Ahora les toca a ustedes/ V Héctor Cortés Mandujano
[Escojo lo que creo puede resultar interesante de lo que me mandan. Esto es un resumen y una antología. Ustedes hablan aquí...]
Abril 2025
Sobre el libro Chiapas, las tareas de Sísifo, que coescribí con Jorge López Arévalo y Óscar Alejandro Figueroa Gutiérrez, es el siguiente texto:
Sísifo en Chiapas Edgar Hernández Ramírez
Conocí la pobreza desde niño en pueblos de la Frailesca chiapaneca; en las casas tristes y menesterosas de algunos vecinos, en las carencias, en la ropa modesta y en los pies descalzos de muchos amigos. Vi padecer la precariedad en familiares y la experimenté yo mismo, aunque no en situación extrema. En la geografía de mi recorrido vital, palpé la penuria económica –incluso la miseria— en el campo y la ciudad: en pueblos de agricultores, de pescadores y en las fincas cafetaleras de la Sierra Madre, donde en época de corte los indígenas vivían hacinados en enormes galeras de madera; y en la periferia de la capital Tuxtla Gutiérrez, cuando estudié el bachillerato allá por los años ochenta. Y esa pobreza larga y profunda no se agota en mi historia, se prolonga en la experiencia y la memoria de mis padres y de mis abuelos, y seguramente de mis ancestros más antiguos; así como los de mucha gente en Chiapas. Digamos que el sombrío paisaje de la pobreza observada, vivida y contada en mi contexto, lleva mínimo 150 años. Me claro queda que esta realidad de carencias, desigualdad e injusticia, me marcaron la vida. Por eso quizás a final de cuentas estudié periodismo y no arqueología o ingeniería petroquímica. Viví fuera de Chiapas 15 años ya mi regreso no había cambiado mucho la situación. En 2006 o 2007, una compañera y yo hicimos un amplio reportaje en el municipio de Sitalá que titulamos “Chiapas, el círculo de la pobreza”, donde concluimos que pese a los formidables intentos de los jóvenes por superar sus paupérrimas condiciones de vida, en momento las condiciones estructurales de la desigualdad les truncaba sus sueños y los devolvía a su precaria realidad. Hoy, no obstante los modestos avances —de acuerdo con las cifras oficiales— y las millas de millones de pesos destinadas a superar la marginación y la desigualdad durante los últimos 30 años, Chiapas sigue siendo un estado rico con un pueblo pobre. Gobiernos de distinto color van y vienen y no hay avances significativos; “Chiapas es un cementerio de proyectos fracasados” y la pobreza sigue anclada en lo más profundo de su territorio lleno de recursos naturales. Cada sexenio se renuevan las esperanzas y ahí vamos, cuesta arriba, cargando nuestra pesada loza; pero nunca llegamos a la cima, resbalamos y vuelta de nuevo a subir la pendiente. De eso, de la tragedia chiapaneca, habla “Chiapas, las tareas de Sísifo”, el libro de Héctor Cortés Mandujano, Jorge López Arévalo y Óscar Alejandro Figueroa Gutiérrez, presentado hace unos días en la Universidad Autónoma de Chiapas. Con cifras contundentes retratan nuestras tragicómicas paradojas y la brutal realidad de la pobreza, pero también esbozan una luz al final del túnel proponiendo cinco proyectos prioritarios para el desarrollo del estado. El libro no se plantea como un documento definitivo, sino renovable en ediciones posteriores con actualización de datos, seguimiento de resultados de los proyectos e inclusión de nuevos elementos. En ese sentido, propongo desde ya que en la nueva entrega se agregue un capítulo sobre el costo de la corrupción y su incidencia en la desigualdad, y otro que aborde la pobreza democrática como matriz de elecciones de gobernantes estatales fallidos. Y lamento decirlo, pero creo que Sísifo todavía tiene trabajo para rato en Chiapas.
La ilustración es de Luis Daniel Pulido.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Háctor Antes, en y después de los aplausos/ 1V Imágenes nómadas, 2 de 4
Luis, un primo de Alfredo, va por nosotros a la terminal de la ciudad de Puebla y nos lleva a desayunar un plato típico que a Nadia, después, le hace daño porque está hecho con un exceso de una plantita comestible a la que es alérgica. Nos hospedamos y apenas acabamos de hacerlo cuando llega nuestro querido amigo Roger Octavio Gómez Espinosa, quien decidió viajar desde Guadalajara, donde vive, para ver las dos funciones de La divinidad del monstruo que daremos en Puro Drama, un teatro pintado de rosa que aún no conocemos. El alma de Puro Drama es Mike, quien sonriente y amable nos recibe como si fuéramos amigos suyos de toda la vida. Comemos en un negocio de enfrente, Café Vida, que nos recomienda Mike, donde al saber que somos de Chiapas nos regalan café y un vaso térmico. Es lindo recibir el cariño de esta gente que sin conocernos ya nos quiere. Por asuntos de programación, daremos las dos funciones una después de la otra, y no podremos conversar con el público, al final, como regularmente hacemos. Sabemos que tocamos a la gente, porque nos felicitan los compañeros del teatro y el público que nos hallamos en la cafetería-bar que tiene dentro Puro Drama. Luis, el primo de Alfredo, no sabe cómo presentarme a su mujer, porque en la obra mi personaje se burla de la gente que se siente propietaria de su país, sus papás, su mujer… Nos reímos escandalosamente. Sólo damos, cuando terminamos la segunda función, nuestra red para que puedan escribirnos y un fan nos dice cosas muy elogiosas, y nos pide hablar con Nadia porque quiere saber cómo se le ocurrió el vestuario y el maquillaje. Nadia se siente soñada, pues regularmente la gente da por hecho que la obra sólo somos los actores y la luz. Roger Octavio se despide de nosotros, después de nuestras dos funciones. Fue un enorme gusto tenerlo con nosotros. En el hospedaje donde estamos, un señor, en calzoncillos, flaco, tose mucho mientras se rasura. Parece enfermo. Se queja de nuestra forma de conversar en la noche. Con justa razón. Hablamos a gritos, como si cada uno de nosotros estuviera en el centro del escenario. Y parecemos no darnos cuenta. Vamos a comprar libros y en la calle, con un audífono, Dalí toma la clase que el maestro está dando en Tuxtla, en la Unach, y participa con su opinión. Hasta hace poco eso hubiera parecido imposible, y ahora es la cotidianidad. Luis nos invitó a visitar su mezcalería antes de dejar Puebla para irnos a Guerrero. Dejamos el hotel y nos vamos para allá con todo y maletas. Luis es un especialista y nos da una prueba de mezcal y luego otra y otra. Sin darnos cuenta los cinco ya estamos platicando a gritos, como solemos, y un poco borrachos. Alguien menciona que debemos irnos. Intentamos despedirnos, pero Luis nos da otro caballito y otro, y todos aceptamos… Salimos despedidos, como locos, a la terminal y corremos porque la hora de nuestra salida ya pasó. Sería una locura perder nuestro pasaje, pero parece que eso va a ocurrir, hasta que llegamos y nos damos cuenta que los hados han retrasado el camión que llega cuando nosotros todavía escurrimos sudor y tenemos las respiraciones agitadas. Nos subimos alegres al autobús, rumbo a Guerrero, fascinados del presente y el futuro de estos días de teatro y vida…
HCM y Alfredo Espinoza.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Polvo del camino/ 314 Remanentes Héctor Cortés Mandujano
Hubo más, pero no quise dejar fuera de mis recuentos 2025 por lo menos dos canciones, dos libros, dos películas más. Espero que algo te digan lector, lectora...
Canciones. Una: “Lágrimas de mármol”, de Joaquín Sabina, del álbum Lo niego todo, de 2017, es una canción madura, que celebra la llegada de la vejez (“el futuro es cada vez más breve/ y la resaca, larga”) y la posibilidad de seguir viviendo: “Superviviente, sí, ¡maldita sea!/ Nunca me cansaré de celebrarlo/ Antes de que destruya la marea/ las huellas de mis lágrimas de mármol/, si me tocó bailar con la más fea/ viví para contarlo”. El video oficial, en Youtube, es creativo y lindo, hecho con letreros en Madrid, y Dos: “Poco”, de No te va a gustar y Draco Rosa, del álbum Otras canciones, de 2019, también toca el mismo tema: “Ya no siento el fuego, voy quedando ciego y no lo sé, no lo sé [...] Voy viviendo muy de a poco/ voy sintiendo gusto a poco [...] Si estoy acá dentro, ¿por qué no me encuentro?”. Cosas de la edad...
Libros. Uno:Este suelo que pisas. Un mapa de historias inconclusas (Unach, 2024), del chiapaneco Marcelino Champo. Me parece el mejor de sus libros, los he leído todos, y creo que está muy por encima de muchísimos más del estado y del país. No es fácil escribir un volumen de cuentos como el suyo. La variedad de planteamientos, la diversidad de personajes, las distintas técnicas hacen que el libro monotemático no sea ni aburrido ni repetitivo. Al contrario, es rico , disfrutable, admirable, y Dos:El librópata, de Thierry Debroux, con traducción de Nadxeli Yrísar Carrillo y Humberto Pérez Montera, que incluye otra obra de teatro: Los maravillosos farsantes (Nómada Producciones y Editorial de la Casa, 2022). El librópata es sobre un viejo que vive entre libros y que sólo con olerlos puede descubrir la historia que cuentan: Shakespeare huele a sangre, la Biblia huele a “ralladura de naranja ligeramente asada”, Dumas “huele a cacería, a carne jugosa” y los seres humanos olemos a crimen. La obra de Debroux me dejó encantado.
Películas: Una:La chica de la aguja (2024, Dinamarca), de Magnus von Horn, es una historia que ocurre en 1919 y está filmada en blanco y negro. Es violenta, cruel y explora sin tapujos la miseria humana. Hacía mucho que una película no me impresionaba tanto como ésta: es cruda, sorpresiva e incluso sádica, y Dos:Sin señas particulares (2020, México), de Fernanda Valadez. Esta cinta me pareció, en un principio, un documental de tremenda verosimilitud y de hecho está basada en testimonios reales. No se nota la actuación, porque las actrices y actores (no hay ninguna estrella, ningún nombre conocido) lo hacen tan bien que parecen estar representándose a sí mismos. Ganó merecidamente varios premios y aunque ya tiene sus añitos (yo la vi en 2025) es una muestra más del talento de nuestras cineastas.
La ilustración es de HCM.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Polvo del camino/ 313 Mis películas, documentales y series 2025 Héctor Cortés Mandujano
Con mi abrazo agradecido para mis amigos Alejandro Molinari y Dora Patricia Espinosa
Vi 367 obras entre películas, documentales y series. Muchas cintas de entreno no me gustaron: Frankestein, de Del Toro ni Jay Kelly, de Noah Baumbach, por ejemplo; me gustaron bastante, en cambio, The Sinners, de Ryan Coogler, y Blue Moon, de Richard Linklater; me pareció notable el debut como directora de la actriz Kate Winslet, con Adiós, June, y me fascinó Bugonia, de Yorgos Lanthimos… Vi tantas pelis que fue un lío llegar a estas doce que considero recomendables para ti, lector, lectora, de las que no cuento tramas. Para que fuera más fácil, decidí que, salvo una excepción, todas fueran de este año. La numeración no implica una lista de peor a mejor: las que quedaron en la lista son número uno para mí.
Una:El esquema fenicio (2025, Estados Unidos y Alemania), de Wes Anderson. Hay directores que tienen un estilo, incluso esquemático, como en el caso de Anderson (cada peli se parece a la anterior), que me parece que cada vez se vuelve más perfecto. Esta cinta, aunque toca los asuntos de lo difícil que es comprenderse entre padres e hijos (él es un magnate, ella una monja) y puede ser interesante como guión, como trama, en sus varios meandros, vale la pena sólo porque es una nueva oportunidad de asomarse a la forma genial que Wes tiene de mostrar su talento en la pantalla. Dos: Los tipos malos 2 (2025, Estados Unidos), cinta de dibujos animados dirigida por Pierre Perifel. Es raro hallar una segunda parte que sea igual de buena o mejor que la primera. Este es un ejemplo conspicuo. La música, la animación y los personajes son geniales. Es una gran película de acción, con muchas sorpresas en la trama. Es un gozo volver a ver al Sr. Lobo, al Sr. Serpiente, al Sr. Tiburón, el Sr. Piraña y la Sra. Tarántula. Han dejado la vara muy alta. Tres: Las locuras (2025, México), de Rodrigo García. He visto muchas de las cintas de Rodrigo García, que me parece un gran contador de historias. Me gusta lo que hace. Las locuras me parece que es, hasta el momento, su mayor logro. Qué bien cruzadas están las historias, qué buen cuadro de actores, qué bien escrita, qué bien dirigida y producida, qué lindos homenajes con los subtítulos, qué gran final. Disfruté cada segundo de esta súper recomendable película. Cuatro:Los Roses (2025, Reino Unido-EUA), de Jay Roach. Aunque es un remake de la ya clásica dirigida por Danny de Vito y está basada en la misma novela (La guerra de los Roses), de esta nueva puesta en cámara me encantaron los actores (Benedict Cumberbatch y Olivia Colman), que están inspiradísimos, y los diálogos: qué gran guion de Tony McNamara. No importa si te gustó la primera o no, esta nueva forma de contarla a mí me pareció imperdible. Cinco:Weapons (2025, EUA), de Zach Cregger. Me encantó la manera en cómo está contada: en bloques que no están necesariamente en orden. Le pongo un poquito de repelús al final, pero la forma, la tensión, el suspenso, el modo en que poco a poco el cienasta nos va dando la información me parecieron hipnóticos. Aunque The Sinners, de Coogler, y ésta tienen puntos de contacto, me gustó más ésta. Seis:Hombre con H (2025, Brasil), de Esmir Filho, cuenta la historia del cantante brasileño Ney Matogrosso, que es algo más que un artista: es también un ícono de la revolución sexual y de la representación gay. Ney nació en 1941 y lleva ya toda una vida frente a los escenarios. El retrato que le hace la cinta es íntimo, artístico y social. Gran trabajo actoral de Jesuíta Barbosa, como protagonista. Siete:Sujo: Hijo de Sicario (2024, México), de Astrid Rondero y Fernanda Valadez. Esta película subvierte los clásicos caminos de las historias de narcotráfico. Es, me parece, muy honesta y muy inteligente. Aunque en la historia hay “fantasmas”, las cineastas hallaron una fórmula novedosa para presentarlos, aunque hay violencia la trama desencadena en una solución inesperada, que ojalá pudiera ser el final de todo este embrollo en que está metido nuestro país. Ocho:La vecina perfecta (2025, EUA), documental sobre el asesinato de Ajike Owens, dirigido por Geeta Gandbhir. La cineasta cuenta esta historia real con las grabaciones que hizo la policía sobre las constantes llamadas de parte de Susan Lorincz y las muchas visitas que hacen al vecindario donde ocurrió la tragedia. Es terrible ver nuestra naturaleza humana reflejada en este gran trabajo que rebasa, con mucho, la mera exposición cinematográfica. Nueve:El hijo de mil hombres (2025, Brasil), de Daniel Rezende es una rara historia de amor mágico entre un huérfano y un hombre que quiere ser padre, entre una mujer casada con un gay y un hombre que se vuelve amigo de ambos. La película habla de la soledad y la incomprensión social, pero también de la fraternidad universal. La escena final, que de algún modo resuelve las varias dudas que se han sembrado en el transcurso de la cinta, es muy emocionante. La naturaleza humana, aquí, sale muy bien parada. Diez: Adolescencia (2025, Reino Unido), miniserie de cuatro capítulos, creada por Jack Thorne y Stephen Graham, dirigida por Philip Barantini. Cada episodio está rodado en plano secuencia, es decir, sin cortes, y cada uno va encajando a la perfección en este rompecabezas donde en el centro está el acto de violencia de un niño de trece años. El actor que lo encarna (Owen Cooper) es una maravilla y ha sido justamente premiado por este papel. El tercer episodio es un prodigio. Once:Departamento Q (2025, Escocia), serie, primera temporada, nueve capítulos, creada por Scott Frank, basada en las novelas policiales de Jussi Adler-Olsen. He visto varias películas sobre estas novelas, incluso una que cuenta la misma historia de esta serie, pero estos nueve episodios están hechos con arte e inspiración (las películas, también escocesas, de distintos años, valen mucho la pena). Aunque se trata de un asunto criminal y su investigación, hay también un estudio de lo humano y lo social. La sociopatía puesta al servicio del bien. Algo se aprende si se abren bien los ojos. Doce:Una batalla tras otra (2025, EUA), de Paul Thomas Anderson. Este director, que generalmente, como aquí, escribe sus propios guiones, es uno de mis favoritos. Ahora ha adaptado a Thomas Pynchon, un grande de la literatura estadounidense. La historia no se atiene a la lógica convencional, pero ver a un cineasta de este tamaño con un elenco más que probado (DiCaprio, Del Toro, Penn) es un lujo. Imperdible.
La ilustración es de Luis Daniel Pulido.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Leí 236 libros en 2025; como se verá, no soy un perseguidor de novedades, porque hay demasiado que leer en el pasado remoto y cercano, en los libros que ya pasaron ciertas barreras de tiempo. Los comparto contigo, lector, lectora. Tal vez alguno no hayas leído, tal vez alguno te interese...
Uno: Ensayistas y profetas. El canon del ensayo (Editorial Páginas de espuma, 2010, con traducción de Amelia Pérez de Villar), de Harold Bloom (Estados Unidos, 1930-2019). Este maravilloso lector y ensayista, inteligente y erudito, dejó por fortuna varios libros listos antes de partir. Aquí analiza y cita varios de sus clásicos: la Biblia (especialmente el libro de Job), Montaigne, William Hazlitt, Carlyle, Emerson, Thoreau, Nietzsche... Un banquete de prodigios. Dos: La clase de griego (2011, traducción de Sun-me Yoon), de Han Kang (Corea del Sur, 1970), Premio Nobel de Literatura 2024. La leí en uno de mis lectores electrónicos Me gustó muchísimo. Dos personajes principales: Él, un hombre que ha ido perdiendo paulatinamente la vista hasta quedar ciego si no usa los lentes especiales donde al menos ve azul todo. Vive solo, en un país que no es –Corea– el suyo. Es maestro de griego. Ella perdió a su hijo de ocho años en varias batallas legales y su padre se lo llevó; quedó destrozada y perdió el habla. Decide estudiar griego. Allí se encuentran. La novela es honda y bella. Tres: Tuntún de pasa y grifería, del poeta puertorriqueño Luis Palés Matos (1898-1959). Se publicó inicialmente en 1937 y con ello inició lo que se ha llamado poesía negra. Mi ejemplar (1993, Universidad de Puerto Rico, Instituto de Cultura Puertorriqueña) contiene la primera edición, la de 1950 y la de 1952, con prólogos, estudios, notas al pie, vocabulario, biografía… Me encanta el título, que no se entiende sin explicaciones: “Tuntún connota tambores, percusión. […] pasa y grifería (se usa) para aludir al pelo ensortijado de los negros y a una multitud de mulatos”. Una muestra de lo que se puede hacer con las palabras, cuando se sabe usarlas. Cuatro: Arte abstracto (Taschen, 2017, traducido por Francisco Caro), de Dietmar Elger (pintor y crítico alemán, 1958). Es un libro de gran formato y al mismo tiempo un ensayo y un catálogo. En las primeras páginas define su tema central: “Antes, la expresión artística tenía un carácter mimético: reproducía el mundo tal como lo veía el artista. [...] la pintura abstracta abre nuevas e insospechadas posibilidades: Puede ser autónoma y no tiene por qué referirse a una realidad conocida. [...] En la pintura abstracta, los colores y las formas subsisten sin el sistema de referencia de un mundo objetual exterior”. Lo reviso, lo veo muy seguido. Lo abstracto es infinito. Cinco: Érase una vez en Hollywood (2021), de Quentin Tarantino (Tennessee, 1963), con traducción de Javier Calvo Perales. Esta novela, como la película, sigue las vidas de Rick Dalton, actor cuyas glorias ya pasaron y ahora hace papeles de malo en los westerns de televisión, y Cliff Booth, el doble de Rick Dalton, que ahora es su chofer y ayudante general, porque ha golpeado a tantos en su trabajo (a Bruce Lee, el más famoso), que ya no lo contratan. En la novela, a diferencia de la cinta, las dos vidas se extienden y Tarantino escribe sobre las muchas películas que le gustan o aborrece, porque el tema lo permite, pero la historia funciona como un libro que uno agradece leer. Me sentí feliz leyéndolo. Seis: Inventario (1930-2014, tres tomos, Era et al, 2017), de José Emilio Pacheco (Ciudad de México 1939-2014) es una selección de la columna mítica que Pacheco escribió para la revista Proceso. La selección la hicieron, con el consentimiento del autor, Héctor Manjarrez, Eduardo Antonio Parra, José Ramón Ruisánchez y Paloma Villegas. Dicen los autores en la nota inicial (p. 13): “Cuando José Emilio Pacheco empezó a publicar su columna el 5 de agosto de 1973 era un joven de treinta y cuatro años. Cuarenta años después, la noche del 24 de enero de 2014, Pacheco afinaba los detalles del segundo ‘Inventario’ dedicado a Juan Gelman a raíz de su muerte, ocurrida diez días antes. Luego de enviar su texto se fue a dormir para no despertar”. El Inventario se ocupó de todos los temas posibles. Pacheco tocó, por otra parte, con genialidad la poesía, el cuento, la novela, el ensayo. Su Inventario es deslumbrante. Siete: La expulsión de lo distinto (2016), del filósofo alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han (Seúl, 1959), con traducción de Alberto Ciria. Un análisis en breves ensayos sobre lo igual que se ha vuelto el ser humano: “Lo que enferma a la sociedad no es la alienación, la sustracción, la prohibición ni la represión, sino la hipercomunicación, el exceso de información, la sobreproducción y el hiperconsumo. La expulsión de lo distinto y el infierno de lo igual ponen en marcha un proceso destructivo totalmente diferente: la depresión y la autodestrucción”. Ocho: Monk (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2024), de León Plascencia Ñol (Ameca, Jalisco, 1968). Ñol escribió un libro magnífico que es, en el híbrido que lo propone, una biografía poética, hecha con un profundo conocimiento de su personaje (su música, su enfermedad, sus pensamientos, su vida) y con una estructura inteligente que hace que, incluso, quien no haya oído hablar de Thelonius Monk lo pueda conocer y oír con una guía especializada. No divide el libro en capítulos, sino en tracks (cada track lo abre un testimonio), más una adenda, con la discografía de este genio del jazz. Ñol cita con profusión entrevistas, artículos, documentos que contextualizan sus versos, sus poemas; hablan el propio Monk, Boo Boo (su hija), Nellie Smith (su mujer), muchos amigos músicos, críticos y escritores; incluye fotografías... Nueve: Melancolía (Random House, 2023), de Jon Fosse (Noruega, 1959), Premio Nobel de Literatura 2023, con traducción de Ana Sofía Pascual Pape. No es un libro de lectura fácil. Hasta la página 240 habla el pintor loco (de mente distinta) Lars Hertervig, de Noruega (1830-1902), cuya vida real y biografía puede consultarse en cualquier medio electrónico y de quien se pueden ver sus pinturas en internet. Hay después un capítulo con Lars en el manicomio, otro con un narrador “normal”, quien contextualiza la vida y la obra de este famoso pintor noruego, y, al final, quien nos cuenta más de la infancia y muerte del personaje central es su hermana. Los libros sobre los de extraño comportamiento y lo mal que son tratados me sirven mucho para no olvidarme que yo soy parte también de esa gente rara. Estoy más cerca de ellos que de los “normales”. Diez: Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos. Un viaje en la mente de Philip K. Dick (Anagrama, 2018), de Emmanuel Carrère (París, 1957), con traducción de Marcelo Tombetta. El libro es deslumbrante y minucioso. Se sabe con puntualidad qué hizo cada día K. Dick, por qué, qué pensaba, con cuántas mujeres se acostó, de quién estuvo enamorado, qué tipo de drogas consumió, cuándo y por qué se le ocurrieron las tramas de sus cuentos y sus novelas. Para escribir esta biografía, Carrère tuvo que leer una cantidad ingente de documentos y libros, y hablar con mucha gente. Y luego poner su talento, que es mucho, para organizar la información y volverla el texto espléndido que es. Once: Primavera sombría y El hombre jazmín, de Unica Zürn. Dice la contraportada de este libro que me encantó: “El presente volumen reúne la totalidad de la obra literaria de Unica Zürn: la estremecedora novela corta Primavera sombría y el singular testimonio El hombre Jazmín, ambos de carácter autobiográfico”. En la nota biográfica (Seix Barral, 1986, traducción de Ana Ma. de la Fuente) se dice que Unica “nació en Berlín en 1916 y se suicidó en París en 1970”. Era esquizofrénica. La primera novela es sobre una niña solitaria (su hermano la viola) que se enamora de un adulto y cuyo final es trágico. La segunda es la de una mujer que entra y sale de manicomios hasta que decide ya no volver, irse del mundo. Como literatura, los dos libros me parecen esplendidos; como testimonios, sobrecogedores. Doce: Autoficción, una ingeniería del yo (Bogotá Ediciones, 2024), de Sergio Blanco (dramaturgo y director teatral franco-uruguayo, nacido en 1971) parte de la definición de lo que es autoficción (“cruce de relatos y pacto de mentira”), hace un recorrido histórico de las escrituras del yo, propone un decálogo y analiza, dentro de su propia obra, las varias formas de autoficcionarse. El volumen –cuidado y bello en su edición– culmina con una entrevista a Blanco, realizada por Martín Cedrés Silva. Lo puede leer alguien que no sepa nada del tema ni conozca la obra de Sergio Blanco y al final será un conocedor. El ensayo es prolijo y claro. Me gustó y me enseñó muchísimo.
[De todos estos libros he hablado o hablaré, mucho más extensamente, en la columna Casa de citas o en otro Polvo del camino. Aunque son libros leídos en 2025, irán apareciendo hasta el siguiente año. Los que no tienen datos de edición, los leí electrónicamente.]
La ilustración es de HCM.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Spotify me envía cada año, a principios de diciembre, la selección de lo que más he oído. Me da varios datos antes. Oí, según esta plataforma, “39.798 minutos” (27 días seguidos), es decir, “8.306 canciones” en “455 géneros”. Me dice lo que me han dicho varias veces: “Un gusto como el tuyo no es fácil de definir”. Me dice, además, que mi edad musical es de 42 años, “porque has estado escuchando música de los finales de los años 90”. Comparto como cada año mi lista contigo, querido lector, lectora.
Uno: “No surprises”, de Ara Malikian, del álbum 15, de 2015, que es un compilatorio de dos discos. La pieza está firmada por varios compositores y este violinista extraordinario pareciera extraer del instrumento caricias para el oído en lugar de sonidos. Malikian, dice wikipedia, “es un violinista libanés de ascendencia armenia radicado en España”. Se viste estrafalariamente y usa el pelo alborotado a más no poder, pero es un regalo maravilloso para quienes oímos música.
Dos: “Con dos camas vacías”, de María Jiménez, del álbum Canta por Sabina, de 2002. Jiménez es cantante, bailaora y actriz española. Su voz es pasional, irónica; marca con claridad el desprecio, la tristeza, el coraje, la picardía. Esta es una de las versiones (ranchera convertida en cante) que está en lo que más escucho cada año. La canción es de Joaquín Sabina, quien la acompaña en un tramo de esta historia de desamor: “Ni yo bordo pañuelos ni tú rompes contratos, ni yo mato por celos ni tú mueres por mí; y antes de que me quieras como se quiere a un gato, me largo con cualquiera que se parezca a ti”.
Tres: “Epitafio”, de Maru Enríquez (mexicana, 1957-2022), del álbum Y mi voz que madura, de 2007. El disco lo constituyen poemas de Xavier Villaurrutia, con música de Jaime López. Una maravilla. Estuvo fuera de circulación por líos legales. Me sorprendió hallármelo y lo oí mucho este año: “Sonámbula, dormida y despierta a la vez, en silencio recorro la ciudad sumergida, y dudo y no me atrevo a preguntarme si es el despertar de un sueño o es un sueño mi vida”.
Cuatro: “Pannonica”, de Thelonius Monk (estadounidense, 1917-1982), del álbum Brilliant Corners, de 1957. La pieza fue compuesta por este genio del piano, dedicada a Kathleen Annie Pannonica Rothschild de Koenigswarter (1913-1988), una judía blanca y millonaria, adoradora del jazz. Thelonius es de mis irremplazables de siempre y esta es una pieza ejecutada con la magia de alguien que tenía puentes anchos por los que transitaba, sin problemas, hacia la belleza.
Cinco: “De qué me sirve todo eso”, de Jairo, del álbum Milonga del trovador, una antología de 2010. Este cantante y compositor argentino, legendario, es uno de mis cantantes favoritos. La música y la letra son de él: “Un pie descalzo en la hierba, el soplo fresco del mar, un horizonte de arena, un poema, un trigal. ¿De qué me sirve? ¿De qué? [...] De qué me sirve todo eso, si no hay con quien compartir, partir el pan es hermoso: un trozo espera por ti”.
Seis: “Un bolero a tu vestido”, de Al-Blanco & El Peli (compuesta por Francisco Blanco Burgos), del álbum Me lo sopla el viento, de 2024. Al-Blanco es un joven andaluz (nació en 1998), cantante de flamenco, y El Peli es su acompañante habitual. Me encanta el disco y me gusta la ternura de esta canción: “Y amor, necesito tenerte cerca, tu lejanía me dejó una ausencia y en mi corazón te llevo grabada, y cada noche, la madrugada y el aire me traen tu olor, y al despertarme añoro tus besos, no te siento cerca, por eso me muero, ay, me muero sin tu cuerpo”.
Siete: “Miedo”, de Eugenia León, compuesta por Leonel García, del álbum Una rosa encendida, de 2017. Me parece una inspirada declaración de principios. Leonel García es también cantante, aunque casi no lo he oído. Esta versión de Eugenia León (mexicana) me encantó: “No me toques, no me toques con tus manos congeladas. No me mires con tus ojos, que en verdad no miran nada. Y nunca me abraces, no haremos las paces, deja ya de usar disfraces. [...] Miedo, ya no podré vivir contigo. Miedo, que contaminas todo y envenenas todo. Miedo a no llegar, a estar perdido. Miedo, sé que me quieres ver perder el juego”.
Ocho: “C.R.A.S.H.N.E.B.U.L.A.”, de Winona Riders, del álbum Duotone, de 2024. Este es un grupo de rock argentino, formado en 2018, que debe su nombre a la actriz estadounidense Winona Ryder. Esta pieza alude a un episodio, de 2004, del programa de televisión Los padrinos mágicos, y el nombre es de uno de los personajes de ese programa. Salvo la palabra “Crash” del inicio, que se repite durante la ejecución (se agrega “Nebula” después), es sólo música. Conectó conmigo de inmediato, me gusta.
Nueve: “Felicidad”, de Vicentico (argentino), compuesta por Gabriel Julio Fernández Capello, del álbum Los pájaros, de 2006, me convenció desde su arranque: “Felicidad, me invitaste a tu fiesta y no fui. No me animé. Sí llegué hasta el zaguán y volví. [...] Fuiste un regalo que no pude abrir. Quemó mis manos y me fui. [...] Y aunque esa calle siempre sigue igual, yo nunca pude volver a encontrar aquellas baldosas camino a tu casa en el mar”. Lo acompaña en la canción Andrés Calamaro, otro argentino. Aunque la pieza sea una salsa alegre, la letra es de total melancolía
Diez: “Mundomatraca”, de Leticia Servín (cantautora mexicana), del álbum homónimo, de 2001. No me sonaba como una canción que pudiera gustarme con ese título, que se me hace un poco ridículo, pero terminé rindiéndome: “Por eso quiero agarrar este día, antes de que me coma estra prisa –canija y amiga– por vivir trasnochada de besos, mal vista por enanos que hablarán de mí mientras duermo, y me harán cachitos por todos mis delitos, y quemarán mi choza con todos mis recuerdos, y me olvidarán todos, menos tú”.
Once: “Conocer el mar”, de Camila Guevara, del álbum Dame el mar, de 2025. Camila es una joven cantautora cubana (nació en el 2005), nieta de dos hombres famosos de Cuba: Pablo Milanés y el Che Guevara. Me gustó su disco. Esta canción se coló en mis más oídas: “Ya acepté mi parte oscura, liberé ataduras, pero sigue ahí. He corregido mi postura, para ver si creo un poco más en mí. [...] Quiero volar contigo y olvidar que hay fecha de caducidad; quiero salir de mi ombligo, y conocer el mar, conocer el mar, ver la inmensidad”.
Doce: “Me quedo contigo”, de Los Chunguitos, del álbum Cara a cara, un compilatorio de 1991. Este grupo español, de rumba flamenca, ya se disolvió, por la muerte de uno de ellos. La canción, compuesta por C. Ramos Prada y E. Salazar, es directa y clara, romántica: “Si me das a elegir entre tú y la riqueza, con esa grandeza que lleva consigo, ay, amor, me quedo contigo. [...] Pues me he enamorado, y te quiero y te quiero, y sólo deseo estar a tu lado, soñar con tus ojos, besarte los labios”.
Si oyes estas doce, quizás pienses lo mismo que me dijo Spotify: soy difícil de definir.
La ilustración es de Luis Daniel Pulido
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Ahora le toca a ustedes/ IV Héctor Cortés Mandujano
[Escojo lo que creo puede resultar interesante de lo que me mandan. Esto es un resumen y una antología. Ustedes hablan aquí...]
Marzo 2025
Dos amigos se refieren a mí en dos textos que están enfocados a otras cuestiones. Tomo los fragmentos del caso. Rodrigo Ramón Aquino (en “Pepitas de oro”, presentación de Corte de café, de Efraín Bartolomé): “la genuina admiración y la buena estrella me permitieron asistir como auxiliar de investigación a otro muy querido y admirado maestro, para mí el mejor narrador de Chiapas, aquí presente también: Héctor Cortés Mandujano, que había emprendido la titánica labor de contar la vida y la obra del protagonista de esta noche”. Édgar Hernández (en “Redimensionar la atención a la cultura”): “Chiapas también es tierra de grandes poetas y destacados escritores (Rabasa, Figueroa, Castellanos, Sabines, Duvalier, Zepeda, Bañuelos, Oliva, Vázquez, Garduño, Olmos, Bartolomé, Cortés, etcétera), de cuya herencia –y de la vasta riqueza cultural del estado– abrevan hoy cientos de jóvenes artistas, mujeres y hombres, que muestran su talento en la literatura, la música, el teatro, la pintura, la fotografía y demás artes visuales”. Roxana Carbajal escribe sobre Polvo del camino 269, “Los elefantes no pueden saltar”: “Me encantó la nota. Los animalitos son un universo aparte. Me recordó a mi maestra de primaria, quien siempre me decía: ‘Ya cállate, Roxana, pareces chachalaca’, y yo nunca le hice caso, porque no sabía a qué se refería con eso de ‘chachalaca’ ”. Damaris Disner sobre Casa de citas/ 733, “Nueve mujeres, 3” y Polvo del camino 269, “Los elefantes no pueden saltar”: “Querido Héctor, bonito domingo. Tengo ganas de leer el libro de Nueve Mujeres. Me interesa y también me conmueve la dramaturgia de Roxana. La novela de Bárbara Colio me llamó la atención muchísimo. Gracias por apasionarnos para leer a otras mujeres. Y tu columna sobre curiosidades de los animales me sorprende con los datos. [...] Te abrazo, y te quiero muchísimo”. Roger Octavio Gómez sobre Casa de citas/ 734, “No estamos perdidos”, cita una de las citas que hago de Alberto Manguel: “Wow: ‘...cuando un apicultor muere, alguien debe ir a decirle a las abejas que su cuidador se ha ido para siempre. Desde entonces siempre he deseado que, cuando yo muera, alguien haga lo mismo y les diga a mis libros que ya no volveré’ ”; Tania Corzo, sobre el mismo tema, propone: “Me dio tristeza, yo le diré a tus libros, ¿viste? Tú le avisas a los míos, no son tantos”; y Damaris Disner: “Cuando yo muera creo que alguien deberá venir a hablar con mis gatos y libretas a medio terminar. Me gustó mucho el texto”. Óscar Márquez sobre Polvo del camino 271, “Gracias al extra”: “Te volaste la barda. Sencillamente genial, como a mí me gustan. Sencillito, bien pensado, inesperado... creíble. Buen día, primo, y gracias por este ‘sueño’ corto, que ya me hizo el día” y Leopoldo Morales: “Ahora sí te pusiste. Me dejaste estupefacto. Simplemente. [...] Qué manera de soñar. Qué placer leerte”.
[Esta notita es sólo para mis lector@s atent@s –dos me escribieron sobre ello–: publiqué los números 305 y 305-A, porque tuve líos con mi computadora. Para regresar a la lógica numeraria, la próxima columna será la 311. Si me preguntas por qué escribo esto, es que no eres de los atent@s.]
La ilustración de de HCM.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Ella me escribe un mensaje por whatssap y me cuenta que me soñó. Es domingo. Un colibrí se acerca a mi ventana como si intentara tomar la miel de mi pensamiento para compartirlo con otro de los suyos que también aletea velozmente buscando la corola de una flor en el jardín. Preparo un regalo. Recorto figuras de un elegante libro de pinturas: un unicornio, una nube, un árbol, un ojo enorme, el mar... El libro era de mi mamá y ella ya no puede reclamar el uso que doy a volumen tan cuidado. Haré un collage sobre una tela azul, afelpada. Luego le pondré una resina que un amigo que sabe de esto me recomendó. Será un brillante, un resplandeciente cuadro de ensueño. Pongo sobre la tela, al centro, el ojo, como elemento divino. La nube hasta abajo, para proponer que el cielo está aquí, con nosotros, no arriba… Hago con cuidado la distribución, sin todavía fijar ningún elemento; sin embargo, mi gata brinca y tira todo, incluso la resina que había dispuesto en mi mesita de trabajo. Los elementos se desarreglan, es decir, se arreglan de otro modo. El azar es un maestro: me encanta como quedó. Así quedará. Debo apurarme, porque una periodista –mi amiga Damaris– vendrá a entrevistarme. Ella no sabe que yo sé que es su cumpleaños. Me llamó para acordar esta charla y le dije que sólo podía hoy y ningún otro día. Mi estudio está pintado de blanco y la entrada está llena de enredaderas cuajadas de flores. Recibo un mensaje de Mónica. Me dice: “Te soñé. El sueño era millonario y feliz”. Antes me ha visitado Rocío y me contó que, en sueños, vio la representación de una de mis obras, La divinidad del monstruo, en un elegantísimo teatro de Europa. Estoy muy soñado en estos días. Acabo de poner los últimos toques al cuadro, cuando sueña (es decir, suena) el timbre de la entrada. Es Damaris. Nos saludamos con un abrazo y un beso. —¿Cómo estás? –Me dice. —Millonario y feliz –le respondo–. ¿Qué mayor tesoro que la amistad? Le doy su regalo y ella se siente –sus gritos de entusiasmo lo demuestran–, igual que yo.
La ilustración es de Luis Daniel Pulido.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Polvo del camino/ 307 Lo que hubiera quedado en el tintero/ 1
Zazil y la muñeca azul Héctor Cortés Mandujano
Sus padres se divorciaron cuando Zazil era una bebé. Pero los dos se llevaban bien y ella vivía con ambos, en un arreglo que no siempre entendía: a veces una semana con su mamá, a veces un mes con su papá. Ambos se encargaban de su alimentación, su ropa, sus juguetes, sus paseos y sus estudios. Los dos, equitativamente, pagaban las colegiaturas de la escuela y los gastos de su clase de ballet. Sin embargo, ella, a sus siete años, se había acostumbrado a conseguir ciertos gustos sólo en las fechas tradicionales: cumpleaños, día de las niñas y los niños, Navidad, Santos Reyes… Su madre trabajaba en una oficina y su padre era pintor. Un día de agosto acompañó a su papá al supermercado de una plaza llena de negocios y vio en el aparador de la juguetería, de paso, una muñeca que le encantó: era de piel azul, con un vestido verde y unos cabellos color rosa. Le pareció genial, fantástica. Sus padres eran muy cuidadosos con los gastos, porque ninguno de los dos tenía altos ingresos. Por eso no le pidió a su papá que le comprara la muñeca y decidió hacer un plan y un presupuesto. La muñeca costaba $2, 768.50. Su plan era hacer dibujos para que su papá los pusiera en venta en Facebook, con precios bajos y sobre un tema que ella conociera bien. Decidió dibujar su cochinito rojo (tenía uno en cada casa, porque mamá y papá la habían enseñado a ahorrar) con seis variaciones de ese color y otros seis con distintos tonos de azul. 12 en total. Buscaría venderlos a $250.00 cada uno, de modo que, si los vendía todos, tendría tres mil pesos. Ese era su presupuesto ideal. Sólo tomaría el importe de la muñeca y el resto ($231.50) se los daría a su papá para pagar por las hojas recortadas, de papel acuarela, de 25 cm por 25 cm, y la pintura que usaría para echar a andar su plan presupuestario. Contó a su papá su idea y apenas llegar a casa él puso en su mesa de trabajo los pinceles, la pintura y comenzó a recortar las hojas. Zazil puso manos a la obra. No hizo todos los cerditos del mismo color, porque se le antojó mientras pintaba el primero hacer uno rosa, otro dorado, uno más color plata, y con otros inventó combinaciones hasta llegar a tonos que a ella le parecieron bellísimos. Su papá puso fotografías de las ilustraciones en su Facebook, apenas iban saliendo de manos de Zazil, y sus amigos y familiares las fueron adquiriendo a la misma velocidad. Llegó a su meta sin ningún tropiezo. Con el dinero recaudado fueron a la juguetería y Zazil se puso feliz, porque, además, cuando el dueño del negocio se enteró de lo que había hecho (su papá se lo contó), le hizo un descuento del 10%. La muñeca le costó, entonces, $491.65 menos. ¡Qué emoción, ya era suya! Zazil tenía una nueva amiga y decidió bautizarla como Vrozul. En el camino de vuelta a casa, comenzó a contar a la muñeca sobre las muchas ideas formidables que pasaban por su mente. Otra buena noticia esperaba a Zazil: su papá le dijo que el cambio, después de pagar su muñeca, lo pusiera en su cochinito, como agradecimiento por su ayuda, por servir de modelo. Así lo hizo Zazil. En la noche, acostó a Vrozul en su almohada. Y se durmió contenta, sonriente. Aquel había sido un gran día.
[Mi amigo Juventino Tito Sánchez me pidió que escribiera un cuento sobre niños (usé a Zazil, su hija, como modelo), relacionado con la economía y el ahorro. Era para un concurso de ilustraciones, convocado por un banco. Lo escribí y Tito no hizo las ilustraciones. Tan tan. Este es el arranque de una nueva sección en mis columnas para publicar lo que pensaba no publicar: Lo que hubiera quedado en el tintero...]
La ilustración es de HCM.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Se vuelve de la inspiración como se vuelve de un país extranjero. El poema es la narración del viaje
Federico García Lorca
La Editorial Cátedra, publicó en 1995, con edición de Allen Josephs y Juan Caballero, en uno de esos libros que tienen información clave para entender y desmenuzar contenidos, dos libros fundamentales en la obra del enorme Federico García Lorca: Poema del Cante Jondo y Romancero gitano. Lorca, dicen los editores (p. 76), “comienza en Poema del Cante Jondo donde otros poetas no han podido llegar”. Este pequeño libro de poemas, escritos con lenguaje cercano y familiar, lo amigó a algunos lectores y lo alejó de otros cuando se publicó (en 1931). Dice en “¡Ay!” (p. 158): “El horizonte sin luz/ está mordido de hogueras”. En “Tres ciudades” (Malagueña) escribe (p. 196): “La muerte/ entra y sale/ de la taberna. […] Y hay un olor a sal/ y a sangre de hembra”. Poema del Cante Jondo, dicen Josephs y Caballero (p. 77), “es un libro interior, penetrante –ya lo hemos dicho, íntimo– que busca la esencia oculta y oscura del mundo del cante, que busca el detalle perfecto, el matiz específico, el efecto sugerente pero de plano limitado […] El Romancero, en cambio, representa la universalización del gitano –o la agitanización del universo–, el llevar a propósito al nivel de mito esa misma sensibilidad gitana-andaluza del cante”. Romancero gitano fue publicado por primera vez en 1928. En una nota del célebre poema “Preciosa y el aire” (que quiere violarla) escriben (p. 229): “Clebert afirma que los gitanos ‘tienen un terror casi enfermizo al soplo y al viento. El viento, dicen, es el estornudo del diablo’ ”. Escribe Lorca en San Miguel (Granada), p. 252: “Y el agua se pone fría/ para que nadie la toque”. En el famoso (de este libro la mayoría de los poemas son muy conocidos) “Prendimiento de Antoñito el Camborio en el camino de Sevilla”, que se deja detener por la gendarmería sin oponer resistencia, escribe Lorca, alarmado por la pérdida de hombres bragados (pp. 263-264): “ Si te llamaras Camborio,/ hubieras hecho una fuente/ de sangre, con cinco chorros./ Ni tú eres hijo de nadie,/ ni legítimo Camborio./ ¡Se acabaron los gitanos/ que iban por el monte solos!/ Están los viejos cuchillos/ tiritando bajo el polvo”. En “Romance de la Guardia Civil Española” dice algo muy lindo sobre su identidad (p. 283): “¡Oh ciudad de los gitanos!/ ¿Quién te vio y no te recuerda?/ Que te busquen en mi frente./ Juego de luna y arena”. La escritura de Lorca es bella y sorpresiva. Dice en “Thamar y Amnón” (p. 297): “En el musgo de los troncos/ la cobra tendida canta”. El poema es sobre la violación. La sintetiza en un cuarteto prodigioso (p. 299): “Ya la coge del cabello,/ ya la camisa le rasga./ Corales tibios dibujan/ arroyos en rubio mapa”. En un poema no incluido oficialmente en el Romancero, “Voto”, escribe (p. 304): “¡Corazón/ con siete puñales!/ ¡Ya es tarde!/ Vete por el camino/ de los ayes”. Este poeta extraordinario fue asesinado por los soldados, por la dictadura, por la fuerza estúpida, en 1936…
La ilustración es de Camilo Herrera Cortés.
*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).