Polvo del camino/ 315
Háctor
Antes, en y después de los aplausos/ 1V
Imágenes nómadas, 2 de 4
Luis, un primo de Alfredo, va por nosotros a la terminal de la ciudad de Puebla y nos lleva a desayunar un plato típico que a Nadia, después, le hace daño porque está hecho con un exceso de una plantita comestible a la que es alérgica.
Nos hospedamos y apenas acabamos de hacerlo cuando llega nuestro querido amigo Roger Octavio Gómez Espinosa, quien decidió viajar desde Guadalajara, donde vive, para ver las dos funciones de La divinidad del monstruo que daremos en Puro Drama, un teatro pintado de rosa que aún no conocemos.
El alma de Puro Drama es Mike, quien sonriente y amable nos recibe como si fuéramos amigos suyos de toda la vida. Comemos en un negocio de enfrente, Café Vida, que nos recomienda Mike, donde al saber que somos de Chiapas nos regalan café y un vaso térmico. Es lindo recibir el cariño de esta gente que sin conocernos ya nos quiere.
Por asuntos de programación, daremos las dos funciones una después de la otra, y no podremos conversar con el público, al final, como regularmente hacemos.
Sabemos que tocamos a la gente, porque nos felicitan los compañeros del teatro y el público que nos hallamos en la cafetería-bar que tiene dentro Puro Drama. Luis, el primo de Alfredo, no sabe cómo presentarme a su mujer, porque en la obra mi personaje se burla de la gente que se siente propietaria de su país, sus papás, su mujer… Nos reímos escandalosamente.
Sólo damos, cuando terminamos la segunda función, nuestra red para que puedan escribirnos y un fan nos dice cosas muy elogiosas, y nos pide hablar con Nadia porque quiere saber cómo se le ocurrió el vestuario y el maquillaje. Nadia se siente soñada, pues regularmente la gente da por hecho que la obra sólo somos los actores y la luz. Roger Octavio se despide de nosotros, después de nuestras dos funciones. Fue un enorme gusto tenerlo con nosotros.
En el hospedaje donde estamos, un señor, en calzoncillos, flaco, tose mucho mientras se rasura. Parece enfermo. Se queja de nuestra forma de conversar en la noche. Con justa razón. Hablamos a gritos, como si cada uno de nosotros estuviera en el centro del escenario. Y parecemos no darnos cuenta.
Vamos a comprar libros y en la calle, con un audífono, Dalí toma la clase que el maestro está dando en Tuxtla, en la Unach, y participa con su opinión. Hasta hace poco eso hubiera parecido imposible, y ahora es la cotidianidad.
Luis nos invitó a visitar su mezcalería antes de dejar Puebla para irnos a Guerrero. Dejamos el hotel y nos vamos para allá con todo y maletas. Luis es un especialista y nos da una prueba de mezcal y luego otra y otra. Sin darnos cuenta los cinco ya estamos platicando a gritos, como solemos, y un poco borrachos. Alguien menciona que debemos irnos. Intentamos despedirnos, pero Luis nos da otro caballito y otro, y todos aceptamos…
Salimos despedidos, como locos, a la terminal y corremos porque la hora de nuestra salida ya pasó. Sería una locura perder nuestro pasaje, pero parece que eso va a ocurrir, hasta que llegamos y nos damos cuenta que los hados han retrasado el camión que llega cuando nosotros todavía escurrimos sudor y tenemos las respiraciones agitadas.
Nos subimos alegres al autobús, rumbo a Guerrero, fascinados del presente y el futuro de estos días de teatro y vida…

*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.
Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com