Casa de citas/815
Sexo y luz: cinco libros de Anne Carson
(Primera de cinco partes)
Héctor Cortés Mandujano
qué dulce es ir a nadar dentro de ella
Anne Carson
1
Leo en uno de mis lectores electrónicos Agua corriente (1995), reunión de cinco libros de mi admirada Anne Carson (1950, Toronto, Canadá). Desde la primera vez que la leí quedé prendado de su inteligencia y su talento. Mimnermo: las pinturas cerebrosexuales es el primero, con traducción de Andrés Catalán (lector electrónico y libro, obsequios de mi querido amigo Sarelly Martínez).
Mimnermo fue, según Wikipedia (Carson no tiene ninguna nota informativa), “un poeta y músico griego de finales del siglo VII a. C.”. Carson es especialista en literatura griega y mezcla en su libro las cursivas, que pertenecen a Mimnermo, y las normales suyas que dialogan con aquel. No se le puede leer con inocencia.
Carson hace versos de aparente facilidad (p. 21): “¿Ves el sol?— La construí yo”. Me gusta incluso que no haya concordancia, pues hay que pensar más antes de dejar en paz ese verso y saltar al otro.
Es pródiga en revelaciones (p. 36): “La juventud es un sueño al que acudo cada noche y del que me despierto con sólo este pequeño manojo saltarín de arterias en la mano”, que une el pensamiento de Carson con el de Mimnermo.
Plantea certezas (p. 43): “el sino del sol es el afán diario”.
El libro propone desde la tapa los géneros de poesía y ensayo. La parte ensayística de éste, Mimnermo y los movimientos del hedonismo, abre con una confesión (p. 75): “Sé nadar como los demás, pero tengo mejor memoria que los demás, no he olvidado mi antiguo no saber nadar. Y como no lo he olvidado, mi saber nadar es inútil y en consecuencia no sé nadar”.
Sobre su personaje dice (pp. 81-82): “Lo cierto es que tan sólo menciona dos placeres y no los denomina así. No hay vino en los versos de Mimnermo, ni baños tibios, ni animales huyendo, ni cerezas ni seda ni huesos de color azul pálido, ni dados, ni noches de canciones bufas. Todo tiene lugar en algún sitio apartado del mundo en un estado de réplica estática, como un niño que se pasara la noche hablando consigo mismo”.
Los placeres son sexo y luz, dice Carson que dijo Mimnermo de quien en este ensayo ya clarifica vida y obra, y a quien cita a partir de los versos de este mismo libro (pp. 88-89): “Sólo estamos a medio camino del verso central de nuestra juventud cuando empezamos a ver cómo nos oscurecemos. […] Se nos sedujo a pensar que éramos inmortales y de repente todo se termina”.
Y más (pp. 94-95): “Como el sexo, la luz no es una pregunta hasta que estamos a oscuras. Mimnermo no tiene una respuesta que ofrecer. En cambio (pues es un erudito después de todo) sí una epistemología”.
2
En el prólogo a Unas pocas palabras (1992), de Anne Carson, el segundo libro de esta recopilación, nos dice Margaret Christakos que (p. 131) “En las últimas décadas Carson nos ha mostrado cómo empujar la antigua poesía a través de la corteza de la nueva poesía”, y que sus obras son “experimentales y multigénero”. Christakos (su texto es de 2014) nos da muchos datos biográficos de la autora y rastrea las lecturas de Carson en varios de sus libros (pp. 160-161): “Resulta fascinante hacer una lectura cruzada de los textos que Carson escribió en torno a las primeras etapas de su carrera, con el propósito de sondear la reputación de una escritora que ha sido calificada cada vez más de ‘inescrutable’, y de explorar los procesos de extracción literaria que incluyen su intensa formación en el mundo geofísico y metavisual” (las últimas dos categorías que menciona Margarte se refieren, según yo, a la estancia infantil de Carson en Ontario, Canadá; a la nieve eterna e inmovilizante, y a que Unas pocas palabras, y algunos otros libros, están centrados en la imagen: pintura, retrato, dibujo, etcétera, no importa mucho que sean reales o imaginarios).
En la introducción, dice la propia Carson (pp. 165-166): “Haré cualquier cosa para evitar el aburrimiento. Es la labor de una vida. Es imposible llegar a saber suficiente, a trabajar suficiente, a utilizar los infinitivos y los participios de forma suficientemente rara, a impedir el movimiento con la suficiente rudeza, a abandonar la mente suficientemente rápido”.
Luego siguen los cincuenta y tres poemas en prosa, que, nos dice, reproducen las ideas que le dieron tres ancianas …
Contactos: hectorcortesm@gmail.com

*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.
Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com