Voces ensortijadas 28

Se busca hogar

Por María Gabriela López Suárez

Era un miércoles cotidiano, el último del mes de julio, permanecía en casa dentro de esta contingencia. El calor sofocante indicaba que por la tarde llovería en el terruño tuxtleco, así fue. La lluvia se tornó abundante, de esas lluvias que se añoran para refrescar la noche. 

Tiempo después  que la lluvia cesó, el llamado de mi sobrino me sacó de la actividad en la que estaba, me indicaba que habían dejado abandonados unos perritos cachorros en un andador del Río Sabinal. En mi familia tenemos gran amor y simpatía por los caninos. De inmediato se me vino a la mente, ¿y ahora dónde van a quedar? ¿Qué pasará con ellos? En casa nos habría encantado tenerlos, pero ya nuestra bandita peluda es abundante, no era posible.

Una vecina fue por ellos y nos los enseñó, eran tres bellos cachorros, dos en color canela y uno oscuro,   jaspeado de manchas en tono café claro. Los habían dejado dentro de una caja de cartón,  deteriorada por  haberse mojado. Los cachorros temblaban de frío, su  pelaje estaba húmedo.

En la complicidad  del amor con mis sobrinos, y el apoyo de los demás integrantes de la familia decidimos darles hospedaje solidario por esa noche. Es la primera ocasión que vivíamos una experiencia así, habría que buscar ayuda con amistades o personas conocidas que también cuidan por los animales. 

Empecé a escribir mensajes y preguntar quién podría apoyar en esa labor. Agradezco mucho a quienes respondieron al llamado,  la compañera Ángeles Mariscal por hacerme el enlace con Lourdes Chávez, quien me compartió ideas de cómo buscar ayuda y estuvo pendiente en todo momento. De igual manera,  a mi estimada Damaris Disner por las sugerencias brindadas.

Mis sobrinos propusieron hacer un letrero y pegarlo en el portón de la casa, entre el debate de quién de ellos lo escribía, finalmente me apunté a hacerlo yo. Me ayudaron a pegarlo: “Se regalan perritos. Sea solidario y adopte uno”.

El uso de la red social Facebook fue una herramienta importante para divulgar el servicio social, los mensajes a través del whatsapp también se sumaron a las cadenas de ayuda,  que pasó de amistades a personas que no tenía el gusto de conocer y que contribuyeron en la difusión. A todas, muchas gracias.

El mismo miércoles, el compañero Azariel Sánchez me dio la noticia que al día siguiente irían por uno de ellos. Nuestros corazones se alegraron. Me quedé pensando que era importante mencionarle a las familias que adoptaran a los perros, del cuidado que deben darles, del amor y de la atención. 

El jueves llegaron por el primer cachorro.  Agradecí por la solidaridad de darle un hogar e hice mención del mensaje del cuidado y amor al perrito. Continué con la labor de divulgar que aún quedaba la oportunidad de adoptar a los dos restantes. Llegaron varios mensajes al celular, un dato que  llamó mi atención es que algunas personas preguntaban con insistencia, ¿qué raza eran? ¿O si eran de esos callejeros? No tenía la menor idea, los dejaron abandonados  y el mayor deseo era que encontraran un hogar, con cuidado, protección, respeto y amor, sin que a su nueva familia le importara tanto ‘su raza’.

Una persona llamó y dijo que al día siguiente iría por un cachorro. Se quedaron en casa por segunda noche, contando con la atención de mis sobrinos, quienes les dieron uno de los mejores hospedajes,  jugaron con ellos, los alimentaron, les hicieron su camita provisional. 

Para el viernes, llegaron por el segundo cachorro, de nuevo el agradecimiento y la encomienda a su cuidado. Ya solo quedaba una, la única perrita. Al verse sin sus hermanos, se puso algo triste.  Por un momento pensamos que tardaría para que alguien se interesara por ella, la mayor parte de las personas prefiere a los perritos. Mientras alguien preguntaba, decidimos darle un baño, aprovechando lo caluroso del mediodía. No tardaron en llamar para solicitar información. En menos de una hora ya habían llegado por ella. Por tercera ocasión, agradecí sumarse a la adopción y recomendé su cuidado.

Se busca hogar, tres palabras que se hicieron presentes y cobraron mucho sentido por lo que implican. Tener mascota es un compromiso, es un acto de amor, responsabilidad, respeto, atención y una oportunidad de darle espacio en nuestra familia a un nuevo integrante que, sin duda, lo llenará de lindas experiencias. Es muy triste hallar gatos o perros cachorros o mayores abandonados, si tenemos la oportunidad adoptemos uno y si ya lo tenemos, cuidemos de él o ella. La vida les cambiará y a ustedes también.

 





Fotografía: MGLS

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.