Polvo del camino/ 88

Evocadas páginas de otro libro / II
Hijos como estrellas, como arena


Héctor Cortés Mandujano

Abram y Sarai se vieron, se conocieron, se amaron. Ella era estéril. Dejaron su Harán natal (Abram tenía 75 años) y los acompañó Lot, sobrino de Abram, casi su hijo.
	En Egipto, en su pobre casa, Abram fue despertado por Él. Le dijo que saliera a ver la noche. Que contara las estrellas. Que así de numerosa sería su descendencia.
	Le contó a Sarai y ella dijo:
	—Yo no te puedo dar hijos, ¿por qué no tomas a Agar, nuestra esclava, y la embarazas?
	Era fuerte Abram, potente. Nació Ismael, el hijo que depositó en el vientre de Agar, cuando él tenía 86 años. Ismael (es decir, Dios oye) era apenas su primera estrella.
	Dios decidió, entonces, cambiarles de nombre. Abram se volvió Abraham (o sea Padre de una multitud) y Sarai, Sara, es decir, Princesa.
	Y les dijo que serían padres. Sara, a sus 90 años, sonrió: ¿Tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?
	Y tenía cien años Abraham cuando nació Isaac, el hijo de Sara.
	Otra estrella.

Pero estaba el asunto de Sodoma y Gomorra. Serían destruidas. 
        Y en Sodoma vivía Lot.
        Llegaron los ángeles a Sodoma y Lot los recibió, les hizo un banquete, y ellos le dijeron que se fuera. Él pidió salvar también a su mujer y a sus dos hijas adolescentes. Y le fue concedido, sólo con una condición: no debían volver la vista atrás. La mujer de Lot lo hizo, y se convirtió en estatua de sal.
Las hijas de Lot, después, lo emborracharon, una por noche, y decidieron tener hijos de su padre. Lot las embarazó. De una nació Moab; de otra, Ben-ammi. Y fueron génesis de multitudes.

Sara murió y Abram, más que centenario, tomó a otra mujer, Cetura, y con ella, como si fuera un adolescente brioso, tuvo más hijos: Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa. Murió Abraham a los 175 años, y su mucha descendencia se multiplicó “como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar”.
 



Contactos: hectorcortesm@gmail.com





*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com