Casa de citas. 818. Sexo y luz: cinco libros de Anne Carson(Cuarta de cinco). Héctor Cortés Mandujano


Casa de citas/ 818

Sexo y luz: cinco libros de Anne Carson
(Cuarta de cinco)

Héctor Cortés Mandujano

Seguimos con La antropología del agua de Anne Carson: En “Hacia Samos” oye a una mujer llorar cerca de ella (de noche, en un hostal) y decide cantarle una canción de la guerra civil, que le cantaba su mamá (p. 916): “a cada hora, Miguel, amor mío, me eres más querido:/ ¿es esa la razón, Miguel, amor mío, de que no estés conmigo?”. Funciona. La mujer deja de llorar.
Escribe en “Palas del Rey” (pp. 925-926): “Cuesta arriba y siguiendo los caminos de las tierras bajas de Galicia envueltos en la niebla. Formas de vida surgen y se desvanecen ante nosotros, esperpénticas. La niebla fomenta la imaginación. No nos gusta estar rodeados por absurdos esperpentos, somos animales que se dedican a encontrar formas en lo deforme. […] Las formas de la vida cambian a medida que las miramos, nos cambian al mirarlas”.
En el texto: “Muy estrecha: Introducción a Sólo por la emoción”, cuenta sobre sí misma: la pérdida de razón de su padre y un amante que le dijo, al conocer su casa, que su cama era muy estrecha. No entra en detalles sobre ese amor o amorío: (p. 990-991): “Afortunadamente el amor es una historia que se cuenta sola. No me gustan las novelas románticas y carezco de talento para las efusiones líricas, y sin embargo me descubrí durante los días de la aventura amorosa llenando muchos cuadernos con datos. Había algo que necesitaba explicarme a mí misma. […] Descubrí que la afinidad entre un hombre y una mujer puede ser algo excesivo, pleno, estupendo y rico en lenguaje. Pero también puede que sea algo mudo. ¿Tiene eso sentido?”.
Su padre le dice algo absurdo, sin sentido, ya en la pérdida irreversible de la razón. Se calla. Ella lo ve (p. 993): “Nunca he visto a un ser humano más desnudo. Su rostro era el rostro de un polluelo, al borde de la tarde infantil en que abandona el nido, en el intacto terror donde chapotea. A veces alcanzas un límite que simplemente se rompe”.
Llega a estas ideas que desarrollará en el ensayo siguiente: Sólo por la emoción (pp. 994-995): “El hombre es esto y la mujer es esto otro, los hombres hacen esto y las mujeres hacen cosas diferentes, la mujer quiere una cosa y el hombre quiere otra y nadie a lo largo de los siglos parece haber entendido cómo se supone que funcione. ‘Todos los días regresaba de los campos y arrojaba su viejo sombrero cochambroso sobre mi mantel limpio donde íbamos a comer… ¡con la parte sudada hacia abajo!’ protesta mi madre, todavía furiosa, ¿y hace cuánto que murió? Ya hace años”.
Escribe en Sólo por la emoción: Un ensayo sobre las diferencias entre mujeres y hombres de un viaje que hace con un antropólogo que trabaja en China. Lleva libros para practicar el idioma (p. 1003): “Bueno, fue más o menos hace un año, nos hicimos amantes, lo único que yo quería era que cesara la atracción. Atracción atracción atracción. Me atraía los brazos. Me atraía los ojos. Me atraía los pulmones. Me atraía el sudor en los muslos. Me atraía de noche, me atraía todo el día, atrayéndome sin dejarme caer, sin quemar, sin importar” (antes ha dicho, siguiendo la sabiduría china, que ‘en el amor las mujeres obtienen lo que quieren, los hombres lo que necesitan’)”.
Al amante anterior, del libro anterior, lo llamaba Mío Cid; a éste, Emperador de China (p. 1012): “Desear y ser deseado, ¿qué podría ser más simple? Una mujer no puede contar una historia sencilla, solía decir mi padre. Bueno, así es como se ve en una cinta de video. Ves cómo el deseo emprende viaje hacia el país completamente a oscuras de otra alma, hacia un lugar donde acaba el acantilado”.
Le da vueltas al asunto de hombres y mujeres (p. 1016): “Pienso en los matrimonios concertados, en su economía. Primero os casáis, luego os conocéis, luego os enamoráis. Esas tres cosas”. Un recuerdo (p. 1022): “puedo oír su voz diciendo: Por amor de Dios, no acabes siendo una de esas mujeres inútiles. Mi padre era un hombre que sabía cómo se hacen las cosas”. La mujer (p. 1023): “El ideograma original chino para mujer la muestra haciendo una reverencia. Más tarde el carácter se redujo al de alguien arrodillado. Para facilitar la escritura”.
Los hombres (pp. 1028-1029): “¿Qué es lo que quieren los hombres? Hablan del placer. Se desenfrenan, renquean, se quedan dormidos. ¿Hay algo que no estoy entendiendo? […] La naturaleza última del agua es como el placer de los hombres. La naturaleza última del placer de los hombres no es como el placer de las mujeres”.
El Emperador, dice Anne (p. 1030): “A veces cierra los ojos y dice: ‘Haz de mí tu putito’ ”. Recuerda la primera vez con él, que, cuenta más adelante, fue su primera vez con un hombre (p. 1038): “Nos quedamos junto a la cama. Martes. Parte de mi mente estaba atenta al exterior en calma, parte le miraba horrorizada mientras me desabrochaba los botones del vestido. Empezando por el de arriba. Uno por uno. Algunos hombres son tan ordenados como las mujeres, pensaba. ¿Sangraré? Y dije: ‘me siento tan sola’, y él respondió: ‘Túmbate y háblame de ello’ ”.
Una mujer, un hombre (p. 1053): “El viento me hace cantar. Pensar en todas las mujeres que soy. El emperador sin embargo es poderosamente uno solo, un erudito del placer, siempre en el pico del buitre. Una vez en medio del proceso de seducir a una mujer, me cuenta, se quemó al servir el agua para el té. El resultado fue hacer el amor toda la noche con la mano izquierda en una cubeta con hielos”.
Datos personales (p. 1068): “Bueno, es cierto que no soy capaz de contar una historia sencilla. Viví sola durante muchos años satisfecha con mi vida de reclusa. Te felicito si eres capaz de entenderlo. Pero a los emperadores les da por aparecer”.
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Contactos: hectorcortesm@gmail.com




Photo by zhang kaiyv: https://www.pexels.com/photo/27514716/
Fotografía: Zhang Kaiyv: https://www.pexels.com/photo/27514716/




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

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