Polvo del camino. 322. Regalo de cumpleaños. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración se explica en el texto.

Polvo del camino/ 322

Lo que hubiera quedado en el tintero/III

Regalo de cumpleaños
Héctor Cortés Mandujano

Efraín Bartolomé y yo somos amigos desde hace muchos años. Escribimos/ escribí incluso un libro biográfico sobre él: Los versos y la sangre. En el vientre del atanor (Unicach-Coneculta, 2010) y recién terminamos el segundo volumen.
He presentado, por eso, a su invitación, muchos de sus libros, y hemos viajado juntos, con nuestras mujeres, la Güera y Pillita, a varias partes del estado, del país y del extranjero.
Generalmente pasan en Chiapas sus cumpleaños, generalmente nos invitan y generalmente le/ les regalo un libro que pienso puede gustarles, interesarles. En 2024, un poco antes del cumpleaños de Efraín, el 15 de diciembre, se me ocurrió juntar los varios textos que he escrito sobre él y su obra, y publicar un libro que sería su regalo.
Revisé los archivos de mi computadora y un disco duro externo donde tengo textos de otros tiempos y fui armando el rompecabezas. Recordé de pronto el texto que escribimos juntos para presentar Los versos y la sangre, donde jugábamos con la idea de que había un mariachi contratado que nunca aparecía en escena. Pillita, Efraín y yo presentamos el libro con este divertimento en Tuxtla, Cintalapa, Arriaga, Tuxtla Chico, Tapachula, San Cristóbal de Las Casas, Comitán y Ocosingo, en Chiapas, y en el Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México.
Pasaron los años y ahora que buscaba ese texto no lo hallé por ningún lado en mis archivos electrónicos. Decidí pedírselo a él. Para que no pudiera hacerse una idea del regalo que tramaba le conté una mentira: que había contado a mis amigos Sharon Hernández y Eric Cruz, cantantes de ópera, del espectáculo aquel, pero no había encontrado el texto para leérselos. Me lo envió y me dijo que le gustaría volver a montarlo. Le dije que sí. Invitamos a que se nos uniera Eric y, catorce años después, volvimos a presentar Los versos y la sangre, y Dos tipos de cuidado, en una primera función, el 07 de diciembre de 2024, en Tuxtla, en Casa Conejo, y luego en casa de nuestra amiga Linda Esquinca, el 21 de febrero de 2025.
Sin explicarles mucho, pedí a Sharon y a Eric que si Efraín les decía algo sobre una charla que se supone habíamos tenido sobre el espectáculo reaccionaran con normalidad. Así lo hicieron. Efraín, luego de la función, les leyó una nota que él escribió en Facebook sobre la “charla” que había sido responsable de lo que acabábamos de representar con gran éxito.
Yo seguí armando el libro, con la complicidad, el diseño y la impresión a cargo de Juventino Sánchez, que entregué al poeta el 16 de diciembre, un día después de su cumpleaños. Es un libro único, por supuesto, fuera de comercio. Total felicidad de Efraín y Pillita, que mereció abrazos y brindis, ante aquello que nunca se esperaron: un libro, en gran formato, que titulé Algo sobre la obra de Efraín Bartolomé y que tiene, en portada y contraportada, dos fotos espléndidas tomadas a nosotros por Guadalupe Belmontes Stringel, Pillita, en Nueva York.
Allí les conté que la charla con Sharon y Eric fue una invención mía, para pedirle el texto sin levantar sospechas. Efraín dijo algo cierto y simpático: “Y esa mentira dio origen a que de nuevo nos subiéramos a escena y la pasáramos tan bien”.

La ilustración se explica en el texto.
Fotografía de: Guadalupe Belmontes Stringel.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 321. Aquella única vez. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de HCM.

Polvo del camino/ 321

Aquella única vez
(Cuento corto)
Héctor Cortés Mandujano


Mi mamá era una mujer común física, emocional y espiritualmente; Alma, en cambio, nuestra vecina, madre de Enrique, mi mejor amigo, era excepcional: bellísima, una artista en sus movimientos (parecía bailar cuando caminaba), que cantaba como los ángeles, con un cuerpo que era una apología a la perfección femenina.
Mi madre, además, soportó todos los años que vivió a mi padre, que era un asno, y Alma no vivió mucho tiempo con ningún hombre, porque era autosuficiente, culta e inteligente, con variados trabajos que asumía con profesionalismo y probada capacidad. Nos dio prestado dinero para sacarnos de distintos atolladeros y no tardé demasiado en descubrir, desde niño, que estaría irremediablemente enamorado de ella, que no habría nadie que pudiera desplazarla o superarla.
Pasé muchas noches en casa de Enrique y varias veces tuve la oportunidad de que Alma me estrechara contra su pecho. Dormía feliz, entonces, y mi día siguiente era el mejor de todos. Me besó en la frente, en las mejillas, y para mí aquellas ocasiones eran visitas al paraíso.
Pasó el tiempo.
Papá murió y mis dos hermanas y yo comenzamos a trabajar para traer dinero a casa. Enrique siguió siendo mi mejor amigo y Alma, la mujer a la que seguía viendo hipnotizado y la única habitante de mis sueños.
A mis 19 años, resuelto a no tener a ninguna que no fuera parecida o se acercara un poco a mi diosa, era célibe. Quedé solo en casa porque mi madre y ms hermanas hicieron un viaje al mar cercano. No quise ir. Me bañé para leer un rato antes de dormir.
Tocaron a la puerta y pensé que era Enrique. Fui a abrir, con la toalla enredada a mi cintura. Era Alma. Entró y antes de que hablara, por un movimiento torpe que hice, la toalla cayó y quedé desnudo frente a ella.
Me vio, me pareció, entre admirada y divertida.
—Vaya con el niño –dijo.
No me moví. Sentí que tal vez haría el ridículo más espantoso si hiciera la confesión que guardaba desde niño, pero la hice:
—Alma, siempre he estado enamorado de ti.
—Lo sé, precioso –dijo y me abrazó. Luego me empujó con suavidad hasta mi recámara.
Lo que pasó después no podría describirlo con palabras: nací, morí y volví a nacer y a morir, sucesivamente.
Ella, ya vestida, me besó con ternura los labios y me dijo al oído:
—Esto nunca pasó ni volverá a pasar, ¿okey? Sé feliz sin mí, niño hermoso.
Se fue. Oí un ruido en la ventana que daba al patio y que no se me ocurrió cerrar ni cubrir. Era Enrique. Nos había visto, quedaba claro.
Busqué a mi amigo al día siguiente; salimos a caminar, en silencio. Le dije:
—Sé que me odias por lo que pasó ayer.
Suspiró, antes de contestarme:
—No, no te odio, te envidio.

La ilustración es de HCM.
La ilustración es de HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 320. Nuestros propios sepulcros. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de Jacobo Herrera Cortés.

Polvo del camino/ 320

Nuestros propios sepulcros
Héctor Cortés Mandujano

Veo difícil que la poesía se encarne en el hombre bruto

Fernando Aramburu,
en Vetas profundas

Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) escribió un libro donde habla de 40 poemas que le gustan: Vetas profundas (Tusquets, 2019). Dice el autor (p. 10): “Este es el libro, no de un experto, tampoco de un lego, sino de un degustador que de manera razonada y, a poder ser, clara intenta trasmitir sus sensaciones de lectura, a menudo con relación a hechos de su experiencia vital”.
Está, en los 40, “Voy a dormir”, de Alfonsina Storni (1892-1938), el último de sus poemas, que dice en uno de sus versos (p. 26): “Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame”. Lo escribió en octubre de 1938; (p. 29) “en la madrugada del 25 de octubre, la escritora se llega bajo la lluvia hasta una escollera y se arroja a las aguas frías. Por la mañana, dos obreros encuentran su cadáver en la playa”. El título, dice Aramburu, quiso decir “Voy a morir” y a la nodriza a quien habla es la muerte, su muerte.
“Sé que escribo bien y eso es todo. Pero no me sirve para que me quieran” (p. 86), cita Aramburu a Alejandra Pizarnik, otra poeta suicida.
Reflexiona Fernando sobre lo que hace que nazca el “prodigio poético”. Son tres componentes (pp. 101- 102): “El primero es la escritura o, si se prefiere, la técnica. […] El segundo componente es la emoción fundida en el lenguaje […] Y el tercero consiste en la variedad de asuntos, visiones, ideas, que constituyen el universo intelectual del poeta”.
Escribe cuando habla del poema “Gritando no morir”, de Blas de Otero (p. 132): “Para el poeta, Dios, al crear la vida, creó la muerte”.
El famoso Soneto V, de Garcilaso de la Vega, termina con estos versos definitivos (p. 166): “por vos nací, por vos tengo la vida,/ por vos he de morir, y por vos muero”. Los dedicó a Isabel Freyre, la mujer de quien estaba enamorado. Aramburu dice que él lo dijo al oído a alguna muchacha, con quien no tuvo suerte. Se pregunta (p. 170): “¿Me habría consolado saber que Isabel Freyre, lejos de caer rendida al lenguaje superior de Garcilaso, se casó con otro?”.
“[Represéntase la brevedad de lo que se vive y cuán nada parece ser lo que se vivió]”, de Francisco de Quevedo, dice en dos versos (p. 196): “Ayer se fue; mañana no ha llegado; […] soy un fue, y un será, y un es cansado”. Dice Aramburu (p. 200): “Desde los pañales del recién nacido hasta la mortaja del difunto, la vida (hoy, mañana y ayer) se ha pasado en un soplo; una vida en la que uno, testigo de sus incesantes defunciones, es tumba donde yacen sus anteriores edades. Quevedo enuncia este pensamiento en una célebre carta de 1635 dirigida a Manuel Serrano del Castillo: ‘Hoy cuento con cincuenta y dos años, y en ellos cuento otros tantos entierros míos. Mi infancia murió irrevocablemente; murió mi niñez, murió mi juventud, murió mi mocedad; ya también falleció mi edad varonil. Pues ¿cómo llamo vida una vejez que es sepulcro donde yo propio soy entierro de cinco difuntos que he vivido?’ ”.


La ilustración es de Jacobo Herrera Cortés.
La ilustración es de Jacobo Herrera Cortés.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 319. Morir juntos. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de Luis Daniel Pulido.

Polvo del camino/ 319

Morir juntos
Héctor Cortés Mandujano

Recientemente se han presentado al público dos películas que buscar poner luz en hechos bajo la sombra de dos autores icónicos de la literatura mundial: Shakespeare y Cervantes.
Hamnet (2025), dirigida por Chloé Zhao (Pekín, 1982), está basada en la novela homónima de Maggie O’Farrell, coautora del guion junto con la directora. Zhao es, desde mi punto de vista, una artista de los pies a la cabeza. Conozco los cinco filmes que tiene hasta ahora (Songs My Brothers Taught Me, The Raider, Nomadland, Eternals) y todos me parecen geniales.
Hamnet, la novela y la película, parten de la misteriosa identidad de William Shakespeare, ya vuelto lugar común: no pueden ser el mismo un señor del campo, común, enterrado sin pompa en su natal Stratford, que el rey de Londres, el mayor dramaturgo inglés y universal que ha parido este mundo. Ríos de tinta han corrido para intentar desvelar ese misterio. La cinta y la novela solucionan eso con un epígrafe: “Hamlet y Hamnet son el mismo nombre, intercambiables en los registros de Stratford, a finales del siglo XVI y comienzos del XVII”. Lo mismo se dice de los dos Shakespeare. Hay una letra que los diferencia.
Sobre esa base O’Farell escribió una novela, que no me pareció nada del otro mundo cuando la leí (la comenté en una Casa de citas), y sobre ella Chloé Zhao hizo una película prodigiosa, que inventa la vida del Shakespeare de Stratford que se enamora, se vuelve dramaturgo, se va a Londres y deja a su familia en el pueblo. Aquí, los dos Shakespeare, el del pueblo y el de Londres, son el mismo. Hamnet es la bisagra entre los dos. El de Stradford, en la vida real, tuvo un hijo que se llamó Hamnet; el otro, todos lo sabemos, escribió una obra de teatro que se llama Hamlet.
La actriz Jessie Buckley, madre de Hamnet en la cinta, merece todos los premios. Es impresionante.
El cautivo (2025), escrita y dirigida por Alejandro Amenábar (hispano-chileno, 1972) inventa lo que pudo haber ocurrido con Cervantes cuando fue cautivo en Argel, en 1575. Se sabe que intentó escapar y aquí se recrean sus intentos. Ya puestos a imaginar, Amenábar propone que Cervantes y el bajá responsable de la cárcel donde estaba cautivo tuvieron un romance gay.
En el filme nos encontramos con un Cervantes (el actor Julio Peña) ya con el brazo izquierdo inutilizado por heridas de arcabuz (no era manco, como inexactamente se ha repetido) y dueño de una formidable imaginación, que seduce tanto a sus compañeros de cautiverio como al poderoso bajá.
En esta cinta como en Hamnet (allá son más bien verbales) hay un montón de guiños a sus obras: los sacerdotes que le consiguen el rescate son la viva imagen de Don Quijote y Sancho, aparecen los célebres molinos de viento y varias minucias más. La peli se sostiene muy bien, porque Amenábar es también un maestro en su oficio.
Lo único en lo que se debe tener cuidado es en creer que lo que vemos son retratos reales de Shakespeare y Cervantes. Nada que ver. Las dos películas son agradecibles y bien logrados actos de imaginación.
Ha sido también, supongo, la loca imaginación que nos ha hecho tragarnos el cuento de que los dos murieron el mismo día (la vida de Cervantes está documentada, la de Shakespeare es fantasmal): el 23 de abril de 1616. En honor a ellos se celebra en esa fecha el Día Internacional del Libro. Y vaya que los dos tienen que ver con ese maravilloso artefacto...

[José Luis Ruiz Abreu, director de la Librería del Fondo de Cultura Económica, en Tuxtla, me ha mandado de regalo un paquete con diez libros de la colección Para el veinticinco. Me los entregó mi amigo Sarelly Martínez, lo que ya es un regalo más. Las ediciones están geniales y los diez títulos me encantaron nomás de verlos. Me sentí feliz, como si me hubieran concedido diez deseos. Mil gracias, querido José Luis, un abrazo.]

La ilustración es de Luis Daniel Pulido.
La ilustración es de Luis Daniel Pulido.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 318. Leer y vivir. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de HCM.

Polvo del camino/ 318

Lo que hubiera quedado en el tintero/ II
Leer y vivir
Héctor Cortés Mandujano

Conozco por azar, en la oficina de un amigo, a un lector atento de mi novela Aún corre sangre por las avenidas, que lleva ya cuatro ediciones. Él leyó la primera, que se publicó en 2006. No parece reconocerme cuando me presentan con él; sin embargo, al poco, me dice que ha leído varios libros míos y quiere contarme algo que le sucedió después de leer Aún corre
Cuando lo hace, y me rio a carcajadas, le pregunto si me autoriza contarla. Me dice que sí, pero me pide no dar su nombre ni el de la muchacha, a lo que evidentemente me comprometo.

En el inicio de la novela hay una entrevista, que tiene un origen real, con un técnico forense que ha revisado, cuenta, muchísimos cadáveres. A fuerza de hacerlo se fue volviendo un especialista en detectar peculiaridades en los muertos.
Cito lo que expone quien en la novela decidí llamar Javier González Pérez: “Los que toman insecticidas vienen quemados desde la garganta hasta el estómago. Los ahogados tienen los pulmones llenos de líquido. Los quemados mueren de anemia aguda. Los ahorcados siempre eyaculan, se vienen en el último chingadazo, en el último colazo”.
Vuelvo al joven lector que conocí de casualidad y digo lo que él dijo, como yo lo recuerdo: “Después de leer la novela con mi chava –ya no ando con ella, aunque vivimos juntos en esa época–, platicamos sobre varios momentos de la historia que nos habían impactado, y no sé cómo llegamos a coincidir, en la plática, sobre el asunto de que los que se ahorcan eyaculan en el último momento.
“—¿Será verdad? –Dijo ella.
“—No tengo idea –le contesté.
“Nos quedamos callados, hasta que ella habló de nuevo.
“—¿Y si lo comprobamos?
“—¿Cómo?
“—Pues te cuelgas y yo estoy pendiente. En cuanto vea que ya te estas muriendo, suelto el lazo.
“—¿Y si no te da tiempo y me muero?
“—Bueno, le pensemos.
“Le dimos muchas vueltas y al final salimos a conseguir un lazo. Al regreso, buscamos dónde podía aguantar mi peso, y luego hicimos el nudo. Ella detuvo la otra punta.
“Me subí en la silla, la pateé y sentí que me moría.
“Mi chava hizo un buen trabajo y caí, tosiendo.”
—¿Y eyaculaste? –dijo mi amigo, absolutamente metido en la charla.
—Sí, bastante.

A veces pienso que alguna de las cosas que escribo puede servir a alguien para pensar, mejorar, hacer… Pero no me había encontrado a un lector tan comprometido como éste.

La ilustración es de HCM.
La ilustración es de HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 317. Tres retratos femeninos. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de Sofía Carballo.

Polvo del camino/ 317

Tres retratos femeninos
Héctor Cortés Mandujano

Vi tres películas escritas, dirigidas y actuadas por mujeres, que dan un barrunto de ciertas peculiaridades femeninas. Las pongo en orden; de las más vieja a la más reciente.
Primera: Attenberg (Grecia, 2010), escrita y dirigida por Athina Rachel Tsangari y protagonizada por Ariane Labed. Son tres relaciones importantes las de Marina, la protagonista, una muchacha griega y virgen, de 23 años. La primera con Bella, su amiga, quien la instruye acerca de la enorme variedad de penes (arrugados, erectos, pequeños, negros...) y con quien hace coreografías estravagantes y divertidas; la segunda, con su padre enfermo de cáncer, con quien también habla de sexo (su madre ha muerto) y le dice lo problemático que para ella resulta pensar que él tiene un miembro viril y deseos sexuales, y la tercera, con el ingeniero (mi alegre sorpresa es que el actor que hace este personaje es Yorgos Lánthimos, uno de mis directores de cine favoritos), con quien practica los besos en la boca que su amiga le enseñó, con quien se acuesta desnuda para sentir en el suyo el cuerpo de un hombre (sin tener relaciones) y al final, con escenas bastante gráficas, con quien practica lo que para ella resultaba tabú y pensamiento desagradable: el sexo. Me encantó incluso la música.
Segunda: Retrato de una mujer en llamas (Francia, 2019), escrita y dirigida por Céline Sciamma, está ubicada en el siglo XVIII. Las protagonistas son una pintora y su modelo, en una isla. Es notoria la ausencia de hombres en la película, aparecen sólo por instantes, y todo se desarrolla en un mundo femenino, donde el amor debe sujetarse a las decisiones de los padres, de la madre en este caso, y de las convenciones sociales. Son muy buenas las actrices Adèle Haenel y Noémie Merlant en esta cinta de movimientos lentos y miradas profundas. Me encantó, una escena antes de la final, el retrato donde la mujer, ya casada y con una hija, tiene un libro en las manos y marca, para que la reproduzca el pintor, la esquina donde pueda verse el número de la página número 28. Una rebelión minúscula, un lindo gesto de amor.
Tercera: Mátate, amor (Die My Love, EUA, 2025), de Lynne Ramsay, basada en la novela de la argentina Ariana Harwicz, y coescrita por tres mujeres: la directora, Enda Walsh y Alice Birch. Grace, la protagonista (Jennifer Lawrence), siente pasión, lubricidad, deseo por su recién esposo Jackson (Robert Pattinson), con quien se va a vivir a una casa en el campo. Ella tiene más ganas que él y llega el embarazo, el bebé, la depresión posparto, y el comportamiento cada vez más errático de Grace va poniendo notas de alarma en la madre de Jackson (Sissy Spacek, me encantó verla de nuevo) y el atribulado hombre que ve cómo la posible historia de amor se va deshaciendo entre sus dedos. Gran trabajo de Lawrence, final a toda mecha.
Tres retratos complejos que vale la pena ver, en tres películas de inspirada ejecución.



La ilustración es de Sofía Carballo.
La ilustración es de Sofía Carballo.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 316. Ahora les toca a ustedes/ V. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de Luis Daniel Pulido.

Polvo del camino/ 316

Ahora les toca a ustedes/ V
Héctor Cortés Mandujano

[Escojo lo que creo puede resultar interesante de lo que me mandan. Esto es un resumen y una antología. Ustedes hablan aquí...]


Abril 2025

Sobre el libro Chiapas, las tareas de Sísifo, que coescribí con Jorge López Arévalo y Óscar Alejandro Figueroa Gutiérrez, es el siguiente texto:

Sísifo en Chiapas
Edgar Hernández Ramírez


Conocí la pobreza desde niño en pueblos de la Frailesca chiapaneca; en las casas tristes y menesterosas de algunos vecinos, en las carencias, en la ropa modesta y en los pies descalzos de muchos amigos. Vi padecer la precariedad en familiares y la experimenté yo mismo, aunque no en situación extrema.
En la geografía de mi recorrido vital, palpé la penuria económica –incluso la miseria— en el campo y la ciudad: en pueblos de agricultores, de pescadores y en las fincas cafetaleras de la Sierra Madre, donde en época de corte los indígenas vivían hacinados en enormes galeras de madera; y en la periferia de la capital Tuxtla Gutiérrez, cuando estudié el bachillerato allá por los años ochenta.
Y esa pobreza larga y profunda no se agota en mi historia, se prolonga en la experiencia y la memoria de mis padres y de mis abuelos, y seguramente de mis ancestros más antiguos; así como los de mucha gente en Chiapas. Digamos que el sombrío paisaje de la pobreza observada, vivida y contada en mi contexto, lleva mínimo 150 años.
Me claro queda que esta realidad de carencias, desigualdad e injusticia, me marcaron la vida. Por eso quizás a final de cuentas estudié periodismo y no arqueología o ingeniería petroquímica. Viví fuera de Chiapas 15 años ya mi regreso no había cambiado mucho la situación. En 2006 o 2007, una compañera y yo hicimos un amplio reportaje en el municipio de Sitalá que titulamos “Chiapas, el círculo de la pobreza”, donde concluimos que pese a los formidables intentos de los jóvenes por superar sus paupérrimas condiciones de vida, en momento las condiciones estructurales de la desigualdad les truncaba sus sueños y los devolvía a su precaria realidad.
Hoy, no obstante los modestos avances —de acuerdo con las cifras oficiales— y las millas de millones de pesos destinadas a superar la marginación y la desigualdad durante los últimos 30 años, Chiapas sigue siendo un estado rico con un pueblo pobre.
Gobiernos de distinto color van y vienen y no hay avances significativos; “Chiapas es un cementerio de proyectos fracasados” y la pobreza sigue anclada en lo más profundo de su territorio lleno de recursos naturales. Cada sexenio se renuevan las esperanzas y ahí vamos, cuesta arriba, cargando nuestra pesada loza; pero nunca llegamos a la cima, resbalamos y vuelta de nuevo a subir la pendiente.
De eso, de la tragedia chiapaneca, habla “Chiapas, las tareas de Sísifo”, el libro de Héctor Cortés Mandujano, Jorge López Arévalo y Óscar Alejandro Figueroa Gutiérrez, presentado hace unos días en la Universidad Autónoma de Chiapas.
Con cifras contundentes retratan nuestras tragicómicas paradojas y la brutal realidad de la pobreza, pero también esbozan una luz al final del túnel proponiendo cinco proyectos prioritarios para el desarrollo del estado.
El libro no se plantea como un documento definitivo, sino renovable en ediciones posteriores con actualización de datos, seguimiento de resultados de los proyectos e inclusión de nuevos elementos. En ese sentido, propongo desde ya que en la nueva entrega se agregue un capítulo sobre el costo de la corrupción y su incidencia en la desigualdad, y otro que aborde la pobreza democrática como matriz de elecciones de gobernantes estatales fallidos.
Y lamento decirlo, pero creo que Sísifo todavía tiene trabajo para rato en Chiapas.


La ilustración es de Luis Daniel Pulido.
La ilustración es de Luis Daniel Pulido.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 315. Imágenes nómadas, 2 de 4. Héctor Cortés Mandujano

HCM y Alfredo Espinoza.

Polvo del camino/ 315

Háctor
Antes, en y después de los aplausos/ 1V
Imágenes nómadas, 2 de 4


Luis, un primo de Alfredo, va por nosotros a la terminal de la ciudad de Puebla y nos lleva a desayunar un plato típico que a Nadia, después, le hace daño porque está hecho con un exceso de una plantita comestible a la que es alérgica.
Nos hospedamos y apenas acabamos de hacerlo cuando llega nuestro querido amigo Roger Octavio Gómez Espinosa, quien decidió viajar desde Guadalajara, donde vive, para ver las dos funciones de La divinidad del monstruo que daremos en Puro Drama, un teatro pintado de rosa que aún no conocemos.
El alma de Puro Drama es Mike, quien sonriente y amable nos recibe como si fuéramos amigos suyos de toda la vida. Comemos en un negocio de enfrente, Café Vida, que nos recomienda Mike, donde al saber que somos de Chiapas nos regalan café y un vaso térmico. Es lindo recibir el cariño de esta gente que sin conocernos ya nos quiere.
Por asuntos de programación, daremos las dos funciones una después de la otra, y no podremos conversar con el público, al final, como regularmente hacemos.
Sabemos que tocamos a la gente, porque nos felicitan los compañeros del teatro y el público que nos hallamos en la cafetería-bar que tiene dentro Puro Drama. Luis, el primo de Alfredo, no sabe cómo presentarme a su mujer, porque en la obra mi personaje se burla de la gente que se siente propietaria de su país, sus papás, su mujer… Nos reímos escandalosamente.
Sólo damos, cuando terminamos la segunda función, nuestra red para que puedan escribirnos y un fan nos dice cosas muy elogiosas, y nos pide hablar con Nadia porque quiere saber cómo se le ocurrió el vestuario y el maquillaje. Nadia se siente soñada, pues regularmente la gente da por hecho que la obra sólo somos los actores y la luz. Roger Octavio se despide de nosotros, después de nuestras dos funciones. Fue un enorme gusto tenerlo con nosotros.
En el hospedaje donde estamos, un señor, en calzoncillos, flaco, tose mucho mientras se rasura. Parece enfermo. Se queja de nuestra forma de conversar en la noche. Con justa razón. Hablamos a gritos, como si cada uno de nosotros estuviera en el centro del escenario. Y parecemos no darnos cuenta.
Vamos a comprar libros y en la calle, con un audífono, Dalí toma la clase que el maestro está dando en Tuxtla, en la Unach, y participa con su opinión. Hasta hace poco eso hubiera parecido imposible, y ahora es la cotidianidad.
Luis nos invitó a visitar su mezcalería antes de dejar Puebla para irnos a Guerrero. Dejamos el hotel y nos vamos para allá con todo y maletas. Luis es un especialista y nos da una prueba de mezcal y luego otra y otra. Sin darnos cuenta los cinco ya estamos platicando a gritos, como solemos, y un poco borrachos. Alguien menciona que debemos irnos. Intentamos despedirnos, pero Luis nos da otro caballito y otro, y todos aceptamos…
Salimos despedidos, como locos, a la terminal y corremos porque la hora de nuestra salida ya pasó. Sería una locura perder nuestro pasaje, pero parece que eso va a ocurrir, hasta que llegamos y nos damos cuenta que los hados han retrasado el camión que llega cuando nosotros todavía escurrimos sudor y tenemos las respiraciones agitadas.
Nos subimos alegres al autobús, rumbo a Guerrero, fascinados del presente y el futuro de estos días de teatro y vida…
HCM y Alfredo Espinoza.
HCM y Alfredo Espinoza.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 314. Remanentes. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de HCM.

 Polvo del camino/ 314
Remanentes
Héctor Cortés Mandujano

Hubo más, pero no quise dejar fuera de mis recuentos 2025 por lo menos dos canciones, dos libros, dos películas más. Espero que algo te digan lector, lectora...

Canciones. Una: “Lágrimas de mármol”, de Joaquín Sabina, del álbum Lo niego todo, de 2017, es una canción madura, que celebra la llegada de la vejez (“el futuro es cada vez más breve/ y la resaca, larga”) y la posibilidad de seguir viviendo: “Superviviente, sí, ¡maldita sea!/ Nunca me cansaré de celebrarlo/ Antes de que destruya la marea/ las huellas de mis lágrimas de mármol/, si me tocó bailar con la más fea/ viví para contarlo”. El video oficial, en Youtube, es creativo y lindo, hecho con letreros en Madrid, y Dos: “Poco”, de No te va a gustar y Draco Rosa, del álbum Otras canciones, de 2019, también toca el mismo tema: “Ya no siento el fuego, voy quedando ciego y no lo sé, no lo sé [...] Voy viviendo muy de a poco/ voy sintiendo gusto a poco [...] Si estoy acá dentro, ¿por qué no me encuentro?”. Cosas de la edad...

Libros. Uno: Este suelo que pisas. Un mapa de historias inconclusas (Unach, 2024), del chiapaneco Marcelino Champo. Me parece el mejor de sus libros, los he leído todos, y creo que está muy por encima de muchísimos más del estado y del país. No es fácil escribir un volumen de cuentos como el suyo. La variedad de planteamientos, la diversidad de personajes, las distintas técnicas hacen que el libro monotemático no sea ni aburrido ni repetitivo. Al contrario, es rico , disfrutable, admirable, y Dos: El librópata, de Thierry Debroux, con traducción de Nadxeli Yrísar Carrillo y Humberto Pérez Montera, que incluye otra obra de teatro: Los maravillosos farsantes (Nómada Producciones y Editorial de la Casa, 2022). El librópata es sobre un viejo que vive entre libros y que sólo con olerlos puede descubrir la historia que cuentan: Shakespeare huele a sangre, la Biblia huele a “ralladura de naranja ligeramente asada”, Dumas “huele a cacería, a carne jugosa” y los seres humanos olemos a crimen. La obra de Debroux me dejó encantado.

Películas: Una: La chica de la aguja (2024, Dinamarca), de Magnus von Horn, es una historia que ocurre en 1919 y está filmada en blanco y negro. Es violenta, cruel y explora sin tapujos la miseria humana. Hacía mucho que una película no me impresionaba tanto como ésta: es cruda, sorpresiva e incluso sádica, y Dos: Sin señas particulares (2020, México), de Fernanda Valadez. Esta cinta me pareció, en un principio, un documental de tremenda verosimilitud y de hecho está basada en testimonios reales. No se nota la actuación, porque las actrices y actores (no hay ninguna estrella, ningún nombre conocido) lo hacen tan bien que parecen estar representándose a sí mismos. Ganó merecidamente varios premios y aunque ya tiene sus añitos (yo la vi en 2025) es una muestra más del talento de nuestras cineastas.
La ilustración es de HCM.
La ilustración es de HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 313. Mis películas, documentales y series 2025. Héctor Cortés Mandujano

La ilustración es de Luis Daniel Pulido.

 Polvo del camino/ 313
Mis películas, documentales y series 2025
Héctor Cortés Mandujano

Con mi abrazo agradecido para mis amigos
Alejandro Molinari y Dora Patricia Espinosa

Vi 367 obras entre películas, documentales y series. Muchas cintas de entreno no me gustaron: Frankestein, de Del Toro ni Jay Kelly, de Noah Baumbach, por ejemplo; me gustaron bastante, en cambio, The Sinners, de Ryan Coogler, y Blue Moon, de Richard Linklater; me pareció notable el debut como directora de la actriz Kate Winslet, con Adiós, June, y me fascinó Bugonia, de Yorgos Lanthimos… Vi tantas pelis que fue un lío llegar a estas doce que considero recomendables para ti, lector, lectora, de las que no cuento tramas. Para que fuera más fácil, decidí que, salvo una excepción, todas fueran de este año. La numeración no implica una lista de peor a mejor: las que quedaron en la lista son número uno para mí.

Una: El esquema fenicio (2025, Estados Unidos y Alemania), de Wes Anderson. Hay directores que tienen un estilo, incluso esquemático, como en el caso de Anderson (cada peli se parece a la anterior), que me parece que cada vez se vuelve más perfecto. Esta cinta, aunque toca los asuntos de lo difícil que es comprenderse entre padres e hijos (él es un magnate, ella una monja) y puede ser interesante como guión, como trama, en sus varios meandros, vale la pena sólo porque es una nueva oportunidad de asomarse a la forma genial que Wes tiene de mostrar su talento en la pantalla.
Dos: Los tipos malos 2 (2025, Estados Unidos), cinta de dibujos animados dirigida por Pierre Perifel. Es raro hallar una segunda parte que sea igual de buena o mejor que la primera. Este es un ejemplo conspicuo. La música, la animación y los personajes son geniales. Es una gran película de acción, con muchas sorpresas en la trama. Es un gozo volver a ver al Sr. Lobo, al Sr. Serpiente, al Sr. Tiburón, el Sr. Piraña y la Sra. Tarántula. Han dejado la vara muy alta.
Tres: Las locuras (2025, México), de Rodrigo García. He visto muchas de las cintas de Rodrigo García, que me parece un gran contador de historias. Me gusta lo que hace. Las locuras me parece que es, hasta el momento, su mayor logro. Qué bien cruzadas están las historias, qué buen cuadro de actores, qué bien escrita, qué bien dirigida y producida, qué lindos homenajes con los subtítulos, qué gran final. Disfruté cada segundo de esta súper recomendable película.
Cuatro: Los Roses (2025, Reino Unido-EUA), de Jay Roach. Aunque es un remake de la ya clásica dirigida por Danny de Vito y está basada en la misma novela (La guerra de los Roses), de esta nueva puesta en cámara me encantaron los actores (Benedict Cumberbatch y Olivia Colman), que están inspiradísimos, y los diálogos: qué gran guion de Tony McNamara. No importa si te gustó la primera o no, esta nueva forma de contarla a mí me pareció imperdible.
Cinco: Weapons (2025, EUA), de Zach Cregger. Me encantó la manera en cómo está contada: en bloques que no están necesariamente en orden. Le pongo un poquito de repelús al final, pero la forma, la tensión, el suspenso, el modo en que poco a poco el cienasta nos va dando la información me parecieron hipnóticos. Aunque The Sinners, de Coogler, y ésta tienen puntos de contacto, me gustó más ésta.
Seis: Hombre con H (2025, Brasil), de Esmir Filho, cuenta la historia del cantante brasileño Ney Matogrosso, que es algo más que un artista: es también un ícono de la revolución sexual y de la representación gay. Ney nació en 1941 y lleva ya toda una vida frente a los escenarios. El retrato que le hace la cinta es íntimo, artístico y social. Gran trabajo actoral de Jesuíta Barbosa, como protagonista.
Siete: Sujo: Hijo de Sicario (2024, México), de Astrid Rondero y Fernanda Valadez. Esta película subvierte los clásicos caminos de las historias de narcotráfico. Es, me parece, muy honesta y muy inteligente. Aunque en la historia hay “fantasmas”, las cineastas hallaron una fórmula novedosa para presentarlos, aunque hay violencia la trama desencadena en una solución inesperada, que ojalá pudiera ser el final de todo este embrollo en que está metido nuestro país.
Ocho: La vecina perfecta (2025, EUA), documental sobre el asesinato de Ajike Owens, dirigido por Geeta Gandbhir. La cineasta cuenta esta historia real con las grabaciones que hizo la policía sobre las constantes llamadas de parte de Susan Lorincz y las muchas visitas que hacen al vecindario donde ocurrió la tragedia. Es terrible ver nuestra naturaleza humana reflejada en este gran trabajo que rebasa, con mucho, la mera exposición cinematográfica.
Nueve: El hijo de mil hombres (2025, Brasil), de Daniel Rezende es una rara historia de amor mágico entre un huérfano y un hombre que quiere ser padre, entre una mujer casada con un gay y un hombre que se vuelve amigo de ambos. La película habla de la soledad y la incomprensión social, pero también de la fraternidad universal. La escena final, que de algún modo resuelve las varias dudas que se han sembrado en el transcurso de la cinta, es muy emocionante. La naturaleza humana, aquí, sale muy bien parada.
Diez: Adolescencia (2025, Reino Unido), miniserie de cuatro capítulos, creada por Jack Thorne y Stephen Graham, dirigida por Philip Barantini. Cada episodio está rodado en plano secuencia, es decir, sin cortes, y cada uno va encajando a la perfección en este rompecabezas donde en el centro está el acto de violencia de un niño de trece años. El actor que lo encarna (Owen Cooper) es una maravilla y ha sido justamente premiado por este papel. El tercer episodio es un prodigio.
Once: Departamento Q (2025, Escocia), serie, primera temporada, nueve capítulos, creada por Scott Frank, basada en las novelas policiales de Jussi Adler-Olsen. He visto varias películas sobre estas novelas, incluso una que cuenta la misma historia de esta serie, pero estos nueve episodios están hechos con arte e inspiración (las películas, también escocesas, de distintos años, valen mucho la pena). Aunque se trata de un asunto criminal y su investigación, hay también un estudio de lo humano y lo social. La sociopatía puesta al servicio del bien. Algo se aprende si se abren bien los ojos.
Doce: Una batalla tras otra (2025, EUA), de Paul Thomas Anderson. Este director, que generalmente, como aquí, escribe sus propios guiones, es uno de mis favoritos. Ahora ha adaptado a Thomas Pynchon, un grande de la literatura estadounidense. La historia no se atiene a la lógica convencional, pero ver a un cineasta de este tamaño con un elenco más que probado (DiCaprio, Del Toro, Penn) es un lujo. Imperdible.


La ilustración es de Luis Daniel Pulido.
La ilustración es de Luis Daniel Pulido.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com