Voces ensortijadas 127. Cuando cae la lluvia. María Gabriela López Suárez

Cuando cae la lluvia

Por María Gabriela López Suárez

La tarde del sábado Bernarda observó atentamente el cielo, estaba gris y se tornó oscuro. Era una señal de que la lluvia no tardaba en llegar. Las nubes se movieron rápidamente y el cielo comenzó a tronar con los rayos. La lluvia se hizo presente en menos de lo que imaginó.

El olor a tierra mojada se fue esparciendo y el viento comenzó a soplar moviendo, primero suave y después con fuerza las hojas de los árboles. Bernarda se quedó contemplando la lluvia desde el patio de su casa, el viento le salpicaba el agua en el rostro como una suave caricia. Cerró los ojos y se dejó llevar por el concierto natural que traía la lluvia, se dispuso a disfrutarlo.

Ese día se encontraba sola en casa, Renato, su compañero, y Mariposa, su perrita, habían salido. Él solía llevar a la cachorra cuando iba a comprarle el alimento. Así que el concierto no tenía el paisaje sonoro de los ladridos de Mariposa que, normalmente, se ponía nerviosa cuando había truenos.

Permaneció con los ojos cerrados y comenzó a identificar la mezcla de sonidos que provocaba la lluvia, en el techo, al rozar con la tierra, el chorro que caía en la tina donde almacenaban el agua,  el viento que rozaba con los árboles y los truenos que continuaban haciendo retumbar el cielo.

Le encantaba disfrutar la lluvia si estaba en casa, para ella era un regalo que agradecía, la lluvia era una bendición y le recordaba los regalos que traía para la vida. Vino a su mente lo que escuchaba que decían sus abuelitos en las noches de lluvia, la alegría con que la recibían, 

—Cuando cae la lluvia la naturaleza se pone contenta, escuchen el canto de las ranas. No tardará en aparecer el canto de los grillos, una vez que acabe el agua, —decía la abuelita Martina. 

Bernarda respiró profundo, sintió que su corazón se apapachaba, como si acabara de escuchar esas palabras y que la presencia de sus abuelitos la acompañaba esa tarde. Cuando cae la lluvia, pensó, la vida se reconforta y el espíritu se fortalece. A lo lejos escuchó el ladrido de Mariposa, era el anuncio de que Renato y ella habían llegado.

Photo by Johannes Plenio on Pexels.com

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

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