Polvo del camino. 119. Mucha sed. Héctor Cortés Mandujano

Mucha sed

Héctor Cortés Mandujano

Todo cambió. Spisil k’atbuj (Ediciones El Animal, 2006), de Josías López Gómez (Cholol, Oxchuc, 1959), es un libro de siete cuentos bilingües –tseltal-español– bien escritos, bien tramados y, lo digo con relación a lo que decía en mi columna anterior, con muchas y directas alusiones sexuales. 
	En “El cazador” un hombre sale de casa y de caza; dice (p. 20) “fui leyendo el paso del animal en cada hoja rota, en cada hoja aplastada”. Falla, vuelve y encuentra a su mujer con un amante. Los oye hablar (p. 21): “Espera, espera, quiero orinar –dijo su acompañante”. La mujer: “No salgas, hay un agujero en la esquina, ahí orina mi esposo”. Cuenta el cazador: “Me moví con cuidado a la luz de la luna, su verga dura y gruesa soltó un chorro de orina, me dio coraje, la agarré fuertemente. Saqué mi cuchillo, se la corté de un solo tajo”. Se va, cuando de nuevo vuelve pide a su mujer que haga tortillas y le ofrece a ella un trozo de carne asada, que ella come. Después pregunta (p. 24): “¿Qué me diste de comer?”; “La verga de tu querido –contesté”. La mujer muere de no comer y de tanto tomar agua: “La verga de un hombre es caliente, salada, provoca mucha sed”.
	En “La mujer de huipil”, Catarina trata de complacer poniéndose un vestido que Juan le compró, en lugar de su huipil. No puede (p. 45): “No es posible, mi huipil me acaricia, me refresca. Este vestido no está hecho para mí: me rechaza, me hiere”. Él ha renunciado a la ropa y costumbres de su pueblo e, incluso, anda con una mujer que no es de su raza (p. 47): “una kaxlan de cara blanca y nalgas suaves”. Juan trata de volver, Catarina no lo acepta. Lo vio venir (p. 49), “suspendió su trabajo, se levantó con el machete del tejido en la mano, ¡pum!, le asestó un golpe en la cabeza”. Le da otros sin ver y Juan (p. 50) “se perdió entre las matas de la milpa para nunca volver, su perro se fue ladrando tras él”.
	En “K’atimpak, el reino de los muertos” se muere la mujer de Andrés y éste se va a buscarla al más allá. Ahí se encuentra con (p. 64) “pajk’inte’, la hembra que tiene dos sexos, de hombre y de mujer”, y ella lo toma o se deja tomar como condición para llevarlo con su mujer. Camina y se encuentra con un informante de Jun Kame, “padre y soberano del inframundo”, quien le pide que le traiga leña con una mula. Andrés avanza y oye a unas mujeres platicando en el río, mientras lavan ropa. Una dice (p. 67): “Yo soy una perniabierta, me emociona ver la verga de mi amante, la agarro, gozo cuando está a punto de metérmela”. A Andrés le piden que no revele lo que acaba de contar a su padre y es castigado (p. 72): “No pudo vencer el poder de Jun Kame, enfermó, a los pocos días murió”.
	Los cuentos de Josías no se consumen con la anécdota: hay en ellos profundidad, conocimiento, capacidad de trascendencia. Algo de él había leído antes, pero este libro me parece un volumen absolutamente recomendable, capaz de sostenerse por sí mismo, con la poderosa fuerza imaginativa y la inteligencia del autor. Me encantó.
	“Todo cambió” es la historia de un maestro que llega a un pueblo indígena y un padre que manda a su hija a estudiar (p. 112): “Mi hija María, con sus chichis virginales, estaba convirtiéndose mujer, no se hallaba lista para el comal, la metí a la escuela”. El maestro Priciano la viola y ella queda embarazada. Dicen al padre que no puede vengarse porque los ladinos arrasarán el pueblo (p. 123): “Los kaxlanes han hecho difícil nuestra existencia. La escuela no se cerró, pero nació desconfianza. Priciano se fue a la semana, mandaron otro maestro. Los padres no registraron a sus hijas, algunos hasta vistieron de niñas a los niños para que no asistieran a la escuela. Todo cambió”.
	En “Algo diferente” José trata de enamorar a Hortensia, ella lo rechaza porque, según la costumbre sus padres deben elegirle marido. Al final ella cambia y lo acepta, a sabiendas que tendrán que remar contra corriente (p. 143): “Así como el bosque se acaba, el río se seca, nuestra costumbre empieza a tomar otro cauce, corre y cambia en algo diferente”.

Contactos: hectorcortesm@gmail.com.

HCM




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

nosotros, que él es…»

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