Polvo del camino. 352. Castigos y muertes en los Hermanos Grimm. Héctor Cortés Mandujano

Polvo del camino/ 352

Castigos y muertes en los Hermanos Grimm
Héctor Cortés Mandujano

Fue embarcada junto con su cómplice en un navío perforado
y llevada a alta mar, donde pronto fueron tragados por las olas

Hermanos Grimm,
en “Las tres hojas de la serpiente”

Ya se sabe. Los llamados cuentos infantiles clásicos fueron tomados de las versiones orales que corrían de boca en boca. Cuando los hermanos Grimm los publicaron y se dieron cuenta que los adultos los leían a sus hijos (p. 9) “fueron suavizando las historias hasta alcanzar una versión definitiva en 1857”, dice mi bello ejemplar Rapunzel y otras historias (RBA Coleccionables, 2022), de Jacob y Wilhem Grimm, ilustrado por Arthur Rackham.
¿Suavizando? Cómo estarían, que aún hoy parecen terribles. En “Hermanito y hermanita” se castiga a la bruja y a su hija (p. 32): “la hija fue conducida al bosque, donde la destrozaron las fieras; mientras que la bruja, condenada a la hoguera, expió sus crímenes con una muerte miserable y cruel”.
En “Los tres enanitos del bosque”, el rey pregunta a la vieja que castigo merecería alguien que hiciera lo que ella hizo; la vieja, obvio, no sabe que la han descubierto y dice (p. 58): “Pues cuando menos que la metan en un tonel erizado de clavos puntiagudos y, desde la cima del monte, lo echen a rodar hasta el río.
“A lo que replicó el rey:
“—Has pronunciado tu propia sentencia.
“Y, mandando traer un tonel como ella había dicho, hizo meter en él a la vieja y a su hija, y después de clavar el fondo, lo hizo soltar por la ladera, por la que bajó rodando y dando tumbos hasta el río”.
En “Blancanieves” la madrastra pide que maten a su hijastra; el cazador se compadece de ella, mata a un jabalí (p. 61) “lo degolló, le sacó los pulmones y el hígado y se los llevó a la reina como prueba de haber cumplido su mandato. La perversa mujer los entregó al cocinero para que se los guisara, y se los comió convencida de que comía la carne de Blancanieves”. A la madrastra, al final, como castigo, le ponen unas zapatillas al rojo vivo (p. 74): “Cogiéndolas con tenazas, la obligaron a ponérselas, y hubo de bailar con ellas hasta que cayó muerta”.
En “Los doce hermanos”, la mala es la suegra (p. 188): “La malvada suegra hubo de comparecer ante un tribunal y fue condenada. Metida en una tinaja de aceite hirviendo y de serpientes venenosas, encontró en ella la vieja una muerte espantosa”.
En “El amadísimo Rolando” la hija fea pide a su madre bruja que le quite el delantal a su hermana bonita. Ella le dice (p. 217): “No te preocupes, hija mía, lo tendrás. Hace tiempo que tu hermanastra se ha hecho merecedora de morir; esta noche, cuando duerma, entraré y le cortaré la cabeza”. No lo logra, claro, y mata a la fea. Un violín encantado hace que la bruja baile en un espinero (p. 220): “las espinas le rasgaron todos los vestidos y le desgarraron la piel, dejándola ensangrentada y maltrecha. Y como el músico no cesaba de tocar, la bruja tuvo que seguir bailando hasta caer muerta”.
Los niños, me imagino, dormían felices, llenos de paz…

Ilustración: María Montserrat Arango Cossio.
Ilustración: María Montserrat Arango Cossio.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

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