Polvo del camino/ 61

Apuntes de oído, 2
Liliana Felipe: Y váyanse a joder como les guste


Héctor Cortés Mandujano

  
Liliana Felipe nació en Argentina, en 1954, pero desde hace muchos años vive en nuestro país y se ha nacionalizado mexicana. Desde hace años, también, es pareja pública de la actriz Jesusa Rodríguez (aunque se casaron en 2010), con quien codirigió y animó, por mucho tiempo, el mítico bar El Hábito en la Ciudad de México donde, por cierto, reapareció para volverse internacionalmente famosa, con 80 años a cuestas, Chabela Vargas.
	Liliana es pianista, compositora e intérprete. Sus 23 discos, hasta el 2019, los ha grabado en forma independiente y la mayoría con el sello de Ediciones El Hábito. Evidentemente no se le pudo ni se le puede ver por televisión ni pasan sus canciones por la radio. Es irreverente (hizo una versión del “Huapango” de Moncayo, con coros que repiten las palabras caca y popó, por ejemplo), no se detiene ante las llamadas “malas palabras” (deja de cantar y termina “Como Madame Bovary” con un grito contra los políticos corruptos: “Que se vayan a la puta madre que los recontramilreparió”) y es abiertamente lesbiana, feminista, vegana, defensora de los derechos humanos y de los animales no humanos. Artista y militante. Nada fácil de encarar para la superficialidad con se manejan los contenidos televisivos.
         Muchas de sus canciones son coyunturales (el TLC, las elecciones de cierto momento, algunos políticos que ya no están en funciones: Hank, Salinas, Cedillo, el canciller Derbez…), pero son señalamientos para que no se olvide lo que nos hicieron; sus dardos en general van dirigidos contra la religión, la política, los roles sexuales, la edad, la estupidez humana, los asuntos sociales; es decir, ha tenido y tiene mucha tela de dónde cortar.
         Es una artista a la que se le notan las lecturas. Ha puesto música a poemas de Fernando Pessoa (especialmente en su disco Tabaquería, 1997), Xavier Villaurrutia (“Nuestro amor”, que ha sido cantada por muchas intérpretes), Oliverio Girondo (“Se presienten”, “Todo era amor”), musicalizó la serie de descripciones sexuales de Henry Miller sobre el coño en Trópico de capricornio (“Los sexos de Miller”) y, entre varias referencias más, dice con tono perfecto el texto terrible y certero “Los nadies”, de Eduardo Galeano… 

“A nadie” (Que 20 años no es nada, 2009) es una de sus canciones emblemáticas y tal vez la más versionada. La cantan Eugenia León, Margie Bermejo, Susana Zavaleta, Regina Orozco… Es una canción rara porque, aunque hace descripciones del fantasma a quien se la canta, nunca lo ha conocido; o sea, está dedicada a nadie. Dice: “Porque puede que te falte entusiasmo antagonista, porque puede que te sobre moralina y seas panista. […] Por eso no estás conmigo, por eso no estoy contigo”.
          “Mala” (Elotitos tiernos, 1992) es, creo, la primera canción que escuché de Liliana (con Astrid Hadad) y me encantó por las extravagantes comparaciones que hace: “Mala como la mentira, el mal aliento y el estreñimiento; mala como la censura, como rata pelona en la basura. Mala como la miseria, como foto de licencia. […] Mala por donde la mires, mala como una endodoncia… […] Pero qué bonita, chingao”.
          “A su merced” (Elotitos tiernos, 1992) es también una canción que ha sido interpretada por varias más y es un danzón en toda la barba. Es muy divertida y, me parece, muy creativa. Es una conversación entre frutas: “Platicaban las naranjas que las limas son bien fresas, que la vulgar mandarina se siente tan tangerina, y aconsejadas las tunas por la pérfida manzana, se agarraron de botana a las pobres aceitunas. Todo pasa, todo pasa, hasta la ciruela pasa”.

Te comparto lector, lectora, algunas líneas de sus muchas canciones, de sus muchos discos:
En “Mujer inconveniente” (de Elotitos tiernos, 1992): “Soy una mujer inconveniente; de esas que son fieles, relativamente”.
          En “Como Madame Bovary” (de Trucho, 2002): “Como Madame Bovary, todos tenemos un amante por ahí; como Madame Butlefly, todos tenemos un suicidio en Stand by… Como Madame Pompadour, tanta miseria nos da un toque de glamour”.
          En “Pero no te extraño” (de Oh noche, 1996, Eugenia León): “Y yo no te extraño, estoy como el caño, el caño de un baño, mojada por dentro y seca al revés”.
          En “También la belleza” (de Elotitos tiernos, 1992): “No me dejes sola como un calendario…”.
          En “Tienes que decidir” (de Tan chidos, 2005): “Tienes que decidir quién prefieres que te mate: un comando terrorista o tu propio gobierno para salvarte del comando terrorista. […] Tienes que decidir cómo prefieres morir: de hambre natural, de asco terminal, de pago de predial, ahorcada con tu chal, debiendo un dineral, cruzando de ilegal…”.
          En “Sentirlo todo” (de Elotitos tiernos, 1992): “Yo soy como la madeja: se me confunden las moralejas”.
          En “Si Diosito” (de Mil veces mil, 2008): “Si Diosito hubiera querido que no me masturbara o masturbase, me hubiera puesto el sexo más abajo o las manos más arriba, o las chichis en la espalda”.
          En “Si por el vicio” (de Trucho, 2002): “Por lo que fue brindaremos, voy al súper y tú cierras la llavecita del gas. Déjame escrito un adiós, una receta; cuando regrese no te quiero ver la jeta. Será el olvido como un dulce de chayote…”.
          En “No me daba cuenta” (de Liberación animal, 2019): “No me daba cuenta y como no me daba cuenta, no me daba cuenta de que no me daba cuenta…”.
          En “Las histéricas” (de Vacas sagradas, 2000): “¡Ay, Segismundo, cuánta vanidad! Infantiloide y malsano, el orgasmo clitoriano. ¡Ay, Segismundo, cuánta vaginalidad!, el orgasmo clitoriano, se te escapa de la mano. ¡Ay, Segismundo, cuánta vanidad! De tan macho, ya no encaja, no me digas que el placer es pura paja. […] Ya no sé si ponerle punto final o ponerle punto G”.

Mis dos discos favoritos: Elotitos tiernos (1992) y ¡Que devuelvan! (1996, Danzonera Dimas con Eugenia León). Mis 10 canciones favoritas: “A nadie”, “Mala”, “Mujer inconveniente”, “Como Madame Bovary”, “San Miguel Arcángel” (con Eugenia León), “Pero no te extraño”, “Sobreviví” (con Margie Bermejo), “También la belleza”, “También los jóvenes envejecen” (con Eugenia León) y “Los sexos de Miller”. El subtítulo de esta columna la tomé de su canción “Chivo expiatorio”.


Contactos: hectorcortesm@gmail.com

Ilustración: Juventino Sánchez
Ilustración: Juventino Sánchez

*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com