Polvo del camino. 106. Fernando Soria y Douglas Bringas, su descubridor. Héctor Cortés Mandujano

Fernando Soria y Douglas Bringas, su descubridor

Héctor Cortés Mandujano

Tengo celos del todo en tus anhelos.

Que tú besabas a Jesús, he visto,

y aunque Jesús es Dios, yo tengo celos:

No vuelvas a besar a Jesucristo

M.R. Tovar, en «Amor y celos», Álbum del corazón, de Fernando Soria

 

Fernando Soria Cárpena. Su vida y su obra (Ediciones Proturco, 2020) es un continuado trabajo de investigación de Douglas M. Bringas Valdez, doctor en musicología por la Universidad Complutense de Madrid, pianista de enorme experiencia y profesor de piano en la Facultad de Música de la Unicach, quien me hizo el favor de obsequiarme éste y su complemento: Álbum de corazón, No. 1 Suite Romántica y No. 2 Suite Elegíaca, también de Fernando Soria, piezas compuestas a partir de fragmentos poéticos, con los mismos datos de edición. 
	Dice Douglas en la introducción de la biografía de Soria (p. 13): “El nombre de Fernando Soria apareció en 2003 en los anaqueles del Centro Universitario de Información y Documentación de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, como autor de un Himno a Chiapas que nadie conocía”.
	No fue fácil determinar quién era el músico desconocido, pero Douglas se impuso el reto. En la revista México musical de enero de 1933 se asienta que Soria tuvo (p. 17) “como fecha de nacimiento el 11 de agosto de 1860, en Ocozocoautla, Chiapas”, probablemente hijo de un español y de madre peruana, aunque él mismo cambiaba esos datos por otros. 
         Su inclinación por la música inició en la infancia, según sus propias palabras (p. 19): “A la edad de nueve años suplía yo a mi maestro en el coro de la iglesia, como acompañante en el harmonium y corista cantor en jefe”. Trabajó en Comitán como (p. 23) “profesor de teoría y piano”, “simultáneamente en Quetzaltenango, Guatemala” y San Cristóbal de Las Casas, “posiblemente entre 1885 y 1888”;  entre 1905 y 1913 (p. 54) “en escuelas primarias de la Ciudad de México”. También vivió y trabajó en Veracruz y, por supuesto, en Chiapas.
         Fernando Soria ganó, como músico, premios en París en 1900 y 1909. En Chiapas dedicó el bolero ¡Viva mi tierra! a Belisario Domínguez, cuyas palabras autógrafas dicen (p. 58): “Sr. Doctor Domínguez: Dígnese aceptar el presente homenaje a su valor civil, que más tarde consignará la Historia con letras de oro”.
         Escribe Douglas (p. 63): “Desde 1922 y hasta su muerte, en 1937, Soria se estableció en la Ciudad de México”.  En una de las entrevistas que Douglas hizo se enteró que la abuela de Soria decía de él que (p. 65) “era compositor de tiempo completo, al grado de dormir con una pluma y tinta junto a su cama para escribir en los puños del pijama las melodías que soñaba”. Tuvo siete hijos (p. 38): “De ellos destacó a nivel nacional e internacional a principios del siglo XX la segunda hija, Isabel (1890-1976)”, cantante de ópera con una carrera en México, que la llevó a Puerto Rico y España.
          En la breve autobiografía que hizo Soria dice que (p. 73) “he compuesto en mi vida de artista más de 300 piezas de varios géneros”; dice Douglas que de ellas ha podido localizar 93: “Entre ellas, el género que predomina (72%) es la música para piano, las demás (28%) son composiciones para coro con piano, y siete canciones para voz”. 
          Ahora, Douglas Bringas, con generosidad y con la autoridad que le confiere su profesionalismo y la altura de su arte musical, ha grabado un disco con composiciones de Fernando Soria, y ha hecho muchos conciertos dando a conocer la vida y la obra de este músico, cuya obra –notable y vasta– ya está a la disposición de quien quiera conocerla.



Contactos: hectorcortesm@gmail.com.     

Ilustración: Alejandro Nudding




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

2 comentarios sobre “Polvo del camino. 106. Fernando Soria y Douglas Bringas, su descubridor. Héctor Cortés Mandujano

  1. Gracias.

    Nada mejor que despertar un domingo y ver cómo entre cortinajes, los Grandes: Cortés Mandujano y Douglas Bringas, van abriendo telones para dar a conocer a uno más que la vida llevó, pero el tiempo no borró.

    Saludos.

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