Polvo del camino/ 80

Lo que Camilo no sabe


Héctor Cortés Mandujano

Al Cami, mi amado nieto, en su cumpleaños


Lo que Camilo no sabe es que cada mañana, cuando me sonríe, hace que en ese instante se entrecrucen mi niñez con la suya, y me sepa, al mismo tiempo, parte de los nudos humanos originarios que lo trajeron al mundo.
	Lo que Camilo ignora es que una sonrisa suya le da sentido al sol que con su claridad llega a nuestros ojos, hace lógico que el árbol parezca danzar con la música incorpórea del viento y da certeza al día que apenas amanece y nos depara las horas múltiples que bifurcan en innumerables posibilidades nuestro destino común.
	No sabe que sus ojos juguetones son más mágicos que la sonrisa tendida en la nada del gato de Cheshire, más que el casco de los nibelungos que puede volvernos invisibles, más que la luna con el poder de hacer soñar a los románticos y aullar a los perros, los lobos, los coyotes…
	Lo que Camilo no sabe es que su lenguaje es muestra de una enorme síntesis, que supone una inteligencia privilegiada, y hace que tocarse la cabeza sea sinónimo de bañarse, abrir la mano signifique “mucho”, y abrir y cerrarla sea símbolo de una araña, una cucaracha o cualquier otro insecto.
	Camilo mueve hacia arriba las cejas para significar complicidad, coquetería, juego, y dice “am” para pedir comida, llama “nena” a cualquier gata o gato y me busca si algo le parece amenazante, porque seguramente cree que yo soy capaz de enfrentar los monstruos más poderosos y salir indemne.
	Lo que no sabe Camilo es que cuando se duerme en mis brazos se vuelve mi niño, es decir, yo mismo durmiendo conmigo; no sabe que dormirse junto a mí hace nacer la simbiosis, la anagnórisis y un montón de palabras raras que podrían cambiarse por la fotosíntesis: él es un sol y yo un árbol al que en su luz brotan nuevas hojas verdes.
Lo que Camilo no sabe es que me gustan sus silencios, porque sus ojos son más lenguaraces que una parvada de calandrias.
        Lo que Camilo sí sabe, porque se lo digo y se lo demuestro de mil maneras, es que lo amo entrañablemente. ¡Feliz cumpleaños, mi amor!




Contactos: hectorcortesm@gmail.com

Ilustración Juventino Sánchez




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com