Líneas de desnudo/ 173
El día de la revelación
Por Manuel Pérez-Petit
Cuatro meses, cuatro días y quizá cuatro horas después regreso, aún doliente por la más grande ausencia que siempre supe que sería pero que nunca imaginé de qué manera*, para hablar del día de la revelación. No de la más que extraordinaria y reciente película de Steven Spielberg (1946), a cuya legión de admiradores me sumo por su inteligencia y su carga de profundidad comunicable y compartible, sino del mío.
Me hacía sentir que era yo mismo. Pensaba que estaba viviendo, cumpliendo una misión, y un día sentí que había pasado al caos. Empecé a dejar de ser, atrapado en una especie de juego que siempre tomaba en serio y en el que siempre perdía, que en realidad no me aportaba, en el que a base de ponerme trampas me iba yendo a pique. Me aliviaba creer que lo disimulaba bien, que seguía teniendo el control. Cada vez con mayor ahínco construía mentiras cada vez más sólidas. Para ser un buen mentiroso, como para ser un buen escritor, hay que tener una gran memoria, y yo la tengo. Me iba llenando de frustración. Esquizo, no quería, no podía parar, demoliéndome paso a paso. A veces se me escapaban cosas como que yo era el mejor escritor de mis propias editoriales –en las que jamás me autopubliqué–, y, con la misma rapidez, plegaba velas como si hubiera sido demasiado espontáneo. Es solo un caso; podría exponer muchos. Nunca tuve problemas de autoestima. Adolecí respecto a mí y mi ejercicio de la libertad de un profundo abandono de mí mismo. He descuidado mi obra, empeñado en evitar tener que asumir mis responsabilidades conmigo mismo. Y no digo ni mucho menos que no haya merecido ni merezca la pena. Sin embargo, por años viví hundiéndome, dejando de lado mi misión, convertido en creador de excusas para tapar mi cobardía o mi negligencia o mi vagancia –o todo ello a la vez– en el proceso de autodestrucción que concluyó no mi día de la revelación, siete de enero de dos mil veintiséis, sino hace cuatro meses, cuatro días y algo más de cuatro horas, en que tuve conciencia de mi anunciado entonces proceso de disolución, y ya no puedo esquivar mis responsabilidades. Debo hacer lo que debo. Me guía el más potente ángel de la guarda que pueda concebirse.
Por primera vez en mi vida he alcanzado el sentido.
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* v. Hasta pronto, ángel mío y Balada del todo.

Fuente de la imagen: Archivo personal de M. P.-P. Fotografía: © Irma Martínez Hidalgo
*Sobre el autor:
Manuel Pérez-Petit
Escritor, editor y gestor cultural
Sevilla, España, 1967.
Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, ha publicado nueve libros de poesía y tres novelas así como numerosos artículos y ensayos, manteniendo en la actualidad y desde 2020 la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, que concibe como el repositorio de su obra breve. Su obra, que permanece en gran parte inédita, ha sido antologada o premiada en media docena de países. Inició su labor en el quehacer editorial en 1990, habiendo tenido a su cargo en proyectos editoriales propios y ajenos cerca de un millar de ediciones de títulos de todos los géneros y de autores de una veintena de países. En 2020 puso en marcha Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. Después de 20 años de trabajo profesional en España, México y Andorra, en 2010 se estableció en México y creó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América. Viene participando en la organización de eventos culturales y para la promoción del libro y la lectura en diversos países e impartiendo cursos de literatura y talleres de creatividad y/o redacción tanto para particulares, de manera individual o grupal, como para empresas desde hace 20 años, ejerciendo la mentoría como base vocacional de su actividad cultural y docente. Como periodista ha trabajado en diarios y publicaciones periódicas de España y México y en medios de internet y radio, a los que sigue estando vinculado. Fue director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación y su distribución tanto en bibliotecas y espacios culturales existentes como para la creación de nuevos lugares destinados a ello de los ámbitos rural y marginal urbano de México.