Voces ensortijadas. 305. Atardecer en vuelo. María Gabriela López Suárez

Fotografía de MGLS:
Voces ensortijadas  
María Gabriela López Suárez

Atardecer en vuelo

Roberta revisó la hora, apenas y alcanzaba a llegar al aeropuerto. Sentía que el corazón estaba a punto de estallarle; iba en un taxi y había quedado atrapada en medio del tráfico de la gran ciudad. El conductor hacía su mejor esfuerzo para buscar rutas alternas, pero no había disponibles. Roberta respiró profundo, tratando de que la angustia no le ganara más y en su afán de llegar le alzara la voz al conductor.

Ella revisó su aplicación de Google maps, buscó ubicación y decidió que pediría bajar, le faltaba alrededor de un par de cuadras largas para llegar al aeropuerto. Estaba consciente que le tocaba emprender una gran carrera fuera y dentro del aeropuerto. Pagó y se bajó del taxi, el conductor se disculpó, pero justo estaban en la hora pico de la tarde; ella agradeció el gesto y después comenzó a correr.

Se agradeció haber ido ligera de equipaje, eso le permitía desplazarse un poco más rápido. El tramo afuera del aeropuerto se le hizo eterno; tomó aire al llegar al aeropuerto. Descansó unos segundos mientras buscaba con atención el número de su vuelo en las pantallas. Sintió un gran alivió cuando leyó ‘vuelo en tiempo’. Se abrió pasó entre la muchedumbre de gente viajera y buscó la sala número 78. Llegó cuando faltaban cinco minutos para cerrar el vuelo.

Abordó, se sentó. Agradeció a su cuerpo el esfuerzo que había hecho para estar justo a tiempo. Sintió que le volvió el alma al cuerpo. Cerró los ojos, el corazón había regresado a su latido normal. No demoró para que el vuelo despegara. Estaba sentada al lado de la ventilla, así que decidió contemplar un rato el paisaje antes de dormitar. La puesta del sol se asomó pronto. Roberta se quedó pensando que cada atardecer, al igual que los distintos momentos en la vida, es irrepetible.

Como en una bella pintura, el azul se apreciaba degradado en sus distintas tonalidades, desde el más intenso hasta el tono más claro, además se fusionaba con un intenso color naranja y en la parte más alta se dejaba contemplar la luna, en forma de uña, como haciendo un guiño. Roberta permaneció observando hasta que el cielo se tornó oscuro. Respiró profundo, la carrera de la tarde había valido la pena para deleitarse con ese bello atardecer en vuelo. Sonrió y cerró sus ojos. Faltaba poco para llegar a casa.
Fotografía de MGLS:
Fotografía de MGLS:

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, del Sistema Estatal de Investigadores, de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y de la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 304. ¡Atole de granillo! María Gabriela López Suárez

Foto de Brett Sayles: https://www.pexels.com/es-es/foto/foto-de-nubes-durante-el-dia-2121347/
Voces ensortijadas  

María Gabriela López Suárez

¡Atole de granillo!

Lulú observó el cielo de la mañana de ese viernes, tenía tintes azules, bellísima tonalidad, acompañado de nubes ligeramente grisáceas que se arremolinaban y ocultaban la luz del sol que intentaba hacerse notar, a toda costa. Percibió el viento frío que formaba parte del clima, como un anuncio de la cercanía del invierno. Se sintió agradecida de estar abrigada; pensó en tantas personas y animales que están en situación de calle. El invierno es más crudo para ellas y la indiferencia ante esto, es peor.

Dio un sorbo a la taza de chocolate que había pedido. Degustó los trocitos de cardamomo que tenía su bebida. No recordaba cómo empezó a sentir el gusto por esa semilla. Lo que si tenía presente era que el sabor le encantaba.

Se acomodó en la silla desde el balcón de la cafetería donde se situaba; se había propuesto el reto de estar ahí. No era fan de las alturas, pero esa mañana le había apetecido apreciar desde otra perspectiva de la cafetería de la esquina, lugar a donde solía ir cada viernes a trabajar en línea.

Dejó a un lado la computadora y siguió contemplando el cielo, como si le pidiera mandarle inspiración para continuar con el informe que estaba redactando. Como una especie de respuesta a su petición, el cielo dejó ver nuevamente los tintes azules. Lulú sonrió para sí. Dio un último sorbo a su bebida de chocolate antes de continuar con su texto.

Los paisajes sonoros de adentro y fuera de la cafetería estaban presentes y le inspiraban, conversaciones, tintineo de tazas, cruce de peatones, el claxon de los coches, el sonido del semáforo, el sonido de sus dedos tecleando en la computadora, pero su corazón sintió gran emoción cuando escuchó la voz de una señora vendedora:

─¡Atole de granillo! ¡Atole de granillo!

Lulú buscó con la mirada, desde el balcón, y observó a la señora vendiendo atole. El llamado había surtido efecto; el frío matutino era el aliado. Varias personas se habían acercado a comprar la bebida, entre ellas Lulú, quien agradecía estar ahí en esa mañana.
Foto de Brett Sayles: https://www.pexels.com/es-es/foto/foto-de-nubes-durante-el-dia-2121347/
Foto de Brett Sayles: https://www.pexels.com/es-es/foto/foto-de-nubes-durante-el-dia-2121347/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, Sistema Estatal de Investigadores, la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 303. Entre mariposas y cipreses. María Gabriela López Suárez

Fotografía: María Gabriela López Suárez.
Voces ensortijadas  

María Gabriela López Suárez

Entre mariposas y cipreses

Alba se despidió de sus colegas del trabajo, se colocó su pequeña mochila sobre la espalda y salió del edificio. Se percató que al bajar las escaleras había sentido más pesada la mochila, le pareció que era algo raro, el peso que llevaba cuando salió de casa para su oficina era el mismo que al regreso. ¿Acaso el cúmulo de pendientes que llevaba en la mente le ocasionaba esa sensación? Siguió caminando; mientras avanzaba con rumbo a casa intentaba hallar una explicación.

Llegó a la parada del transporte colectivo, el camión que tenía la ruta cercana a casa aún no aparecía; revisó su reloj, tendría que esperar unos 10 minutos más. De nuevo volvió a sentir la pesadez en la espalda. Deseo que hubiera una parada con una banquita para sentarse. Decidió ir caminando a casa, el clima era agradable. No había calor, ni sol intenso.

El ritmo de su paso no era rápido como en otras ocasiones, el peso en la espalda persistía. Asomó a su mente que en el trayecto a casa había un pequeño parque, rara vez pasaba por ahí. Siempre solía tomar otra ruta, era como una manera de huir de ese paraíso rodeado de edificios y viviendas, mucho asfalto.

Como si estuviera atraída por un imán, Alba avanzó a paso lento rumbo al parque. No demoró en llegar.

Apenas caminó unos metros cuando percibió una atmósfera distinta, el aroma a cipreses se dejó sentir. Con la mirada hizo un breve recorrido en busca de una banca donde sentarse. La descubrió de inmediato, se acercó a ella. Se quitó la mochila. La depositó sobre la banca. Enseguida sintió el descanso de la espalda. Buscó en la mochila su bote con agua, por suerte aún tenía un poco. Bebió enseguida, saboreando cada gota.

Lejos de seguir intentando hallar una explicación por el peso de la mochila y el dolor en la espalda, Alba alzó la vista y se dejó asombrar por lo alto de los árboles. Bajó la mirada, poco a poco y la vista se posó en la corteza. Eran árboles adultos, buscó las raíces y las halló sobre la tierra, como haciendo visible su resistencia. Se quedó contemplando el paisaje sonoro del parque, no tardó en percatarse que una hermosa mariposa amarilla se había posado sobre una rama de un árbol de ciprés. La observó hasta que emprendió el vuelo: luego identificó una mariposa más pequeña en tono naranja que revoloteaba a su alrededor, le siguieron muchas más en tonos blancos. Se quedó ahí alrededor de media hora. Entre mariposas y cipreses, Alba encontró una sensación de paz que no tenía desde hace tiempo. Se alegró de poder darse ese regalo. Retomó el camino a casa, se colocó la mochila. La espalda iba agradecida, el dolor había aminorado, la mente se había despejado y el corazón de Alba iba contento y agradecido.
Fotografía: María Gabriela López Suárez.
Fotografía: Maria Gabriela López Suárez.

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, Sistema Estatal de Investigadores, la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 302. Trocitos de emociones para conectar con el corazón. María Gabriela López Suárez

Foto de Dilara Hazıroğlu: https://www.pexels.com/es-es/foto/hilo-de-lana-de-colores-20009451/
Voces ensortijadas  
María Gabriela López Suárez

Trocitos de emociones para conectar con el corazón

Linda se encontraba muy concentrada en el tejido de una bufanda, se la había encargado Esther, una de sus sobrinas. Le mandó, a través de una fotografía, el modelo de cómo la quería. Linda quien era una experta en bordado y tejido aceptó la encomienda. Los colores favoritos de Esther eran en tonos pastel, así que había comprado estambre multicolor, con esas tonalidades y se lo había llevado a su tía.

Esa mañana había decidido tejer sentada en el sillón que tenía en su patio, además de estar en contacto con sus plantas, la luz del sol era espléndida en ese espacio y el clima era bastante favorable, ni frío ni calor.

Entre la labor del tejido, Linda recordó cómo empezó a tejer. Al principio solía ver a doña Estela, vecina de su mamá Alma, que hacía tapetes, blusas, bufandas, gorros y hasta suéteres. Linda admiraba las prendas que solía ir a mostrar doña Estela a doña Alma, en ocasiones para venta y la mayoría de veces para enseñar cómo habían quedado sus bordados. Desde ahí Linda supo que quería tejer y le dijo a su mamá. Así que en poco tiempo doña Estela se convirtió en su maestra.

Las primeras veces que Linda se equivocó tuvo que deshacer el tejido, comenzar de nuevo, eso no le resultaba nada grato. Por momentos se frustraba y quería desistir. Doña Estela la entusiasmaba para continuar, el que un tejido no saliera a la primera era parte del aprendizaje. La paciencia y el ánimo siempre tienen que estar presentes en el tejido, eran de los aprendizajes principales que adquirió Linda.

Al no tener Linda la oportunidad de cursar más estudios que la secundaria, decidió que quería tejer para que fuera su fuente de trabajo, pero además de eso, también quiso aprender a bordar. Fue su segunda pasión. Entre esos menesteres también aprendió corte y confección, así que comenzó practicando con hacer prendas para su familia y para ella. Los pedidos externos no tardaron en llegar, así fue combinando el tejido, el bordado y la costura.

Después de avanzar en la bufanda, Linda hizo una pausa en el tejido, se retiró las gafas y observó la prenda. Como si fuera la primera vez que contemplaba una pieza tejida tocó la textura, le encantó el entramado y la mezcla de los colores. Se imaginó la prenda puesta en Esther, estaba segura que le gustaría. ¿Cuántas prendas había tejido en su vida? ¿Cuántas piezas de ropa había confeccionado? No tenía idea; de lo que estaba segura era de que en cada una había puesto trocitos de emociones para conectar con el corazón de quien pedía la prenda. Linda siempre buscaba tejer, bordar o costurar con el mejor ánimo, con la ilusión de hacer una pieza nueva que alguien estrenaría y para que fuera de su completo gusto. Cada prenda era única y especial.

El timbre de la casa la hizo volver la mirada al reloj, ya casi era la una de la tarde. Era la hora de que el señor que vendía verduras le hiciera entrega de su despensa de la semana.

─¡Ya voy don José! ─se escuchó la voz de Linda.
Foto de Dilara Hazıroğlu: https://www.pexels.com/es-es/foto/hilo-de-lana-de-colores-20009451/
Foto de Dilara Hazıroğlu: https://www.pexels.com/es-es/foto/hilo-de-lana-de-colores-20009451/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, Sistema Estatal de Investigadores, la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 301. Los paisajes vividos. María Gabriela López Suárez

Foto de Guduru Ajay bhargav: https://www.pexels.com/es-es/foto/barco-azul-y-beige-sobre-arena-cerca-del-oceano-1377391/
Voces ensortijadas  

María Gabriela López Suárez

Los paisajes vividos


El clima otoñal favoreció el recorrido que Hortensia había decidido realizar esa tarde, junto con otras personas viajeras que encontró al integrarse al tour más inmediato que halló luego de llegar a su destino de viaje.

─¡Las personas que van a subir a las balsas, favor de formarse en esta fila! Mientas más rápido nos organicemos aprovechamos más el tiempo ─se escuchó la voz de una mujer que habló en voz alta.

Hortensia no tardó en integrarse a la fila. Al principio se sintió un poco extraña de ir sola en el paseo, no conocía a nadie, pero la alentaba el deseo de conocer paisajes de la naturaleza en otras regiones distintas al de su terruño. Eso la había animado a tomar la decisión de hacer un viaje sola. Mientras la gente se formaba, se le vino a la mente cuando les dijo a sus amistades que tenía ganas de hacer un viaje donde pudiera conocer espacios de naturaleza en otro estado de la República Mexicana diferente al de ella y que aprovecharía en el espacio de vacaciones que tenía en su trabajo. Buscó quiénes podían coincidir con ella, pero no les pareció muy atractiva la invitación. Alguien le dijo que no se animaría a viajar sola.

─¡Vamos a comenzar a subir a las balsas! Por favor, les pedimos que se pongan y abrochen los chalecos salvavidas ─se escuchó nuevamente la voz de la mujer que guiaba a los grupos.

Hortensia se acomodó el chaleco y se acercó a la balsa a donde le tocó subirse. Iba acompañada por cinco personas, además de don Tomás, el lanchero quien le entregó un remo a cada persona y les indicó en qué manera iban a remar, acompañándolo. La travesía inició. El grupo comenzó a remar, entre nervios y risas. Don Tomás, un señor muy entusiasta, iba contando datos interesantes del lago que estaban cruzando y también compartió algunas leyendas del lugar.

El trayecto fue muy ameno, el paisaje que Hortensia contemplaba era sumamente hermoso, rodeado de montañas verdes que parecían abrazar el lugar. El agua del lago era tan nítida que le daba como una especie de toque mágico a la postal. Ella se sentía muy feliz remando, iba haciendo su mejor esfuerzo y lo disfrutaba. Se alegró mucho de haber tomado la decisión de hacer el viaje. No solamente significaba un gran reto de viajar y cuidarse, sino también la oportunidad de poder estar con ella, de ser su propia compañía y de interactuar con más personas, conocer otros lugares. Sin duda esto representaba el hermoso regalo de llevar en su mente y corazón los paisajes vividos en cada experiencia.

─Ya estamos por llegar al otro lado del lago, ahí les guiarán a un museo comunitario que la gente del pueblo ha ido construyendo, su aportación es voluntaria ─se escuchó decir a don Tomás. Hortensia espero su turno para bajar y dar paso a otra nueva experiencia.
Foto de Guduru Ajay bhargav: https://www.pexels.com/es-es/foto/barco-azul-y-beige-sobre-arena-cerca-del-oceano-1377391/
Foto de Guduru Ajay bhargav: https://www.pexels.com/es-es/foto/barco-azul-y-beige-sobre-arena-cerca-del-oceano-1377391/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, Sistema Estatal de Investigadores, la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 300. Aires de noviembre. María Gabriela López Suárez

Foto de Marri Smith: https://www.pexels.com/es-es/foto/goiaba-32650716/
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María Gabriela López Suárez
Aires de noviembre


Raquel regresó a su ciudad, había salido de viaje por motivos laborales y en las dos semanas que estuvo ausente encontró no solo que el clima de la temporada había cambiado sino también el paisaje. La tarde del sábado en que llegó se dispuso a desocupar su maleta, separó los pequeños obsequios que había comprado para sus familiares y amistades. Haría la entrega al día siguiente.
Posteriormente, llamó a Sebastiana, su vecina, para avisarle que ya estaba de vuelta y también para preguntarle si prepararía como cena algunos antojitos de los que solía vender. Para la buena suerte de Raquel, Sebastiana tendría a la venta taquitos dorados de pollo con papa, empanadas de carne molida, de quesillo y de pollo, de beber tendría atole de guayaba y de fresa.
Ante la buena noticia Raquel se tomó su tiempo para darse un baño, cambiarse y luego se dirigió a la casa de Sebastiana. Mientras iba en camino se quedó pensando en las bebidas que tendría a la venta Sebastiana, ¿atoles y no aguas de temporada? Le encantaban los atoles, más el de guayaba, pero prefería tomarlos en temporada de frío. En eso estaba cuando comenzó a percibir el clima, eran las siete de la noche y el cielo estaba oscuro. Sintió un viento ligero que le resultó muy agradable al inicio, pero luego le generó una sensación de frío.
El aroma que percibió de los árboles que estaban en la calle se reforzó con el viento que soplaba y la envolvió a su paso. Justo en ese momento Raquel apeteció tomar un atole de guayaba, de los que vendía Sebastiana. Continuó su andar. Se percató que el paisaje a su regreso del viaje había tomado una vista distinta y el clima también había cambiado. Empezó a rememorar la fecha en la que estaba, el viento fue su aliado al recordarle que los aires de noviembre estaban asomándose.
Llegó a la casa de Sebastiana, se asomó para ver si la puerta estaba abierta y en efecto así fue. Saludó y la encontró en la cocina, en pleno trajín. Raquel reconoció el aroma del atole de guayaba. Sebastiana le sirvió un atole, de cortesía; ella continuó en la cocina, preparando los tacos y empanadas. Raquel se sentó en el pequeño espacio que Sebastiana había acondicionado para sus comensales. Primero disfrutó el aroma del atole y luego comenzó a degustarlo. Estaba delicioso, justo para darle la bienvenida a los aires de noviembre. Cerró los ojos y respiró profundo, era tiempo de ir preparándose para la celebración del Día de Muertos.
Foto de Marri Smith: https://www.pexels.com/es-es/foto/goiaba-32650716/
Foto de Marri Smith: https://www.pexels.com/es-es/foto/goiaba-32650716/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Catedrática, periodista, escritora y comunicadora

Apasionada de la escritura, la lectura, la radio y el aprendizaje de idiomas. Doctora en Estudios Regionales por la UNACH y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Maestra en Educación Superior y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNACH. Profesora-investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), en la Licenciatura en Comunicación Intercultural y la Maestría en Estudios Interculturales. Asesora en el Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción docente en Chiapas y en el Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1, Sistema Estatal de Investigadores, la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES) y la Red de Formadores en Educación e Interculturalidad en América Latina (RedFEIAL). 

Sus líneas de investigación son: Comunicación, Comunicación Intercultural, Educación, Identidades, Juventudes, Periodismo, Radio Comunitaria, Turismo Comunitario, Patrimonio Cultural. 

Desde 2008 colabora como periodista cultural independiente en diferentes medios chiapanecos.  En 2018 fue corresponsal en Chiapas en la, antes llamada, Agencia Informativa CONACYT. Es autora de la columna periodística Voces ensortijadas, desde 2017, actualmente se publica en la revista electrónica Letras, idea y voz y en el portal Chiapas Paralelo.  Es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz. Actualmente es aprendiz de la Lengua de Señas Mexicana.

Voces ensortijadas. 299. Los caminares desde el corazón. María Gabriela López Suárez

Foto de Nataliya Vaitkevich: https://www.pexels.com/es-es/foto/persona-camara-subjetiva-pov-calzado-5291690/
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María Gabriela López Suárez

Los caminares desde el corazón

Caminar con respeto, escuchar con el corazón.
Citlalli Fernanda Pérez Cázares

El reloj marcó las 07 horas del día lunes, Elena abordó el transporte que la llevaría a su primer destino para que dos horas después tomara otro autobús que la trasladaría a su destino final en ese viaje. Mientras se abrochaba el cinturón de seguridad recordó las veces que solía viajar con su familia en carretera, lo disfrutaba mucho. Solía imaginar muchas historias mientras escuchaba las canciones que su papá ponía y ella tarareaba en el asiento trasero. De las imágenes que más recordaba era el verde del paisaje, las montañas enormes y las nubes con una variedad de formas que se perdían para conformar otras en breves instantes.

Llegó a su destino antes del mediodía. Se felicitó por madrugar, aunque le costara levantarse temprano. Revisó el mensaje que Leonor, su compañera de trabajo, le había enviado. La esperaban después del mediodía para hacer un recorrido por la nueva ruta donde le tocaría estar trabajando de manera mensual.

Elena hizo su tercer viaje en el día, tomó un mototaxi que la llevó hasta el lugar de la cita con Leonor. Pagó su pasaje y se dirigió a buscar la entrada del lugar. No tardó en divisar a Leonor quien la esperaba. Después de saludarse, Leonor le presentó al resto del equipo de trabajo con el que estaría interactuando Elena. Ahí estaban Manuel, Eréndira, Matilde y Gerardo, quienes con mucha amabilidad le dieron la bienvenida.

Matilde fue quien guió a Elena a donde sería la nueva ruta del trabajo, un espacio donde recibirían cada mes a distintos grupos de mujeres bordadores y alfareras para brindarles talleres de cómo comercializar sus productos y divulgarlos a través de las redes sociales. Para llegar al espacio tenían que caminar un poco entre una pequeña selva, a quien Matilde bautizó como el sendero de la felicidad. Cuando Elena escuchó el nombre empezó a pensar qué habría en ese espacio para que Matilde lo llamara así. No tardó en descubrirlo.

Manuel se adelantó al recorrido. Matilde fue explicando las especies de árboles que habitaban el sendero. Era importante que conocieran y respetaran ese espacio que sería su nueva ruta de encuentros con la creatividad, el amor, la dedicación y entusiasmo de las mujeres bordadoras y artesanas. Elena estaba maravillada, era como adentrarse a un lugar mágico, rodeado de mucha vida, el verde en su máximo esplendor. De pronto se vio caminando entre piedras cubiertas por pequeñas decoraciones de musgo, guiada no solo por Matilde sino por una diversidad de flores que rodeaban el sendero de la felicidad, una variedad de mariposas y aves que iban apareciendo en el camino, como dándoles la bienvenida.

Elena hizo una pausa mientras contempló un árbol enorme, vaya que la naturaleza era no solo bella sino asombrosa y sabia, pensó. Matilde volteó a ver si Elena la seguía, al verla detenida la llamó, le tenía una sorpresa preparada, ya estaban cerca del lugar donde darían los talleres. Antes había que cruzar un pequeño puente colgante. Al final se veía la casita que era el espacio para sus actividades. El rostro de Elena se llenó de más asombro, aunque con un poco de nervios, una sonrisa se dibujó en su rostro mientras pasaba en el puente, con paso firme y seguro. Vinieron a su mente la serie de vicisitudes que le había tocado pasar para estar en este momento, sin duda que los caminares desde el corazón eran parte de su vida. Agradeció a la divinidad, a la naturaleza, a su cuerpo y a quienes la rodeaban para poder vivir esos caminares. Ahora le tocaría empezar una nueva travesía.
Foto de Nataliya Vaitkevich: https://www.pexels.com/es-es/foto/persona-camara-subjetiva-pov-calzado-5291690/
Foto de Nataliya Vaitkevich: https://www.pexels.com/es-es/foto/persona-camara-subjetiva-pov-calzado-5291690/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Voces ensortijadas. 298. Atardecer en otoño. María Gabriela López Suárez

Foto de Hiếu Hoàng: https://www.pexels.com/es-es/foto/fotografia-de-enfoque-superficial-de-flores-naranjas-720390/
Voces ensortijadas  

María Gabriela López Suárez
Atardecer en otoño

El reloj marcó las cinco de la tarde, Dinorah vio la hora y se dio cuenta que ya tenía que salir por el mandado para ir a comprar los ingredientes que le faltaban para hacer los postres que vendería al día siguiente. Aunque tenía prisa fue caminando a paso normal y de pronto, como normalmente no solía hacer por las rutinas cotidianas, se descubrió contemplando el paisaje de esa tarde.

Agradeció el clima. El calor se había ocultado aún cuando el sol alumbraba con una intensa luz. Corría un ligero viento que hacía la tarde más amena. Asimismo, la temporada de lluvias había dado un bello toque al paisaje que rodeaba a la ciudad. Las montañas resaltaban por el verde intenso y las nubes que decoraban el cielo generaban algunas sombras que las embellecían más.

Continuó su paso, su mirada se siguió recreando con los frondosos árboles de flamboyant que se dejaban ver en los patios de algunas casas. A lo lejos alcanzó a divisar un par de ceibas, eran sus favoritas. Siempre le parecían hermosas, pero ahora tenían un toque distinto. Dinorah recordó que la época de lluvias era una bendición para la naturaleza y también para las personas, siempre y cuando, las lluvias no ocasionaran algunos desastres.

Pensó que la humanidad era en gran medida responsable de tantos desastres naturales. El respeto a la flora, la fauna, la tierra se había ido perdiendo. Mientras esperaba que un semáforo diera el verde alzó la mirada al cielo, contempló una variedad de nubes, justo para hallar en ellas un sinfín de formas.

Cruzó la calle y su mirada se posó en una pequeña jardinera, alrededor de ella había varias palomas muy entretenidas que picoteaban algo en la tierra. Siguió su camino y observó gente yendo y viniendo. En un pequeño parque comenzaban a instalar vendimias. A su memoria vino un par de recuerdos de su adolescencia, en las tardes de verano solía ir con sus primas a la paletería, los sabores favoritos eran de cacahuate, cajeta y coco.

Esa tarde tenía algo en especial, Dinorah lo había percibido y le gustaba la presencia de la naturaleza en los paisajes que rodeaban a su colonia. No era una tarde cualquiera, era un atardecer en otoño que le recordaba que la vida está llena de hermosos colores y era un gran regalo poder reconocerlos y disfrutarlos. Sonrió para sí; en menos de lo que imaginó había llegado a su destino.
Foto de Hiếu Hoàng: https://www.pexels.com/es-es/foto/fotografia-de-enfoque-superficial-de-flores-naranjas-720390/
Foto de Hiếu Hoàng: https://www.pexels.com/es-es/foto/fotografia-de-enfoque-superficial-de-flores-naranjas-720390/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Voces ensortijadas. 297. Atesorar los hilos de plata. María Gabriela López Suárez

Foto de Aleksandar Pasaric: https://www.pexels.com/es-es/foto/gota-de-agua-en-foto-de-primer-plano-1422501/
Voces ensortijadas  

María Gabriela López Suárez

Atesorar los hilos de plata

El incesante ruido de la lluvia despertó de manera abrupta a Inés; el golpeteo del chorro de agua que caía en la lámina que daba al patio de su casa hizo que el sueño se le quitara. Dio vueltas y vueltas en la cama y no logró conciliar el sueño. Observó a Mateo, su esposo, estaba completamente dormido. Sueño profundo, pensó ella.
Se levantó de la cama y se dirigió a la sala. Se sentó en su sillón favorito, buscó si tenía cerca alguna novela para leer, justo estaba tratando de avanzar con El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez. No halló el libro. Su mente empezó a pensar, dónde lo había dejado. ¿Estaría en el cuarto? No, seguro que no. Le dio un poco de pereza ir a buscar al comedor. ¿Pero por qué lo habría dejado ahí? Quiso salir de la duda y a paso lento fue al comedor. En efecto, el libro no estaba ahí. Regresó a la sala.
Se acomodó nuevamente en el sillón y observó a lo lejos, en el sillón más grande se asomaba algo parecido a un libro, debajo de uno de los cojines que decoraban el juego de sala. Se levantó y fue a verificar. El libro estaba ahí, como sonriéndole. Inés le correspondió. Vinieron a su mente varias preguntas, ¿por qué había olvidado dónde estaba el libro? Y qué pereza le había dado ir a buscarlo. Bueno, era de noche madrugada, eso debía ser.
Regresó al sillón y cuando se disponía a retomar la lectura se acordó de su mamá que solía decirle que el paso de los años no era en vano. Inés estaba acercándose a los 60 años. Ella se sentía muy bien, pero quizá eran ciertos avisos de poner atención y cuidarse. Sintió como una especie de angustia, pero respiró profundo. Se vinieron a su mente las imágenes de las personas mayores de su linaje. Recordó a las abuelitas y a los abuelitos, a su madre y a su padre, a quienes siempre tuvo admiración y respeto, los recordaba con amor y como fuentes de sabiduría inagotables.
Observó sus manos, las pecas que tenía habían incrementado, pero lucían bellas, con todo y eso. Tomó uno de los mechones de su cabello, el tono gris matizado se asomó. Sonrió para sí, el paso del tiempo era también una oportunidad de haber vivido un sinfín de experiencias y era importante atesorar los hilos de plata que ya tenía y que continuarían acompañándole hasta que el universo se lo permitiera. De pronto, se dio cuenta que había silencio. La lluvia había cesado. Era hora de regresar a la cama.
Foto de Aleksandar Pasaric: https://www.pexels.com/es-es/foto/gota-de-agua-en-foto-de-primer-plano-1422501/
Foto de Aleksandar Pasaric: https://www.pexels.com/es-es/foto/gota-de-agua-en-foto-de-primer-plano-1422501/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.

Voces ensortijadas. 296. Entre el tiempo y la lluvia. María Gabriela López Suárez

Fotografía: Monojit Dutta: https://www.pexels.com/photo/adventurous-photographer-in-kolkata-s-rain-33294902/
Voces ensortijadas  

María Gabriela López Suárez

Entre el tiempo y la lluvia

Mireya escuchó las noticias mientras terminaba de preparar su desayuno, en el estado del tiempo se anunciaban fuertes lluvias durante la semana. Respiró profundo y pensó que les esperaba una ardua jornada en las campañas de salud que tenían. Recientemente había regresado de una comunidad rural cercana a su lugar de residencia, parecía tan asombroso que, aunque era un territorio tan cercano a la ciudad, las condiciones de camino, servicios de agua, energía eléctrica y qué decir de salud eran tan precarios.
Recordó que conversó con Santiago y Ernestina, sus colegas del trabajo, los tres habían estudiado Enfermería y le entristecía mucho las condiciones en que habían encontrado en esa comunidad, a la población adulta mayor y a la niñez. Los tres llegaron a la conclusión de que por más que quisieran no podrían solucionar el problema, sin embargo, en la labor que hacían ponían no solo su mejor esfuerzo, sino también la práctica de su vocación, con compromiso, ética y amor. Eso era aportar un granito de arena.
Guardó su desayuno; colocó sus botas de plástico en una bolsa y jaló su chubasquero, su bolso y emprendió el camino a su centro laboral. Al salir de casa observó los cerros, cubiertos de neblina, el cielo grisáceo y el viento que anunciaba la llegada de la lluvia. Así fue. Se puso el chubasquero y siguió su ruta.
Al llegar a la oficina saludó al personal de vigilancia, a lo lejos saludó a Ernestina que ya había llegado y se dirigió al área donde le indicarían a qué lugar le tocaría ir en ese día. En esta ocasión le tocó trabajar en una comunidad ubicada a dos horas de la ciudad, ahora solo iría con Ernestina. Ambas se dirigieron a donde estaba el transporte que pasaría a dejar al personal, el regreso sería hasta después de las tres de la tarde.
La lluvia había arreciado acompañada de viento, Mireya se alegró de haberse llevado las botas. Se dispuso a desayunar mientras observaba la lluvia incesante. Recordó sus tiempos de estudiante en la licenciatura, las veces que contemplaba la lluvia desde su aula de clases e imaginaba cómo sería su vida laboral. Años después de nuevo tenía a la lluvia como escenario, solo que ahora estaba justo en el lado que anhelaba. Sonrió. Sintió los latidos de su corazón, entre emoción y nervios. Le gustaba su labor, quería dar lo mejor en su trabajo.
Ernestina la miró y preguntó,
─¿En qué piensas, Mire? Estás bien concentrada mirando hacia la lluvia.
─Me gusta observar la lluvia, me evoca tantas cosas, me hace recordar etapas de mi vida─ respondió Mireya.
─Las personas que bajan en la comunidad de San Quintín, ya estamos a cinco minutos de llegar─ se escuchó decir al conductor.
Mireya y Ernestina intercambiaron miradas y sonrisas. Mireya se acomodó el chubasquero y se puso las botas. Entre el tiempo y la lluvia les tocaría sortear una nueva jornada.
Fotografía: Monojit Dutta: https://www.pexels.com/photo/adventurous-photographer-in-kolkata-s-rain-33294902/
Fotografía: Monojit Dutta: https://www.pexels.com/photo/adventurous-photographer-in-kolkata-s-rain-33294902/

Sobre la autora:

Maria Gabriela López Suárez

Doctora en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la Universidad de Alicante. Docente investigadora en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Es integrante  de la Red Internacional de Investigadores en Turismo, Desarrollo y Sustentabilidad (RITURDES), del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Colectivo Fotográfico Tragameluz y del Colectivo Reminiscencia, este último aborda el tema de los feminicidios. Desde 2008 colabora en diferentes medios en Chiapas. Fue corresponsal en Chiapas de la Agencia Informativa Conacyt. Actualmente es productora del programa radiofónico de la UNICH, Los Colores de la Voz; colabora también en la Red de Comunicadores Boca de Polen. A.C.