Polvo del camino/ 68

Elipsis metafórica


Héctor Cortés Mandujano

  
Me gusta en Up: una aventura de altura (2009, dirigida por Pete Docter), cinta de dibujos animados que ganó dos premios Oscar, el rápido recuento de vida que hacen del viejo que será protagonista. En un abrir y cerrar de ojos: es un niño, conoce a una niña, se caen mal, son amigos, se enojan, crecen, se vuelven novios, se casan, van envejeciendo, ella muere y él, Carl Fredricksen, se vuelve un viejo solo, viudo. Allí arranca la trama.
Antes de esta cinta se hizo otra con un procedimiento similar, pero más extremo. Se trata de Mis vecinos los Yamada (1999, dirigida por Isao Takahata, de los Estudios Ghibli). Los protagonistas son un matrimonio, dos hijos y la suegra. Es difícil ver esta película porque uno ya se acostumbró a que las caricaturas (el anime en este caso) estén hechas con dibujos cuidados y llenos de colores. Los Yamada están mal dibujados y mal pintados. La calle, por ejemplo, es un espacio en blanco, unas rayas que simulan casas y un manchón verde que sugiere un árbol. La peli me gustó también por esos atrevimientos.
El joven y la muchacha se suben a un carrito que da vueltas y vueltas en un camino que sube y sube que, cuando la toma se abre, vemos que es la orilla del pastel de bodas. Mientras la juez habla, ellos empiezan a juntar tablas y hacen una barca que se convierte en barco en medio de una tormenta; el hombre busca cómo arreglar el casco dañado por el oleaje mientras se oye la voz de la juez que dice: “Enfrentarán grandes tormentas, pero si siguen unidos, vencerán”.
El barco se va haciendo pedazos y ellos se quedan en el centro que se vuelve un carrito que los lleva por un camino de la playa. Dice la voz: “Tengan hijos lo más pronto posible”, y ellos, en su carrito, atraviesan campos de coles que tienen muchos bebés en su interior; ven el cielo y hay un sinnúmero de cigüeñas con niños recién nacidos en el pico; el coche se vuelve lancha y entran en un río donde hallan un melocotón gigante que suben a la barca, lo abren y allí está su primer hijo.
Estas secuencias elípticas cuentan la vida con rapidez metafórica: la familia completa está en el mar, en una balsa, rodeada de tiburones, sin que ellos se den cuenta, mientras la voz dice: “Tengan cuidado cuando naveguen por aguas tranquilas”.
Después de estas prodigiosas secuencias, la cinta se centra en una serie de viñetas familiares, acompañadas por poemas de Basho y otros poetas japoneses, música de piano y fragmentos clásicos. Rara y bella peli, que se toma todas las libertades.
Por la capacidad de síntesis (en un minuto te cuento una historia), estas soluciones cinematográficas me hicieron recordar una frase leída en una de las novelas de Iván Turgueniev: Humo, que también contiene Primer amor (Bruguera, 1981). Las dos novelas tratan de amores mal sucedidos. El niño se enamora de la jovencita, pero ella se enamora del padre del niño en Primer amor, y Humo es el reencuentro de un hombre enamorado otra vez de quien fue su amor juvenil. Cae en la trampa amorosa de nuevo, pero ella es casada y él se va a casar. El amor se vuelve humo. Sin embargo, tienen horas de pasión y allí se dice la frase a que aludí y que podría encajar en las películas, en la vida, cuando se escancia y se bebe con rapidez y eficiencia el vino de la felicidad (p. 257): “Si disponemos de un día, disponemos de la eternidad”.

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Con varias amigas y varios amigos, fuimos a ver la puesta en escena de Manual para bañar al gato, de Laura Jiménez Abud, con dirección de Lenin de Zunún y con las actuaciones de Enrique Heram, Carlos Ariosto y Hugo Saldaña. Salimos complacidos. Te invito lector, lectora a que vayas a verla; seguirá en temporada hasta el 24 de mayo, con funciones los viernes (a las 8 pm) y sábados (6 y 8 pm), en Telar Teatro: 9ª Sur Poniente 514, altos.




Contactos: hectorcortesm@gmail.com

Obra: Héctor Ventura. Foto: Linda esquinca

*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com