Polvo del camino/ 93

El amor está en la cabeza

Héctor Cortés Mandujano

Qué sentido tendría discutir si da más placer

un helado o un partido de futbol

Patricia Highsmith, en Carol


Vi la cinta Carol, de 2015, dirigida por Todd Haynes, protagonizada por la preciosa y elegante Cate Blanchett, y por la buena actriz Rooney Mara. Me gustó, pero no sé si en los créditos iniciales o finales se mencionaba que estaba basada en una novela de Patricia Highsmith.
	Se me hizo raro que la Highsmith, la gran autora de novelas policiacas (sólo con la invención de Tom Ripley podría pasar a la historia de la literatura universal), hubiera escrito una historia sobre una pareja lesbiana que, además, no terminaba en tragedia.
	Busqué el libro (Anagrama, 1991, traducción de Isabel Núñez y José Aguirre) y lo leí. Dice la Highsmith (1921-1995), en su prólogo, que la escribió después de Extraños en un tren, de 1948 –que supuso su catapulta al éxito– y se publicó, en 1952, con el título de The Price of Salt (El precio de la sal) y decidió firmarla con otro nombre (Claire Morgan) porque, le dijeron, por el tema, la podían etiquetar como (p. 11) “escritora de libros de lesbianismo”.
	Se volvió un éxito.
	La novela cuenta la historia de amor entre Carol, una mujer rica, elegante, en proceso de divorcio, bella (es curioso que la novela pareciera describir a la actriz Cate Blanchett, quien más de 60 años más tarde la encarnaría en cine), con una hija, y Therese, una joven escenógrafa de teatro que trabaja en una tienda de regalos. Allí se conocen. Le dice Carol, cuando empiezan a ser amigas (p. 62):
	“—Eres una chica extraña.
	“—¿Por qué?
	“—Pareces caída del cielo –dijo Carol.”
	Carol después dice a Therese, quien tiene problemas con Richard, su novio (p. 95): “La gente a veces intenta encontrar a través del sexo cosas que son más fáciles de encontrar de otras maneras”.
	Carol conoce a Richard, que es pintor, y él le pregunta (p. 120):
	“—¿Tú también pintas?
	“—No –dijo Carol con otra sonrisa–. Yo no hago nada.
	“—Eso es lo más difícil de todo.”
	Sin que siquiera se hayan besado, Therese se siente enamorada de Carol. Le escribe una carta, que no le envía, donde dice (p. 173): “Siento que estoy en un desierto con las manos extendidas y tú estás lloviendo sobre mí”.
	Carol invita a Therese para irse con ella de vacaciones (lo que significara que Therese deje definitivamente a Richard, y un enorme problema para Carol y para la relación de ambas, porque aparecen los detectives y los abogados de su exmarido). Therese deja todo para irse con la que supone es, será su gran amor, y hasta entonces (p. 212) se besan en los labios y tienen su primera relación sexual.
	Dice la Highsmith en el epílogo que (p. 321) “la novela homosexual de entonces tendía a tener un final trágico. En general, solía tratar de hombres”; agrega (p. 322): “En 1952 se dijo que The Price of Salt era el primer libro gay con final feliz”. Finalmente (p. 324): “El sexo se define por características físicas y debe indicarse en los pasaportes. El amor está en la cabeza, es un estado de la mente”.

 


Contactos: hectorcortesm@gmail.com

Fotografía: HCM




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com