Voces ensortijadas
La montaña guardiana
María Gabriela López Suárez
Eran casi las seis con treinta minutos de la mañana. Gisela se amarró las agujetas de los tenis, ya era hora para salir al campamento en el que se había inscrito con sus compañeras y compañeros del trabajo. Tenía mucha emoción de poder viajar fuera de la ciudad donde vivía. Eran pocas las oportunidades que tenía para hacerlo, puesto que estudiaba y trabajaba, por eso quería aprovechar esta ocasión en la que tenía unos días de vacaciones en la universidad.
Pasaron por ella en el transporte que los llevaría a su destino. Era un grupo pequeño, diez personas. Se habían puesto de acuerdo para comprar alimentos para preparar y compartir en el camino.
El lugar al que iban era de clima frío, estaba aproximadamente a 2500 metros sobre el nivel del mar. Gisela había preguntado muchos detalles que eran importantes para ella, por ejemplo, cómo era el clima, qué tipo de vegetación había, cuál era la fauna silvestre y cuáles eran las frutas de temporada. Desde que era pequeña le había gustado mucho convivir con la naturaleza. Por eso había elegido estudiar Biología.
El tiempo de viaje fue alrededor de ocho horas, tuvieron la fortuna de que les tocara buen clima mientras iban en carretera. No hubo lluvia. Sin embargo, nadie podía negar que la lluvia era un elemento importante para embellecer más los paisajes naturales que se apreciaban en el camino. Prueba de ello era que Gisela permaneció despierta todo el tiempo, quería aprovechar al máximo la contemplación de los paisajes que tenía a la vista.
Una vez que llegaron a su destino y se instalaron en los dormitorios, Gisela quiso recorrer un poco alrededor del lugar donde estaban. El paisaje la impresionó desde que venían en la carretera. Caminó unos metros, se ubicó en una parte donde la vista era simplemente hermosa. Mucha vegetación de bosque de coníferas que le atrapó la mirada y el corazón.
Buscó un lugar donde sentarse y se quedó ahí, en silencio, contemplando frente a ella una montaña. Era la primera vez que tenía la oportunidad de estar en un espacio natural como ése. La montaña era imponente, en un bellísimo tono verde oscuro. Gisela sintió una sensación de paz y gratitud, estaba frente a la montaña guardiana de ese territorio.
Permaneció ahí unos minutos sintiendo los latidos de su corazón; a lo lejos escuchó unos pasos y luego una voz: ¡Gisela! ¿Dónde andas? ¡Vamos a tomar cafecito con pan! Era Rosario, una de sus compañeras. Era hora de volver con el resto del grupo.

Sobre la autora:
Maria Gabriela López Suárez
Catedrática, periodista, escritora y comunicadora
Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL).
Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural.
Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos. En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo. Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.