Polvo del camino/ 85

Más de 200 aviones sobre el cielo de Atenas


Héctor Cortés Mandujano

He leído tal vez una veintena de libros de Roald Dahl (1916-1990), pero Volando solo (Alfaguara, 1988), uno que leí recientemente, ha sido quizás el que más me ha gustado. Es autobiográfico, continuación de Boy, que habla de su infancia.
	En Volando solo Roald se va como empleado de Shell a Dar es Salaam, en Tanganica, hoy Tanzania. En su barco de ida le pasan anécdotas divertidas; una de ellas con la señorita Tefusis, una anciana que cortaba incluso las naranjas con tenedor y cuchillo, porque (p. 18) “los dedos son cosas repugnantemente sucias. Piense sólo en lo que se hace con ellos. […] Los dedos no son más que herramientas. Son las herramientas de jardinería del cuerpo, las palas y las horquillas. Los metemos en todas partes”. Aún más (pp. 18-19): “¡Los dedos de las manos son asquerosos y sucios, pero los de los pies…! ¡Los de los pies son como reptiles venenosos!”.
	Hay dos relatos escalofriantes, ya cuando vive en Tanganica, sobre dos serpientes venenosas y agresivas: la mamba negra y la mamba verde; sin embargo, la historia de simba (en swahili es león) puede resumirse. Le dicen (p. 40): “¡Un león enorme se está comiendo a la mujer del cocinero!”, y lo ven (p. 41) “llevando orgullosamente a la mujer en la boca al igual que un perro que se aleja con un buen hueso”. Lo asustan con una bala y suelta a su presa. La sorpresa es que ella se incorpora sin un rasguño y explica (pp. 42-43): “Me quedé quieta en su boca, fingiendo que estaba muerta, y ni siquiera me ha roto la ropa. […] Me llevaba tan suavemente como si hubiera sido uno de sus cachorros”.
	Cuenta también una historia notable sobre los sapos que cantan cuando se hayan dispuestos para el sexo. Llega la hembra y siguen cantando, sin hacer caso de ella (p. 63): “La ignora totalmente y continúa sentado, lanzando su canto a las estrellas, mientras la hembra aguarda paciente a su lado. Espera y espera. El macho sigue cantando sin cesar, a veces durante varias horas, y lo que realmente sucede es que el macho está tan enamorado de su voz que se olvida por completo de por qué comenzó a croar. […] Ella pierde la paciencia y comienza a empujarle con una de las patas delanteras y, sólo entonces, sale el macho del trance y se vuelve y se une a ella”.
	La segunda parte del libro es cuando se convierte en piloto de guerra y participa como tal en el conflicto bélico entre Inglaterra y la Alemania de Hitler. Son poquísimos aviones ingleses que han sido destacados en Grecia, doce, contra los muchísimos alemanes, y dan pelea. Se hallan los doce en el cielo sobre Atenas y aparecen cientos de aviones alemanes (p. 134): “Testigos de tierra dicen que no habría menos de doscientos aquella mañana. Rompimos la formación y cada hombre tuvo que preocuparse de sí mismo. Comenzaba lo que llegó a conocerse como la batalla de Atenas”. Es impresionante cómo Roald y varios pilotos ingleses más (sólo derribaron a cinco) lograron sobrevivir en aquella circunstancia.
	Intentan matar a los sobrevivientes en el campo de aterrizaje de Eleusis, Grecia, pero sobreviven y se trasladan a un pequeño campo de Megara. Allí, escondidos en una colina, son testigos de cómo un avión alemán bombardea un barco; deja caer (p. 146) “un gran bulto de metal negro que descendió bastante lentamente”. Ven cómo el barco explota. Roald narra sin melodramatismo el hecho (p. 147): “Mirábamos al petrolero ardiendo. Nadie había escapado con él con vida, pero había un cierto número de cuerpos achicharrados flotando en el agua. La corriente o la marea iba acercando lentamente los cuerpos a la orilla”.  
	 Gran libro.


Contactos: hectorcortesm@gmail.com

Ilustración: Luis Villatoro




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com