Polvo del camino/ 41

Dostoievski dándome vueltas

Héctor Cortés Mandujano

 
Recuerdo con exactitud la impresión que me produjeron dos novelas de Fiódor Dostoievski (1821-1881), leídas en mi juventud: Crimen y castigo y Los hermanos Karamásov. Pese al tiempo pasado desde entonces, las tengo frescas en la memoria. Luego he leído varias más (Humillados y ofendidos, El doble…), sin aquel impacto.
            Sin embargo, más o menos recientemente, me hallé Noches blancas y El diario de Raskolnikov, en un solo volumen, y las leí; casi inmediatamente me sumergí en la biografía Dostoyevski, la vida de un escritor, de Geir Kjetsaa, y quise leerlo, de nuevo, a mayor profundidad.
            Busqué en mi biblioteca y encontré que tengo en espera dos: El jugador El príncipe idiota.
            Pero me hallé en el libro de ensayos El XIX en el XXI, de Chistopher Domínguez Michael, un texto que me interesó mucho sobre una de sus novelas, Los endemoniados, y traté de hallar el libro físico, sin éxito; entonces, pedí a mi amigo Roger Octavio Gómez Espinosa que me la consiguiera en pdf y, amable y veloz como es, lo hizo un rato después de mi petición.
            Allí estaba mi siguiente libro a leer de Dostoievski. 
          Por esos mismos días, mi amiga Linda Esquinca me escribió para decirme que hubo un tiempo que había leído mucho a Fiódor y que me mandaba fotos de sus portadas para que yo escogiera los libros que quisiera como regalo. 
Alineación de astros. 
          Hice mi lista y ahora son feliz poseedor, gracias a la lindura de Linda, de los siguientes títulos: Los endemoniados, Un ladrón honrado, Notas desde el subterráneo, Las noches blancas, Las pobres gentes, La tímida, Un corazón débil, El sepulcro de los vivos, Un pequeño héroe y Stepantchikovo, más los que ya tenía y tengo. 
          ¿Así o más suertudo?
 
***
 
Leí de estos nuevos/viejos libros Los endemoniados (hice un par de Casa de citas sobre ello, que publicaré en lo futuro) y Las noches blancas (Editora Nacional, 1953) que, aparte de esa historia, incluye tres más: “El sueño de un hombre ridículo”, una maravilla donde un hombre muere y vuelve a nacer: qué inteligente era Fiódor; “Un árbol de navidad y una boda” y “Prohartehin”, que son ambas muestras magistrales de cómo se escriben relatos redondos.
            En Las noches blancas, el traductor, Alfonso Nadal, pide al lector algo rarísimo, que yo nunca había leído (p. 13): “Lector: Permíteme unas palabras antes que la emoción que producen las páginas de este libro haga inoportuno cuanto de él pudiera decirte. Sólo quiero rogarte que ames a Dostoievski como a un santo”…  

Contactos: hectorcortesm@gmail.com
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Fotografía: Pexels.

*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com