Voces ensortijadas. 322. Bienvenida primavera. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  


Bienvenida primavera
María Gabriela López Suárez


Aún entre el ajetreo cotidiano Rosario siempre tenía presente regar las flores de su pequeño jardín. Cada vez que regresaba a casa le gustaba contemplar el verde de las hojas y las distintas flores que tenía cada maceta, como si fuera una especie de apapacho que le daban. Con el tiempo había ido aprendiendo a conocer poco a poco a cada una de sus flores. Se daba cuenta cuándo tenían sed o estaban demasiado húmedas y no requerían ser regadas.

Una tarde observó que una de sus macetas colgantes no tenía flores. Se quedó pensando cuánto tiempo tenía de no ver las bellas flores amarillas que eran como una especie de pequeños pompones que alegraban la vista. La época de florecer había pasado meses atrás, ya tenía casi un año sin flores.

Rosario recordó que su abuelita Emilia solía platicar con sus flores, sus árboles, sus plantas cuando se enfermaban o pasaban tiempo sin dar frutos. Doña Emilia decía que era bueno conversar con la naturaleza, que siempre escuchaba y percibía el cariño que se tiene a cada arbolito, planta o flor. Asimismo, que era muy importante abonar a las plantitas, regarlas y cuidarlas de las plagas.

Esa tarde mientras Rosario le quitaba unas hojas marchitas a su maceta colgante, comenzó a platicar con ella, le dijo lo bellas que eran sus flores, que tenía rato de no verlas, le preguntó por qué estaba triste. Le hizo saber el cariño que sentía por ella. Terminó de regar a sus demás macetas y retomó sus actividades.

Cerca de la fecha de inicio de la primavera Rosario comenzó a observar que en calles aledañas a su casa comenzaban a proliferar las flores que salen en las grietas de banquetas o pequeñas paredes, el diente de león no podía faltar. Cuando llegó a casa, por la tarde, se acordó que era momento de regar las macetas. Comenzó a hacerlo, poco a poco, observando a cada una. Al llegar el turno a la maceta colgante Rosario tuvo un bello regalo, las flores de nuevo estaban presentes, los pequeños pompones amarillos comenzaban a brotar de manera discreta. Su corazón y sus ojos se llenaron de emoción. Luego le agradeció a la planta por ese florecer. No cabía duda que la había escuchado. Agradeció también los consejos de la abuelita Emilia, al tiempo que decía en voz alta: Bienvenida primavera, me alegras el corazón.
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Fotografía de Hòa Lê Đình: https://www.pexels.com/photo/yellow-blossoms-against-clear-blue-sky-36583581/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 321. Tras bambalinas, la escucha al corazón. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  


Tras bambalinas, la escucha al corazón
María Gabriela López Suárez


Mireya observó con atención las butacas vacías del teatro. El espacio era imponente. Volteó a ver a sus compañeras y compañeros, estaban concentrados leyendo el guion de la obra que, en un par de horas, presentarían al público. Luego volvió la mirada a su celular, buscó los diálogos del personaje que había elegido interpretar.

La directora de la obra convocó a actrices y actores, harían un ensayo general, aún tenían un buen espacio de tiempo antes de que iniciara la puesta en escena.
Mireya estaba con emociones encontradas, ver hacia el área donde estaría el público le generaba nervios, pero también alegría y ganas de estar actuando frente al escenario.
Después de su participación en el ensayo, recordó la invitación que había recibido un par de años atrás por parte de Victoria y Genaro, amistades de la universidad, para integrarse a un grupo de teatro. Cada que estaba por salir al escenario se le venía a la mente ese recuerdo y siempre les agradecía la invitación.

Mientras esperaba que terminara el ensayo se sentó en uno de los pequeños bancos que había detrás de las cortinas del escenario. Desde ahí pudo estar atenta a la actuación de cada personaje. Se deleitó con las participaciones. Se sintió privilegiada de tener la oportunidad de estar ahí. En esa parte del escenario salían a flote los nervios, la alegría, uno que otro enfado por si se olvidaban de alguna frase de los diálogos, pero también ahí estaba presente una parte importante de cada actriz y actor, el acompañamiento, el ánimo y el dar los mejores deseos para que les fuera muy bien en la obra de teatro.

Tras bambalinas, la escucha al corazón era importante. Mireya lo sabía.

El ensayo terminó y anunciaron la primera y segunda llamada. Mireya se asomó a través de una cortina para ver si el escenario ya tenía público, los asientos ya estaban ocupándose. Se colocó cerca del escenario. Sintió con más fuerza los latidos de su corazón cuando escuchó, ésta es tercera llamada, tercera, comenzamos.
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Fotografía de Elena Yunina: https://www.pexels.com/photo/person-standing-in-dark-room-8910207/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 320. Entre los espacios íntimos y colectivos. María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas  


Entre los espacios íntimos y colectivos
María Gabriela López Suárez


Con gratitud y amor, a mi mamá, heroína en mi vida.

Admiro a muchas mujeres en la vida; las que forman parte de mi linaje son grandes maestras, han forjado el andar y me han brindado muchas enseñanzas a lo largo de los años. Mujeres valientes que desafiaron a su época y a quienes agradezco el estar aquí y ahora. Entre las enseñanzas que tengo está el gusto por la lectura y la escritura.

En días recientes tuve la oportunidad de participar en la edición 16 del Festival Internacional Grito de Mujer Sin Fronteras, en el marco del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres. Este año el Festival está dedicado a las mujeres y niñas inmigrantes, el mundo y sus pasos que construyen futuro, a partir de la invitación que me hizo la maestra Chary Gumeta.

El compartir espacio con Rocío, Karen, Ámbar, Angélica, Luz, Ixhi, Jhenyfeer y Chary, que escriben poesía, es una experiencia que me brindó muchos aprendizajes. Escuchar las voces de mujeres que nos narran historias que parten de lo que las rodea, de sus experiencias y de las personas con las que interactúan, que retratan y comunican contextos, diversidades, lenguajes, latitudes, cuerpos, territorios, resiliencia, encuentros y desencuentros, permitiendo la creación de un tejido colectivo a partir de la escritura.

En cada texto, en cada poema se perciben los colores, detalles, aromas, añoranzas, ausencias, retratos, maternidades, anécdotas, pero también la escritura se convierte en un valioso refugio, donde a través de la palabra escrita y de su compartir en la lectura podemos encontrar actos de resistencia y a la escritura como un acto político.
Escribir implica un acto de valor, pero también de amor, de esperanza, de empatía, de abrazar los instantes diversos que nos impulsan y motivan a deslizar la pluma. En cada texto escuchado y leído hay una apuesta para conectar con las emociones, para vibrar, soñar, denunciar, tejer la memoria colectiva y motivar el andar en un mundo tan lleno de vicisitudes.

Compartir la escritura, sea en poesía o en prosa, es una manera de vibrar, de seguir tejiendo nuestras historias y crear redes entre los espacios íntimos y colectivos, espacios necesarios para gritar, manifestarse, retomar el valor de la escucha y recordar que no estamos solas, solos, que es importante no callar y reconocernos en un mundo tan diverso, ávido de volver la mirada al valor y respeto de los derechos de las personas, de sus sentimientos y de su palabra.

#8M ¡Nos queremos vivas! ¡Nos queremos respetadas! ¡Nos queremos libres de violencias!
Photo by Vero Andrade: https://www.pexels.com/photo/women-protesting-on-the-street-12027279/
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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 319. La abundancia en la vida. María Gabriela López Suárez

Fotografía por Star Zhang: https://www.pexels.com/photo/autumn-leaves-on-water-flowing-over-roof-tiles-29905997/
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La abundancia en la vida
María Gabriela López Suárez


El golpeteo de la lluvia sobre el tejado de su casa distrajo a Roberta, quien estaba esperando que se terminara de cargar la batería de su celular. Estaba sola en casa y se sentía aburrida. Se asomó a la puerta que daba al pequeño patio que tenían.
̶ ¿En qué momento comenzó a llover? ¡Bien dicen que febrero loco y marzo otro poco! ̶ dijo para sí, mientras se sentaba en el piso para contemplar la lluvia.
Roberta recordó que desde pequeña solía disfrutar el aroma a tierra mojada, le provocaba una especie de cercanía con la naturaleza, era como una forma de sentirse cerca del campo; también le hacía evocar momentos de reunión con su familia y eso le alegraba el corazón.
Observó el techo de la casa y cómo la lluvia que caía recorría como una especie de cascada las tejas de barro. ¿Cuánto tiempo tenía ese tejado que era tan resistente a la lluvia, al calor, a los sismos? Se acordó que la mayor parte de viviendas en su barrio tenían esa estructura en el techo, tejas de barro, algunas ya muy oscuras, parte del color que toman con el paso del tiempo.
La lluvia de esa tarde no cesaba, no era intensa pero sí persistente. Los arbolitos de Trinitaria, los rosales y los geranios que tenían en el patio, se veían relucientes. Roberta estaba segura que disfrutaban tanto la lluvia como ella.
Contemplando ese paisaje, se le vino a la mente la palabra abundancia. Se acordó que en alguna parte había escuchado hablar de la abundancia y de la importancia que tiene en la vida de las personas. En esa conversación hablaban de la abundancia de los bienes materiales. Ahora que lo pensaba para ella tenía un significado que no implicaba el tema de lo material; como si fuera una especie de diálogo interno, fue identificando qué sentido le daba a la abundancia, estaba relacionado con el reconocimiento de lo que le permitía sentirse bien, de vivir en un espacio donde la naturaleza estaba presente, de tener un hogar con amor, tener salud física y espiritual y agradecer por eso.
La lluvia fue disminuyendo hasta cesar. Roberta se levantó, sin prisa alguna. Esa tarde de lluvia le había permitido salir del aburrimiento que le ocasionaba no usar el celular. La abundancia en la vida era un tema importante, estar consciente del significado de esto lo era aún más.
Fotografía por Star Zhang: https://www.pexels.com/photo/autumn-leaves-on-water-flowing-over-roof-tiles-29905997/
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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 318. Atardecer lejos de casa. María Gabriela López Suárez

Imagen: MGLS
Voces ensortijadas  


Atardecer lejos de casa
María Gabriela López Suárez



Martina decidió tomarse un descanso después de su semana laboral. Viajó a un pueblo cercano de su ciudad natal. En el viaje invitó a Charo y a Benito, sus amistades de toda la vida. La amistad que había iniciado hace varios ayeres era de las que resisten viento y marea, estar en las buenas y no tan buenas experiencias que les tocaba vivir. En ese viaje tan repentino se sumaron a la invitación de Martina, sin objeción alguna.

Las actividades del día sábado por la mañana las hicieron en conjunto. Estar en contacto con la naturaleza era uno de los puntos en común del que gustaban disfrutar, así que visitaron un parque que era una de las atracciones principales del pueblo y también recorrieron algunos senderos. Se la pasaron muy bien, sin embargo, el clima caluroso les agotó, sobre todo a Charo y a Benito.

Por la tarde Martina no tuvo a sus amistades de seguidores para ir a recorrer la plaza del pueblo, así que emprendió el andar sola. El calor había disminuido, eso le animó a caminar un rato alrededor del parque y luego, decidió ir a tomar algo en una de las cafeterías cercanas.

Después de buscar en qué cafetería se quedaría, Martina eligió una que estaba frente al parque. Mientras le llegaban a tomar la orden, se agradeció la elección del lugar donde se había sentado, tenía una hermosa vista al pequeño kiosco y sus alrededores.

Aunque el calor había disminuido y comenzaba a percibirse un viento agradable, Martina degustó una naranjada fría acompañada de una rebanada de pastel de zanahoria. Sin habérselo propuesto esa tarde tenía una cita con ella y había que disfrutarla al máximo. Contempló a la gente que recorría el parque caminando, mujeres artesanas vendiendo blusas, a lo lejos, un par de músicos con sus guitarras, niñas y niños corriendo, algunas personas degustando helados y sentadas en las bancas del parque. Al fondo se percibían los primeros brotes del ocaso y el bello paisaje sonoro de las aves que se preparaban para irse a sus moradas.
Mientras terminaba su pastel y daba el último sorbo a su naranjada agradeció esa pausa que necesitaba en su andar, sin duda, era un gran regalo tener la oportunidad de contemplar un atardecer lejos de casa.
Imagen: MGLS
Imagen: MGLS

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 317. Mantener el equilibrio. María Gabriela López Suárez

Fotografía de José Andrés Pacheco Cortes: https://www.pexels.com/photo/a-cardinal-perched-on-a-branch-5772422/
Voces ensortijadas  

Mantener el equilibrio
María Gabriela López Suárez


El fin de semana llegó con gran recibimiento para Priscila. Había ansiado tener un receso de las actividades escolares y laborales después de una intensa semana. Le gustaba estudiar y trabajar para poder ayudar a su familia en el pago a sus estudios y sostenerse fuera de su ciudad de origen. Sin embargo, el ritmo de esa semana la había agotado y necesitaba una pausa.
Sin percatarse de la fecha en la que se encontraba, el viernes por la tarde Priscila vio mucho movimiento en las calles. Preguntó a sus amistades a qué se debía tanto alboroto, calles con venta de flores, dulces, globos. Le respondieron que era por la víspera del 14 de febrero, día del amor y la amistad.
El sábado la alarma del despertador no sonó. Priscila agradeció poder dormir un poquito más. La despertó el canto de las aves que trinaban contentas en los árboles vecinos a donde ella vivía. Se levantó con buen ánimo, había dormido profundamente. Era buena hora para ir al mercado.
En el trayecto a su destino se encontró con más movimiento que el día anterior. Calles abarrotadas de ventas con detalles con corazones, muñecos de peluches de todos tamaños, ramos de flores y negocios con bocinas fuera de sus locales con música a todo volumen. Priscila recordó que sus amistades del trabajo habían organizado una cena ese sábado por la noche. Aprovecho que iría al mercado para incluir en su despensa ingredientes para preparar una botana. Al interior del mercado se topó con adornos alusivos a la fecha, en algunos negocios hasta había promociones en la compra de más productos. Priscila compró lo que necesitaba, llevaba justo la cantidad aproximada para no excederse en gastos. Recordó que llamaría a su familia y amistades para recordarles su cariño, aunque eso solía decírselos en todas fechas, pero ese día también era especial. Mientras caminaba a casa, observó un árbol grande, con extensas ramas que estaban cambiando de hojas; lo que atrapó su atención fue que en lo más alto de una rama había un pájaro pequeño, que posaba con gran seguridad, sin balancearse. Priscila permaneció ahí algunos minutos, atenta a qué hacía el ave. Se veía muy a gusto, sin perder el equilibrio. Esa escena era un bello ejemplo de la naturaleza; el reto para las personas era cómo mantener el equilibrio en un mundo donde se vive con prisa, donde prevalece lo comercial y el tener más cosas. Se quedó pensando en cuántas personas compartirían como regalo contemplar los paisajes que regala la naturaleza. Se alegró de darse una pausa para vivir ese momento, era su regalo del 14 de febrero.
Fotografía de José Andrés Pacheco Cortes: https://www.pexels.com/photo/a-cardinal-perched-on-a-branch-5772422/
Fotografía de José Andrés Pacheco Cortes: https://www.pexels.com/photo/a-cardinal-perched-on-a-branch-5772422/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 316. Renovarse como una ceiba. María Gabriela López Suárez

Fotografía de Nikolass Graff: https://www.pexels.com/photo/close-up-of-ceiba-tree-trunk-with-spikes-34041295/
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María Gabriela López Suárez

Renovarse como una ceiba

Karina se abrigó bien y se colocó la bufanda; la época invernal aún no había terminado y había sorprendido a la población por llegar más gélida que en años anteriores. Mientras recordaba el dicho de febrero loco y marzo otro poco, se cercioró bien de que la bufanda no fuera a desanudarse. Se colocó su bolso y emprendió el camino para el trabajo.
Al salir de casa percibió las fuertes ráfagas de viento, se sintió aliviada de haberse puesto la bufanda. Metió las manos en las bolsas de su chamarra y continuó su paso.
En el nuevo año se había propuesto caminar más y disfrutar de los paisajes. Por fortuna, la ciudad donde vivía le permitía trasladarse caminando, o bien, tomar transporte público. Trabajaba en una tienda grande donde vendían productos naturistas, llevaba la contabilidad del negocio.
Decidió irse por la vía más transitada, tenía ganas de caminar por esa zona. Le favoreció que era temprano y había poco tráfico. Así que fue observando el paisaje. La mayor parte de las personas iban abrigadas, no era habitual ver así a la gente en la ciudad. El clima solía ser cálido la mayor parte del año, incluso en la temporada invernal.
Observó con atención que la flora había comenzado a cambiar, varios árboles tenían pocas hojas, algunos florecían, como los de matilisguate. Aprovechó los minutos que tenía de tiempo a favor para contemplar esas bellezas. A lo lejos, los árboles de matilisguate tenían una vista preciosa y al pasar cerca de ellos era asombrosa la sensación percibida.
Tomó un atajo y salió por otras calles aledañas donde había pequeños andadores, a unos pasos estaba un frondoso árbol de ceiba. Karina recordó que, de niña, le gustaba observar las espinas cónicas que tenían en su tallo las ceibas y cómo cambiaba conforme el árbol iba madurando.
El viento sopló nuevamente, con fuerza, justo cuando ella iba pasando bajo el árbol. Se detuvo un momento y alzó la vista. La imagen fue hermosa. El árbol sin hojas, que permitía ver sus frutos como en forma de cápsulas grandes y el movimiento de sus ramas al compás del viento. La ceiba estaba en su ciclo de renovación. Mientras continuaba su camino, Karina pensó en la importancia de la renovación constante, sin que tuviera que iniciar un nuevo año. La naturaleza era uno de los más bellos ejemplos; a ella le gustaría intentar renovarse como una ceiba. Quizá ya había comenzado, el caminar era parte de eso.
Fotografía de Nikolass Graff: https://www.pexels.com/photo/close-up-of-ceiba-tree-trunk-with-spikes-34041295/
Fotografía de Nikolass Graff: https://www.pexels.com/photo/close-up-of-ceiba-tree-trunk-with-spikes-34041295/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 315. Los lazos desde el corazón. María Gabriela López Suárez

Foto de Angela Roma : https://www.pexels.com/photo/crop-unrecognizable-woman-placing-blank-paper-in-envelope-7319305/
Voces ensortijadas  

María Gabriela López Suárez


Los lazos desde el corazón


A las amistades de toda la vida
A las que estuvieron, están y a las que vendrán


Josefina buscó con rapidez entre su librero, a ver si por ahí había dejado su agenda nueva, aunque tenía la posibilidad de agendar todo de manera electrónica, prefería hacerlo por escrito. Por casualidad se topó con la cajita donde guardaba sus tesoros más valiosos, las tarjetas que le habían obsequiado sus amistades, antes de que comenzara la era del uso de los medios digitales y que representaba no solo algo físico, sino también el intercambio de mensajes con un esmero en la manera en que cada tarjeta se había elaborado. No pudo evitar detenerse a revisar el contenido.
Se detuvo más de un instante. Se sentó y comenzó a leer algunos de los mensajes. Recordó que de las amistades que ahí estaban presentes, a través de sus textos, una de ellas, Josué, ya había partido físicamente. Releyó uno de los mensajes que más le gustaban: Ser feliz es gratis.
Sintió la necesidad de escribirle una carta a Josué, tomó una hoja en tono crema, buscó sus lapiceros de gel, eligió uno en tono baby blue, como le diría su amigo Josué y comenzó a escribir.

¡Hola Josué! Ha pasado tanto tiempo sin que reciba mensajes tuyos. ¿Sabes? Siempre estoy en espera de que pueda recibir esos compartires de los bellos paisajes, los amaneceres o atardeceres de tu pueblo. Llevo presente tu especial gusto por la gastronomía regional de tu terruño. Me imagino qué platillo me presumirás, ya sea que estás degustando o que degustarás.
¿Cómo te ha ido en el deporte? ¿Sigues con tu equipo de básquetbol? ¿Qué recomendación me harás de películas? Oye, tengo tantas experiencias que contarte, muchas fotos que mostrarte de un par de viajes que he hecho. He cruzado varios puentes colgantes, ni te imaginas qué aventura ha sido ésa. Sí, mucha adrenalina, algo de miedillo, ya conoces a tu amiga, pero con lo necia que soy, no me he quedado con ganas de vivir el momento.
Te echo mucho de menos, valoro tanto nuestra amistad. Te envío un abrazo con mucho cariño hasta donde estés. Te quiere siempre, Josefina.

Terminó de escribir la carta, dobló cuidadosamente la hoja. Respiró profundo. Sus ojos se humedecieron. Se quedó unos instantes ahí, sintiendo y agradeciendo los lazos desde el corazón que surgen de la verdadera amistad. Guardó la carta en la cajita. Sin saber cómo, encontró la agenda. La tomó entre sus manos, sonrió discretamente y continuó con su día.
Fotografía de Kaique Rocha: https://www.pexels.com/photo/timelapse-photography-of-people-crossing-roads-266046/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 314. La gente de a pie. María Gabriela López Suárez

Fotografía de Kaique Rocha: https://www.pexels.com/photo/timelapse-photography-of-people-crossing-roads-266046/
Voces ensortijadas  

La gente de a pie
María Gabriela López Suárez

Verónica despertó más temprano que de costumbre, no había dormido bien, pensando que no escucharía la alarma del reloj. Tenía que ir a una entrevista en el laboratorio de análisis clínicos donde quería entrar a trabajar. Estaba nerviosa. Revisó la hora, eran las 5,30 de la mañana. Faltaba una hora para que la alarma sonara. Decidió levantarse de una vez.
Escuchó ruido en la cocina, se asomó, era Rebeca, su hermana mayor, que ya estaba despierta. Rebeca tenía una pequeña cocina económica y estaba preparando los desayunos de ese día.
̶ ¡Vero, tú despierta a esta hora! ¿Te sientes bien? ̶ dijo Rebeca en tono de broma, acercándose a su hermana.
̶ Buen día Rebe, aunque no lo creas me desperté temprano. ¿Te ayudo en algo? ̶ señaló Verónica mientras observaba todos los ingredientes y recipientes que había en la cocina.
Rebeca aceptó la ayuda, no sin antes preguntar si le daría tiempo para ir a la entrevista, Verónica dijo que tenía suficiente tiempo. La primera tarea fue lavar los trastes, el fregadero estaba lleno de recipientes, cucharas, cuchillos y un par de tablas para picar. Mientras hacía el lavado, Verónica pensaba que su hermana tenía una gran tarea todos los días al madrugar, cocinar y luego dejar todo lavado antes de abrir la cocina, sumado a atender las mesas y levantar todo al terminar la jornada. Ella la ayudaba las veces que le era posible. Rebeca le había pagado los estudios de Química farmacobióloga. De ahí que, ahora recién graduada, Verónica quería comenzar a trabajar para ayudar a su hermana. Terminó de lavar y pasó a verificar si las mesas estaban con tapetes limpios, servilletas, cubiertos, cucharas y tenedores.
Rebeca había avanzado bastante esa mañana, con la ayuda de Verónica quien seguía preguntando en qué más apoyaba. Para no atrasar a su hermana solo le pidió que colocara unos ramitos de flores en los jarritos que tenían las mesas. Ese detalle era el toque que indicaba que ya estaba listo todo.
Verónica se despidió de Rebeca, quien le deseó lo mejor para la entrevista y le dio un fuerte abrazo. La travesía de Verónica inició. Salió de casa y decidió dirigirse al laboratorio caminando, eso le ayudaría a relajarse. Mientras hizo el recorrido, observó mucha gente en las calles, personas transitando, muchas vendiendo de manera informal con sus hijas e hijos pequeños, personas adultas mayores pidiendo ayuda, un pequeño grupo manifestando las injusticias de las autoridades. Mientras ella esperaba el verde del semáforo se percató de la importancia de no ser indiferente con la gente de a pie, ella misma formaba parte de esos mundos. Respiró profundo, ya estaba a un par de cuadras del laboratorio donde tenía la entrevista. Sonrió, deseando llenarse de toda la fortaleza y ánimo de la gente de a pie que se levanta todos los días a iniciar la travesía de la vida.
Fotografía de Kaique Rocha: https://www.pexels.com/photo/timelapse-photography-of-people-crossing-roads-266046/
Fotografía de Kaique Rocha: https://www.pexels.com/photo/timelapse-photography-of-people-crossing-roads-266046/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 313. Danzar al compás del viento. María Gabriela López Suárez

Fotografía de Malcoln Oliveira: https://www.pexels.com/photo/detailed-close-up-of-a-tree-trunk-in-brazil-34020514/
Voces ensortijadas  

Danzar al compás del viento
María Gabriela López Suárez

A la Cuca, integrante de la familia peluda.
Te llevaremos siempre en el corazón.


La alarma del reloj indicó a Orquídea que era la hora de la comida, trabajar en casa, de manera virtual era ‘cómodo’ hasta cierto punto, pero podía irse de corrido y olvidarse de comer. Recordó que había preparado su comida desde la noche anterior, hizo una pausa en su actividad y se dirigió a la cocina.
Orquídea vivía en una unidad habitacional, alejada del centro de la ciudad, de tal forma que el ambiente era con menos ruido del tráfico diario y tenía la fortuna de que un parque lleno de árboles altos y frondosos estaba a unos minutos de su domicilio, para irse caminando.
Cansada de haber estado mucho tiempo sentada se asomó al ventanal de la cocina y mientras degustaba su comida, de pie, observó que el sol se había ocultado y se asomaban ligeras nubes que comenzaban a dibujar que en un rato más se nublaría. El viento también se hacía presente.
Terminó de comer, se cepilló los dientes y se asomó nuevamente a la ventana. Revisó el reloj, decidió darse unos minutos para salir a caminar. El paisaje de la tarde le apeteció para observarlo desde el parque y hacer un pequeño receso en su trabajo. Verificó guardar la información de lo que había avanzado en su computadora y apagó el equipo.
Al abrir la puerta de su departamento sintió que el viento estaba con un toque de frío, fue por un suéter ligero y luego salió rumbo al parque. Disfrutó cada uno de sus pasos, no llevaba prisa. Al llegar al parque se sentó en una de las bancas y contempló los árboles, altos, altos. Alzó su rostro hasta intentar divisar la copa que tenían. Se levantó para dar una pequeña caminata alrededor, en los andadores que había, observó a varias personas que llegaban acompañados de sus perritos. Se deleitó con la algarabía que tenían, corriendo entre las jardineras, los más pequeños y caminando a otro ritmo, los mayores, pero todos disfrutando estar en ese espacio. Recordó las experiencias tan gratas que había tenido con los perritos criados en su familia y las múltiples enseñanzas que les habían dejado, seres amorosos, fieles, alegres y que siempre formarían parte de la familia.
Siguió su camino y se detuvo frente a un árbol, quizá uno de los más longevos del parque, tuvo el deseo de abrazarlo; había escuchado más de una ocasión que abrazar un árbol era una experiencia muy linda. No dudo en hacerlo, se acercó a él, extendió sus brazos alrededor del tronco, cerró sus ojos y permaneció ahí unos minutos, percibió la textura de su corteza. El viento sopló como extendiendo una ráfaga de caricias y Orquídea sintió que el tronco del árbol se movía, las ramas hacían un ruido ligero, el movimiento era sutil, como un danzar al compás del viento. La danza se detuvo, el viento se había ido por unos momentos. Orquídea abrió lentamente los ojos, agradeció al árbol ese bello regalo. Se sentí contenta, con más energía. Volvió la vista alrededor, seguían los perritos corriendo de un lado a otro. Sonrió, era hora de regresar a casa. El receso había sido una gran elección.
Fotografía de Malcoln Oliveira: https://www.pexels.com/photo/detailed-close-up-of-a-tree-trunk-in-brazil-34020514/
Fotografía de Malcoln Oliveira: https://www.pexels.com/photo/detailed-close-up-of-a-tree-trunk-in-brazil-34020514/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.