Polvo del camino/ 57

Ni de noche ni de día
Héctor Cortés Mandujano

Súplica de Sett Badr, en Las mil y una noche

  
Faltaban un par de meses para que nos casáramos cuando morí en un accidente estúpido: retrocedí sin ver, en un sitio que no conocía, y caí en un abismo.
            Me dijeron, no sé si como premio o castigo, que me convertiría en tu ángel de la guarda, pero que no podrías escucharme ni verme; sin embargo, si en la noche hacías la pequeña oración me permitirías darte indicaciones que, esa era la ganga, no podrías desobedecer: yo decidiría tu destino.
            Tú y yo ya habíamos tenido un sinnúmero de sesiones sexuales, por supuesto, y así podríamos haber seguido; nuestra boda más bien atendía a la necesidad de tus padres de conservar el buen nombre, de no perder respetabilidad, de “ponerle placas al coche” como decía tu mamá, pretendiendo ser de avanzada con esa idea cursi y pacata.
            Nunca te oí decir la oración ni te pregunté si la decías antes de dormirte cuando no estabas conmigo, porque hubiera sido raro que, si teníamos sexo y podíamos pasar parte de la noche juntos, después de tanta obscenidad carnal salieras con él “Ángel de la guarda, dulce compañía…”; y ahora, quién lo diría, de eso dependía que pudiera desampararte o no.
            La dijiste en la primera noche en que me puse, invisible, al lado de tu cama, y luego pediste resignación por mi muerte: te la concedí. Después, con el paso del tiempo, empezaste a sugerir un nuevo hombre en tu vida y yo me hice el sordo, y así seguí hasta esta noche en que, vieja y olvidada, ya pasados tus ochenta años, pediste morir. 
            Te hice tu gusto, no faltaba más, pero tu muerte será dulce (como mi compañía): morirás mientras duermes. 
            Te veo al rato, mi amor.
 
***
 
Mi gato Zapata, alias el Gordo, vivió 20 años con nosotros. Mi amigo Juventino Tito Sánchez lo conoció ya grande, pero le tomó cariño, tanto que para conmemorar su vida hizo una escultura dentro de una caja de cristal y me la regaló. Gracias, Tito. Zapata vive…
 
            
Contactos: hectorcortesm@gmail.com

“El gordo Zapata”, creación: Juventino Sánchez
Fotografía: "El gordo Zapata", creación de Juventino Sánchez

*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com