Polvo del camino/ 19

La palabra aguda es grave/ 1
(Caballo+corre=campo)

Héctor Cortés Mandujano

Otra costumbre de la tribu son los poetas. A un hombre se le ocurre

ordenar seis o siete palabras, por lo general enigmáticas

Jorge Luis Borges,en El informe de Brodie

Escribir.
Qué fácil, qué complicado.
Lo hace el analfabeto funcional en un mensaje de su cel, lo hace el poeta que va a ganar el concurso en ciernes. Los dos deciden romper las reglas (el primero porque no las conoce; el otro, en el mejor de los casos, porque es “rebelde”) y escriben “Todoz Vien en Caza”.
 
El caballo corre por el campo, oración simple que guarda el orden convencional y no requiere ningún otro signo auxiliar (acento, punto, coma) para volverse comprensible. 
Pero eso es para redactores y yo soy un creador, dirá el poeta, y no toleraría quedarme en esa condición básica. 
            Julio Verne publicó, en 1873, La vuelta al mundo en 80 días, y Julio Cortázar, jugando, en 1967, subvirtió el orden y publicó La vuelta al día en 80 mundos. Y hubo más de uno que se sorprendió con la descolocación.
            Corre, por el campo, el caballo. Aparece la coma, porque cuando la oración se desordena la coma supone el esclarecimiento, mata la posible anfibología.
            Hay más de diez formas de escribir correctamente esta oración simple.
            Puedo hacer una oración cortazariana: “Por el caballo corre el campo”.
            Puedo hacer (y como ya repetí Puedo hacer, hice una aliteración: soy un generador de tropos) que, en una invención de terror pánico (y presumo mi conocimiento de los griegos), corran los animales, las personas y en el colmo (vengan las admirativas) ¡corre el campo por el caballo!
            Y para ganar un concurso de poesía hago el jueguito de usar lo obvio con apariencia extraordinaria:
            
Corre
            Campo
            Caballo
            Por
            El
            El
 
            Y, si no gano, ironizo con una perífrasis, que viene en el manual básico de los poetas que quieren ser populares: 
            ¡Maldito el que crea que esto NO es un poema!
 
(Ah, Sabines, cuántas barbaridades se cometen en tu nombre.)
Ilustración: Nadia Carolina Cortés Vázquez.