Polvo del camino. 256. Mis canciones 2024. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Jacobo Herrera Cortés


Polvo del camino/ 256

Mis canciones 2024
Héctor Cortés Mandujano

Dice Spotify que, en 2024, oí música 52 mil 419 minutos; escuché 9 mil 395 canciones y a 4 mil 098 artistas. Mi artista favorito fue Jon Batiste, a quien escuché tres días=725 minutos. Hace tiempo, en un viaje con un amigo, me dijo que llevara música y él me señaló algo que yo no tenía tan claro: Prefiero oír a mujeres. Más de siete en esta lista. Aunque el jazz es lo más acentuado, hay un poco de todo. Mis doce canciones más escuchadas en 2024 son las siguientes.

Uno: “Aguamarina”, de Eduardo Gatti (Chile, 1949). El álbum (1982) se llama como él. La canción parte de “el primer día del mundo”, donde no sólo se crearon “soles y espirales”, sino también, le dice a su amada, “tus ojos”. Apunta: “Así, los gusanitos llegan hasta tus huesos”. La pieza cuenta con sencillez cosas profundas: “De aquel punto distante en que todo era uno y lo mismo,/ caracolito sube, espiral de luna brilla en tu mejilla hermosa”.
Dos: “No sería el amor”, de la cantante mexicana Amparo Ochoa (1946-1994), acompañada por el guitarrista Manuel Guarneros, del álbum Hecho en México, 2011. La canción fue compuesta por Francisco Madrigal. Habla de un rompimiento amoroso, con no poca amargura: “Llevo mucho tiempo de andar por la vida/, ¿qué habrás hecho tú,/ que no haya hecho yo?/ Sé perfectamente que el amor termina./ Y si algo fuera eterno/ no sería el amor”.
Tres: “Corazón abierto”, de la cantante y compositora mexicana Zaira Franco (no encontré datos sobre el año de su nacimiento; es joven y gran intérprete), acompañada al piano por el célebre maestro pianista de jazz Héctor Infanzón, del álbum Tumbalá, 2015. El álbum completo vale la pena. Arranca fuerte: “Llevo años en vela y no despierto todavía./ Sólo cuento las horas para verte, niña mía./ Soy un ave perdida, voy volando contra el viento,/ tengo un ala herida y el corazón ni lo siento:/ corazón que viene abierto./ Si tú quieres, yo aquí estoy”.
Cuatro: “El gavilán”, de la cantante María Inés Ochoa (Culiacán, Sinaloa, México, 1983), por cierto hija de Amparo Ochoa. La canción fue compuesta por Xavier López Miranda y es parte del álbum La rumorosa. Lamento, de 2014. Es pasional. Quiere entrar al otro cuerpo, al amado: “Te abriría el pecho con los dedos si pudiera. […] Y una vez hecha tu sangre/ correría por tus venas/ para acariciarte/ para acariciarte/ lentamente/ el corazón”.
Cinco: “Comodín”, de No te va a gustar, banda de músicos uruguayos. Pertenece al álbum El tiempo otra vez avanza, de 2014. Parece que en mis gustos paso del amor correspondido a la ardidez. Esta va de lo segundo: “Cierro la puerta y me trago la llave”. Dice: “Esta noche llega el fin,/ no soy más un comodín,/ recupero la libertad perdida./ Enterate (no entérate) con esta canción:/ No soy más tu segunda opción”.
Seis: “El gato y la ventana”, de Ingrid Beaujean (México, 1986). La canción es parte del álbum Cuento, de 2015. Es un tema introspectivo, compuesto por esta cantante de jazz, sobre lo que dice el título: ¿Qué piensa un gato cuando ve por la ventana?: “¿Qué es estar en ese mundo tan lejano? Soñando y soñando mientras pasa el día”.
Siete: “Ese beso”, de Manu Sija (Argentina, 1988), acompañado de las dos cantantes argentinas Flor Bobadilla y Nadia Larcher, del álbum Ecléctica (de Manu), de 2023: “Ese beso es juntura/ de tu abismo con el mío/ es una tibieza oscura/ donde vuela el delirio. […] Voy marcado por tus labios/ por la angustia de tu boca/ voy muriéndome en tu encanto/ mientras mi alma se deshoja”.
Ocho: “Sastre del diablo”, de Nortec Collective, banda de Tijuana, Baja California, México, del álbum Border Revólver, de 2011. Me encantó desde que la oí: “Soy un angelito que esos que pecan/ Una y mil veces […] El sastre del diablo me ha cocido un frac/ Con pelos de virgen armó su sedal/ Se baten mis alas siguiendo el compás/ Y no descanso nunca”.
Nueve: “Submarinos y tostadas”, de Nico Iribarren (Buenos Aires, Argentina), del álbum homónimo de 2018. La canción es muy sencilla, pero la ejecución es magnífica. El tipo llega a un café y hace su pedido: “Deme un café y dos tostadas/ Cortado está bien/ El diario de ayer, también. […] Pedir es complicado”... La melodía es hermosa.
Diez: “Crece enredadera”, de Jara Armenta (no hallé datos; es joven), es un sencillo de 2024: “Búscame donde las ganas superen las excusas/ donde todo está bien. […] Búscame donde el mundo interior sea el jazmín/ que abrace las rejas de la piel./ Con la majada del miedo aboné sueños/ y pude brotar”. Ritmazo y bella voz.
Once: “Cocuyo”, de Chéjere, grupo musical de Veracruz, México, del álbum Ojo de luna, de 2012. La vocalista es mujer (Natalia Cobos). Una mezcla sabrosa. Así empieza: “El campo viste de luto cuando la noche le llega:/ Se llena de luceritos que hasta parecen estrellas./ Quién fuera como el cocuyo, que cuando canta ilumina/ y cuando el sol aparece su canto no se termina”.
Doce: “Ya traté de olvidarte”, de Soledad Villamil (Argentina, 1969), del álbum Canción de viaje, de 2012. Había escuchado distraídamente a esta actriz-cantante hasta que la vi recientemente en una película (Goyo, 2024), donde no es la protagonista, sino hermana del actor principal. Me impactó su personalidad y su belleza, y me puse a escucharla con más cuidado. Me encanta ella (casada, por cierto) y su voz. Esta canción es para abandonados, también: “Ya traté de olvidarte y no puedo,/ de apagar con cenizas tu fuego,/ pero cierro los ojos/y se enciende de nuevo./ Ya barrí como polvo el deseo,/ sacudí de mi boca tus besos/ y en mitad de la noche/ busco a tientas tu cuerpo”. Ay, Soledad…





 
Ilustración: Jacobo Herrera Cortés
Ilustración: Jacobo Herrera Cortés




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 255. Días de agua y de olvido. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM

  Polvo del camino/ 255

Días de agua y de olvido
(Minificción)
Héctor Cortés Mandujano

Las calles como arroyos han sido eso desde hace tanto, que ya nadie recuerda en la ciudad ni la tierra ni el asfalto.
Un día comenzó a llover, ¿hace cuánto?, y desde entonces no ha parado.
Soy policía y uno de los primeros que aprendió a usar los artilugios –parecen patines, parecen esquíes– que nos ponemos en los pies para deslizarnos como bólidos tras los delincuentes (ya no son necesarias las patrullas ni las motocicletas) o para ayudar a alguien que nos requiera.
También soy experto en luchas cuerpo a cuerpo y me he trenzado en pleitos, donde triunfo, hasta con diez malandrines. Parezco, eso me dicen, un héroe de comic.
Pero me descubrí una falla, que no he podido corregir: el olvido va carcomiendo mi vida.

La primera vez que me di cuenta fue una vez que llevaba quién sabe cuánto viéndome al espejo, con el cepillo de dientes en la mano. Sonó mi celular y eso me trajo a encontrar que en el espejo nada había, ningún rostro, ningún rastro humano, nada. ¿Y yo? En un parpadeo estuve de nuevo frente a mí, con el cepillo en las manos.
Vi la hora y deduje que me había pasado, quién sabe dónde, por lo menos sesenta minutos. ¿Me olvidé de mí y llegué al punto de no verme?
Sucesos así comenzaron a menudear en mi vida, hasta que fue notorio para la gente de mi trabajo. Entré en el baño y sólo regresé a mí mismo, por decirlo de alguna manera, cuando los toquidos urgentes me hicieron abrir. Estaba de pie junto a la puerta y me dijeron que tocaron porque no hice ruido de nada. Cuarenta minutos de no sé dónde, de no sé qué.
Un día amanecí desnudo en una de las pozas de una gruta lejana. Mi ropa estaba en una gran roca de la orilla. El problema es que yo no recordaba cómo había llegado hasta allí.
Fui al médico y me dio unas pastillas. Pedí un permiso especial.
Pasaron yo creí que diez minutos, a partir de que llegué a la casa, y vi la fecha en mi teléfono: habían pasado cinco días.

Las extrañezas en mi comportamiento fueron tales, que ya no me fue permitido salir a la calle y fui designado para hacer tareas de oficina. Desaparecía, de pronto, cuando iba a la cafetería, o al baño o a una diligencia. Me levantaron actas y fui amenazado de despido.
Una noche me dormí profundamente y me desperté seguro de que se me habían pegado las sábanas. Estaba en una cueva, vestido, con mi billetera y demás naderías en la bolsa. Mi celular no funcionaba. Salí. Una montaña. Desde allí vi la ciudad y caminé hacia ella. Traté de concentrarme, porque nada me parecía familiar. Un desastre mi pensamiento.
¡Sorpresa!: No había agua en las calles, sino asfalto.
Llegué por fin a la oficina y la gente que ocupaba los escritorios me pareció desconocida. No me dejaron ocupar mi lugar y fui interrogado por varios. La conclusión asombrosa para todos, incluyéndome, fue llegando lenta a los cerebros. Yo ya no trabajaba allí, había desparecido hacía veinte años.
¿Dónde había estado, haciendo qué?



 
Ilustración: HCM
Ilustración: HCM




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 254. Las canciones de Comala. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Leonora Ventura.

               
     Polvo del camino/ 254

Las canciones de Comala
Héctor Cortés Mandujano

¿Qué edad tenía Eva cuando fue sacada de la costilla de Adán?

Nicolás Grimaldi,
en Breve tratado del desencanto

I

En una de las muchas lecturas que podemos hacer del poema homérico, una deducción sería que Helena fue botín sexual de su marido Menelao y de su amante Paris. La disputa por su posesión provocó una guerra cruenta y continuada. “Los dioses duermen/ mientras el malhechor/ se pone la capucha y afila su cuchillo”. Si Menelao se hubiera fugado con otra mujer, no habría habido desgracias ni muertes ni destrucción de pueblos.
La fábula bíblica que de entrada niega la infancia a Eva, la vuelve parte, posesión, propiedad del hombre que, en un contrasentido, la pare, la da a luz. Eva fue hecha para regocijo de Adán. No al revés.
En estos tiempos, en una calle oscura, en un parque solitario, una mujer se convierte en material de uso y desecho, de abuso sin límite: del piropo a la violación y a la muerte. La Biblia, la Ilíada, la Odisea, desde hace mucho, nos contaron lo que va a pasar, lo que sigue pasando: “La manada incesante/ de filosos colmillos/ olfatea en las madrugadas”.
Elda Pérez Guzmán nos lo cuenta ahora en “Donde habita el olvido”, el primer apartado de Las otras Evas. Y habla de aquel y de este tiempo: “Adonde vaya Sara o Elena/ la hidra puede arrancar su candorosa risa”, en esta ciudad y en todas, que son la misma: “Una ciudad triste y polvorienta/ de mujeres extraviadas,/ acosadas, vigiladas,/ ausentes, calladas… […] ciudad sin tiempo,/ ciudad de todas partes”.

II

“Ya no seré más tu paraíso/ tu Eva esclavizada” declara Elda, en “Ataduras”, del segundo apartado, “Con olor a hierbas”. El verso intenta ser una fórmula para terminar con “la maldición de los Adanes”, hombres aferrados a la tradición bíblica de parir a Eva para su disfrute, y culparla después de hacerlos comer la manzana y perder las canonjías divinas.
Eva y Helena –coprotagonistas del libro sagrado y del libro poético– son las culpables del desastre, una por curiosa y la otra por coqueta. Pero también la bruja (“fui desterrada”) y la curandera (“me condenaron y llevaron a la hoguera”) son acusadas y castigadas. Mejor ponerse vestidos largos y pensar “que algún día/ podré desnudarme,/ meterme al mar/ sin miramiento alguno/ […] sin velos ni atavíos sombríos”.
Y aparece, por fin, Lilith, la rebelde, quien “dominó con astucia la pasión,/ controló sus miedos,/ se liberó de cualquier atadura”. La ama de casa, por suerte más Lilith que Eva, puede decir con todas las letras: “¡No soy tu mujer!”, si eso significa trabajar al servicio de los hijos y el marido, sin deseo, sin recompensa, sin ilusiones…
En los poemas de este apartado, Elda Pérez Guzmán piensa con Rosario que debe haber “otro modo de ser” que no se llame sor Juana (la peor de todas), por ejemplo, y que sí sea jugar, “desnudarse los hombros, enseñar la espalda,/ ser sensual”.

III

“Esa mujer soy yo” cierra el libro. Y no toca alegres notas, sino canciones de Comala que, ya se sabe, se especializan en soledades, ausencias, olvidos… No cuenta historias maravillosas, sino cuentos donde la princesa no recibe la vista del príncipe: “Dejé de ser Eva para ti”.
Llegó el amor y volvió paraíso la cama del pecado; luego el amante y el amor, con la maldición del tiempo, se fueron marchitando, se volvieron polvo.
Y en la princesa también, que asomó tantas veces su rostro joven al espejo, fueron naciendo arrugas…

IV

Las otras Evas, de Elda Pérez Guzmán, es la muestra de una escritura que no sólo busca la belleza en las palabras, sino también el pensamiento y la luz. Continente y contenido. No es únicamente el colibrí libando flores: es medusa meditando en la mitad de la noche. Este es un libro de versos y de ideas. Una y otra y muchas Evas.
[Prólogo del libro Las otras Evas, de Elda Pérez Guzmán.]
 
Ilustración: Leonora Ventura.
Ilustración: Leonora Ventura.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 253. A mi lado. Héctor Cortés Mandujano

               
     Polvo del camino/ 253

A mi lado
Héctor Cortés Mandujano

Voy montado a caballo por uno de los caminos de El Ciprés, la finca donde nací. A mi lado, en corcel magnífico, va mi padre.
Me descalzo para cruzar el río en el camino polvoriento de la finca a uno de los pueblos cercanos. A mi lado, en igualdad de circunstancias, va mi madre.
Corro y juego en el patio enorme de la finca. Me quedo en las noches viendo el cielo lleno de estrellas. A mi lado están mis hermanos, mis primos, muchas niñas, muchos niños.
Caballos, vacas, culebras, árboles, cerros, cielo…
Todo eso desaparece.

Pasan muchos años y he andado muchos caminos. Pegada a mí, con su mano enlazada con la mía, viene Luisa, mi mujer.
No pasa mucho tiempo y aparece, del otro lado, con una mano pequeñita que ha crecido y ya es la de una muchacha, Nadia Carolina, mi hija.
Después, como cerezas del pastel de la vida, como corona de maravillas, vienen acompañándonos Jacobo y Camilo, mis nietos.
Y ahora, en estos días, en este momento, junto a mí, cerca de mi corazón, están todos y todas los de Candox, y ustedes, mis amigas, mis amigos, mi nueva familia.
Gracias por estar con ellos, conmigo, con nosotros tres.


[Leí este breve texto en la ceremonia de reconocimiento que el Instituto de Arte y Cultura Candox A. C. me entregó el 17 de noviembre 2024, en el Teatro de la Ciudad “Emilio Rabasa”, donde también homenajearon a Manuel Suasnávar, pintor, y a José Israel Moreno, músico. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.]
   
Cartel «La divinidad del monstruo».




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 252. No hay nada que hacer. Héctor Cortés Mandujano

               
Polvo del camino/ 252

No hay nada que hacer
Héctor Cortés Mandujano



¡Adiós a todos! ¡Nos veremos en la orilla del jamás!

Hart Crane (estadounidense, 1899-1932)/ Rubén Rivera

Rubén Rivera ganó el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2021 con el libro Sendero de suicidas (INBA et al, 2021), que poetiza las muertes decididas de muchos y muchas poetas. Los capítulos aluden al arma o la forma con que decidieron quitarse la vida: bala, agua, soga, gas, veneno, barbitúricos, anhídrido carbónico, raíles, vacío y diversos.
Dice Rivera en “Poesía y suicidio” (p. 13): “Antes de matarse, el suicida piensa en quitar una pieza del rompecabezas, una pata de la silla, un grano de arena que descomponga el reloj […] los más perfectos suicidas son aquellos que aman la vida y se matan para no desperdiciarla en un mundo tan vulgar y mediocre que adora las flores de plástico, la presunción del éxito que da el dinero y el arte colgado en las bóvedas de los millonarios…”.
Vladimir Maiakovski (ruso, 1893-1930) se mató con bala. Dice Rivera como si fuera aquél (p. 22): “Lo difícil no es morir, sino seguir viviendo”. Marina Tsvetáieva (rusa, 1892-1941) lo hizo con soga (p. 45): “Brilla la luna y me ahorco”.
Jorge Cuesta (mexicano, 1903-1942) también con soga (p. 47): “poesía, ¡oro de tontos!”.

El poeta siempre es deudor del universo

Mayakovski

Leo Poemas esenciales (Salvat, 2023), de Mayakovski (respeto las dos formas de escribir el apellido), selección de Jesús García Sánchez y traducción de José Fernández Sánchez. Dice en “Balada de la cárcel de Reading” (p. 49): “Quiero a los animales./ Ves un perrito,/ aquí, junto a la panadería hay uno,/ no es más que calvicie,/ estoy dispuesto a sacarme el hígado”.
Escribe en “Para el aniversario” sobre las posibilidades de decir un poema (p. 55): “Por ejemplo, esto/ ¿se dice o se berrea?”. En “Verlaine y Cézanne” dice (p. 72): “El poeta,/ como puta barata,/ se acuesta/ con cualquier palabreja”.
Las líneas que Rubén Rivera recreó en el poema citado arriba son las últimas de “A Serguei Esenin” (p. 91): “En esta vida/ morir no es difícil./ Mucho más difícil/ es hacer la vida”. Serguei Esenin (1895-1925), también ruso, también poeta, dice el pie de página, “se cortó una vena para escribir un verso y después se ahorcó. El verso decía: ‘En esta vida no es nuevo morir, pero no es más nuevo morir’ ”.
Dice Mayakovski en “Vladimir Ilich Lenin” (p. 130): “Es pobre/ el taller del lenguaje/ del mundo”.
La página 166 resume: “El 14 de abril de 1930, el poeta pone fin a su vida de un disparo de revólver”. Escribe una carta que dice al final: “Estoy en paz con la vida. No vale enumerar dolores, desgracias, ofensas mutuas. Vladimir Mayakovski. Seguid felices. 12-4-30. Camaradas del VAPP, no me consideréis pusilánime. En serio, no hay nada que hacer. Saludos”.
         




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 251. Concupiscencia. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

                Polvo del camino/ 251

Concupiscencia
(Minificción)
Héctor Cortés Mandujano

Se encontraron en una fiesta. Se acariciaron con los ojos, con las miradas lúbricas. Ella –cintura escasa, nalgas opimas– esperaba que el muchacho atractivo, que parecía serio, le dijera las mentiras clásicas que sirven para bajar la guardia, para aceptar, para salir de paseo, para entregarse (con las reticencias básicas) y luego buscar que el compromiso vuelva deber lo que antes fue gusto. Pero no, él dijo con un tono reflexivo:
—Heredé de mi padre el falo (no hablo del órgano, sino del género) y la concupiscencia, la incapacidad de sentirme satisfecho con una o diez mujeres: las quiero todas.
Ella no supo qué decir:
—¿Concupiscencia? Qué palabra rara.
Él siguió:
—Además, el placer erótico es entrópico. Crece, se expande, como el falo, y luego disminuye y se vuelve casi nada. Un acto sexual será, cuando mucho, pasado el tiempo, imágenes disueltas mayormente por el olvido.
Y ella:
—A ver, a ver, ¿crees que me excita ese lenguaje, no sé si filosófico o nomás pedante?
Él:
—La entropía es la segunda ley de la termodinámica.
Ella:
—Ah.
Él:
—El placer es parte del instinto y el instinto no es domesticable. Si vienes conmigo, sólo te podrás tener a ti, no a mí. No ha llegado a mi corazón, todavía, el venablo lanzado por el gordo niño alado.
—No me gustan los hombres que se enredan en palabras.
—Puedo quedarme callado, también.
—Mejor.
Ella se acercó y le ofreció la boca. Él la tomó y el beso largo y lento la hizo separarse para decirle solamente:
—Llévame a donde quieras.

Él no habló, pero por lo que hizo con su anuencia en la batalla de plumas, en el trasvase de la pasión sicalíptica, ella supo que sabía su cuento.
Se quedó desnuda, exhausta, después de la enésima ocasión, mientras él entraba al baño. La despertó el ruido de cuando él, ya vestido y peinado, tomaba la llave de su auto del buró.
Abrió los ojos y le sonrió voluptuosa, apetecible, le acarició el miembro satisfecho por encima de la ropa. Él se inclinó y le dio un beso suave, fugaz:
—Hasta nunca, mi amor. Gracias. Me encantaste. Buenas noches, buena suerte.
          
Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 250. Friolera de notitas. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Leonora Ventura

Polvo del camino/ 250

Friolera de notitas
Héctor Cortés Mandujano

Veo que en uno de los estantes de mi casa hay un apilamiento de hojas pequeñas y grandes, dobladas. Las reviso: son muchas notas que escribí, en pedazos y pedacitos de papel, vaya a saberse para qué. No son secuenciales ni tienen fecha. Las numero sólo para separarlas. Algunas, creo, tienen lógica por sí mismas (con las otras hago lo que haré con éstas, luego de copiarlas: las rompo y las tiro a la basura). Antes, las comparto contigo lector, lectora.

1

Somos miles en la Capilla Sixtina. Se oye un rumor como de mar, como de cantina, como de moscas. Lo que más se oye, porque lo dicen y lo gritan por micrófono los policías, es: “¡No fotos!” y “¡Silencio!” en varios idiomas.
Ciudad Vaticano es una empresa que cobra por todos sus servicios y en la decena de kilómetros donde hay tantos museos, hay muchísimas tiendas. La iglesia, sin dudar, es el mayor negocio. En su alrededor pululan restaurantes, tiendas, gente que vende. Si Jesús intentara sacar de nuevo a los comerciantes de la iglesia necesitaría un ejército.
[La segunda noche que pasamos en Roma sueño, de principio a fin, una obra de teatro que escribiré apenas tenga tiempo. Se llamará como el hotel: Baltic.]

2

Fue un instante y hubo acción necesariamente rápida. Luego el tiempo dejó de tener importancia. Se detuvo o siguió, poco importa. Pero el instante, ese instante fue el definitivo, del que hay que hablar, del que hablaré.

3

Frente a mí, en una calle de Nueva York, un hombre vende carteles (El Guason, Bob Marley, “El beso”…). Empieza a llover y recoge a toda velocidad. Sale, vuelve y anuncia los nuevos objetos en venta: paraguas e impermeables.

4

Una mesera en Roma (en el restaurante donde comemos) tiene miedo a las palomas. Es terrible, porque hay muchas. Es como si un pescador tuviera miedo a los peces.

5

Mientras los demás descansan, caminan, dan vueltas… Mientras yo duermo, juego, escribo palabras que caen al vacío… Mientras ella se levanta, dicta órdenes, mira cómo los ángeles vuelan en el aire… trascurre el tiempo y también se detiene en los goznes de los días, se atora en el momento en que ella se viste y yo la veo: observo cómo sus pechos ya no son tan firmes, cómo ya hay gramos de más en el que fue su vientre plano.
El tiempo se detiene en mi mirada y luego avanza sin detenerse, olvidándose de mí, de la mujer que ya está vestida, me manda un beso y se va. A mí, echado en la cama, se me ocurre pensar en intrascendencias, que escribo: éstas.


        
Ilustración: Leonora Ventura
Ilustración: Leonora Ventura




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

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Polvo del camino. 249. Una semana de octubre. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Amanda Cruz Hernández.

                 Polvo del camino/249

Una semana de octubre
Héctor Cortés Mandujano

¿Quieres hacer reír a Dios o al Diablo? Cuéntale tus planes. Eso dice un dicho.
Cuento esto porque decidí no participar en la Feria Internacional del Libro Unach, del 14 al 18 de octubre de 2024, aunque recibí amables invitaciones para hacerlo. Sin embargo, mi querido amigo Efraín Bartolomé me invitó a presentar su libro Cuadernos contra el ángel (que tiene un prólogo mío) en la FIL y ahí estuve.
Elda Pérez Guzmán presentó su libro de poemas Las otras Evas, y tiene un prólogo mío.
Luis Daniel Pulido presentó su libro De música ligera y otros temas, y tiene un prólogo mío.
Presentaron el libro Villaflores a través de los tiempos, crónica de un pueblo mítico, y tiene un texto mío.
El día que presentamos el libro de Efraín, tuve la suerte de saludar a mi querido amigo Sarelly Martínez, quien también, me dijo, presentó su libro Un lector agradecido (donde en varias páginas habla de mí y de mis libros) y a pregunta del alguien del público sobre a quién leer, dijo mi nombre.
Es decir, estuve en la FIL hasta en la sopa.

Pero esa semana no podía hacer más compromisos, porque el lunes 14 tuvimos una reunión en casa de Linda Esquinca (para ver espacios, tomas de luz, etcétera) porque haremos allí una función privada de mi obra Las canciones son cartas de amor, con la Camerata Vocal Iexpro.
El martes 15 tuve ensayo de Algo sobre la muerte del mayor Sabines, de Jaime Sabines, que en lectura en atril presentaremos en Casa Conejo, con Luis Daniel Pulido, Alfredo Espinoza y Víctor Loaeza, bajo mi dirección.
El miércoles 16 presentamos el libro manuscrito e ilustrado por Efraín.
El jueves 17 presentamos la novela Tesoros en el naufragio, coescrita con Roger Octavio Gómez Espinosa, simultáneamente en Guadalajara y Tuxtla, con la participación de Nadia Arce y Mónica Corzo.
El viernes 18 cerramos la primera temporada, en Casa Conejo, de Las canciones son cartas de amor.
Al mismo tiempo, en esta semana, revisé el libro fotográfico Chiapas, elecciones 2024, que coordinan Raúl Ortega y Jesús Hernández, donde también hay un texto mío.
Tuve, además, reuniones para avanzar en un libro (no de literatura) que escribo a invitación de un amigo y una asociación.
Y, por supuesto, dedique muchas horas a mi trabajo, a mi familia, a mis amigos, a mi vida personal.
A veces me dicen quienes viven en ciudades complicadas que qué bonito es estar en provincia, donde pacen las vacas y el tiempo se detiene. Han leído muchas novelas bucólicas y pastoriles de otros siglos, les digo: yo tengo más ocupaciones que mandadas a hacer.
Es que hago planes, para que Dios o el Diablo se diviertan un poco.

          
Ilustración: Amanda Cruz Hernández.
Ilustración: Amanda Cruz Hernández.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 248. La moderación del entusiasmo. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: HCM.

                       	 
Polvo del camino/ 248

La moderación del entusiasmo
Héctor Cortés Mandujano

—El amor puede ser una cosa espantosa
—Por eso la mayoría de las grandes historias de amor son tragedias

Agatha Christie,
en Muerte en el Nilo

En unas vacaciones de rancho, a los 18-19 años, “me leí enterito a don Marcial Lafuente” (Serrat dixit), célebre autor de novelas de vaqueros, y también leí, porque estaban a mano, muchas novelitas de amor. Las dos parten de esquemas inamovibles. Pienso, por eso, que quienes leen esas novelas (Corín Tellado et al) no andan buscando crímenes, como quienes leen a Agatha Christie no andan buscando historias de amor.
Cité varias expresiones de amor y pasión, en mi Polvo del camino anterior, de la versión cinematográfica de Muerte en el Nilo (1937), de Agatha Christie. La novela sin embargo es más parca sobre el asunto. La leo en mi edición elegante: Planeta DeAgostini, 2022, con traducción de H. C. Granch.
Linnet Ridgeway es bella y multimillonaria (p. 10: “una mujer tan rica como ésa no tiene derecho a ser también hermosa”), y Jackie, su mejor amiga, es más o menos pobretona y no tan bonita. Linnet, al conocer a Simon, prometido de Jackie, lo toma por esposo. Jackie jura matarlos. Esa es la premisa.
Jackie le dice a Linnet que está loca por Simon, pero que (p. 20) “el matrimonio me curará, así lo espero. Siempre se ha dicho que modera el entusiasmo”.
En el yate sobre el Nilo, ya avanzada la novela, hay también una escritora muy abierta al tema erótico. Habla con Poirot (p. 59): “¿Por qué tiene todo el mundo tanto miedo al sexo? ¡Es el eje del universo!”.
Poirot le dice sin muchos miramientos a Linnet lo mal que hizo al quitarle el prometido a su mejor amiga (p. 71): “Usted tenía todo cuanto la vida puede ofrecer. La existencia de su amiga estaba limitada a una sola persona. Usted lo sabía pero, aunque vaciló, no retiró la mano. Por el contrario, la extendió y, como el rico de la Biblia, se apoderó de la única oveja del pobre”.
Las enfermeras, de tanto ver enfermos y muertos, no son las más expertas en matices, en tacto, como sí lo es Poirot, el detective más famoso de Agatha. Va una por el Nilo (pp. 262-263): “¡Las enfermeras suelen ser bastante tétricas! La enfermera de noche está siempre asombrada de que su paciente esté vivo por la noche; la enfermera de día se sorprende de que el paciente esté vivo por la mañana”.
La novela cierra el círculo con varios asesinatos en el Nilo, cuyos orígenes y explicación son el amor, la pasión… y la ambición.
Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Polvo del camino. 247. Frases de película. Héctor Cortés Mandujano

Ilustración: Leonora Ventura.

                       	 
Polvo del camino/ 247

Frases de película
Héctor Cortés Mandujano

El amor es muy importante,
como para sólo encomendarlo a Dios

Un personaje de Muerte en el Nilo,
dirigida por Kenneth Branagh


Veo películas sin cesar, no siempre obras de arte. De pronto, en alguna, hallo la perla de una frase. Te cuento de algunas, lector-lectora.
Damián Szifron es un guionista, productor y director argentino que me gusta mucho desde su debut, como realizador, con El fondo del mar (2003). Fue el creador, además, de dos series que son muy apreciadas en su país y que se vendieron y se rehicieron en países como México, España y Rusia: Los simuladores, y Hermanos y detectives.
Su aparición en el cine de Hollywood lo hizo con To catch a killer (Misántropo, 2023). En ella, una policía, en su solicitud de empleo, habla de su afición a las drogas y de varias cosas que regularmente se esconden en un documento como ese. Se lo dice quien se vuelve, por un caso criminal, su jefe; ella contesta con las palabras de Kurt Cobain: “Prefiero ser odiado por lo que soy, que ser amado por lo que no soy”

John Wick es una franquicia que revolucionó, en especial, la coreografía de las luchas, los trancazos, las balaceras. Como ocurre luego de que una película se vuelve un éxito rotundo, han hecho varias. El Episodio 4 (2023, dirigido por Chad Sthelski) muestra la monotonía de la fórmula (¡las balas ya no matan a nadie, salvo que sean muchas y en la cabeza o en el cuello!). A lo que iba. Un personaje dice antes o después de una de las masacres: “La forma en que hacemos cualquier cosa, es la forma en que hacemos todo”.

Muerte en el Nilo (2022, actuada y dirigida por Kenneth Branagh), adaptación del clásico de Agatha Christie, con una producción por todo lo alto, pero ligeramente fría, tiene varias frases que se refieren al amor (las muertes, aquí, tienen como origen la pasión). Dice una mujer enamorada: “Por algo el corazón es el símbolo del amor; si se para a descansar, morimos”.
Hércules Poirot, el célebre detective, que esclarece los hechos en la novela y en la cinta, halaga a la cantante diciéndole que su música blues es alegre y al mismo tiempo trágica; ella le responde: “Es muy fácil hacer tragedia; primero me imagino a alguien a quien quiero hacer sufrir, y luego lo imagino enamorado”. Dice después: “He tenido un montón de maridos. Todos ellos del montón”.
La madre dice al hijo: “Los corintios se equivocaban. El amor no es paciente ni virtuoso. Es envidioso, jactancioso y le da igual a quien machaca”.

Una última cita de Fubar, serie creada por Nick Santora (2023), temporada uno, episodio siete (“Oro líquido”): “Sí, crees que alguien te ama, le entregas tu corazón, pero lo hace polvo, lo bebe en un batido de col rizada y lo elimina con un pedo en el sofá mientras mira deportes”.

Ilustración: Leonora Ventura.
Ilustración: Leonora Ventura.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com