Líneas de desnudo. 166. Redención. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 166

Redención
Por Manuel Pérez-Petit

Cuando el poeta –y todos lo somos– está enamorado, se destila, se deja caer en tanto se yergue y se dona sin condiciones en la transparencia azul celeste de tu mirada, ésa en que los grilletes –y uno, como Luis Cernuda (1902-1963), cree con razonable certeza en que libertad no conoce sino la libertad de estar preso en alguien– son de pétalos hasta ese día inencontrables y se convierten en la patria que a lo largo de toda su vida anheló.  
            Entonces, la lluvia florece, y, como el agua está compuesta en realidad por dos átomos de hidrógeno y uno de amor, el mundo implosiona lleno de quietud, nace la fertilidad y un nuevo orden, el de una redención de manos extendidas, se abre hueco imparable con pasos de gigante capaces como nunca de acariciar y hacer nuevo todo lo creado, pues el universo, incluso sin levantar los pies del suelo, ya es solo bendición, claridad y plenitud.
El enamorado ahí, en el umbral de dejar de ser el enamorado y convertirse en el que se da en amor, ya no requiere nada para sí, pues renuncia lleno de gozo, y vive en aquel ser en quien se halla dejando de ser él mismo, pues es más él en la otra persona que en su propio ser, razón por la cual será ya para siempre más él mismo en que sí mismo nunca podría haber llegado a ser. 
El amor triunfa a lomos de este aliento compartido, se refuerza la teoría de que la oscuridad no existe sino que lo único que existe es la luz, se establece la desnudez como carta magna ineludible de la existencia y la transparencia toma cuerpo como el rayo en una transfiguración en que de todo el cuerpo brota como de la roca el agua purificante del templo invencible que levanta con sus brazos la persona amada y uno asume en calidad de humilde y vigilante clave constructora con las alas extendidas.
Todo debate ajeno, al fin, es eso, ajeno, se encuentra fuera de la realidad, toda la contradicción de una sociedad que se autodestruye se diluye haciéndose nada, toda la basura que anida como pandemia desaparece y todo dolor –y yo, como en José Hierro (1922-2002), Llegué por el dolor a la alegría– tiene sentido en tanto vía de acceso a un nuevo sol que quedará en nosotros para siempre. Y puede que nunca vuelvan a existir poemas por la sencilla razón de que la persona amada, y el hecho de amarla, es la poesía.
S/t.
Fotografía: © Mayté Flores Ayala Mancera

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.

Líneas de desnudo. 165. En la luz de tu pregón. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 165

En la luz de tu pregón
Por Manuel Pérez-Petit

A José Joaquín León

Los amigos de verdad son de toda la vida, y da igual desde cuando los conozcas. Los amigos de verdad no necesitan verse, se hablan y escuchan sin decir palabra, no te ofenden, te reconocen, no te necesitan por interés pero rebosan de interés por ti, están dispuestos una y otra vez a echarte la mano sin esperar nada a cambio, no te hacen ni te piden cuentas, a veces te hablan duro pero siempre te comprenden, son generosos sin medida, siempre te reciben con los brazos abiertos y nunca te reclaman si no estás, te ven aunque no te miren, te esperan siempre aunque te pierdas... Soy muy afortunado, pues tengo amigos de verdad, pese a que reconozco ser muy parco y hasta huraño en la comunicación personal, y aunque no lo diga para mí son luz. 
            Dediqué mi Es como si mi tiempo se acabara, entre otros, a José Joaquín León, excepcional periodista y poeta, mentor impagable, amigo de siempre, del que tuve el honor de ser editor de su fabuloso libro de poemas Rincón de sombras (Kolaval, 2022), en cuya nota preliminar escribí: “Cuando Fernando Villalón sentenció que el mundo se dividía en dos partes, Cádiz y Sevilla, creo que pensó en alguien como él; no en la Andalucía La Baja de chirigota y guitarrita sino en la elegancia romana y en la finura árabe de alguien que, con una claridad llena de pasmo, se muestra ante el mundo sin decir una palabra más alta que la otra. En él no es contradictorio ser clásico y moderno como tampoco lo es ser un comunicador honesto, con el orden mental que requiere tal tarea, y ser un poeta, con el desorden emocional que ello conlleva”.
Y hoy escribo de él porque es profeta en su tierra, lo más difícil que se puede ser en este cainita universo hispánico, lo cual me llena de orgullo y de ejemplo, y hoy, además, porque hoy, en Sevilla, ha dado un extraordinario pregón de la Semana Santa sevillana, en el que dijo, entre muchas otras iluminadas cosas, por ejemplo, que “nuestra patria no está donde nacemos ni donde vivimos sino en lo que somos...”, y yo me sentí ahí, en la luz de tu pregón, querido José Joaquín. Gracias.
José Joaquín León, pregonero de la Semana Santa de Sevilla 2025.
Imagen: Captura de pantalla recortada, sacada de https://www.youtube.com/live/UTdB6bOc-4A?feature=shared. Si quieren escucharlo, el pregón comienza en el minuto 45.

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.

Líneas de desnudo. 164. Me sentaré a la puerta de mi casa… Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 164

Me sentaré a la puerta de mi casa...
Por Manuel Pérez-Petit

… para ver pasar el cadáver de mi enemigo.

Proverbio árabe
Tengo muchos enemigos. Nunca lo he tenido presente con tanta claridad como la que he adquirido con mi muy querido Manolo Pimentel desde diciembre de 2023, pues nadie en mi vida me ha insistido tanto en que tomara conciencia de ello. Eso sí, son enemigos invisibles, que jamás se dirigen a mí sino a quien en mí confían, poniendo a prueba su afecto y reconocimiento hacia mí como ser humano y como profesional, he de reconocer que triunfando en muchos casos, y estoy muy agradecido por ello, pues hacen una selección natural por la que me siento privilegiado. 
            Soy en extremo torpe para la vida práctica. Eso sí, soy el único responsable de todo lo que me pase. Jamás echo la culpa a otro de nada, no me justifico en nada y con nada, y asumo con naturalidad las consecuencias de mis actos, en este conversar continuo “con el hombre que siempre va conmigo” –si se me permite la licencia machadiana–, y, como el poeta de Sevilla, espero “hablar a Dios un día”, pues alivio la inadaptación crónica con la que siempre tuve que convivir con este soliloquio que, a veces, me lleva a una pertinaz y lúcida locura con la que lucho contra mi también crónica pereza.
Con los años he sabido distinguir entre mis amigos y las personas que me quieren. Hay muchas personas que me quieren, más incluso que las que son mis enemigos. Manolo es un caso de ello. ¿Es mi amigo? No. Yo también lo quiero, y, en este caso, sí soy su amigo, pero no puede haber amistad si no hay dos, por lo que pacto con la realidad y siempre estaré con él. 
Jamás debe uno crearse expectativas. Con nada. Con nadie.
No soy enemigo de nadie. Cada cual hace lo que puede. Nadie puede juzgar a nadie. Hay que tener grandeza de corazón. Cada día estoy más convencido de que en este mundo todo se equilibra, y por eso me siento, con paciencia, alegre y triste a la vez, a la puerta de mi casa para ver pasar los cadáveres de mis enemigos. A ver si entonces me entero de quiénes son, y puedo pedirles perdón y perdonarlos.
M. P.-P., el 3 de septiembre de 2011, en el I Encuentro de Escritores por Ciudad Juárez.
Fuente de la imagen: Archivo de Sediento Ediciones, propiedad de M. P.-P.

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.

Líneas de desnudo. 163. Die achte Elegie. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 163

Die achte Elegie
Por Manuel Pérez-Petit

De entre los diez poemas de Elegías de Duino, obra cumbre de Rainer María Rilke (1875-1926), el octavo, que se adentra, como el cuarto, en la relación del hombre con el mundo, es quizá el más Todo de todos: 

Die achte Elegie

(Rudolf Kassner zugeeignet) 

Mit allen Augen sieht die Kreatur
das Offene. Nur unsre Augen sind
wie umgekehrt und ganz um sie gestellt
als Fallen, rings um ihren freien Ausgang.
Was draußen ist, wir wissens aus des Tiers
Antlitz allein; denn schon das frühe Kind
wenden wir um und zwingens, daß es rückwärts
Gestaltung sehe, nicht das Offne, das
im Tiergesicht so tief ist. Frei von Tod.
Ihn sehen wir allein; das freie Tier
hat seinen Untergang stets hinter sich
und vor sich Gott, und wenn es geht, so gehts
in Ewigkeit, so wie die Brunnen gehen.


Wir haben nie, nicht einen einzigen Tag,

den reinen Raum vor uns, in den die Blumen
unendlich aufgehn. Immer ist es Welt
und niemals Nirgends ohne Nicht: das Reine,
Unüberwachte, das man atmet und
unendlich weiß und nicht begehrt. Als Kind
verliert sich eins im Stilln an dies und wird
gerüttelt. Oder jener stirbt und ists.
Denn nah am Tod sieht man den Tod nicht mehr
und starrt hinaus, vielleicht mit großem Tierblick.
Liebende, wäre nicht der andre, der
die Sicht verstellt, sind nah daran und staunen…
Wie aus Versehn ist ihnen aufgetan
hinter dem andern... Aber über ihn
kommt keiner fort, und wieder wird ihm Welt.
Der Schöpfung immer zugewendet, sehn
wir nur auf ihr die Spiegelung des Frein,
von uns verdunkelt. Oder daß ein Tier,
ein stummes, aufschaut, ruhig durch uns durch.
Dieses heißt Schicksal: gegenüber sein
und nichts als das und immer gegenüber.


Wäre Bewußtheit unsrer Art in dem
sicheren Tier, das uns entgegenzieht
in anderer Richtung –, riß es uns herum
mit seinem Wandel. Doch sein Sein ist ihm
unendlich, ungefaßt und ohne Blick
auf seinen Zustand, rein, so wie sein Ausblick.
Und wo wir Zukunft sehn, dort sieht es Alles
und sich in Allem und geheilt für immer.


Und doch ist in dem wachsam warmen Tier
Gewicht und Sorge einer großen Schwermut.
Denn ihm auch haftet immer an, was uns
oft überwältigt, – die Erinnerung,
als sei schon einmal das, wonach man drängt,
näher gewesen, treuer und sein Anschluß
unendlich zärtlich. Hier ist alles Abstand,
und dort wars Atem. Nach der ersten Heimat
ist ihm die zweite zwitterig und windig.


O Seligkeit der kleinen Kreatur,

die immer bleibt im Schooße, der sie austrug;
o Glück der Mücke, die noch innen hüpft,
selbst wenn sie Hochzeit hat: denn Schooß ist Alles.
Und sieh die halbe Sicherheit des Vogels,
der beinah beides weiß aus seinem Ursprung,
als wär er eine Seele der Etrusker,
aus einem Toten, den ein Raum empfing,
doch mit der ruhenden Figur als Deckel.
Und wie bestürzt ist eins, das fliegen muß
und stammt aus einem Schooß. Wie vor sich selbst
erschreckt, durchzuckts die Luft, wie wenn ein Sprung
durch eine Tasse geht. So reißt die Spur
der Fledermaus durchs Porzellan des Abends.


Und wir: Zuschauer, immer, überall,
dem allen zugewandt und nie hinaus!
Uns überfüllts. Wir ordnens. Es zerfällt.
Wir ordnens wieder und zerfallen selbst.


Wer hat uns also umgedreht, daß wir,
was wir auch tun, in jener Haltung sind
von einem, welcher fortgeht? Wie er auf
dem letzten Hügel, der ihm ganz sein Tal
noch einmal zeigt, sich wendet, anhält, weilt –,
so leben wir und nehmen immer Abschied.


Hagan la prueba. Léanlo como si estuviera escrito en español, y mejor aún si son capaces de cerrar los ojos. La experiencia de esta música es única y transmite claves esenciales para soñar en un mundo en que todo sea compartible y no necesite de “intermediarios”, “interpretaciones” o “traducciones”. En un mundo más completo que el mismo mundo.
Portada de la edición príncipe de Duineser Elegien (Elegías de Duino) (1923), de Rainer María Rilke.
Fuente de la imagen: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Rilke_Duineser_Elegien_Titel.jpg 

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.

Líneas de desnudo. 162. «Intraducir» a Rilke. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 162

Intraducir a Rilke
Por Manuel Pérez-Petit

La traducción es una operación indistinguible de la creación poética

Octavio Paz
La poesía es intraducible, aunque reflexiono acerca de ese “problema” con un poeta en lengua alemana: Rainer María Rilke (1875-1926), que tiene muchos "traductores". 
            En la métrica germánica antigua el verso estaba constituido por al menos tres palabras que compartían un sonido en común (aliteración). Así está compuesto el Cantar de los Nibelungos, pero también el Beowulf, que pertenece a la tradición anglosajona, por lo que no es tan particular, como se ve en los poemas de los escaldos o los antiguos vates vikingos. De ahí que se pueda colegir que se trata de una norma general de las literaturas del centro y el norte de Europa. El procedimiento tenía dos funciones: una mnemotécnica que facilitaba recordar los poemas y otra estética, que daba musicalidad a los versos. Sin embargo, esto acabó originando una poesía con elaboradas metáforas y perífrasis, ya que había que recurrir a fórmulas con el fin de hablar de los mismos objetos: la espada, la sangre, la batalla. Son los llamados “kenningar”, estudiados por Jorge Luis Borges (1899-1986) en su Historia de la eternidad.
La dificultad del código poético rilkeano está no tanto en su forma métrica o estrófica como en su hermetismo. No hay que olvidar las diferencias casi insuperables entre las métricas alemana y española. Muchas veces recurren los traductores a la paráfrasis o al recurso gramatical ante un escollo ofrecido por el intrincado “idiolecto” del poeta, que convierten los esfuerzos por verterlo en verdaderos ensayos de exégesis. Las cláusulas métricas, los ritmos y las acentuaciones de las frases que son consustanciales a su música y en las que su pureza expresiva –su sentir y pensar en los límites– buscan siempre bella acomodación. Utiliza aliteraciones y asonancias, figuras, imágenes... Sus versos traducidos al español suelen estar en endecasílabos –sobre todo, bastardos–, que aparecen solos y algunas veces con heptasílabos, en alejandrinos –falsos, pues no responden a la norma métrica en español–, octosílabos, versos libres y versículos.
Que la poesía nos acompañe es la gran esperanza en nuestros días. Y más si es intraducible: cada vez que se traduce un poema nace otro. Un gran ejemplo de ello es Rilke.
Autógrafo de Rilke.
Fuente de la imagen: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Signature_of_Rainer_Maria_Rilke.svg

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.

Líneas de desnudo. 161. Traducción y versión. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 161

Traducción y versión
Por Manuel Pérez-Petit

No soy de aquellos que juzgan que místicamente toda traducción es inferior al original. Muchas veces he sospechado, o he podido comprobar, lo contrario. (…) Así también, las prolijas versiones literales de las 1001 noches (Lane, Burtoun, Mardrus, Littmann) insinúan e imponen la sospecha de que el resumen de Galland es harto superior al texto árabe. (…)

Jorge Luis Borges: Textos recobrados (1931-1955), págs. 229-230, Buenos Aires: Ed.
Emecé, 2007
‘Traducción’ y ‘versión’ son sinónimas. La primera acepción de la primera que da el Diccionario de la Lengua Española (DLE) es "Acción y efecto de traducir", y la primera que da de la segunda es “Traducción”. El DLE distingue entre traducción directa –"La que se hace de un idioma extranjero al idioma del traductor"–, inversa –"La que se hace del idioma del traductor a un idioma extranjero"–, libre –"La que, siguiendo el sentido del texto, se aparta del original en la elección de la expresión"–, literal –"La que sigue palabra por palabra el texto original"– y literaria –que relaciona con "traducción libre"–.  
            Cuando Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) publicó "El libro de las mil noches y una noche" en español especificó que era una “versión”. En realidad nunca tradujo esa obra de su original, sino de una traducción francesa –la de J. C. Mardrus (1868-1949)–, y con ayuda, además, de empleados y secretarias. ¿Era posible una traducción de una traducción y decir que era “traducción”? Quede la pregunta a la suerte de lo que pueda darse, sobre todo porque el asunto entre traducción y versión es a veces confuso.
Cuando se trata de poesía todo se complica. ¿Un poema escrito en otro idioma puede o debe ser expuesto siguiendo con fidelidad su original, o en prosa poética o más o menos de forma fría o de qué modo?, ¿puede transmitirse un poema a otro idioma sin que sea uno nuevo?, ¿se puede compartir lo que defiende Jorge Luis Borges (1899-1986), que un texto traducido puede superar al original?
__________
Nota del autor
Siempre me dolió no saber alemán para leer a Rilke (1875-1926), al que conozco bien y con quien me une una fuerte amistad desde hace más de 45 años.
La poesía está en todas partes… Ahora bien, ¿podría traducirse esto que vi pintado en un muro y fotografié en los primeros días de septiembre de 2011 en mi muy querida y añorada Ciudad Juárez, Chihuahua, México? (M. P.-P.)
Imagen: © M. P.-P. Archivo personal de M. P.-P.

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.

Líneas de desnudo. 160. Siempre nos quedará el poema. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 160

Siempre nos quedará el poema
Por Manuel Pérez-Petit

Con motivo del Día Internacional de la Poesía

Encontrarnos; vernos sin habernos mirado, escucharnos sin habernos oído, tocarnos sin haber estado juntos, sin habernos abierto como una rosa en un mismo jardín, conocernos sin saber nada del otro..., eso es la magia... 
            Luego está la magia que llaman de cerca y las demás disciplinas que se caracterizan por tener truco, y cuyas definiciones se pueden ver en cualquier libro o enciclopedia.
También llamamos magia a otras cosas que son solo la Providencia, que no tienen truco, que son auténticas y definitivas, que tienen una fuerza descomunal y nos hacen más grandes. Algunos le dicen ángel, que es otra trascendencia. En realidad, son los milagros, a los que podemos también aplicar el nombre o el efecto de la magia, lo que, eso sí, sería un reduccionismo. Por ejemplo, Dios existe. Y está en nosotros, y nos alumbra, incluso aunque no queramos... 
Tener conciencia de la presencia de Dios –el dios que sea– nos permite ser cada vez más honestos y crecer en valores y principios morales. Nadie que esté en presencia de Dios puede faltar a su palabra ni juzgar a los demás. Cuando Dios se nos pierde –y sin Dios no hay amor–, perdemos el norte, el equilibrio, el sentido y hasta a veces la cordura, y comienzan a hacerse hueco en nosotros la desesperación y el desorden. Conozco casos cercanos en que esto ha ocurrido y producen mucho dolor a uno mismo y a los demás.
Pasa igual cuando la magia se extravía –lo cual solo es fruto de un descuido de uno mismo–, cuando todo se vuelve áspero y escuece hasta el respirar, todo se ennegrece y ensucia, la desesperación campa por sus respetos y solo puede transmitirse dolor, autoconmiseración y, en el mejor de los casos, ausencia de transparencia, sin la que no podemos entender la luz, a su vez la clave para vivir.
Ahí ya no es posible enamorarse, con lo que comienza en realidad la muerte en su peor versión, porque sin amor no hay vida, y sin vida no hay plenitud. En la plenitud de Dios y/o del amor –en el fondo, lo mismo– solo es posible morirse para volver a la vida, en un renacer total. Hoy abundan, por desgracia, muchos muertos que andan por las calles, con las cuencas del alma vacías, sin magia, sin Dios y sin nada.
Pero siempre nos quedará el poema que, si es auténtico, nos llena de luces, nos abre de lleno a la magia y a Dios, y nos reconcilia con la vida.
Los poemas son luces en la oscuridad
Fotografía: © Mayté Flores Ayala Mancera

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.

Líneas de desnudo. 159. De naufragios y milagros. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 159

De naufragios y milagros
Por Manuel Pérez-Petit

Yo creo en los milagros, que se alcanzan con empeño y trabajo. El lema de Sediento Ediciones, mi antigua editorial mexicana, era ese: Libros para creer en los milagros. Sediento cerró, pero mi fe sigue intacta. El milagro somos nosotros, sin excepción, que estamos vivos, que podemos reinventarnos... Que sepamos ser agradecidos y asumir nuestro corazón y el corazón de los demás es clave para vivir. 
            Con tanta gravedad como me ando en los últimos tiempos ya me toca partirme de la risa, y por esta razón escribo estas líneas con gestos de gato de Cheshire y un montón de naipes rojos. Me he sentido sin cabeza, vacío mi bote de pintura, y a punto he estado de llegar tarde, como siempre, a comerme mi galleta. Nunca fue de mi predilección el té, aunque siempre me gustaron los sombreros...
Me muero, ésa es la cuestión. Nos pasa a todos, pero yo me muero en grandes cantidades y con una recurrencia asombrosa, disparatada y ciega. Me muero, por ejemplo, cuando siendo grande quiero pasar por la puerta pequeña –como tantas veces siempre–, y acaso por ello la tanta y tan sesuda gravedad con que me expreso en los últimos tiempos se deslinda en carcajadas sometida a los antojos de una existencia que cada vez comprendo menos y más amo. 
Me iré una tarde bendecida con una brisa leve que marque un punto de referencia en mis mejillas, cuando aúllen los relojes y no queden fechas en el recuento de arañas de mi espalda, cuando el ángel y el demonio que luchan en mi nuca se declaren la paz y ya no me quede armisticio alguno al que someterme.
”No tengo dudas de que este sevillano que deambula por América como un holandés errante entre diputaciones e imprentas, entre amoríos y sonetos, corre con las ventajas que su fe le brinda, pagana fe de idealista consumado” escribió de mí hace unos años el gran Flavio Crescenzi desde mi Buenos Aires querido, y reconozco que soy un solitario, un viajero incansable, alguien dispuesto a aportar para hacer posible lo que parece imposible, que mi fe es incurable, que he ido regando el mundo de compromisos, afectos y reconocimientos imperecederos con personas, ideas, realidades y sueños que me han ido tocando el corazón, y por eso puedo decir que mi vida, además de un nido de naufragios, ha sido y es un compendio de milagros. Y lo seguirá siendo.
S/t, 2025.
Fotografía: © Mayté Flores Ayala Mancera

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.

Líneas de desnudo. 158. Lo demás son debates. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 158

Lo demás son debates
Por Manuel Pérez-Petit

Guillermo de Ockham (circa 1287-1347), en el siglo XIV, negó los universales, pese a que para él “el conocimiento intuitivo es aquel en virtud del cual sabemos que una cosa es, cuando es, y que no es, cuando no es”, y echó por tierra para medio mundo la obra de Tomás de Aquino (1225-1274), quien, un siglo antes, había sistematizado el conocimiento creando una síntesis de Aristóteles y otros pensadores clásicos, islámicos, judíos y escolásticos, poniéndola al servicio de la fe, con una trascendencia indudable. Paracelso (circa 1493​-1541) interpretó, entre los siglos XV y XVI, que Dios creó el mundo incompleto y encomendó al hombre la tarea de completarlo, para lo cual era necesaria la Piedra filosofal. Nunca la encontró, y concluyó que no existía. Me recuerda a Anaximandro (circa 610 a.C.-circa 546 a.C.), que a los cuatro elementos –tierra, agua, fuego, aire– sumó un quinto, el apeiron, que era el principio de todas las cosas. Sus teorías no les sobrevivieron, pese a lo cual ellos trascendieron, como padre de la toxicología y por ser el primer naturalista. 
            La historia no es lineal ni constante y se ve sometida a procesos diversos, en que los relojes solo dan fe de la medición del tiempo, convención a la que le ocurre lo que a las demás. Como al metro: principal unidad de longitud del Sistema Internacional de Unidades, que en su origen se estableció como la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre a su paso por el ecuador, y hoy, con más precisión, tras muchas idas y venidas, como la longitud del trayecto recorrido en el vacío por la luz durante un tiempo de 1/299 792 458 de segundo, lo cual está muy bien, pero, ¿de qué vale saber lo que es el metro o el segundo cuando, a veces, de un metro o de un segundo depende la propia vida?
Hoy todo son mediciones, estadísticas, objetividades y clasificaciones, sacralizadas y negadas a la vez, y el relativismo, el afán de experiencias y de conocimientos, el exceso de información y el determinismo construyen una sociedad desorientada, como Karl Popper (1902-1994) denuncia en “El universo abierto” (ed. Tecnos, 1986): un mundo en que todas las manos y voces que se alcen son necesarias para apostar por seres humanos de carne y hueso, con ganas de vivir y, sobre todo, de amar, que es el motor de todas las cosas.
Lo demás, son debates.
«Clave de luz», ocaso en San Miguel de Allende, estado de Guanajuato, México, 2025.
Fotografía: © Mayté Flores Ayala Mancera

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.

Líneas de desnudo. 157. El Todo que lo reúne todo. Manuel Pérez-Petit

Líneas de desnudo/ 157

El Todo que lo reúne todo
Por Manuel Pérez-Petit

Abundando aún más en mi reflexión, el debate entre filosofía y literatura, que es tan antiguo como el conocimiento humano, es una batalla que ya en Platón (circa 427-347 a. C.) se resolvió a favor del logos del pensamiento filosófico, aunque, con posterioridad, en el Renacimiento italiano y a partir del siglo XIX, con Goethe (1749-1832), Kierkegaard (1813-1855) o Nietzsche (1844-1900), volvió a un primer plano.  
            El artista, el poeta, es el ser que aspira a la luz –incluso aunque la niegue–, a ser la zarza ardiente que no se consume y que se renueva, en este incendio pavoroso e inevitable que es vivir. El poeta –que hoy ya no pertenece a una casta y que lejos de ser un ser superior es uno más entre nosotros y es cualquiera de nosotros–, tiende a convertirse, de este modo, en vitral –para los españoles, vidriera–, a fin de dejar pasar la luz a través de sí mismo y multiplicarla y esparcirla sin límite, en este fuego que nos contagia –o debería contagiarnos– a todos. Para los egipcios, el sol –puro fuego– era un ser viviente, más viviente, incluso, que los hombres, por su no sometimiento a la historia. Y esto nos lleva en tiempos modernos a Octavio Paz (1914-1998), que también escribió que la obra de arte “es vía de acceso al tiempo puro, inmersión en las aguas originales de la existencia”.
En la cultura subyacen las ideas filosóficas y acaso toda cultura es ideológica. En las primeras manifestaciones literarias de todas las culturas, el arte, la literatura y la Weltanschauung o idea del mundo se han fusionado en la misma cosa, como pasó en Homero (circa s. VIII a.C.). Más tarde, se estableció la dicotomía entre dos realidades diversas. Y aunque no en todos los casos ha ocurrido así, en la cultura occidental venció, como apuntábamos ya desde Platón, la filosofía. Como consecuencia de este predominio de las ideas, el acceso a la poesía, a la obra de arte, se ha visto y ve amenazado por múltiples peligros que destruyen la unidad de fondo y forma, entre los que destacan el diletantismo, que exalta el fondo, y el esteticismo, que materializa de forma principal la forma. Sin embargo, lo que distingue a la obra de arte de otras actividades humanas es su capacidad connotativa, la clave que la conduce hacia los caminos de lo irracional y verdadero, con la meta de fondo de alcanzar el “Todo que lo reúne todo”, la condición y el lugar en que de verdad nos encontramos todos a nosotros mismos.
Paraje de bosque en Mineral del Chico, estado de Hidalgo, México
Fotografía: © Mayté Flores Ayala Mancera

*Sobre el autor:

Manuel Pérez-Petit

Periodista, editor, escritor y gestor cultural

Sevilla, España, 1967.

Periodista por la Universidad de Navarra y diplomado en pedagogía en lengua y literatura por la Universidad Complutense de Madrid, es especialista en literatura comparada y un experimentado docente y gestor cultural. Es editor desde hace más de 30 años, habiendo tenido a su cargo en proyectos propios y ajenos más de medio millar de ediciones de títulos de todos los géneros. En 2010, se trasladó a México y fundó Sediento Ediciones. Ha dirigido proyectos editoriales y culturales de ámbito latinoamericano y dictado conferencias y cursos en países de Europa y América desde hace 20 años. Como periodista trabaja desde hace muchos años en diarios y publicaciones periódicas de España y México y medios de internet y radio. Ha sido director de Comunicación en el Servicio Andaluz de Salud, director editorial de intereconomia.com, adjunto a la presidencia del Instituto Europeo de Márketing, Comunicación y Publicidad, director de opinión de France Telecom España, director de relaciones públicas de la Fundación Leo Matiz o director editorial de AlmuzaraMéxico, entre otros puestos de responsabilidad. Es profesor invitado en la Bluefields Indian & Caribbean University (Bicu), de Bluefields, Nicaragua. Desde junio de 2011, la biblioteca de Yolotepec, comunidad indígena otomí de Santiago de Anaya, Hidalgo, México, lleva su nombre, y desde octubre de 2022 también la biblioteca de la comunidad indígena purépecha de la isla de Yunuén, Pátzcuaro, Michoacán, México. En 2017 fundó la causa Libros por Yolotepec para la recolección de libros en donación para bibliotecas y la promoción de la lectura de los ámbitos rural y marginal urbano de México. Es autor de nueve libros individuales en poesía y narrativa. Su obra ha sido publicada, antologada o premiada en media docena de países. En 2020 fundó Kolaval, plataforma, agencia literaria y editorial de ámbito hispanoamericano. En la actualidad se dedica a la consultoría de alta dirección y a la docencia. Mantiene la columna Líneas de desnudo en la revista mexicana de fomento a la lectura Letras, ideaYvoz, en la que escribe tres artículos a la semana.