Voces ensortijadas 34

Se aceptan sugerencias

Por María Gabriela López Suárez

La tarde era luminosa y el viento soplaba sutilmente permitiendo refrescar la habitación donde se encontraba Iris atenta a su video conferencia. El tema que disertaban quienes eran ponentes versaba sobre el turismo comunitario, el impacto generado por la contingencia sanitaria y  los nuevos retos que tenían para trabajar. 

El sonido de un mensaje entrante la distrajo, había olvidado silenciar el teléfono. No pudo evitar leer el mensaje, era su editor. Iris colaboraba semanalmente en una revista electrónica. En esta ocasión el editor no le compartía enlace de alguna publicación como en otras ocasiones, sino que le recordaba que él saldría de viaje fuera del país y sugería, de ser posible, adelantar el envío de su colaboración para la publicación en tiempos.

Iris no tenía contemplado ese pendiente en su agenda. Trató de seguir atenta a la videoconferencia, ya estaba por finalizar. Sin embargo, asomó a su pensamiento el personaje de Mr. Winthrop, del cuento Canastitas en serie, del autor Bruno Traven en su libro Canasta de cuentos mexicanos, cuando este personaje extranjero  visita México y conoce a un artesano indígena en Oaxaca que hace canastitas y le pide le haga una serie de éstas.  El artesano le responde que él no podría hacer eso porque en cada canastita va una parte de su corazón, de su terruño, de la naturaleza. 

Justo Iris se identificó con el artesano indígena, ella no podría hacer una serie de colaboraciones y tenerlas en archivo, como si fuera una especie de ropa para cada día de la semana, porque cada uno de sus textos eran parte de su día a día. En cada colaboración estaban presentes historias, personajes reales y de ficción, así como elementos comunes,  a los que usualmente no se presta atención hasta que se plasman a través de las líneas. Cada golpe de sus dedos en las teclas de la computadora tenía una carga de emociones, distintas e inigualables.

La video conferencia terminó  y se quedó pensando en la sugerencia de su editor, cómo trabajar eso, adelantar sus textos. Al menos uno. De pronto, su mente dio un giro, hizo memoria las veces que ella había dado sugerencias a sus colegas, familiares, amistades, a su pareja, a la gente conocida, e incluso en algunas reuniones laborales donde no conocía a las personas.  La mayoría de las veces, sino es que siempre, eran aceptadas. Recordó toda la serie de sugerencias que hizo a su amigo Felipe, cuando llegó a visitarla del extranjero. Él fue quien la hizo consciente de eso: ¡Qué manera de sugerir la que tienes Iris! Volvió a su ahora. Sonrió y dijo para sí, ahora me toca a mí, se aceptan sugerencias. Aprovechando que estaba frente a la computadora inició la danza de sus dedos sobre el teclado, estaba ante un nuevo reto y  dispuesta a vivenciarlo con la carga de emociones y sentires que solía plasmar. Fueron asomando las ideas  para ir creando la historia de Tere y sus hermanas,  guías de turistas en Puebla.





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Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.