Polvo del camino. 252. No hay nada que hacer. Héctor Cortés Mandujano

               
Polvo del camino/ 252

No hay nada que hacer
Héctor Cortés Mandujano



¡Adiós a todos! ¡Nos veremos en la orilla del jamás!

Hart Crane (estadounidense, 1899-1932)/ Rubén Rivera

Rubén Rivera ganó el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2021 con el libro Sendero de suicidas (INBA et al, 2021), que poetiza las muertes decididas de muchos y muchas poetas. Los capítulos aluden al arma o la forma con que decidieron quitarse la vida: bala, agua, soga, gas, veneno, barbitúricos, anhídrido carbónico, raíles, vacío y diversos.
Dice Rivera en “Poesía y suicidio” (p. 13): “Antes de matarse, el suicida piensa en quitar una pieza del rompecabezas, una pata de la silla, un grano de arena que descomponga el reloj […] los más perfectos suicidas son aquellos que aman la vida y se matan para no desperdiciarla en un mundo tan vulgar y mediocre que adora las flores de plástico, la presunción del éxito que da el dinero y el arte colgado en las bóvedas de los millonarios…”.
Vladimir Maiakovski (ruso, 1893-1930) se mató con bala. Dice Rivera como si fuera aquél (p. 22): “Lo difícil no es morir, sino seguir viviendo”. Marina Tsvetáieva (rusa, 1892-1941) lo hizo con soga (p. 45): “Brilla la luna y me ahorco”.
Jorge Cuesta (mexicano, 1903-1942) también con soga (p. 47): “poesía, ¡oro de tontos!”.

El poeta siempre es deudor del universo

Mayakovski

Leo Poemas esenciales (Salvat, 2023), de Mayakovski (respeto las dos formas de escribir el apellido), selección de Jesús García Sánchez y traducción de José Fernández Sánchez. Dice en “Balada de la cárcel de Reading” (p. 49): “Quiero a los animales./ Ves un perrito,/ aquí, junto a la panadería hay uno,/ no es más que calvicie,/ estoy dispuesto a sacarme el hígado”.
Escribe en “Para el aniversario” sobre las posibilidades de decir un poema (p. 55): “Por ejemplo, esto/ ¿se dice o se berrea?”. En “Verlaine y Cézanne” dice (p. 72): “El poeta,/ como puta barata,/ se acuesta/ con cualquier palabreja”.
Las líneas que Rubén Rivera recreó en el poema citado arriba son las últimas de “A Serguei Esenin” (p. 91): “En esta vida/ morir no es difícil./ Mucho más difícil/ es hacer la vida”. Serguei Esenin (1895-1925), también ruso, también poeta, dice el pie de página, “se cortó una vena para escribir un verso y después se ahorcó. El verso decía: ‘En esta vida no es nuevo morir, pero no es más nuevo morir’ ”.
Dice Mayakovski en “Vladimir Ilich Lenin” (p. 130): “Es pobre/ el taller del lenguaje/ del mundo”.
La página 166 resume: “El 14 de abril de 1930, el poeta pone fin a su vida de un disparo de revólver”. Escribe una carta que dice al final: “Estoy en paz con la vida. No vale enumerar dolores, desgracias, ofensas mutuas. Vladimir Mayakovski. Seguid felices. 12-4-30. Camaradas del VAPP, no me consideréis pusilánime. En serio, no hay nada que hacer. Saludos”.
         




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 251. Concupiscencia. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

                Polvo del camino/ 251

Concupiscencia
(Minificción)
Héctor Cortés Mandujano

Se encontraron en una fiesta. Se acariciaron con los ojos, con las miradas lúbricas. Ella –cintura escasa, nalgas opimas– esperaba que el muchacho atractivo, que parecía serio, le dijera las mentiras clásicas que sirven para bajar la guardia, para aceptar, para salir de paseo, para entregarse (con las reticencias básicas) y luego buscar que el compromiso vuelva deber lo que antes fue gusto. Pero no, él dijo con un tono reflexivo:
—Heredé de mi padre el falo (no hablo del órgano, sino del género) y la concupiscencia, la incapacidad de sentirme satisfecho con una o diez mujeres: las quiero todas.
Ella no supo qué decir:
—¿Concupiscencia? Qué palabra rara.
Él siguió:
—Además, el placer erótico es entrópico. Crece, se expande, como el falo, y luego disminuye y se vuelve casi nada. Un acto sexual será, cuando mucho, pasado el tiempo, imágenes disueltas mayormente por el olvido.
Y ella:
—A ver, a ver, ¿crees que me excita ese lenguaje, no sé si filosófico o nomás pedante?
Él:
—La entropía es la segunda ley de la termodinámica.
Ella:
—Ah.
Él:
—El placer es parte del instinto y el instinto no es domesticable. Si vienes conmigo, sólo te podrás tener a ti, no a mí. No ha llegado a mi corazón, todavía, el venablo lanzado por el gordo niño alado.
—No me gustan los hombres que se enredan en palabras.
—Puedo quedarme callado, también.
—Mejor.
Ella se acercó y le ofreció la boca. Él la tomó y el beso largo y lento la hizo separarse para decirle solamente:
—Llévame a donde quieras.

Él no habló, pero por lo que hizo con su anuencia en la batalla de plumas, en el trasvase de la pasión sicalíptica, ella supo que sabía su cuento.
Se quedó desnuda, exhausta, después de la enésima ocasión, mientras él entraba al baño. La despertó el ruido de cuando él, ya vestido y peinado, tomaba la llave de su auto del buró.
Abrió los ojos y le sonrió voluptuosa, apetecible, le acarició el miembro satisfecho por encima de la ropa. Él se inclinó y le dio un beso suave, fugaz:
—Hasta nunca, mi amor. Gracias. Me encantaste. Buenas noches, buena suerte.
          
Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 250. Friolera de notitas. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Leonora Ventura

Polvo del camino/ 250

Friolera de notitas
Héctor Cortés Mandujano

Veo que en uno de los estantes de mi casa hay un apilamiento de hojas pequeñas y grandes, dobladas. Las reviso: son muchas notas que escribí, en pedazos y pedacitos de papel, vaya a saberse para qué. No son secuenciales ni tienen fecha. Las numero sólo para separarlas. Algunas, creo, tienen lógica por sí mismas (con las otras hago lo que haré con éstas, luego de copiarlas: las rompo y las tiro a la basura). Antes, las comparto contigo lector, lectora.

1

Somos miles en la Capilla Sixtina. Se oye un rumor como de mar, como de cantina, como de moscas. Lo que más se oye, porque lo dicen y lo gritan por micrófono los policías, es: “¡No fotos!” y “¡Silencio!” en varios idiomas.
Ciudad Vaticano es una empresa que cobra por todos sus servicios y en la decena de kilómetros donde hay tantos museos, hay muchísimas tiendas. La iglesia, sin dudar, es el mayor negocio. En su alrededor pululan restaurantes, tiendas, gente que vende. Si Jesús intentara sacar de nuevo a los comerciantes de la iglesia necesitaría un ejército.
[La segunda noche que pasamos en Roma sueño, de principio a fin, una obra de teatro que escribiré apenas tenga tiempo. Se llamará como el hotel: Baltic.]

2

Fue un instante y hubo acción necesariamente rápida. Luego el tiempo dejó de tener importancia. Se detuvo o siguió, poco importa. Pero el instante, ese instante fue el definitivo, del que hay que hablar, del que hablaré.

3

Frente a mí, en una calle de Nueva York, un hombre vende carteles (El Guason, Bob Marley, “El beso”…). Empieza a llover y recoge a toda velocidad. Sale, vuelve y anuncia los nuevos objetos en venta: paraguas e impermeables.

4

Una mesera en Roma (en el restaurante donde comemos) tiene miedo a las palomas. Es terrible, porque hay muchas. Es como si un pescador tuviera miedo a los peces.

5

Mientras los demás descansan, caminan, dan vueltas… Mientras yo duermo, juego, escribo palabras que caen al vacío… Mientras ella se levanta, dicta órdenes, mira cómo los ángeles vuelan en el aire… trascurre el tiempo y también se detiene en los goznes de los días, se atora en el momento en que ella se viste y yo la veo: observo cómo sus pechos ya no son tan firmes, cómo ya hay gramos de más en el que fue su vientre plano.
El tiempo se detiene en mi mirada y luego avanza sin detenerse, olvidándose de mí, de la mujer que ya está vestida, me manda un beso y se va. A mí, echado en la cama, se me ocurre pensar en intrascendencias, que escribo: éstas.


        
Ilustración: Leonora Ventura
Ilustración: Leonora Ventura




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 249. Una semana de octubre. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Amanda Cruz Hernández.

                 Polvo del camino/249

Una semana de octubre
Héctor Cortés Mandujano

¿Quieres hacer reír a Dios o al Diablo? Cuéntale tus planes. Eso dice un dicho.
Cuento esto porque decidí no participar en la Feria Internacional del Libro Unach, del 14 al 18 de octubre de 2024, aunque recibí amables invitaciones para hacerlo. Sin embargo, mi querido amigo Efraín Bartolomé me invitó a presentar su libro Cuadernos contra el ángel (que tiene un prólogo mío) en la FIL y ahí estuve.
Elda Pérez Guzmán presentó su libro de poemas Las otras Evas, y tiene un prólogo mío.
Luis Daniel Pulido presentó su libro De música ligera y otros temas, y tiene un prólogo mío.
Presentaron el libro Villaflores a través de los tiempos, crónica de un pueblo mítico, y tiene un texto mío.
El día que presentamos el libro de Efraín, tuve la suerte de saludar a mi querido amigo Sarelly Martínez, quien también, me dijo, presentó su libro Un lector agradecido (donde en varias páginas habla de mí y de mis libros) y a pregunta del alguien del público sobre a quién leer, dijo mi nombre.
Es decir, estuve en la FIL hasta en la sopa.

Pero esa semana no podía hacer más compromisos, porque el lunes 14 tuvimos una reunión en casa de Linda Esquinca (para ver espacios, tomas de luz, etcétera) porque haremos allí una función privada de mi obra Las canciones son cartas de amor, con la Camerata Vocal Iexpro.
El martes 15 tuve ensayo de Algo sobre la muerte del mayor Sabines, de Jaime Sabines, que en lectura en atril presentaremos en Casa Conejo, con Luis Daniel Pulido, Alfredo Espinoza y Víctor Loaeza, bajo mi dirección.
El miércoles 16 presentamos el libro manuscrito e ilustrado por Efraín.
El jueves 17 presentamos la novela Tesoros en el naufragio, coescrita con Roger Octavio Gómez Espinosa, simultáneamente en Guadalajara y Tuxtla, con la participación de Nadia Arce y Mónica Corzo.
El viernes 18 cerramos la primera temporada, en Casa Conejo, de Las canciones son cartas de amor.
Al mismo tiempo, en esta semana, revisé el libro fotográfico Chiapas, elecciones 2024, que coordinan Raúl Ortega y Jesús Hernández, donde también hay un texto mío.
Tuve, además, reuniones para avanzar en un libro (no de literatura) que escribo a invitación de un amigo y una asociación.
Y, por supuesto, dedique muchas horas a mi trabajo, a mi familia, a mis amigos, a mi vida personal.
A veces me dicen quienes viven en ciudades complicadas que qué bonito es estar en provincia, donde pacen las vacas y el tiempo se detiene. Han leído muchas novelas bucólicas y pastoriles de otros siglos, les digo: yo tengo más ocupaciones que mandadas a hacer.
Es que hago planes, para que Dios o el Diablo se diviertan un poco.

          
Ilustración: Amanda Cruz Hernández.
Ilustración: Amanda Cruz Hernández.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 248. La moderación del entusiasmo. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

                       	 
Polvo del camino/ 248

La moderación del entusiasmo
Héctor Cortés Mandujano

—El amor puede ser una cosa espantosa
—Por eso la mayoría de las grandes historias de amor son tragedias

Agatha Christie,
en Muerte en el Nilo

En unas vacaciones de rancho, a los 18-19 años, “me leí enterito a don Marcial Lafuente” (Serrat dixit), célebre autor de novelas de vaqueros, y también leí, porque estaban a mano, muchas novelitas de amor. Las dos parten de esquemas inamovibles. Pienso, por eso, que quienes leen esas novelas (Corín Tellado et al) no andan buscando crímenes, como quienes leen a Agatha Christie no andan buscando historias de amor.
Cité varias expresiones de amor y pasión, en mi Polvo del camino anterior, de la versión cinematográfica de Muerte en el Nilo (1937), de Agatha Christie. La novela sin embargo es más parca sobre el asunto. La leo en mi edición elegante: Planeta DeAgostini, 2022, con traducción de H. C. Granch.
Linnet Ridgeway es bella y multimillonaria (p. 10: “una mujer tan rica como ésa no tiene derecho a ser también hermosa”), y Jackie, su mejor amiga, es más o menos pobretona y no tan bonita. Linnet, al conocer a Simon, prometido de Jackie, lo toma por esposo. Jackie jura matarlos. Esa es la premisa.
Jackie le dice a Linnet que está loca por Simon, pero que (p. 20) “el matrimonio me curará, así lo espero. Siempre se ha dicho que modera el entusiasmo”.
En el yate sobre el Nilo, ya avanzada la novela, hay también una escritora muy abierta al tema erótico. Habla con Poirot (p. 59): “¿Por qué tiene todo el mundo tanto miedo al sexo? ¡Es el eje del universo!”.
Poirot le dice sin muchos miramientos a Linnet lo mal que hizo al quitarle el prometido a su mejor amiga (p. 71): “Usted tenía todo cuanto la vida puede ofrecer. La existencia de su amiga estaba limitada a una sola persona. Usted lo sabía pero, aunque vaciló, no retiró la mano. Por el contrario, la extendió y, como el rico de la Biblia, se apoderó de la única oveja del pobre”.
Las enfermeras, de tanto ver enfermos y muertos, no son las más expertas en matices, en tacto, como sí lo es Poirot, el detective más famoso de Agatha. Va una por el Nilo (pp. 262-263): “¡Las enfermeras suelen ser bastante tétricas! La enfermera de noche está siempre asombrada de que su paciente esté vivo por la noche; la enfermera de día se sorprende de que el paciente esté vivo por la mañana”.
La novela cierra el círculo con varios asesinatos en el Nilo, cuyos orígenes y explicación son el amor, la pasión… y la ambición.
Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

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Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 247. Frases de película. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Leonora Ventura.

                       	 
Polvo del camino/ 247

Frases de película
Héctor Cortés Mandujano

El amor es muy importante,
como para sólo encomendarlo a Dios

Un personaje de Muerte en el Nilo,
dirigida por Kenneth Branagh


Veo películas sin cesar, no siempre obras de arte. De pronto, en alguna, hallo la perla de una frase. Te cuento de algunas, lector-lectora.
Damián Szifron es un guionista, productor y director argentino que me gusta mucho desde su debut, como realizador, con El fondo del mar (2003). Fue el creador, además, de dos series que son muy apreciadas en su país y que se vendieron y se rehicieron en países como México, España y Rusia: Los simuladores, y Hermanos y detectives.
Su aparición en el cine de Hollywood lo hizo con To catch a killer (Misántropo, 2023). En ella, una policía, en su solicitud de empleo, habla de su afición a las drogas y de varias cosas que regularmente se esconden en un documento como ese. Se lo dice quien se vuelve, por un caso criminal, su jefe; ella contesta con las palabras de Kurt Cobain: “Prefiero ser odiado por lo que soy, que ser amado por lo que no soy”

John Wick es una franquicia que revolucionó, en especial, la coreografía de las luchas, los trancazos, las balaceras. Como ocurre luego de que una película se vuelve un éxito rotundo, han hecho varias. El Episodio 4 (2023, dirigido por Chad Sthelski) muestra la monotonía de la fórmula (¡las balas ya no matan a nadie, salvo que sean muchas y en la cabeza o en el cuello!). A lo que iba. Un personaje dice antes o después de una de las masacres: “La forma en que hacemos cualquier cosa, es la forma en que hacemos todo”.

Muerte en el Nilo (2022, actuada y dirigida por Kenneth Branagh), adaptación del clásico de Agatha Christie, con una producción por todo lo alto, pero ligeramente fría, tiene varias frases que se refieren al amor (las muertes, aquí, tienen como origen la pasión). Dice una mujer enamorada: “Por algo el corazón es el símbolo del amor; si se para a descansar, morimos”.
Hércules Poirot, el célebre detective, que esclarece los hechos en la novela y en la cinta, halaga a la cantante diciéndole que su música blues es alegre y al mismo tiempo trágica; ella le responde: “Es muy fácil hacer tragedia; primero me imagino a alguien a quien quiero hacer sufrir, y luego lo imagino enamorado”. Dice después: “He tenido un montón de maridos. Todos ellos del montón”.
La madre dice al hijo: “Los corintios se equivocaban. El amor no es paciente ni virtuoso. Es envidioso, jactancioso y le da igual a quien machaca”.

Una última cita de Fubar, serie creada por Nick Santora (2023), temporada uno, episodio siete (“Oro líquido”): “Sí, crees que alguien te ama, le entregas tu corazón, pero lo hace polvo, lo bebe en un batido de col rizada y lo elimina con un pedo en el sofá mientras mira deportes”.

Ilustración: Leonora Ventura.
Ilustración: Leonora Ventura.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

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Polvo del camino. 246. El negocio del dolor. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

                       	 
Polvo del camino/ 246

El negocio del dolor
Héctor Cortés Mandujano

1

Del libro que en 1963 publicó el francés Pierre Boulle, se desprendieron de 1968 a 1973 las primeras cinco películas de El planeta de los simios, que luego se hicieron cómics, otros libros, series de televisión… En 2001, Tim Burton hizo una versión malísima.
En 2011, dirigidas por Matt Reeves, comenzó una nueva serie de filmes (van cuatro, creo). En éstas, a diferencia de las anteriores, la idea central es que los monos, usados para experimentos científicos, generan un virus que casi hace desaparecer a la raza humana y, por modificación genética, aprenden a hablar, a pensar. El punto que me interesa destacar es que son los humanos quienes producen la enfermedad que los diezma. Los monos son animales inocentes aunque luego, en las películas, tengan que enfrentarse a muerte contra esos otros animales.

2

La caída de la casa Usher (2023) es una miniserie, creada y dirigida por Mike Flanagan, que se basa en varios cuentos y en el famoso poema “El cuervo”, de Edgar Allan Poe.
La trama gira en torno a Roderick Usher y su familia, quienes se han vuelto millonarios con la fabricación de medicamentos que enferman más que curan. La empresa prueba medicamentos en animales que mueren (monos, claro) y son suplidos por vivos para engañar a los supervisores. Uno de los Usher muere, incluso, por ponerse debajo de una regadera con agua llena de ácidos mortales (era una casa abandonada, de Roderick, donde habían ocultado desechos tóxicos).
La riqueza de la familia está fundada en el dolor y la muerte de muchos. El dolor como negocio.

3

El negocio del dolor (2023, dirigida por David Yates) está basada en hechos de la vida real e inspirada en el artículo, de 2018, del New York Times Magazine, que luego Evan Hughes convirtió en el libro Pain Hustlers.
Una empresa farmacéutica comerciaba aerosol de fentanilo para controlar el dolor de enfermos terminales. Era bueno, porque dejaban de sufrir y morían, como lo hubieran hecho sin el fentanilo. El problema es que comienzan, con vendedores entrenados, a convencer a médicos sin escrúpulos (y hay bastantes) para que lo recomienden hasta para quienes tienen dolor de cabeza. La pequeña empresa farmacéutica pasa de ser un pequeño negocio a una opulenta distribuidora de muerte.
El Dr. Jhon Kapoor en la vida real (Andy García en la cinta), director de la empresa, fue condenado en 2019 a prisión por dos años y pagó 225 millones de dólares para salir. Mató a muchos y está libre. Rico aún. La película no es la vida real. Apenas toca la punta del iceberg. Hay, evidentemente, mar de fondo.



Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 245. Aute: Sable erguido. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Leonora Ventura.

                       Polvo de camino/ 245

Apuntes de oído/ 19

Aute: Sable erguido
Héctor Cortés Mandujano

No es fácil que se oigan y tengan éxito las canciones de sexo explícito (no me refiero, por supuesto, a las abominables que son más un insulto que un asunto creativo). Las de Luis Eduardo Aute (1943-2020) me parece que han sido populares, en la medida en que fue popular él, en ciertas élites y luego en el público que no discrimina lo que oye: basta con que esté de moda. Y Aute tuvo sus quince minutos de fama entre la, llamémosle, masa genérica.
Se le oyó y celebró, creo, porque sus alusiones al sexo, que eran directas, formaban parte de un envoltorio más bien poético. Pero, sí, llamó sobaco al sobaco, desde algunos títulos: “Cuerpo a cuerpo”, “Pumpum, pumpum”, “No te desnudes todavía”...
En “No te desnudes todavía” (del álbum Alma, 1980) habla de los prolegómenos: “Cuando el deseo estalle/ como rompe una flor/ te quitaré el vestido/ te cubriré de amor/ y en la espera te pediría/ no te desnudes todavía”.
Hizo Aute un disco donde mezcla asuntos bíblicos con el erotismo: Templo (1987) En “Cada vez que me amas”, una canción menos conocida, la sexualidad no es tan abierta, es metafórica: “Tu voz resucita mis músculos dormidos,/ mis latidos sepultados./ Tus manos, cuando me tocan, curan/ mis heridas más invisibles./ Tu hambre fecunda peces/ que se multiplican como deseos de humedad/ en el múltiple pan de mi cuerpo. Cada vez que me amas/ es un milagro”.
En “Dentro” (del álbum Cuerpo a cuerpo, 1994), por ejemplo, dice sin ambages: “A veces recuerdo tu imagen desnuda en la noche vacía […] Así me reanuda la sangre tensando la carne dormida […] Dentro me quemo sin ti/ me vierto sin ti y nace un muerto”. El recuerdo, pues, le hace tener una erección y se masturba, eyacula.
“Cuerpo a cuerpo” la canción que da título al álbum tampoco se anda por las ramas: “Y así es como el amor me enseñó/ a ser un contrincante/ dispuesto al ataque/ el filo de un sable/ erguido en el aire…”.
“Mojándolo todo” (del álbum Alevosía, 1995) también va al grano desde el principio: “Tendida/ con los muslos como alas abiertas/ dispuestas al vuelo/ me incitas, me invitas a viajar/ por lácteas vías/ y negros agujeros”. Es casi una postal porno. Ella incluso se toca su “flor más desnuda, mojándolo todo”.
Sigue sin pudor: “Húmedas llamas/ los labios que con tus dedos/ delicadamente delatas, dilatas para mí/ mostrándome obscena, la cueva del milagro/ por donde emana líquido rayo de la vida incandescente/ fuente/ lechosa lava, salpicaduras de agua profunda/ que inunda, mojándolo todo”. ¿Así o más claro?
  
Ilustración: Leonora Ventura
Ilustración: Leonora Ventura




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 244. El arte de lo cotidiano. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM, color: Juan Ángel.

                 	 
Polvo del camino/ 244

El arte de lo cotidiano
Héctor Cortés Mandujano


…Empecinados, buscan lo sublime en lo cotidiano

Joan Manuel Serrat,
en su canción “Mil años”

Es impresionante la cantidad de premios que se llevó la película Aftersun (2022), escrita y dirigida por Charlotte Wells, con Paul Mescal, Frankie Corio y Celia Rowlson-Hall. Llama también la atención porque es la ópera prima de esta joven cineasta (Edimburgo, Reino Unido, 1987) y la historia no tiene suspenso ni efectos especiales ni golpes ni asesinatos. ¿De qué trata? De las memorias fragmentarias que una mujer (su pareja es otra mujer, pero eso en la cinta es solamente anecdótico) tiene de un viaje que hizo con su padre cuando era niña. ¿Qué pasó en el viaje? Nada en especial. Fueron solos, ella jugó maquinitas con un niño, que también estaba de vacaciones, y se dieron un beso. Tuvo la niña un enojo pasajero con su padre y éste, una noche, se emborrachó hasta caer (la niña no estaba en ese momento con él). Y ya. ¿Y ya? La riqueza que supongo vieron los especialistas que la han premiado tanto está no en lo explícito de la trama, sino en lo oculto. La película, en ese sentido, no muestra: sugiere. No explica, propone un discurso, aparentemente simple, que el espectador tiene que desentrañar…

En Tótem (2024), que ganó varios premios Ariel este año, de la guionista y directora Lila Avilés (Ciudad de México, 1982), con Naíma Sentíes, Montserrat Marañón y Marisol Gasé, ocurre más o menos lo mismo, es decir, nada muy relevante, pero aquí la familia es tan rococó como cualquier familia mexicana: El padre-abuelo usa un aparato para hablar y suena robótico; uno de sus hijos tiene una enfermedad terminal y celebran su cumpleaños (llegan varios amigos y su exmujer); dos hermanas del chavo no se llevan tan bien como quisieran, y las niñas –la hija del cumpleañero y de una de las hermanas– son atendidas-desatendidas por tod@s. Pero saber quién es quién en la película no parece, en ningún sentido, una tarea de la cineasta, sino del espectador.
Como en la anterior, esta cinta no tiene epifanías ni clímax. Es evidente que late en esta familia un corazón lleno de espinas sin que la finalidad de la película sea mostrar cómo se reconcilian, cierran sus heridas o buscan la manera de llevarse mejor. El fin puede ocurrir en cualquier momento, porque lo que vemos es un fragmento, un retazo de vida que no empieza ni termina, como suele ser la vida en realidad…

Con Antón Chéjov (1860-1904) nació un género teatral que no buscaba reírse de la gente (la comedia) ni mostrar sus desgracias (la tragedia); sólo era un asomo a una parte de su existencia, no necesariamente la más llena de hechos o peripecias. Se le llamó, se le llama “Pieza”. Y me parece que estas dos jóvenes autoras y directoras han hecho florecer, de nuevo, el jardín de los cerezos de Chéjov, nuestro –como lo llamaba Pitol– contemporáneo.
Ilustración: HCM, color: Juan Ángel.
Ilustración: HCM, color: Juan Ángel.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 243. Honrar, honra. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Leonora Ventura.

                 	 
Polvo del camino/243

Honrar, honra
Héctor Cortés Mandujano


Mi querido amigo Sarelly Martínez Mendoza me obsequió su reciente libro Un lector agradecido. Narrativa chiapaneca contemporánea (Unach, 2024), que compila parte de los textos escritos a partir de sus lecturas de libros no sólo de Chiapas (obras de Octavio Paz y Vargas Llosa, por poner dos ejemplos conspicuos, también son parte de este volumen) y no sólo de narrativa, sino igualmente de poesía y de, hagamos un plural, ciencias de la comunicación, que son tan cercanas a la profesión de Sarelly, doctor en periodismo.
Dice en las “Palabras preliminares”, para aclarar el sentido de su antología (p. 2): “Lo que escribo está en la esfera de las aficiones del lector común que quiere compartir sus gustos con otros lectores”. Es muy notoria la buena fe que anima a Sarelly cuando escribe y comparte sus hallazgos. Lo hace alegremente, sin prejuicios.
A partir de la pifia que cometió una diputada (dijo que Juventud en éxtasis la había escrito García Márquez), el autor comenta que en esos ambientes políticos es muy difícil que florezca la lectura y cierra su escrito con una pregunta que evidencia la realidad terrible en nuestras tierras (p. 15): “ ‘¿Leer para qué?’, puede preguntarse un joven preparatoriano, y responderse rápidamente: ‘si yo lo que quiero es ser diputado’ ”.
Comenta a Jan de Vos y su escrito sobre Fray Lorenzo de la Nada. Dice (pp. 19-20): “Su apellido, De la Nada, lo conquistó cuando prohibió a los españoles de Tabasco arrebatar indígenas para su servicio. […] La respuesta de uno de los aludidos fue contundente: ‘¿Quién es Pedro Lorenzo para prohibir semejante cosa? Fray Pedro no es nada, su oficio es decir misa y predicar y casar y allí se acaba’. A partir de entonces, fray Pedro Lorenzo llevó con gusto el apellido De la Nada. Transformó ‘el insulto en título de honor’, y así fue conocido entre sus feligreses”.
Cuando comenta los decires de Jorge Moreno, “El Piña”, de la Rial Academia de la Lengua Frailescana, cita varias de sus descripciones (p. 28): “Además de culito sin juicio era amachada” y alguna que otra declaración de restauranteros francos (p. 29): “¡si quiere’sté come’ sabroso, vaya’sté a come’ en su casa”.
Tiburcio Fernández Ruiz era hermano de Eva, mi abuela materna. Sarelly habla de él, a partir del libro escrito por Valente Molina. A mí me operaron de la vesícula el año pasado, cuando tenía 62 años. A esa edad murió mi papá y uno de mis hermanos; por ello me llamó la atención este dato sobre mi tío Bucho (p. 63): “En 1950, después de una operación de vesícula muere a la edad de sesenta y dos años”. Parece que a la muerte le gusta dar vueltas sobre mi familia en esa edad.
Otra de las peculiaridades del libro de Sarelly es que habla de varios libros míos, y se refiere a mí en algunos otros escritos. Y eso me hace, lo mismo que su título, un lector agradecido; sin embargo, y él lo sabe, mi agradecimiento mayor es saber que, al margen de sus múltiples saberes, lecturas y reconocimientos, Sarelly sigue siendo, para fortuna mía, desde años, mi muy querido amigo…
Ilustración: Leonora Ventura.
Ilustración: Leonora Ventura.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com