Polvo del camino. 276. La versión de Jaime. Héctor Cortés Mandujano

                           Polvo del camino/ 276

Dos versiones, y 2
La versión de Jaime
(Minificción)
Héctor Cortés Mandujano

—Yo vivo en New York desde hace mucho y no pienso irme a vivir a ningún otro lugar. De aquí era mi papá. Viví de niño y hasta los, no sé, 19-20 años en México. Desde muy chavo empecé con las drogas y conforme fue pasando el tiempo me volví más adicto.
Según yo era funcional, pero poco a poco me fui dando cuenta de que no, de que cada vez mi vida estaba más fuera de control.
Comencé a vivir con Anne –quien también es drogadicta– no sé cuándo. Sobrevivíamos con cierta soltura económica, porque ella tiene un hermano que administra los bienes de sus padres y le da una mensualidad. Yo soy dueño de mi depa y hago dibujos de los monstruos que me acompañaron siempre en mis alucines. Los vendo en las redes sociales, por eso estoy atento a quienes me escriben. No me va mal. Tal vez allí me contactó la muchacha de la que me hablas.
Ocurrieron dos cosas hace poco, que quizás tienen que ver con los hechos que te interesan. El primero fue que, aunque ya lo había intentado varias veces, esta vez sí me propuse hacerlo en serio: dejar las drogas. Esa fue una especie de fuerte ruptura con Anne, quien se lo tomó personal, como si al rechazar las drogas la estuviera rechazando a ella. La segunda fue que Anne iba a irse dos semanas a un viaje planeado, que se canceló. El día que se supone ya no estaría ella aquí, yo estaba un poco descontrolado por la falta de drogas (un médico me estaba ayudando y tomaba ciertos medicamentos) y recibí en mi cel la foto de una chava que parecía estar parada frente a mi casa. Traía una maleta. Abrí y ella se me echó en los brazos. Anne pensó que era un plan; como ella se habría ido (si no se hubiera cancelado el viaje), yo había traído a una amante con todo y equipaje. Era violenta y estaba desbordada, fuera de sí.
La chava, que quién sabe quién era, se fue. También Anne.
Me pareció una posibilidad de dejar a Anne y se lo planteé por teléfono. Llegó hecha una furia por sus cosas. La chava de la maleta, Irene, hasta allí me fijé en su nombre, me escribió disculpándose (en realidad ella no tenía culpa), y yo revisé lo que nos habíamos escrito antes. Ahí me di cuenta que yo la había invitado.
Anne ya no estaba, así que le dije que podía venir a pasarse conmigo unos días. Como comprenderás, yo no estaba para citas románticas; la invité porque me ayudaba con la soledad y venía de un país lejano. Vino, nos tomamos un par de copas, creo; Anne, recuerdo vagamente, volvió a aparecerse (seguro estaba vigilando, en la calle) y yo sentí que el alcohol me ponía mal. Anne nomás estuvo el ratito que nos insultó y se volvió a ir. Irene también, después, desapareció unos momentos; me dijo algo que no entendí y se fue. Lo demás son retazos de memoria. Irene desnuda. Irene besándome. Irene desnudándome. Yo desnudo. Irene encima de mí. Irene diciéndome cosas al oído. Los pechos de Irene, su cabello sobre mi cara. Irene acariciándome, tratando de excitarme… No recuerdo siquiera si tuve alguna erección.
Desperté desnudo, al otro día, en uno de los sillones de mi sala. Mucho más tarde, cuando me hicieron efecto unas pastillas maravillosas que me recetó mi médico, traté de hablar con Irene para saber qué había pasado y descubrí que me había bloqueado. Qué hacer… Esos días para mí son parte de la pesadilla de la que, gracias a mi fuerza de voluntad y a la mucha gente que me ayuda, estoy dejando atrás…

Ilustración: HCM.
Ilustración: HCM.




*Sobre el autor:

Héctor Cortés Mandujano

Narrador, dramaturgo y periodista cultural

Finca El Ciprés, Villaflores, Chiapas, 1961.

Sus publicaciones, una amplia colección, abarcan varios géneros: Cuento, dramaturgia, novela, relato, ensayo y varias coautorías. Ha sido antologado en libros y revistas especializadas.

Aunque desde hace varios años se ha abstenido de participar en concursos y convocatorias, tiene varios premios y reconocimientos por su actividad literaria, mencionamos algunos: Premio Puerta 2010 al Mejor Dramaturgo, otorgado por la Asociación de Periodistas Culturales de Chiapas “Trozos de sol”; Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos, con Aún corre sangre por las avenidas (2005); Premio Estatal de Novela Breve Emilio Rabasa, con Vanterros (2004).

Lo puedes seguir en su columna Casa de citas.

Correo electrónico: hectorcortesm@gmail.com

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