Polvo del camino/ 314
Remanentes
Héctor Cortés Mandujano
Hubo más, pero no quise dejar fuera de mis recuentos 2025 por lo menos dos canciones, dos libros, dos películas más. Espero que algo te digan lector, lectora...
Canciones. Una: “Lágrimas de mármol”, de Joaquín Sabina, del álbum Lo niego todo, de 2017, es una canción madura, que celebra la llegada de la vejez (“el futuro es cada vez más breve/ y la resaca, larga”) y la posibilidad de seguir viviendo: “Superviviente, sí, ¡maldita sea!/ Nunca me cansaré de celebrarlo/ Antes de que destruya la marea/ las huellas de mis lágrimas de mármol/, si me tocó bailar con la más fea/ viví para contarlo”. El video oficial, en Youtube, es creativo y lindo, hecho con letreros en Madrid, y Dos: “Poco”, de No te va a gustar y Draco Rosa, del álbum Otras canciones, de 2019, también toca el mismo tema: “Ya no siento el fuego, voy quedando ciego y no lo sé, no lo sé [...] Voy viviendo muy de a poco/ voy sintiendo gusto a poco [...] Si estoy acá dentro, ¿por qué no me encuentro?”. Cosas de la edad...
Libros. Uno: Este suelo que pisas. Un mapa de historias inconclusas (Unach, 2024), del chiapaneco Marcelino Champo. Me parece el mejor de sus libros, los he leído todos, y creo que está muy por encima de muchísimos más del estado y del país. No es fácil escribir un volumen de cuentos como el suyo. La variedad de planteamientos, la diversidad de personajes, las distintas técnicas hacen que el libro monotemático no sea ni aburrido ni repetitivo. Al contrario, es rico , disfrutable, admirable, y Dos: El librópata, de Thierry Debroux, con traducción de Nadxeli Yrísar Carrillo y Humberto Pérez Montera, que incluye otra obra de teatro: Los maravillosos farsantes (Nómada Producciones y Editorial de la Casa, 2022). El librópata es sobre un viejo que vive entre libros y que sólo con olerlos puede descubrir la historia que cuentan: Shakespeare huele a sangre, la Biblia huele a “ralladura de naranja ligeramente asada”, Dumas “huele a cacería, a carne jugosa” y los seres humanos olemos a crimen. La obra de Debroux me dejó encantado.
Películas: Una: La chica de la aguja (2024, Dinamarca), de Magnus von Horn, es una historia que ocurre en 1919 y está filmada en blanco y negro. Es violenta, cruel y explora sin tapujos la miseria humana. Hacía mucho que una película no me impresionaba tanto como ésta: es cruda, sorpresiva e incluso sádica, y Dos: Sin señas particulares (2020, México), de Fernanda Valadez. Esta cinta me pareció, en un principio, un documental de tremenda verosimilitud y de hecho está basada en testimonios reales. No se nota la actuación, porque las actrices y actores (no hay ninguna estrella, ningún nombre conocido) lo hacen tan bien que parecen estar representándose a sí mismos. Ganó merecidamente varios premios y aunque ya tiene sus añitos (yo la vi en 2025) es una muestra más del talento de nuestras cineastas.

*Sobre el autor:
Héctor Cortés Mandujano
Narrador, dramaturgo y periodista cultural
Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.
Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.
Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).
Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.
Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com