Polvo del camino/ 325
Háctor
Antes, en y después de los aplausos/ V
Imágenes nómadas, 3 de 4
Llegamos a Chilpancingo, Guerrero, como parte de la gira de La divinidad del monstruo (Gira Nacional por Espacios Independientes promovida por el Teatro Helénico, 2021), y una atenta señora joven nos llevó hasta las instalaciones de De la Mancha, el grupo de teatro que fue nuestro perfecto anfitrión. El escenario, de madera, estaba construido en el patio y la casa tenía dos cuartos que fueron puestos amablemente a nuestro servicio.
Alfredo y Dalí tomaron uno, y mi hija Nadia y yo descansamos en el otro. Fue la primera vez que nos separamos, porque hasta antes de aquí (en Oaxaca y en Puebla) convivíamos, como dice Cri Cri, desde la mañanita hasta el anochecer, en el mismo cuarto, en las mismas actividades. De todos modos, aquí nos seguíamos moviendo como cardumen, juntos a todos lados.
Creo que fue después de que regresamos de comer (fuimos a una plaza comercial), que conocimos a Víctor, staff y todólogo en De la mancha, un hombre que se volvió entrañable para nosotros, porque no cesó de darnos su amable compañía, su conocimiento, su solidaridad. Se volvió un amigo que parecía serlo de toda la vida.
Víctor nos llevó a una mezcalería; el dueño, cuyo nombre no recuerdo, viene de una dinastía dedicada a ello, pero es también doctor en antropología y su casa está llena de máscaras. No hay un espacio donde no haya una. Nos explicó sobre varias, las que le preguntamos, con una sapiencia total y una voz pausada. Nos invitó muchos caballitos de mezcal y compramos varias botellas. Fue a nuestra primera función, que tuvo una excelente entrada, y al final nos hizo un comentario que cambió la música de la obra, en cuanto Daniel Dávila, nuestro músico, lo supo en nuestro regreso a Chiapas.
La gente aplaudió y preguntó mucho en esa primera función, y el after fue muy feliz, muy animado.
Una muchacha, miembro del grupo anfitrión, nos contó al día siguiente (la función tuvo incluso gente de pie) que a ella la obra la había hecho reflexionar sobre su vida y que había decidido ir a visitar a sus conocidos y amigos para invitarlos a que fueran a vernos. De allí el tumulto.
Alfredo baila en la obra y Víctor, que es gordito, veía a mi compañero en escena pasado de peso. Al ver la agilidad que Alfredo muestra en el escenario, le reclamó: “Los gordos no bailamos, ni podemos hacer los movimientos que tú haces: eres un falso gordo”.
En la segunda función, al final, la conversación se fue volviendo muy larga, porque la gente no dejaba de levantar las manos para hacer alguna pregunta. “Tres más y ya”, dijimos. En la respuesta de la pregunta final, dije que normalmente las obras de teatro intentan acariciar las emociones (hacen llorar, reír, sentir angustia, tensión, etcétera) y que yo había querido, con mi obra, acariciar la inteligencia de los espectadores.
El público nos aplaudió de nuevo y cuando se levantaban para irse, un joven dijo en voz muy alta: “A mí sí la obra me acarició la inteligencia, me estimuló el cerebro, me hizo eyacular por dentro: no sólo tocó mi mente, la masturbó”.
Nos pareció un elogio muy divertido.
Creo que los cuatro integrantes regresamos de Guerrero llenos de sentimientos lindos. Y así, llegamos a Chiapas...

*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.
Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com