Polvo del camino. 129. Recomendaciones para leer Malabarista de azotea. Héctor Cortés Mandujano

Recomendaciones para leer Malabarista de azotea

Héctor Cortés Mandujano

Antes de pensar en leer este libro, es ideal que te guste caminar sobre lo más alto de las bardas y, de preferencia, si puedes, afilar las uñas en la cáscara de los árboles. Si eso no fuera posible, ni modo, en algún sillón de la primera sala que encuentres.

Lo aconsejable para disfrutar la lectura de Malabarista de azotea es que de vez en cuando juegues con ratones y llegado el caso los mates, intentando que no chillen, porque hay algunas personas (en especial Damaris Disner, la autora) a quienes no gusta el chillido ratonil. 

Es importante que te gusten los poemas juguetones, risueños, que dan piruetas y hacen figuras, porque Damaris Disner ha escrito muchos en Malabarista de azotea y puede que, si eres muy seria o muy adusto, se te salga una carcajada que ponga en entredicho tu cara de palo.

Es mejor que te prepares y no creas que este es un libro como todos. No. Juventino Sánchez Vera, Damaris Disner y Ámbar Zoé Virgen Álvarez han hecho que las páginas parezcan parte de una caja de sorpresas, porque hay de pronto letras gigantescas, poemas que parecen un plato, una bañera, una copa de helado, y dibujos de gatos que saltan, vuelan, ríen, sueñan…

Es básico que tengas el cuerpo lleno de pelos, muchísimos pelos y, requisito indispensable, tengas una larga cola que puedas mover mientras lees, rascándote –raca, raca. raca– a tu gusto; si no, ni modo, siéntate en tu cola sin cola y con tus garras sin pelos dale vuelta a las sesenta y tres páginas de este divertido libro.

Si no sabes maullar, es súper urgente que aprendas, porque, como cuenta Damaris Disner en “El abecedario que esconde”, se tiene que saber maullar para (p. 11) “reclamar tres comidas diarias: miau, miau, miau”. También es aconsejable que maúlles cada vez que termines de leer un poema. Si no, por lo menos ráscate la panza o lámete una pata.

Es im-por-tan.tí-si-mo que nunca te hayas cortado los bigotes. Si no tienes bigotes es como si fueras un pez sin espinas, una casa sin azotea, un ratón sin chillidos, un gato con ojos feos.

Lo mejor, para leer Malabarista de azotea, de Damaris Disner, es que seas gato, gata o gate y si eso no es posible, ni modo, aunque sea uno de esos que pertenecen a la casta inferior que se hacen llamar “seres humanos”. 


[Texto leído en la presentación de Malabarista de azotea, de Damaris Disner. 1 de julio de 2022. Casa Disner. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.]

Contactos: hectorcortesm@gmail.com.





*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

de México y el extranjero.

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