Polvo del camino/ 94

Camino a Nothing

Héctor Cortés Mandujano

Haré un poema sobre nada:

Guillaume de Poitiers (1071-1126), en «Canción»

—Se dice nathing; incluso, arrastras un poquito la t, para hacer el sonido de la th.
          —Yo digo nothing.
          —Está mal.
          —No me importa. Podría decir nething, nithing, nuthing, da lo mismo.
          —Si no vas a seguir las reglas, ¿por qué decidiste poner un título con una palabra en inglés?
          —Para mí nothing sólo es una palabra y yo soy dueño de todas las palabras que conozco, que existen y que invento. Puedo usarlas a mi antojo y darles incluso (como proponía Carroll, en su Alicia) el significado que quiera. Me da igual que estén en ruso, en esperanto o en jerigonza…
          —Es que, insisto, hay reglas.
          —Claro, algunas las conozco y las sigo, otras no me importan.
          —En fin, lo que ocurre es que tu título habla de ir rumbo a algo que se llama Nothing.
          —Podría llamarse de otra manera.
          —Nothing significa literalmente nada.
          —¿Ah, sí? Da igual: nada, todo, Tuxtla Gutiérrez, Tlaquepaque, New York.
          —Lo que escribes ¿es un cuento, un poema, un ensayo, una novela, una obra de teatro?
          —No sé. La palabra camino también es nada. Vamos a suponer que hablara del camino a Nothing. Si se habla del camino no significa que un personaje vaya para allá o esté allá, porque el camino, por antonomasia, es tránsito, no llegada; por otra parte, en ese camino puede venir alguien de Nothing en sentido contrario, es decir, ya fue y vuelve, lo que quitaría cualquier importancia a Nothing. Es decir, como te decía, “camino” y “Nothing”, aunque ésta esté en mayúscula y en cursivas, no tienen significado. Son palabras trasparentes, fantasmales.
          —¿Y la a?
          —La pobre a significa menos que nada. ¿Para qué serviría esa vocal puesta en mitad del margen superior de una hoja en blanco, qué significaría? Podría inducir a que alguien imaginara que se hablará de la vocal, de esa concretamente, pero no es el caso.
          —¿Entonces?
          —Lo que tú supones que es un título es nada, una página en blanco: camino, decíamos, es tránsito, movimiento del caminante, si es que hay alguno; si no, vía inmóvil; Nothing es nada, porque la propuesta es hablar del camino no del destino final, y la a es un animalito abandonado a su suerte, que sólo tiene sentido si existen las palabras de antes o de después.
          —¿Entonces?
          —Lo que quiero decirte es que nada de lo que se escribe, se lee o se dice significa algo concreto, salvo que tú conozcas de antemano el significado o el idioma en que se dice. Papá, corazón, amor, mundo valen lo mismo que perro, metal, odio, infinito y podrían ser intercambiables, no traen nada encima: tú se lo pones, tú les das la significación o la importancia que quieras. En otro idioma son nada, nothing. Las palabras por sí mismas –estas mismas con las que trato de explicarte– son espejos sin reflejo, piedras sin peso, venas sin sangre…
          —¿Entonces?
          —Entonces, nathing.


 


Contactos: hectorcortesm@gmail.com

Fotografía: Mario Robles




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com