Polvo del camino. 135. El río y el cocodrilo. Héctor Cortés Mandujano

El río y el cocodrilo

Héctor Cortés Mandujano

las profundidades del infierno,

en ese momento las habría atravesado de una zancada

Sarrasine, de Balsac
Como aguas de río caudaloso, salido de su cauce por las lluvias, rápidas se leen las páginas de La nana Concepción (Universidad Autónoma de Nayarit-Editorial del Lirio, 2022), del narrador chiapaneco Luis Antonio Rincón García, quien ganó con ella, en 2020, el Premio Nacional de Novela Breve “Amado Nervo”.
	Cada capítulo, de los ocho que la conforman, ofrece novedades y encandila a los lectores, lo que nos es fácil para cualquiera que se precie de inventar historias y escribirlas.
	El capitán Ajab y Moby Dick, de Melville, y El viejo y el mar, de Hemingway, por citar dos ejemplos conspicuos, parecieran no modelos en la lucha entre un ser humano y un animal, que ocupa el centro anecdótico de esta novela de Luis Antonio, pero sí familia ascendente del cocodrilo, la Matilde y la nana Concepción.
	Rincón García, sin embargo, es fiel a su tierra y, aunque no menciona con precisión el lugar donde trascurre su historia, es evidente que es en Chiapas, donde se insulta con tanta sabrosura como lo hacen entre sí la Matilde y la nana, y donde los ríos inundan cada año a las comunidades que no sólo tienen que lidiar con sus atrasos ancestrales, sino también con los desastres naturales que se han vuelto, lamentablemente, sempiterna costumbre.
	La nana Concepción vive en una aldea pobre, con los tres nietos que un hijo y su nuera le dejaron en resguardo mientras ellos buscaban nuevo futuro en los Estados Unidos de América. La Matilde es una muchacha que también ha sido abandonada, por las mismas razones, por sus padres, y se ha hecho cargo del cuidado de sus hermanitos. Para paliar el hambre no le importa robar y, por eso, estas dos mujeres que alguna vez fueron amigas ahora no lo son tanto. Y juntas tienen que hacer frente a la inundación del pueblo, salvar a sus pequeños, y en una escena que dura varios capítulos de tensión dramática, enfrentarse a un cocodrilo cuya única misión, parece, es comérselas. 

Hay un par de flash back esenciales. Uno para conocer la fuerza de quien antes fue Conchita y ahora es la nana Concepción: se enfrentó a un toro furioso a quien todos temían, y otro para conocer la capacidad criminal de un cocodrilo, que fue muerto –y el guiño es muy claro– por Miguel Álvarez.
	Planteada la lucha entre dos mujeres y un cocodrilo, la novela transcurre con sobresaltos y administrada tensión. No se puede suponer el final, porque los dados narrativos no están cargados en uno u otro sentido, y eso hace que leamos la novela como si nosotros pudiéramos ayudar a la sobrevivencia de los protagonistas (las mujeres y el cocodrilo), como si pudiéramos hacer que deje de llover o que el río dé alguna alternativa a las mujeres que, en un precario techo, tienen que enfrentarse con un adversario terrible o que el pobre cocodrilo hambriento ya coma de una vez.

Tengo la suerte de conocer a Luis Antonio desde antes de que formalmente se convirtiera en escritor; lo he visto comenzando, avanzando, creciendo y ahora me da mucha alegría ver cómo su nombre se consolida como el de uno de los narradores jóvenes más productivos, más premiados y con la mirada panóptica como para abordar con éxito varios géneros: su primer libro fue un ensayo, y ya ganó premios como cuentista, como autor de novelas, como dramaturgo y muy recientemente como poeta. No hay que ser un genio para suponer que en su futuro habrá cada vez más y mejores trabajos literarios. Ya venció en muchas batallas contra la página en blanco, pero le quedan cientos de páginas para encantarnos, para llegar a nuevos puertos, para seguir enriqueciendo la literatura de Chiapas, su tierra amada. 

[Texto leído en la presentación de La nana Concepción, de Luis Antonio Rincón García. Telar Teatro. 12 de agosto 2022. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.]
Contactos: hectorcortesm@gmail.com.     

Ilustración: Juan Ángel Esteban Cruz




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Premio Fotoperiodismo Individual y Premio del Público en la IV Bienal de Fotoperiodismo.

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