Polvo del camino. 312. Mis libros 2025. Héctor Cortés Mandujano

Polvo del camino/ 312

Mis libros 2025

Héctor Cortés Mandujano

Leí 236 libros en 2025; como se verá, no soy un perseguidor de novedades, porque hay demasiado que leer en el pasado remoto y cercano, en los libros que ya pasaron ciertas barreras de tiempo. Los comparto contigo, lector, lectora. Tal vez alguno no hayas leído, tal vez alguno te interese...

Uno: Ensayistas y profetas. El canon del ensayo (Editorial Páginas de espuma, 2010, con traducción de Amelia Pérez de Villar), de Harold Bloom (Estados Unidos, 1930-2019). Este maravilloso lector y ensayista, inteligente y erudito, dejó por fortuna varios libros listos antes de partir. Aquí analiza y cita varios de sus clásicos: la Biblia (especialmente el libro de Job), Montaigne, William Hazlitt, Carlyle, Emerson, Thoreau, Nietzsche... Un banquete de prodigios.
Dos: La clase de griego (2011, traducción de Sun-me Yoon), de Han Kang (Corea del Sur, 1970), Premio Nobel de Literatura 2024. La leí en uno de mis lectores electrónicos Me gustó muchísimo. Dos personajes principales: Él, un hombre que ha ido perdiendo paulatinamente la vista hasta quedar ciego si no usa los lentes especiales donde al menos ve azul todo. Vive solo, en un país que no es –Corea– el suyo. Es maestro de griego. Ella perdió a su hijo de ocho años en varias batallas legales y su padre se lo llevó; quedó destrozada y perdió el habla. Decide estudiar griego. Allí se encuentran. La novela es honda y bella.
Tres: Tuntún de pasa y grifería, del poeta puertorriqueño Luis Palés Matos (1898-1959). Se publicó inicialmente en 1937 y con ello inició lo que se ha llamado poesía negra. Mi ejemplar (1993, Universidad de Puerto Rico, Instituto de Cultura Puertorriqueña) contiene la primera edición, la de 1950 y la de 1952, con prólogos, estudios, notas al pie, vocabulario, biografía… Me encanta el título, que no se entiende sin explicaciones: “Tuntún connota tambores, percusión. […] pasa y grifería (se usa) para aludir al pelo ensortijado de los negros y a una multitud de mulatos”. Una muestra de lo que se puede hacer con las palabras, cuando se sabe usarlas.
Cuatro: Arte abstracto (Taschen, 2017, traducido por Francisco Caro), de Dietmar Elger (pintor y crítico alemán, 1958). Es un libro de gran formato y al mismo tiempo un ensayo y un catálogo. En las primeras páginas define su tema central: “Antes, la expresión artística tenía un carácter mimético: reproducía el mundo tal como lo veía el artista. [...] la pintura abstracta abre nuevas e insospechadas posibilidades: Puede ser autónoma y no tiene por qué referirse a una realidad conocida. [...] En la pintura abstracta, los colores y las formas subsisten sin el sistema de referencia de un mundo objetual exterior”. Lo reviso, lo veo muy seguido. Lo abstracto es infinito.
Cinco: Érase una vez en Hollywood (2021), de Quentin Tarantino (Tennessee, 1963), con traducción de Javier Calvo Perales. Esta novela, como la película, sigue las vidas de Rick Dalton, actor cuyas glorias ya pasaron y ahora hace papeles de malo en los westerns de televisión, y Cliff Booth, el doble de Rick Dalton, que ahora es su chofer y ayudante general, porque ha golpeado a tantos en su trabajo (a Bruce Lee, el más famoso), que ya no lo contratan. En la novela, a diferencia de la cinta, las dos vidas se extienden y Tarantino escribe sobre las muchas películas que le gustan o aborrece, porque el tema lo permite, pero la historia funciona como un libro que uno agradece leer. Me sentí feliz leyéndolo.
Seis: Inventario (1930-2014, tres tomos, Era et al, 2017), de José Emilio Pacheco (Ciudad de México 1939-2014) es una selección de la columna mítica que Pacheco escribió para la revista Proceso. La selección la hicieron, con el consentimiento del autor, Héctor Manjarrez, Eduardo Antonio Parra, José Ramón Ruisánchez y Paloma Villegas. Dicen los autores en la nota inicial (p. 13): “Cuando José Emilio Pacheco empezó a publicar su columna el 5 de agosto de 1973 era un joven de treinta y cuatro años. Cuarenta años después, la noche del 24 de enero de 2014, Pacheco afinaba los detalles del segundo ‘Inventario’ dedicado a Juan Gelman a raíz de su muerte, ocurrida diez días antes. Luego de enviar su texto se fue a dormir para no despertar”. El Inventario se ocupó de todos los temas posibles. Pacheco tocó, por otra parte, con genialidad la poesía, el cuento, la novela, el ensayo. Su Inventario es deslumbrante.
Siete: La expulsión de lo distinto (2016), del filósofo alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han (Seúl, 1959), con traducción de Alberto Ciria. Un análisis en breves ensayos sobre lo igual que se ha vuelto el ser humano: “Lo que enferma a la sociedad no es la alienación, la sustracción, la prohibición ni la represión, sino la hipercomunicación, el exceso de información, la sobreproducción y el hiperconsumo. La expulsión de lo distinto y el infierno de lo igual ponen en marcha un proceso destructivo totalmente diferente: la depresión y la autodestrucción”.
Ocho: Monk (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2024), de León Plascencia Ñol (Ameca, Jalisco, 1968). Ñol escribió un libro magnífico que es, en el híbrido que lo propone, una biografía poética, hecha con un profundo conocimiento de su personaje (su música, su enfermedad, sus pensamientos, su vida) y con una estructura inteligente que hace que, incluso, quien no haya oído hablar de Thelonius Monk lo pueda conocer y oír con una guía especializada. No divide el libro en capítulos, sino en tracks (cada track lo abre un testimonio), más una adenda, con la discografía de este genio del jazz. Ñol cita con profusión entrevistas, artículos, documentos que contextualizan sus versos, sus poemas; hablan el propio Monk, Boo Boo (su hija), Nellie Smith (su mujer), muchos amigos músicos, críticos y escritores; incluye fotografías...
Nueve: Melancolía (Random House, 2023), de Jon Fosse (Noruega, 1959), Premio Nobel de Literatura 2023, con traducción de Ana Sofía Pascual Pape. No es un libro de lectura fácil. Hasta la página 240 habla el pintor loco (de mente distinta) Lars Hertervig, de Noruega (1830-1902), cuya vida real y biografía puede consultarse en cualquier medio electrónico y de quien se pueden ver sus pinturas en internet. Hay después un capítulo con Lars en el manicomio, otro con un narrador “normal”, quien contextualiza la vida y la obra de este famoso pintor noruego, y, al final, quien nos cuenta más de la infancia y muerte del personaje central es su hermana. Los libros sobre los de extraño comportamiento y lo mal que son tratados me sirven mucho para no olvidarme que yo soy parte también de esa gente rara. Estoy más cerca de ellos que de los “normales”.
Diez: Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos. Un viaje en la mente de Philip K. Dick (Anagrama, 2018), de Emmanuel Carrère (París, 1957), con traducción de Marcelo Tombetta. El libro es deslumbrante y minucioso. Se sabe con puntualidad qué hizo cada día K. Dick, por qué, qué pensaba, con cuántas mujeres se acostó, de quién estuvo enamorado, qué tipo de drogas consumió, cuándo y por qué se le ocurrieron las tramas de sus cuentos y sus novelas. Para escribir esta biografía, Carrère tuvo que leer una cantidad ingente de documentos y libros, y hablar con mucha gente. Y luego poner su talento, que es mucho, para organizar la información y volverla el texto espléndido que es.
Once: Primavera sombría y El hombre jazmín, de Unica Zürn. Dice la contraportada de este libro que me encantó: “El presente volumen reúne la totalidad de la obra literaria de Unica Zürn: la estremecedora novela corta Primavera sombría y el singular testimonio El hombre Jazmín, ambos de carácter autobiográfico”. En la nota biográfica (Seix Barral, 1986, traducción de Ana Ma. de la Fuente) se dice que Unica “nació en Berlín en 1916 y se suicidó en París en 1970”. Era esquizofrénica. La primera novela es sobre una niña solitaria (su hermano la viola) que se enamora de un adulto y cuyo final es trágico. La segunda es la de una mujer que entra y sale de manicomios hasta que decide ya no volver, irse del mundo. Como literatura, los dos libros me parecen esplendidos; como testimonios, sobrecogedores.
Doce: Autoficción, una ingeniería del yo (Bogotá Ediciones, 2024), de Sergio Blanco (dramaturgo y director teatral franco-uruguayo, nacido en 1971) parte de la definición de lo que es autoficción (“cruce de relatos y pacto de mentira”), hace un recorrido histórico de las escrituras del yo, propone un decálogo y analiza, dentro de su propia obra, las varias formas de autoficcionarse. El volumen –cuidado y bello en su edición– culmina con una entrevista a Blanco, realizada por Martín Cedrés Silva. Lo puede leer alguien que no sepa nada del tema ni conozca la obra de Sergio Blanco y al final será un conocedor. El ensayo es prolijo y claro. Me gustó y me enseñó muchísimo.

[De todos estos libros he hablado o hablaré, mucho más extensamente, en la columna Casa de citas o en otro Polvo del camino. Aunque son libros leídos en 2025, irán apareciendo hasta el siguiente año. Los que no tienen datos de edición, los leí electrónicamente.]
La ilustración es de HCM.
La ilustración es de HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

Deja un comentario