Polvo del camino/ 75

Con Él, conmigo, con nosotros tres*

Héctor Cortés Mandujano

¿Acaso no son los amantes casi siempre inocentes?

Maurice, en El fin de la aventura,
de Graham Greene



Por azar leí al hilo dos novelas, cuyas tramas son muy parecidas. Los títulos tienen, también, semejanza. Una es El fin de la aventura (Editorial Selecciones, 1955), de Graham Greene, traducida por Ricardo Baeza, y la otra El último encuentro (Ediciones Salamandra, 1999), de Sándor Márai, traducida por Judith Xantus Szarvas.
Los autores no fueron nada cercanos. Graham Greene (1904-1991) fue inglés y publicó originalmente El fin de la aventura en 1951; Sándor Márai era húngaro, publicó originalmente El último encuentro en 1942, nació en 1900 y se quitó la vida en 1989.
Las dos novelas tratan de dos hombres y una mujer casada con uno de ellos y amante del otro. La mujer se enferma y muere, en ambas ficciones, y los dos hombres, luego del deceso, se reúnen para hablar de ella. Ambos la amaban.

En El fin de la aventura Henry y Sarah son los casados, y Maurice el amante, cuyo oficio es escribir novelas. Comparto contigo lector, lectora algunas líneas que me interesaron. El epígrafe es de Léon Bloy y dice (p. 7): “El hombre tiene lugares en su corazón que todavía no existen, y para que puedan existir entra en ellos el dolor”.
Cuando está lleno de dudas sobre el amor-odio que siente por Henry y por Sarah, Maurice escribe (p. 28): “¿Habríamos sido capaces de decir, sólo por sus actos, quién, del celoso Judas o del medroso Pedro, fue el que amó realmente a Cristo?”.
Maurice, el amante, contrata a un detective para saber si Sarah lo engaña. El detective le consigue un diario de ella, que él lee y comparte con los lectores. Sarah, quien tiene otro amante, además de Maurice, escribe (p. 87): “Si soy una puta y una farsante, ¿no habrá nadie capaz de querer a una puta y una farsante?”. También escribe en una plegaria (p. 111): “Necesito a Maurice. Necesito el amor humano corriente y corrompido, Señor”.
Hay una reflexión sobre el tiempo, que dice a Maurice un sacerdote (p. 164): “San Agustín se preguntaba de dónde venía el tiempo. Decía que venía del futuro, que aún no existía el presente, que no tenía duración e iba al pasado que había dejado de existir”.

En El último encuentro Henrik y Krisztina son los casados (en las dos novelas el cornudo se llama Enrique, qué coincidencia) y Konrád, el amante. Henrik y Konrád fueron amigos, casi hermanos, dejaron de verse por 41 años y se reúnen cuando cumplieron los 73. Son dos viejos militares.
La novela es casi un largo monólogo de Henrik, quien dice (p. 94): “Las personas que entregan su alma y su destino a la soledad no tienen fe. Sólo esperan”.
Cree que Konrád le envidiaba (p. 120): “El deseo de ser diferentes de quienes somos: no puede latir otro deseo más doloroso en el corazón humano”.
Filosofa (p. 151): “En la vida de un hombre no sólo ocurren las cosas […] Uno también construye lo que le ocurre”.
Otra de las frases de Henrik, definen el destino de los dos hombres de esta novela, y también el de los otros personajes de Graham Green (p. 182): “Nosotros dos hemos sobrevivido a una mujer”.

*El título es una de línea del enorme poema “Muerte sin fin”, de José Gorostiza


Contactos: hectorcortesm@gmail.com

Ilustración Alejandro Nudding




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com