Polvo del camino. 342. Encontré al diablo. Héctor Cortés Mandujano

Polvo del camino/ 342

Encontré al diablo
Héctor Cortés Mandujano

Encontré al diablo (2010, dirigida por Kim Ji-woon) es una película surcoreana brutal e hiperrealista. Sigue el camino de Kyung Chul, un asesino serial, y nos muestra minuciosamente como golpea, sangra, descuartiza y degüella a sus víctimas.
[Me asombró verla sin bajar los ojos en las fuertes escenas, porque para mí, cuando era joven, fue traumático ver Cara cortada (Scarface, de Brian de Palma, 1983): no dormí, no comí, estuve deprimido varios días. Cuando salió Asesinos por naturaleza (Natural Born Killers, de Oliver Stone, 1994) hice todo un trabajo previo de autoconvencerme sobre la ficcionalidad de lo que enfrentaría y no la vi en cine, sino en un video controlado: cuando ya no podía más, ponía pausa.]
Kyung Chul mata, en la primera escena, a una joven embarazada. Es hija de un policía y está prometida al detective Kim Soo-hyeon, quien es el padre del bebé que lleva dentro. Ni eso convence al asesino para escuchar sus peticiones de piedad.
Kim lo busca, lo encuentra y lo tortura sin matarlo. Kyung Chul sigue en su tarea (mata a varios), pero cuando va a hacer lo mismo con una mujer, aparece Kim, quien lo apalea sin matarlo: quiere que sufra y se arrepienta.
Hay otro asesino que tiene su heladera llena de cadáveres, porque le encanta comer carne cruda. Lo vemos en una escena comer pedazos sanguinolentos. Es amigo del malo inicial. A ese también se enfrenta Kim y lo mata sin más.
Cuando se dan cuenta los compañeros policías de lo que está haciendo el joven detective, uno de los personajes dice: “Para castigar al monstruo, se está convirtiendo en un monstruo”.
Kyung Chul logra engañar a Kim y hace dos ataques para vengarse de él. Le vuelve a pegar donde más le duele, lo vuelve loco. Kim lo detiene, lo tortura y le pide explicaciones. Allí Kyung Chul hace un discurso que me parece empata a este ser cinematográfico con una de las criaturas inventadas por Shakespeare: Aarón, el malo de Tito Andrónico, un malvado sin entrañas y sin justificaciones.
Cito de memoria a Kyung Chul: No soy malo por nada en especial, me gusta hacer sufrir, gozo con el padecimiento de los demás, con torturarlos, con matarlos, no tengo piedad y no voy a cambiar; si quieres detenerme, mátame. No hay otra opción…
Los actores que encarnan a los protagonistas de esta cinta son magistrales: Choi Min-sik (quien es protagonista, también, de Oldboy, espléndida película sobre la venganza) es Kyung Chul, el psicópata, y Lee Byung Hun es el detective. La cinta –oscura, violenta, sádica– ganó una veintena de premios internacionales. Si eres muy sensible, no la veas…

Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

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