Polvo del camino/ 44

El río de las bolsas negras
(Minificción)

Héctor Cortés Mandujano

 

Mi mujer y yo fuimos a un lugar que parecía inaccesible, para pasar unos días solos en el campo. Dejamos el carro varios kilómetros atrás, donde pensamos que nadie lo vería porque no había caminos. Mi pericia en las máquinas y mi conocimiento de terrenos mostrencos nos hizo llegar hasta allí sin percances.
            Caminamos mucho y al pie de la montaña hallamos el ensueño: piedras fabulosas, árboles enormes, un río caudaloso y cantarín, vecino al lugar donde nos instalamos.
            Dormimos después de apagar la fogata y ver las estrellas hasta que se nos cerraban los ojos. 
          De madrugada me desperté sin razón alguna (es un decir, porque siempre hay razones desconocidas) y salí de la tienda de campaña. El río hacía su maravillosa canción gárrula; las cigarras y los grillos, la suya. Mi vista erró hasta que noté que las piedras tenían una negrura mayor que el resto del conjunto. 
           Me acerqué con cuidado a una de ellas y sentí que no era una piedra, sino una especie de bolsa de nylon negro. Eso parecía su textura. Era demasiado extraño para pensar eso y ya, dejarlo por la paz. Rasgué para tener más certeza (no había aún tanta claridad) e hice un pequeño orificio.
          El tacto me sugirió piel humana. Abrí con cuidado la bolsa y asomó el cuerpo desnudo de una mujer, su rostro iluminado por la franca sonrisa:
          —Hola, me dijo.
          Me pidió que la ayudara a quitar las bolsas de sus compañeras y pronto tuve frente a mí un ejército de mujeres desnudas, sonrientes. 
          —Muchas gracias, me dijo una de ellas, ya puedes irte a dormir.
 
Las piedras seguían siendo piedras al día siguiente, pero hubo, como si fuera magia, una eclosión de flores: el campo era un festín bellísimo de formas y colores, que no existía el día anterior. 
          Mi mujer estaba asombrada. 
          Yo no. 
          Sabía el secreto.
 
   

Contactos: hectorcortesm@gmail.com
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Fotografía: Nadia Carolina Cortés Vázquez

*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com