La tienda donde vendían lo que requería solo trabajaba un rato en día sábado. Se dio un baño y se apresuró para salir antes de las 9 de casa.
     Aunque el día era soleado, a esa hora todavía se percibía cierta sensación de frescura. Araceli se percató que mientras caminaba sobre la acera izquierda, apareció una mariposa amarilla en tamaño pequeño, volando en medio de la calle,  luego una mariposa más se incorporó y como en una especie de sincronización los vuelos de ambas se conectaron. Araceli las observó y pensó que era una linda manera de iniciar el día, sobre todo cuando era muy raro ver volar mariposas en las calles de la ciudad.
     A medida que continuó su recorrido las imágenes de las mariposas fueron viniendo a su mente; recordó que de niña solía ver muchas mariposas en las calles. Intentó identificar en los recuerdos si era en la época de verano cuando las veía, justo coincidió en que sí. Había olvidado que el vuelo de las mariposas le generaba una grata sensación y ánimo, como si ella también estuviera en movimiento con ellas. En ese mar de pensamientos, se le hizo breve  el trayecto a la tienda.
     Cuando Araceli se percató que la tienda que buscaba ya estaba abierta, sintió una especie de tranquilidad, aunque lo estaría más cuando verificara que ahí vendían los materiales que le faltaban para hacer su maqueta. En efecto, ahí encontró lo que necesitaba. Preguntó costos e hizo cuentas para ver si llevaba el dinero suficiente para la compra. Se detuvo unos instantes, no le alcanzaría para comprar todo lo que quería; antes de que pudiera juzgarse por no haber previsto llevar más dinero o pedirle a su papá, se hizo algunas preguntas:
     —¿A ver Araceli, en realidad requieres todo eso? ¿Hay algunos productos que podrías sustituir creándolos tú con materiales reciclables? ¿Y si lo intentas?
     En eso estaba cuando de nuevo vinieron a su mente las mariposas en movimiento, esa ligereza y ritmo en el vuelo era un hermoso paisaje para detenerse a observar. Sin duda que esa mañana la habían inspirado.
     Finalmente, decidió llevar solo algunos materiales, haría el intento de crear los que le faltaban. La materia prima a reutilizar la tenía; consideró integrar materiales como semillas, hojas y  ramas secas de flores o árboles que había en casa.
     Regresó a su domicilio, aún no había mucho movimiento en su familia, supuso que continuaban durmiendo. Se dirigió al patio donde tenían flores y algunos árboles frutales. Se agachó para recolectar hojas y ramas secas, mientras elegía cuáles eran las más idóneas para la maqueta se percató que una mariposa, luego otra y otra, revoloteaban en las flores que había en el patio. Hizo una pausa en su labor de recolección. Admiró la cadencia de los movimientos de las mariposas, sus bellos colores y decorados, su agilidad para ir de un lado a otro y luego posarse sobre las flores. El rostro de Araceli dibujó una sonrisa, las mariposas en verano la habían inspirado y recordado la importancia de crear desde lo que se tiene.


Foto de Quang Nguyen Vinh: https://www.pexels.com/es-es/foto/volador-agua-amarillo-animal-11669257/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 239. El paraíso en Huixtla. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM

                     Polvo del camino/ 239

El paraíso en Huixtla
Héctor Cortés Mandujano


Parece que un duende hubiera hecho el café, que está listo no importa qué tan temprano te levantes. Pero lo hizo David.
En el desayuno hay platanitos ricos, que preparó Zoé, y Sergio pone los platos, las tazas, sirve a quien lo quiera, está atento a los comensales. Si algo más se requiere, Iván e Ian están prestos y sonrientes para ayudar.
Estamos en Huixtla, en casa de los Jiménez Méndez, donde también son pródigos en amabilidad Aidé, Yayo (su hijo) y Gisela.
Vamos a Tapachula y nos lleva y nos vuelve a casa Maricarmen, grata compañía y esposa de mi sobrino Sergio.
Vamos al mar y se suben a los coches, quienes pueden y quieren, alegres -como si no tuvieran el mar tan a la mano-, porque quieren hacernos pasar un día inolvidable, y lo logran. El lugar que escogen es bello y tranquilo. Nado con Zoé, Jalil, Sergio y Jaime, un querido amigo invitado. Mi mujer, siempre temerosa con las olas, no me pide que la acompañe, porque se siente segura con la compañía de Edith.
Marlene, esposa de mi sobrino Iván, prepara un caldo de res maravilloso, con algunas verduras que nunca había probado y que resultan exquisitas.
La familia parece una orquesta donde cada cual tiene una partitura que ejecuta con maestría para que en todo momento haya armonía… ¿Quién está detrás de esto? Edith.
Don David y doña Yola, padres de Edith, eran dos personas generosas, amables, sonrientes, queridas, que supieron inculcar en sus hijos respeto y amor por los demás.
Edith parece haber heredado la batuta para que la música de la amistad se escuche perenemente en la larga mesa donde se recibe con abrazos y sonrisas a quien llegue, y se ofrezca el pan y la sal sin discriminar a nadie.
Pasar los días en esa casa es sentirse querido sin pausa. No hay más que amabilidad y cariño en cada corazón de sus habitantes, y uno se siente bien, a gusto, feliz.
Alguien me contó que con tanto calor como hay en Huixtla, un día llegó el diablo, vestido de frac, y tuvo que quitarse la ropa elegante y se quedó en calzoncillos. Es evidente que a esta casa no llegó Satán, sino un grupo de ángeles que puso mucha luz en las almas de Edith, Aidé, Gisela, David, Sergio, Iván, Maricarmen, Marlene, Grecia, Ian, Zoé y Jalil, y en quienes los rodean, con quienes conviven.
No sé cómo sea el paraíso, pero estoy seguro que debe parecerse a esta casa, a esta familia, mi familia en Huixtla: la casa de los Jiménez Méndez.
Ilustración: HCM
Ilustración: HCM




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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El tintero de Nadia. 8. Álbum de familia. Nadia Arce

                       Álbum de familia
Por Nadia Arce

Respice post te! Hominem te esse memento!
Tertuliano en Apologético 33


Al Sr. Nicolás Pérez y su familia


Siempre me ha gustado la fotografía. Congelar momentos parecen vencer a la muerte al convertirte en un ser perpetuado en una imagen, mantener fija la expresión, el gesto, la postura de la manos o del cuerpo, conservar la mirada.
Hojear esos álbumes donde el recuerdo parece conservarse con exactitud es un lujo para mí. Disfruto mucho de ver esos cuadros pintados con luz, los lugares que enmarcan a las personas que ahí siguen vivas o no, pero continúan así con nosotros. A veces tortura si es duelo, a veces nostalgia por añorar y en muchas más ocasiones, alegrías memorables, incluso de momentos simples… no sólo de las bodas, bautizos o cumpleaños. Aunque las navidades son mis favoritas, vale la pena fotografíar y guardar aquella figura, sombra o acción que nos signifique algo.
Somos humanos, seres pensantes, también sintientes. En ocasiones aunque la tristeza me dibuje por dentro: sonrío. Prefiero que si alguien me toma una captura mental se quede instalada en su mente como agradable, ya hay mucho sufrimiento en las noticias del mundo como para dejar que se marquen más arrugas en la cara.
Amo los álbumes de fotografía, son tesoros, preciosas joyas sin precio. Por eso hoy, cuando me mostraron esos invaluables cofres, al abrirlos el brillo de tantas vidas compartiendo sonrisas y espacios de cronos, me pareció ser parte de la realeza, singular distinción que siento me otorgaron sin haberla pedido con palabras, sólo supe que el intercambio de cariño fue innato, mutuo y familiar. Lo agradezco.
Hoy mismo, imprimiré algunas de mis fotos, con las hijas, de mi madre, de mis amigos y de mi novio. Quiero tener el gusto de algún día compartirlas con alguien más; ojalá mis nietos, ojalá en otras vidas, ojalá entonces puedan admirar cada imagen como un homenaje a la felicidad.

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*Sobre la autora:

Nadia Arce

Poeta, narradora, fotógrafa independiente, difusora cultural y editora.

Es fundadora y directora de El Tintero Taller Editorial, el cual ya cuenta con más de veinte
libros publicados desde poesía, cuento corto, autobiografía, novela y poesía.
Egresada el ITESO como Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Es coordinadora de talleres literarios, impartidos tanto en su país, México, como en el extranjero; es fotógrafa independiente y creadora del proyecto cultural Mil Mujeres.
Ha sido jurado de numerosos concursos literarios, como el reconocido concurso internacional de cuento: Juan Rulfo.
Fue Coordinadora del Taller Literario Elías Nandino en Cocula, Jalisco.

Reconocimientos:
●Autora seleccionada en el Calendario Literario Tiempo de Mujeres 2022 y en la publicación anual del Encuentro internacional de Poesía “Víctor Campio” de Ourense, España (2022). Además de otras publicaciones colectivas nacionales e internacionales.
● Antologada en el Diccionario de Escritores en Jalisco (2020) y Diccionario de
Escritoras en Guadalajara (2019), referenciada en la Enciclopedia de la Literatura en
México desde 2002.
● Ganadora del prestigioso concurso Cuento Corto Punto de Lectura en el marco de la
FIL de Guadalajara 2002, convocado por la editorial Punto de Lectura y el Diario
Milenio.

Obra publicada:
Cómo echar a volar mi pluma. Manual de escritura de El Tintero Taller Editorial (El tintero
Taller Ed.), 2023); Barco de palabras para soportar naufragios (2022, El Tintero Taller Ed.);
Bitácora Encendida (2019, Ed. Prometeo); Rayado Personal (2017, Ed. Serpiente de Papel);
Fuego Azul (2016, Ed. El Viaje). Brilla Palabra (2007. Ed. Cabos Sueltos); Dondequiera
poesía
(2005, RAIA Editorial).

Voces ensortijadas 238. El valor del tiempo. María Gabriela López Suárez


Voces ensortijadas
María Gabriela López Suárez
El valor del tiempo

Paola observó el reloj, las 5 de la tarde, tenía justo media hora para decorar las galletas de mantequilla del pedido que entregaría a las 6 en punto. Doña Rita, quien le había hecho el encargo, era muy puntual. Lo primero que se le vino a la mente fue llamar a Lorena, su hija mayor para que la ayudara. En ese momento recordó que no estaba, ella le había pedido ir a comprar unos materiales para un trabajo de la secundaria que tenía que entregar Mariana, su hija menor.
     —¡Qué mente la mía! Voy a llamar a Mariana, tiene menos práctica que Lore pero me ayudará —dijo para sí Paola.
     —¡Mariana, Mariana! Por favor, ¿puedes venir?
Se hizo una pausa, un breve silencio y luego se escuchó,
     —¡Voy mamá! ¡Ya voy!
Paola empezó a sentir el tic tac del reloj y Mariana no llegaba, justo cuando iba a llamarla nuevamente, se asomó.
     —Dime mamá. ¡Wow, qué bien huele! ¿Hiciste galletas?
     —Sí, tengo un pedido para doña Rita, ¿por favor, me ayudas con la decoración? ¿O prefieres ir acomodando en las cajitas para la entrega?
     Mariana optó por lo segundo, no era tan diestra en decorar y cuando Paola le dijo que tenían alrededor de 20 minutos para terminar el trabajo prefirió acomodar las galletas. Finalmente, el pedido quedó terminado en tiempo y forma. Paola obsequió unas galletas a Mariana quien comenzó a degustarlas mientras regresaba a continuar avanzando con su tarea escolar, en tanto llegaba Lorena con los materiales.
     Paola revisó el reloj, 5:40 de la tarde, respiró profundo.  Terminó de acomodar las cajas con galletas. Se sintió más tranquila. Su trabajo ya había terminado. Escuchó el sonido de mensajes en su celular, pensó que era doña Rita que llegaría antes. Eran mensajes de otros pedidos, de una empresa querían 50 galletas de avena y 50 de chocolate para las ocho de la noche y una familia quería unas roscas de mantequilla  para un desayuno al día siguiente. En el mensaje de la empresa le decían,
     —Doña Pao, disculpe hacer el pedido a esta hora, sin embargo, usted siempre saca el trabajo. Y sus galletas son muy ricas.
     Por la mente de Paola pasaron varias ideas, su trabajo era requerido y eso lo agradecía. Sin embargo, observó la hora, prácticamente tenía poco tiempo para hacer las galletas. Y al día siguiente tener listas las roscas. Normalmente le gustaba revisar los ingredientes, tener suficiente material y destinarle el tiempo, la energía y el amor al cocinar cada pedido. Se quedó unos minutos más pensando en la respuesta que daría, ¿acaso la gente no valoraba el tiempo que ella dedicaba a cocinar? Además de eso, ella también tenía otras actividades que hacer, estar con su familia; amaba su trabajo pero también respetaba sus tiempos. En ese dilema estaba cuando escuchó el sonido del timbre, fue a abrir la puerta.
    —Señora Paola buena tarde. ¿Cómo está? Vengo por mi pedido.
     —Doña Rita, usted tan puntual, justo me agarró pensando en el valor del tiempo. Pase, ahora le traigo sus galletas.
     Paola hizo la entrega de las cajas, doña Rita le echó flores a las galletas, al aroma y a la presentación. Le agradeció el trabajo; mientras tanto en la mente de Paola resonaba la importancia del valor del tiempo.

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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Polvo del camino. 238. Gloria y Gloria Bell. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Leonora Ventura.

                       Polvo del camino/ 238

Gloria y Gloria Bell
Héctor Cortés Mandujano

Gloria es, inicialmente, una película chilena, de 2013, escrita por Gonzalo Maza, producida entre otros por el cineasta Pablo Larraín, y coescrita y dirigida por Sebastián Lelio. Representó a su país en los premios Oscar y los Goya, y ganó varios premios internacionales.
La historia gira en torno al personaje al que alude el título, una mujer sobre los 60 años, soltera, con un exesposo, dos hijos y una tremenda libertad sexual, que ejerce a partir de hombres que conoce en los lugares de baile que frecuenta.
No conozco de antes a la actriz, que es maravillosa (Paulina García), y que hace que entendamos las complejidades de la vida de Gloria, cuando cae en su mundo un hombre débil, cobarde y manipulado (el actor Sergio Hernández) por su exesposa y sus hijas.
Para Gloria este hombre es la posibilidad, quizá la última, de vivir en pareja y aguanta, tolera, comprende, permite, hasta que se le agota la paciencia y toma una decisión simpática –acribillarlo con balas de pintura, frente a la casa de sus controladoras mujeres– y definitiva. Pero viene una fiesta y vemos a Gloria, en las tomas finales, bailando la canción que le da nombre.
Lo que me gustó de la película es su falta de discurso obvio: no machaca la libertad femenina, que el mundo no se derrumba a los sesenta, que no es necesario para una mujer tener un hombre al lado, etcétera, sino muestra la intimidad de una persona común (Gloria no es una heroína, no es perfecta, no es guapísima) que va tomando decisiones –prueba drogas, acepta a un gato que parece requerirla, deja lo que no quiere– sin grandes pronunciamientos, sin retórica grandilocuente.

Cinco años después, Sebastián Lelio hizo su versión en Hollywood (Gloria Bell, 2018), coescribiendo el guion con Alice Johnson Boher y conservando en la producción, entre otros, al gran Pablo Larraín.
En esta versión, Julianne Moore lleva el papel protagónico, y John Turturro, actúa como Arnold, el personaje que en la otra película se llamó Rodolfo. No hay prácticamente cambios en la historia –en este personaje masculino–, salvo los matices que estos dos notables actores dan a los personajes.
Aunque Julianne Moore es una gran actriz, y soy un admirador de su trayectoria (creo que en este caso su evidente belleza no le ayuda), me parece que Paulina García tiene más al personaje de los cuernos, es más creíble, más la señora que algún día vi en una fiesta bailando. Pero ver las dos versiones me encantó y recomiendo ver ambas cintas, como esplendidos trabajos artísticos que, aunque se repiten, en buena medida, tienen sabores distintos.

Ilustración: Leonora Ventura.
Ilustración: Leonora Ventura.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com